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Publican correspondencia de Alejo Carpentier con su madre (+ Cartas)

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Alejo Carpentier. Foto de archivo

Alejo Carpentier. Foto de archivo

La correspondencia inédita que sostuvo el escritor cubano Alejo Carpentier con su madre entre los años 1928 y 1937, mientras vivía en París, fue presentada hoy en La Habana en un volumen que reúne 138 misivas que pueden ser leídas como una “novela”.

Con el título de “Cartas a Toutouche”, como Carpentier (1904-1980) llamaba a su madre Lina Valmont, el libro inaugura la colección “Documentos” del autor, en la que se publicará parte del patrimonio bibliográfico conservado por la Fundación que lleva su nombre en Cuba.

El epistolario incluye sólo dos cartas redactadas fuera de París y comenzó a escribirse en francés, el idioma que según los especialistas usaban en su conversación el novelista y su madre, cuyas misivas no se conservan.

“Es una correspondencia que tiene una información importantísima sobre los años de formación de Alejo en París, que son trascendentales para toda su vida posterior”, dijo hoy a Efe el vicepresidente de la Fundación Alejo Carpentier, Rafael Rodríguez Beltrán.

En su opinión, las cartas privadas entre el Premio Cervantes 1977 y su madre podrían ser consideradas desde cierta lectura como “una especie de novela” por sus temáticas y detalles, que incluyen la vorágine del escritor como corresponsal en París.

“Él estaba allá un poco para dar a conocer en París y en Europa a América Latina, que no se conocía, y en particular Cuba”, explicó Rodríguez, y recordó que al mismo tiempo Carpentier escribía sobre la vida cultural y política de Francia para varios medios de prensa de la isla.

“Tenía una especie de trabajo de interlocutor entre dos culturas, entre dos mundos, que era importantísimo, y eso se aprecia en el libro”, añadió.

La Fundación Alejo Carpentier trabaja ahora en la publicación del epistolario entre el autor y el músico hispanocubano Julián Orbón.

Según precisó Rodríguez, existe poca correspondencia de Carpentier y casi toda ha sido publicada ya, pero aún queda por sacar a la luz la que sostuvo con músicos y comenzarán por Orbón.

“Realmente el mayor volumen de correspondencia de Carpentier, de todo lo que hemos podido ver hasta ahora, es el de su madre”, apuntó. (Con información de EFE)

A continuación las cartas:

12 Ag. 1928?

Toutouche, Toutouche,

La noticia es, en efecto, sensacional. Gracias a la revista colombiana en cuestión, hemos logrado localizarlo. Escribiré a Antiga dándole las gracias.

Me pides consejo acerca de lo que debe hacerse: yo creo que el problema solo tiene una solución: Tú no debes escribirle. Tampoco debes decir nada a la gente de Burdeos.

Ellos solo complicarán el asunto (tú comprende que el otro se sentirá enormemente molesto ante los reproches que pueda hacerle Adolphe). Además, nosotros no podemos controlar lo que ellos van a decir, y por otra parte, él no tiene la menor estimación por la gente de aquí. Así es que, por ese lado, todo intento me parece inútil.

Solo veo, pues, una solución. Si alguien puede tocarlo, actualmente, soy yo. Por muy disolventes y agriadas que sean sus ideas, siempre debe quedarle algún reparo en lo que respecta a su hijo. Al menos curiosidad: saber lo que hace.

Por ello, después de reflexionar, he pensado en lo siguiente: le escribo una larga carta, en tono amistoso, carta más bien de carácter intelectual. ¿Por qué? Porque es la única salida. Si le hago reproches duros, no querrá contestar, porque toda la culpa está de su lado. Si le pinto negra nuestra situación, podría jactarse de que nos ha castigado (si es que sigue en el mismo espíritu de hace ocho años). Si adopto el tono de las lamentaciones, y vive, por ejemplo, con una mujer, podrá enorgullecerse de lo mucho que hemos perdido. Si parezco demasiado necesitado, creerá a lo mejor que me dirijo a él para pedirle algo.

Así es que solo hallo una solución posible: escribirle una carta que lo interese en mí. Que tenga la sensación de que he variado mucho; de que soy una fuerza, y que llegue a la conclusión de que no le conviene perderme irremisiblemente. Como es culto y artista, el aspecto intelectual de mi carta (hablarle de mis próximos libros, enviarle el programa del Beriza, etc., etc.) lo interesará y lo inducirá a ponerse en contacto conmigo… Y según sea el tono de su respuesta, podré, en una segunda carta, adoptar la actitud que nos parezca -a ti y a mí- más conveniente. Por ahora, creo que toda solución de otra índole es una equivocación. Si sigue chiflado, no debe dársele el gusto de que se le implore o se le llore.

En mi carta no pienso hacerle reproches concretos, pero hacerle sentir con extrema sutileza toda la falsedad de su posición, y la maldad de su acción de hace siete años. Le haré ver cómo me hallé un día, a los diecisiete años, débil, sin oficio, sin dinero, sin recursos, ante la vida. En fin, creo que tú aprobarás la solución que doy a este problema.

Creo en la conveniencia de enviar esta carta cuanto antes, ya que no sabemos en qué estado se encuentran las obras del teatro y si, a lo mejor, se acaban y él cambia de ciudad, será difícil encontrarlo. He aquí, Toutouche, lo que creo que debe hacerse. Yo cuento muy poco con él. Me espero de antemano no recibir respuesta. He vivido muy bien siete años sin él, y puedo seguir viviendo otros tantos. Lo único útil que podría hacer -si no quiere oír hablar de ti- sería ayudarme un poco a vivir mientras estoy en Europa. Fuera de esto veo nula su utilidad. Si regresara a Cuba, solo nos complicaría la existencia. Yo me siento ya demasiado fuerte y demasiado seguro de mí mismo para aceptar la menor autoridad paterna sobre mí. Yo creo que tú no estarías dispuesta a recomenzar la vida en común con él. Somos pobres, es cierto, pero tenemos un bien que vale por mucho: nuestra independencia y nuestra tranquilidad espiritual… Por otra parte, en lo que se refiere a reglas de vida, métodos de trabajo, ayuda en la existencia, creo que yo le sería más útil a él que él a mí. Tú comprendes que de los dos, el que está por recibir consejos es él. Creo que mis siete años de vida independiente están más llenos de lógica, de probidad y de acercamiento hacia el éxito, que todos los años en Cuba… Si regresara, todavía sería yo el que debería ayudarlo a comenzar la vida de nuevo, a hacerse relaciones, y a implantar nuevos módulos en su vida y en su trabajo… ¿Entonces?…

Su descubrimiento tiene pues una importancia muy relativa. Es desde luego interesante saber cómo está y en dónde está. Pero te confieso que le escribo la primera carta con muy poca confianza de éxito. Veremos lo que él contesta, y de esa contestación deduciremos una regla de conducta.

He ahí, Toutouche, lo que pienso. Creo que estás de acuerdo conmigo sobre este asunto. Dile a Antiga que me ha hecho un efecto enorme el recibir su revista, y que le escribiré enseguida. Dale además, las gracias en mi nombre, por el esfuerzo que hizo buscando la publicación.

Toutouche, te envío un beso muy tierno. No estés triste,

Toutouche. Un beso

AC


13 Toutouche, Toutouche,

Hoy por la mañana recibí tu carta con los 2,50 francos.

Nunca podrás imaginarte la tristeza enorme que me causó esa carta ¡Es una verdadera tragedia! Tu mudada, sobre todo, es algo terrible. ¿Es decir, que, por seis pesos, no pudiste seguir viviendo con gente que te quería y te cuidaba? ¿Y vives ahora en un cuarto de doce pesos? ¡Cuando pienso que lo único que me tranquilizaba respecto a ti era que vivieras con la vieja y con Oscar, como en familia! ¡Ahora vives sola! ¡Y por seis dólares! ¡En qué estado de miseria debes vivir!

Toutouche, es absolutamente inútil seguirse ilusionando: yo no puedo seguir viviendo en Europa. Esto tiene que acabar. Desde ahora mismo voy a comenzar a arreglar mi viaje de regreso. Esto que yo estuviera en París y tú allá, no pasa -me doy cuenta de ello- de ser un mero sueño. Y de un sueño no se vive. Cuando las realidades cotidianas se plantean con la rudeza que me revela tu carta, no se puede pensar en éxitos ni en gloria. Y no creas lo más mínimamente que considero que me perjudicas en algo. Toutouche, tú has hecho por mí todo lo que hubieras podido; has hecho cosas superiores a tus fuerzas. Eres lo único de valor que tengo en el mundo y no voy a dejar que, a estas alturas, después de tu abnegación, de tu heroísmo, estés padeciendo por querer mantener una situación que no es más que una situación falsa. Vives mal, muy mal; tu mudanza lo revela. Pero no tienes el valor de decírmelo, porque temes dañar en algo mi carrera. Estás haciendo nuevos gestos de heroísmo. Pero eso no puede durar; te lo repito, nuestra situación es falsa; enteramente falsa. A través de tu carta, he descubierto toda una tragedia. Por no pasar ratos como el que me dio tu carta, esta mañana, leyendo entre líneas, valdría la pena regresar.

Es cierto que todo me va bien aquí; que he llegado con una suerte maravillosa. Pero las cosas no van todo lo pronto que deberían… y mientras tanto, te veo sola, delicada, triste, encerrada en un cuarto pequeño, con mala luz, teniendo apenas con qué vivir (si necesitabas seis dólares ello lo prueba).

No Toutouche, eso no puede seguir. Te ruego que no me mientas más, pintándome una situación de bienestar y de comodidades que no tienes. Ya veo toda la verdad.

Déjame estar aquí unos meses más. Quiero poder arreglar desde París cosas que podrán hacerse más fácilmente a distancia, y después regreso. Yo, moralmente, no puedo seguir en esta situación.

No creas que te culpo de nada; te repito que has sido de un heroísmo y de una abnegación admirables. Mi cariño por ti aumenta cada día. Por ello me declaro incapaz de seguir viviendo gratamente en Europa con la imagen de ti que adivino entre tus líneas. ¡Mi último consuelo era, hasta hace poco, que estuvieras con la vieja Rita y esa gente que dan un calor de familia! ¡Y te has tenido que mudar! ¡Y por qué cantidad!

Toutouche, te mando esta carta con la muerte en el alma. Cuando pienso que tu respuesta tardará por lo menos un mes, no sé qué hacer.

Lo que te ruego es que no me ocultes nada. Invoco tu cariño de madre para que me digas la verdad, toda la verdad. Y desde hoy mismo voy a comenzar a arreglar lentamente las cosas para mi regreso.

Te mando un beso, querida Toutouche, te mando un beso muy grande.

Alejo Carpentier.

P. S. Escribí al otro en el tono que te dije. Veremos si contesta.

Se han publicado 6 comentarios



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  • ORESTES dijo:

    RESCATAR EL EPISTOLARIO DE CARPENTIER ES ALGO INVALUABLE. ESPERARE CON ANSIAS UN EJEMPLAR DE LO PUBLICADO.
    TENGO ADEMAS UN COMENTARIO/SUGERENCIA QUE HACER:
    HACE APENAS UN AÑO MIENTRAS ME ENCONTRABA CONVALECIENTE DE UNA ENFERMEDAD CRONICA QUE AUN PADEZCO, ME DISPUSE A LEER Y RELEER ALGUNA LITERATURA QUE TENIA PENDIENTE Y QUE EL REPOSO DE LA TRANQUILIDAD HOGAREÑA ME PERMITIRÍA.
    UNO DE LOS TEXTOS QUE RELEI FUE “EL REINO DE ESTE MUNDO” EN UNA EDICIÓN HECHA CON MOTIVO DE LA FERIA DEL LIBRO DE LA HABANA DE ESE AÑO. CURIOSAMENTE COMO PARTE DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO HABÍA UN TEXTO DE ALEJO EN EL QUE EXPLICABA ALGUNOS TEMAS DE INTERÉS Y POR VEZ PRIMERA LEÍ QUE HABÍA TERMINADO EL LIBRO EN BARBADOS EN EL 1958.
    POR ESA FECHA (EL AÑO PASADO), NOMBRARON A MI ESPOSA REPRESENTANTE DE CUBA EN ESA ISLA, EN LA QUE AHORA ESTAMOS JUNTO A NUESTRA PEQUEÑA HIJA. CASI SIMULTANEAMIENTE ACUDIMOS A LA FUNDACIÓN ¨ALEJO CARPENTIER¨, AVIDOS DE MAS INFORMACIÓN SOBRE MI ¨DESCUBRIMIENTO¨Y DESEOSOS DE PROFUNDIZAR PARA UNA VEZ LLEGADOS A BARBADOS, BUSCAR, HURGAR DONDE ESTUVO ALEJO Y TRABAJAR POR UBICAR ALLÍ ALGO QUE PERPETÚE ESE HECHO REALMENTE HISTÓRICO SOBRE LA CULTURA CUBANA Y LA ÍNTEGRACION EN GENERAL. EN LA FUNDACIÓN DESCUBRIMOS ADEMAS (GRACIAS A LA GENTILEZA DE LOS TRABAJADORES Y DE LA PROFESORA GRACIELA POGOLOTTI) 4 HERMOSISIMOS ENSAYOS DE ALEJO SOBRE BARBADOS EN ESA EPOCA ESCRITOS PARA “EL NACIONAL” DE CARACAS. ES NO NARRABLE LA MANERA EN LA QUE ALEJO DESCRIBIO A BARBADOS. TANTO QUE CUANDO LLEGAMOS AQUI Y RECORRIMOS SUS CALLES, VIMOS A SU GENTE CAMINAR (EXCEPTO LOS EFECTOS DE LOS EMBATES DE LA GLOBALIZACION ACTUAL), PENSAMOS QUE BARBADOS ES TAL Y COMO ALEJO LA DESCRIBIO HACE MAS DE 50 AÑOS. TRABAJAREMOS POR RESCATAR EL LEGADO DE LA PRESENCIA DE ALEJO AQUI, QUE ES RESCATAR LA HISTORIA.

  • Juan Castro dijo:

    Alejo…

    Espero publiquen más cartas del escritor Cubano Alejo Carpentier y su madre las cuales están escritas con el amor de madre e hijo, de un amor puro y limpio que se acrecienta por la separación de los dos.

    Con saludos
    Juan Castro
    Mexicano…

  • Héctor Matanzas dijo:

    Estamos ante un hecho consumado (la publicación de las cartas) por lo que de nada vale una opinión contraria, pero de todos modos deseo expresar la mía. No creo que la correspondencia íntima entre un hijo y su madre deba ser puesta a la luz para datisfacer el morbo que, en mayor o menor medida todos llevamos dentro. Si las cartas son como estas dos que nos muestran, más que el retrato de una época, o el puente entre dos culturas son el triste drama por la supervivencia de Alejo y su madre, y las penurias provocadas a ambos por el abandono del padre. No creo que Alejo hubiera aprobado la publicación de este tipo de correspondencia. El hecho de ser una personalidad universal, no lo puede eximir del respeto a su vida privada.

  • Lisandra dijo:

    En cierta medida apoyo el comentario de Héctor MTZAS, pero en verdad sería interesante leerlas, yo me leído todo, TODO, de Carpentier, sus poemas , sus memorables novelas y lo que más me encantó sus ensayos y artículos periodísticos; no las leería por morbo, no, sino por el interés que despierta este hombre universal ,este fino carpintero de las palabras.

  • Orlando Nuez Pupo dijo:

    Excelente traducción del distinguido Dr Rafael Rodriguez Beltran con esta obra de “Cartas a Toutouche”. Gracias profesor, por ofrecernos esta obra y por todo lo que hizo por el pueblo cubano en el Proyecto de Universidad para Todos con los 3 cursos de frances. Favor necesito su email, pues el buzón de la UH me rebota. gracias de antemano
    Orlando NUEZ

  • Catherine dijo:

    Hola,

    Quisiera saber donde está el archivo (correspondencia, etc.) de Alejo Carpentier… ¿Tieneís ideas?

    Gracias!

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