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En Camagüey, el primer terremoto del cual se tienen noticias en Cuba

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Camagüey, Cuba
Aunque parezca insólito, el primer terremoto del que se tienen referencias en Cuba ocurrió en la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, el 12 de abril de 1766, lo que originó un supuesto pánico y el arrebato de las campanas en las iglesias dando la alarma, según las crónicas.

El susto por suerte, no pasó de allí, pero debió ser un terremoto fuerte, pues se reportó su presencia en el puerto de Nuevitas y en la Sierra de Cubitas, donde debió originar el desplome de algunas cuevas.

En 1837 volvió a temblar en Nuevitas y en la Sierra de Cubitas, incluyendo toda la costa norte. Después tuvimos otro en 1846, y seis años más tarde la ciudad capital agramontina fue afectada los días 20 de agosto y 26 de noviembre.

Luego, y por dos siglos, continuaron los movimientos en zonas tan distantes entre sí como Ciego de Ávila, Santa Cruz del Sur y Esmeralda. En este último lugar se reportó un terremoto de 6 grados el 2 de septiembre de 1984, y luego se han sucedido otros temblores de menor nivel.

Existe una nota periodística del 1920, donde se informa que a consecuencias de un temblor de tierra una parte de la loma La Deseada (279 metros de altura), situada al norte de Cascorro, se hundió.

Así que si usted creía que en Cuba los temblores de tierra son atributos exclusivos de las provincias orientales por el aquello del sistema de fallas en el mar, al sur de la Sierra Maestra, se equivoca.

Lo que sucede en realidad es que en nuestro archipiélago no existe el mismo nivel de actividad, y aunque se destaca la región oriental como la de mayor peligrosidad sísmica, se han registrados temblores, además de en Camagüey, en las provincias de Pinar del Río y La Habana.

Uno de los problemas de la sismología es hacer posible la previsión de los terremotos, de allí que en Cuba existan seis estaciones sísmicas, situadas en Pinar del Río, Holguín, Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y la de Camagüey, que se encuentra instalada en las proximidades del río Las Piedras, al norte de Cascorro, aprovechando el afloramiento de rocas de origen volcánico con raíces muy profundas.

Hasta ahora la única protección contra los temblores de tierra es estar informado sobre qué hacer ante la presencia de un terremoto y conocer las medidas de seguridad, de allí que el Código Sísmico Cubano -equivalente a la alerta ciclónica bien conocida por nosotros-, establece zonas de peligrosidad, con instrucciones muy precisas para aquellos residentes en regiones geológicamente inestables. Cuba es uno de los pocos países que han emprendido con rigor científico una educación sísmica entre la población

Los terremotos son desastres naturales que devastan extensas áreas, originan miles de víctimas y destruyen regiones enteras. Pueden transformar la geografía, hundir montañas, secar los mares, y son causados en principio por la súbita liberación de energía acumulada a consecuencia de formaciones de la corteza terrestre, aunque en realidad ésta se encuentra en constante movimiento, incluyendo llanuras, fondos marinos, desiertos y montañas.

(Por Eduardo Labrada Rodríguez en Radio Cadena Agramonte)

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  • Kelly dijo:

    Hola Queridos Hermanos Cubanos:
    En Chile se viven horas tristes y de confusión. Por alguna extraña razón que muchos no podemos aún comprender, este hermoso país que po mucho tiempo se caracterizó por una solidaridad a toda prueba, hoy está dando penosas muestras de individualismo y egoísmo. Las zonas desvastadas se debaten en una suerte de caos, donde no vemos surgir los rasgos de compañerismo en la adversidad que teniamos antes. Cada cual vela por los suyos a su modo y aún no vemos ollas comunes, asociación para pasar la catastrofe, etc. Los que estamos en la zonas no afectadas hemos vistos rasgos de pánico que inducen a la compra excesiva en supermercados y bencineras, donde nadie parece preocuparse demasiado de los damnificados. Todos podemos hacer algo, pero aún no existen instancias donde entregar ayuda, donde hacer donaciones ni nada que nos permita a los que salimos indemnes ayudar a nuestros hermanos.
    Sin duda pasado lo peor deberemos reflexionar en conjunto sobre que tipo de sociedad estamos construyendo, por que la que hemos visto aflorar en estos días asusta.

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