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Voy a conversar con María Luisa Lafita

En este artículo: España, Historia, María Luisa Lafita
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Por Víctor Joaquín Ortega

María Luisa Lafita. Foto de archivo

María Luisa Lafita. Foto de archivo

María Luisa, ¡María Luisa…! ¿Qué haces ahí recostada, tan tranquila, María Luisa Lafita? Tiemblo…En busca de su conversación, digo un fragmento de uno de esos poemas -fusiles de Nicolás Guillén por la tierra hispana:

Viéndote estoy las venas

vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas;

tus heridos risueños;

tus muertos sepultados en parcelas de sueños…

No me contesta con su melodiosa voz que se burla de sus 93 años al revivir aquellos himnos:

El Partido Comunista

que es en la lucha el primero

para defender a España

formó el Quinto Regimiento.

Con el Quinto, Quinto, Quinto

con el Quinto Regimiento

se va lo mejor de España

la flor más roja del pueblo…

Le menciono a sus compañeras del hospital de Maude: Tina Modotti, María Valero. El silencio es solo superado al recordar lo que me narró hace buen tiempo.

Tina, María, mis hermanas en esos combates contra la muerte que quería llevarse a nuestros camaradas heridos. Mira, una vez me tocó cuidar a la Pasionaria que sufría de una lesión hepática. Eso nos ordenó el doctor Planelles, a mí y a Tina, que nos turnábamos en el cuarto de Dolores Ibárruri después de atender a los pacientes. Ah…el enemigo infiltraba a sus agentes. No hacía mucho habían envenenado la comida con cianuro. Descubrimos a la causante: una enfermera situada allí por los fascistas. Tuvimos que fusilarla: asesinó a más de veinte de los nuestros.

En realidad, sigue sin pronunciar palabra. Intento… ¿Cuándo me va a permitir escribir su biografía? Mire, comenzaría por… sí: por aquella ocasión en que adolescente les llevó armas a unos huelguistas en Santa Clara para que se defendieran de patronos, guardias y esquiroles.

Ni se mueve Pero no ignoro su parecer:

Chico, prefiero conversar contigo de tantos héroes que no son tan conocidos como debieran ser y cayeron muy jóvenes por la libertad del mundo. De ellos debes escribir.

Mire, usted es la única cubana que peleó con las armas en las manos contra los traidores a España. Vaya, nació en Madrid, pero en Cuba se forjó.

La veo en las contiendas contra Machado: se le escapa al Chacal de Oriente en una tienda de la calle Galiano, y Arsenio Ortiz sabía que usted le había preparado un atentado: si la agarra…; salva a Guiteras de una emboscada; el cerco se cierra durante la huelga de 1935: condenada a muerte por su actuación entre los maestros. Ya está en España, no deja de bregar; en la toma del Cuartel de la Montaña, dispara al enemigo, avanza, arenga…

No olvido lo que me dijo en cierta oportunidad:

Regresé a Cuba después de mil peripecias; no me devolvieron mi puesto como profesora. Protesté, claro. Pues Remus y Mañach, desde sus cargos, me reiteraron la negativa y se expresaron casi con las mismas palabras sobre el porqué: Usted no puede volver a las aulas, ha ido más allá de las frases e incluso ha matado por el comunismo; se le acusa de ser un elemento al servicio de Moscú. Su presencia es un mal ejemplo para los estudiantes. ¿Sabes lo que  respondí  a cada cual en su etapa? Ahí te va: No me arrepiento de lo que he hecho. Estoy dispuesta a combatir de nuevo por la libertad de cualquier pueblo en cualquier momento.

Continúa sin moverse. No me rindo: le motivo las remembranzas. Gracias a usted intenté rescatar de cierto olvido, con mis libros y en la prensa, a Rodolfo de Armas, a Moisés Raigorodski, a Alberto Sánchez…

Ni me ha mirado. Vuelvo a estremecerme. Y debo aferrarme a algo que me contó hace no pocos años:

¡Rodolfo! Amaba mucho la vida, quizás por quererla tanto se dio por entero a las luchas, porque la a lucha es acción y la acción es la esencia de la vida. Rodolfo Trompá le habían puesto porque su derecha era anestesiante: en el ring, fue campeón amateur de boxeo y, en la calle, contra los esbirros. Le daba un puñetazo a un guardia y le podían contar mil. Con Pablo y Pepelín Leyva se destacó noqueando en la manifestación del 30 de Septiembre.

Opuso la violencia de los de abajo a la de los ricachones. Se enfrentó a Machado, a la mediación, a las maniobras de la derecha, al trío terrible: Caffery-Batista-Mendieta. Fíjate, mijo: fue hombre de confianza de Antonio Guiteras, con eso te he dicho todo.

Perseguido, mandado a matar, se exilió por orden de Tony. De Estados Unidos salió para España donde defendió la República. Patriota e internacionalista, ¿eh? Pues doble patriota. Y entre tanta gente bragada fue escogido, por unanimidad, el jefe de la Centuria Antonio Guiteras-él le puso el nombre- brigada del batallón internacionalista Abraham Lincoln organizado por el Partido Comunista norteamericano. Oye que allá no ha sido todo malo… aunque haya que buscar con lupa a veces.

Febrero 23 de 1937. A la Centuria Guiteras, a los cubanos, no les tocaba atacar primero en Morata de Tajuña, frente de Jarama, una batalla que ya duraba doce días. Al final, los republicanos tuvieron doce mil bajas; el enemigo, trece mil. Les tocaba a los irlandeses; Rodolfo rogó, exigió y obtuvo el privilegio de que su tropa fuera la primera en la ofensiva. Cae herido en una pierna. Quieren conducirlo a la retaguardia. Lo impide. Vuelve a guiar a sus hombres. Nuevos balazos le arrancan la vida. Y ¡qué vida! Tenía solo 25 años, mijo, ¡25 años!

Ella se ha mantenido quieta y callada: habló desde mi imaginación que me hizo viajar hacia años atrás. Tanta tranquilidad es desasosiego. Insisto: El Rusito cayó con 22 años…Y retorno a charlar con mis recuerdos.

No fue el único. Los sinvergüenzas nos deben mucho más de lo que pensamos. Moisés nació en Odessa y la familia vino para América porque no comprendió y le temía a la Revolución de Octubre a pesar de su origen obrero.

El objetivo era los Estados Unidos donde se habían establecido algunos familiares. Hicieron una parada en La Habana; el niño se enamoró de Cuba y aquí se quedaron. Bueno, quien te dice que Raigol- así también le llamaban- más allá de aprender español, al crecer se hizo cubano sin abjurar de Rusia ni de su sangre hebrea, y se colocó con buena velocidad a la izquierda.

Escritor, periodista, actor de teatro y cine, gráfico, políglota, músico: estudió teoría, solfeo, violín en academias y se graduó de bongosero en los solares del barrio capitalino de Belén. Claro, su mayor cubanía fue pelear por su patria. Y no la califico de adoptiva: era su patria. Se la ganó a sangre y fuego.

Militante de la Liga Juvenil Comunista sufrió persecución, golpizas, heridas de bala, cárcel, y no lo eliminaron porque escapó hacia la tierra hispana, disfrazado, en una buque luego de esconderse en mi casa durante varios días. Sentenciado a muerte por la derecha más que fortalecida, el Partido decidió su exilio. El quería continuar en la contienda; sin embargo, disciplinado, acató la disposición. Llegó a Madrid en septiembre de 1934 y, en cuanto mi marido y yo arribamos a esa ciudad, nos vino a buscar para seguir la amistad y juntarnos en los nuevos combates.

Ingresó en el Partido Comunista Español. Actuó en la película El preso 113 como coprotagonista gracia al director Ernesto Vilches quien lo había conocido en La Habana No dejó de batirse con los reaccionarios aun a golpes en las calles. El levantamiento fascista lo encuentra soldado republicano. Y oye, muchacho, lo que te digo: “…Con un fusil que me logró Raigorodski, tomé parte del asalto al Cuartel de la Montaña…era un hombre arrojadísimo”. Eso lo expresó Policarpo Candón, comandante cubano y jefe de la Primera Brigada Móvil de la División 46. También cayó en la conflagración. A ver, ¿hay aquí un libro sobre él…? Y te atreves a proponerme escribir mi biografía.

Sigo con Moisés. Brilló sobremanera en decenas de batallas. Cuando sucumbe de un balazo que le destroza el corazón en noviembre de 1936 al frente de su tropa en Alcalá de Henares es comandante y comisario político del Quinto Regimiento. Lo sustituye Pablo de la Torriente Brau quien caerá el 19 de diciembre de ese mismo año. ¡Qué clase de periodista, qué clase de intelectual!; pero, ante todo, ¡qué ser humano tan hermoso, sobre todo, en su alma! Bien, Moisés cumplió con lo que escribió en su primer libro, titulado Albores literarios, publicado en 1932:

Soy del pueblo rojo- mi apellido lo asegura-ahora me estoy tiñendo a conciencia: hace diez años que vivo en Cuba.

Despierto de este raro monólogo-diálogo. Ella no. Sin desmayar, me exijo. “Usted admiró mucho a Alberto Sánchez…”

Quien lo conociera y tuviera limpio el corazón, tenía que admirarlo; más, que quererlo. Con 14 años de edad se alzó en Ceja del Negro contra el machadato en agosto de 1931. Prisionero, cuando se le acabó la última bala, del fusil que había rescatado del lado de un cadáver de la soldadesca, se las arregla para escaparse. Tenía 22 años al morir por la República Española, el 25 de julio de 1937, víctima de una bomba de fabricación yanqui lanzada por un avión nazi. Ya era comandante.

Contaba con una notable experiencia como peleador contra los desgobiernos cubanos. Era el encargado por Guiteras de las acciones especiales en la TNT y Joven Cuba.  Se escabulló del cerco en El Morrillo que nos dejó sin Tony y sin Carlos Aponte, ese venezolano magnífico. Con la muerte en los talones, sufrió prisión y amenazas terribles en varios países de América Latina, salvado por Lázaro Cárdenas que le dio asilo en México.

Regresó clandestino a la patria; y al comprobar que la desunión podía más que el patriotismo en esos momentos, viajó hacia España para defender a ese pueblo. Sobresalió en diversas batallas. Allí- Pablo también lo hizo-ingresó en el Partido Comunista Español y se casó con la ametralladorista Encarnación Hernández, Luna, quien después de la muerte del esposo fue furia mayor contra las huestes falangistas.

Pablo se lo encontró en Aravaca y, después de los abrazos, escribió (María Luisa, me dio entonces un libro en el que han sido  subrayadas las siguientes líneas): “Pepe Galán dice de él (Alberto): “Vale un huevo este chico. Está hoy como el primer día de ánimo y de entusiasta”. Y, en efecto, en estos días, ha organizado un batallón de los campesinos del pueblo, una parte para adiestrarlo en la guerra, al lado de sus heroicos muchachos de Gascones…”

Y no olvides lo que Pablo Neruda cantó sobre nuestro compatriota (Me ofreció, bien lo recuerdo, unos versos en una hoja pequeña y amarillenta):

Allí yace para siempre

un nombre que entre todos destaco,

como una flor sangrienta,

como una flor de violentas pétalos abrasadores.

Este es Alberto Sánchez

Cubano, taciturno, fornido y pequeño de estatura,

capitán de 20 años.

Teruel, Garabitos, Sur del Tajo, Guadalajara

vieron pasar su corazón silencioso…

Muevo la cabeza. Ella sigue atada a la excesiva tranquilidad.

Espero que algún día lo que escribí sobre Alberto se convierta en libro, como el de Moisés y el de Rodolfo.

Ojalá pero te seguirán faltando… Están el boxeador Isidro Díaz Gener, Fandanguillo, bailarín, torero para conseguir dinero para el frente, herido en una pierna, terminó en un campo de concentración en Francia. Luego, en Cuba, nunca se estuvo con los brazos cruzados y ya un veterano peleó también Girón.

Y Malayo: fue chofer de Kid Chocolate en la gira por Europa, se quedó en Madrid y supo ponerse del lado de la razón, terminó trabajando en el INDER. Sin olvidar al receptor Basilio Cueria, devenido lanzador de granadas.

¿Y la biografía de mi propio esposo, Pedro Vizcaíno?  Me la debes. Fue un héroe; que sobreviviera a tanto incendios y que falleciera en su cama en 1989 no le quita mérito alguno: se enfrentó desde muy joven a las injusticias desde las filas del Directorio Estudiantil del Instituto de La Habana, unido a Guiteras en TNT y Joven Cuba; integró el Quinto Regimiento: de las heridas que recibió no se recuperó jamás del todo. Juntos apoyamos al Directorio y a la FEU de José Antonio, Joe, Fructuoso, Juan Pedro, Machadito y a compañeros del Movimiento 26 de Julio, a todos los que se enfrentaron realmente a Batista después del golpe del 10 de marzo. ¿Qué no sé de su entrega, de su espíritu, si nos casamos en 1933 y solo nos separó su muerte?

Me avergüenzo .Me atrevo a decir.

Bueno, intentaré con esos testimonios aunque no voy a renunciar a su biografía. Usted ha pesado en que esos fantasmas me persigan y cuando fui corresponsal de guerra en Vietnam durante 1972, con Pablo a la cabeza, no se me quitaban de al lado y cómo me exigían. Ve, me la debe también…

No la siento señalar algo, ni reírse por lo que le he dicho. Escojo otro camino. Le hablo del plan Bush contra Cuba, de Coñolisa, de la guerra contra Iraq, de las mentiras y amenazas contra Venezuela, Bolivia, Irán… ¡No responde! Y yo le esperaba esas sabrosuras que siempre ha lanzado:

Mira, si te hablo de esa gentuza te voy a soltar un montón de malas palabras. Como dicen los andaluces: son hijos de mala madre. No podrán nunca con la patria de Martí y Maceo.

Pero permaneció callada. Entonces comprendí que María Luisa Lafita Juan había muerto. Aunque, desde entonces, le pide permiso a mi corazón para salir de él y estar presente en nuestras contiendas. Está bien, lo tienes. Pero vuelve a mi pecho, no me abandones: necesito tu guía, tu amor, todo ese calor maternal que siempre me brindaste, y tanta fuerza me han dado para mantenerme en la primera fila del bregar.

Al fondo, el matrimonio de Pedro Vizcaíno y María Luisa Lafita, dos revolucionarios que combatieron en defensa de la República Española. Al frente, la mamá de María Luisa, con el hijo de los dos primeros. La foto fue tomada en la capital de Cuba poco antes de la partida hacia la tierra hispana.

Al fondo, el matrimonio de Pedro Vizcaíno y María Luisa Lafita, dos revolucionarios que combatieron en defensa de la República Española. Al frente, la mamá de María Luisa, con el hijo de los dos primeros. La foto fue tomada en la capital de Cuba poco antes de la partida hacia la tierra hispana. Foto de archivo

Se han publicado 11 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Victor, muchas gracias por este recorrido por la historia; cuan necesario fueran esos libros, esas biografias, que entramado tan grande de heroicidad y bajeza; los historiadores tienen un gran reto.

  • Ivón Guerra dijo:

    Gracias Victor Joaquin Ortega por tan conmovedor artículo, es de esos de los que nos acercan a ese pedacito de la historia que nos asombra y duele, esos seres a los que rinde homenaje su artículo pueden ser inspiración para una generación que ya no está tan cerca de esa historia, y que debe aprender a amarla. De veras le agradezco esa manera en la que hace que la historia nos toque el corazon y nos dé una gran enseñanza de humildad y grandesa que es la que mueve a los seres revolucionarios del planeta.

  • Ivón Guerra dijo:

    Disculpen los lectores de mi comentario al escribir grandeza con una falta ortográfica.

  • OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS dijo:

    MUY INTERESANTE EL FRAGMENTO HISTORICO QUE EN MI HUMILDE MANERA DE VER, ES UNA ETAPA QUE NO HA SIDO BIEN ESTUDIADA.

    GRACIAS POR HACERNOS LLEGAR LA VIDA DE ESTA GRAN MUJER

  • Francisco Rivero dijo:

    Señor Victor Joaquin Ortega, desearia saber si la Sra. Maria Luisa Lafita, fue profesora de musica en la Secundaria Basica ” Felipe Poey ” anexa al instituto pedagogico de la Univresidad de la Habana, en la segunda mitad de la decada de 1960.
    Al ver su foto he reconocido su mirada.
    Pero tengo la duda pues no se menciona su actividad profesional.

    Agradeceria que se atendiera esta pregunta que les hago.

    Un saludo cordial

  • jacinto dijo:

    Gracias , Joaquín. Me ha gustado esta, tu manera , de abordar esta parte de la historia y de estas personas,sí,de estos combatientes .

  • jorge dijo:

    gracias por acercarnos a tantos heroes y martires que no conocemos,que poco hemos hecho cuando nos comparamos con estos grandes cubanos e internacionalistas,que cantidad de titanes a dado nuestra pequena pero heroica islita que como dice Maria Luisa Laffita con la tierra de Maceo y Marti no podran nunca.

  • Cándido Maimot Laffita dijo:

    Saludos a la red.
    Gracias a este artículo de Joaquín se desempolvan pasajes de nuestra historia pocos o casi totalmente desconocidos, no solo para la generación actual, sino también para la intermedia. Estos son hitos con sus protagonistas al frente que ameritan conocerse, porque lo más grande que tiene un país es su memoria histórica.
    En este breve artículo la sabia y experimentada pluma del escritor y periodista nos sumerge en un remanso de emotivos recuerdos, que no quisiéramos nunca dejar escapar, aunque sus hilos conductores se interrumpan por la ya frágil memoria de la protagonista. Es un reto lanzado por ella y por Joaquín a historiadores y al periodismo de investigación.
    Reitero las gracias por esta entrega.

  • Luisito dijo:

    Emocionante

  • Jose A. Toirac dijo:

    Fui companero de estudios de su nieto mas pequeno. Visite su casa en la calle Perseverancia, en Centro Habana. Me conmovio mucho la foto familiar y ver al papa de mi amigo tan pequeno y a sus abuelos tan jovenes. Les conoci mucho tiempo despues de tomada esa foto, aunque no los conoci lo suficiente: para mi eran el padre y los abuelos de Vizcaino. Gracias Victor por tan sentida informacion.

  • iraida dijo:

    He estado investigando y leyendo sobre maria luisa y su familia. los conoci muy bien a todos; a vizcaino; su hijo; sus nietos. visite su casa porque vivi en la misma calle que ellos y cada vez que pude visitaba a esa gran familia donde no faltaron nunca anecdotas de esa etapa de sus vidas..gracias por tanta buena informacion.yo ya no vivo en cuba pero aun conservo su maquina de coser en casa de mi vecina.

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