Mujeres del Toa: Sublime coqueteo con aguas dulces

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Echa a andar oronda con el saco al hombro. El bulto baila en el viento y sus piernas descubiertas andan tan rápido, que ni se ven. Va rumbo al Toa, cuyas orillas aún están desnudas. Pronto llegarán las lavanderas para llenarlas de colores, como cada día. El agua que las consagra sigue su cauce, serena y cristalina, como si no hubiera pasado por allí, semanas atrás, un vendaval de desastres.
Aún subsiste la ancestral costumbre. A lo largo del río Toa, decenas de mujeres han lavado cada mañana durante siglos la ropa acumulada, la de la familia o la del patrón, en otra época. No obligadas por la carencia de una moderna lavadora o porque la fuerza de un ciclón lo enmugreciera todo, o casi todo, lo hacen porque “la lavada de ropa en el arroyo” es una fiesta.
Suben y bajan con palanganas o sacos llenitos de ropa sucia y mojada. Paleta en mano desempercuden decenas de piezas, frotan el jabón tercamente, permanecen durante horas sobre el agua sin importar el clima. Es la misma rutina que han visto desde que nacieron. Tradición que se trasmite cual legado de generaciones.
Algunas llegaron de una ciudad cercana, después de conocer al esposo que las trajo para formar una familia a orillas del Toa. Y aprendieron, “donde fueres, haz lo que vieres”. Otras nacieron y crecieron en sus aguas.
Sobre la tabla de madera, el “lavadero”, repasan cada prenda una y otra vez. Tienen agua en sus casas, pero en la rivera, mujeres y hombres se dan cita para lavar y darse un chapuzón. No pocos amores han nacido de este rito, que seduce hasta al más citadino de los hombres.
Los sacos vacíos a las orillas del río más caudaloso de Cuba, el caldero hirviendo sobre cuatro piedras, el pomo de la lejía de cloro listo para blanquear, el jabón en mano, las risas y conversaciones gritan a los cuatro vientos que el trabajo es ameno cuando se comparte en familia.
Como hijas de Oshun, orisha del agua dulce, llevan ofrendas al río y le piden sus favores. No van solas, las acompañan hijas y nietos. Mientras las madres golpean con ahínco las camisas, las pequeñas se divierten y aprenden las mañas de una costumbre inherente a su idiosincrasia.
Echan las piezas dentro de la palangana e inicia la “danza”, que dura unos cinco minutos. Aseguran que sus movimientos son más efectivos para limpiar la suciedad, que las lavadoras. Luego, sacan la ropa y la sumergen en las frías aguas del Amazonas de Cuba, orgullo de los isleños de monte adentro.
El esfuerzo rudo deja lesiones: dolores en los huesos de las manos, pies y cintura, pero ellas seguirán lavando. Llevan puesta una gorra, un pañuelo o una camisa para evitar el sol de la mañana, por precaución porque no le temen, al contrario, le agradecen y piden su impulso en el secado.
A los forasteros los atrae el ajetreo de estas lavanderas, quedan prendados por las tonalidades de las ropas tendidas sobre matorrales o guijarros, atavío chispeante de las orillas del Toa. Bendita suerte del que por allí ha podido pasar.
Sé que la práctica no desaparecerá, pues siempre habrá una madre que le pida a su hija bajar juntas al río, para que la lección no se olvide jamás. Este sublime coqueteo en aguas dulces permanecerá allí, porque la fortuna de lavar en el río, es arte y patrimonio, del Toa y sus mujeres.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujeres del Toa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
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Y la contaminacion ambiental periodista? donde quedo?
Y las posibles enfermedades que pueden contraer metidas ahi en el agua?
Uuhhhmmmm para mi gusto: no me gusta el reportaje, si tuvieran una DAEWOO que hace todo, otra cara iban a tener
Dales una lavadora ya cceso a agua potable a ver si van a ir al toa a lavar
Yo les puedo contar que la familia de mi padre es de Buey de Gallego Granma, mis tias tienen tierras y siembran arroz y tomate, tienen todo tipo de andariveles en la cocina, sin embargo a la hora de cocinar nada tan rico como la comida cocinada con leña, no se porqué pero lo prefieren, tienen mejores ropas que yo que vivo en artemisa, siembran la tierra recogen sus frutos, se pintan las uñas, salen de Buey de gallego en boras de agua y cuando llegan a Veguitas se poens sus mejores sandalias y a andar de lo lindo como la mas lindas de las granmenses, realmente me gusta mucho ir alla, esa es su idiosincracia, pienso que disfrutan la vida mas que yo, las cosas materiales para ellas no es lo mas importante, Un saludo a todas las mujeres de Buey de Gallego, Veguitas Granma
Elpidio: tiene razón en que tenemos que seguir luchando para eliminar la pobreza y el subdesarrollo en nuestro país, pero no me negará que son unas bellas fotos, dignas de concurso. Gracias, Ismael, por regalarnos esas imágenes que hacen honor a las mujeres del Toa.
Sin llegar a que cada una tenga una lavadora automática LG pongamos un lavatín industrial en su pueblo para que van como prefieren conversar mientras lavan cómodamente y sobre todo como no envejecen aceleradamente por el trabajo físico que realizan y el sol que tienen que soportar para vivir limpios.
felicidades
No estoy seguro si estas personas tienen o no, otros medios para lavar la ropa, o sí realmente disfrutan hacerlo en el rio.
De lo que si tengo casi certeza, es que por desgracia algunas personas que opinan en Cubadebate, tienen el alma dura, insencible o poco creativa.
Pero para que halla mundo y un cubano, claro que tiene que haber de TODO.
En pleno siglo 21 ver esto es impresionante, pero cierto, solamente hay que ir a la tienda para ver cual es el precio de una lavadora, cuantas veces el salario basico, en mi caso de 570 CUP
Gracias Dianet por recordarnos lo que pocos hacen, por mostrarnos nuestra arraigada Cuba, su tradición, sus verdades, sus risas y sus llantos. Lo que estamos viendo:
es más que folklore
es más que tradición
es más que rumba
es más que son,
es verdad y dolor
es ternura y pasión
es fuerza y vigor
es vida y es amor.
Que superficiales, materialistas y hasta científicos los que critican tu obra y peor aún, la vida que no les incumben, ni apoyan de los habitantes de las riveras del Toa.
En el CDR, del cual yo soy el presidente, recogimos útiles para donarlos a los damnificados de los Consejos Populares Nibujón y Cayo Güín pertenecientes a Baracoa pero por encontrarse del lado oeste del Río Toa son atendidos para la recuperación del ciclón por la provincia Holguín y por mi trabajo también realizamos donaciones. Mayor esfuerzo deberíamos realizar todos los cubanos para apoyar esa área del país tan lejana de la capital y ahora afectada por el fenómeno meteorológico. Continúa creando este periodismo, el que te enseñó Fernando, lindo, polémico, innovador, capaz, como lo hacen Liutmila y Abdiel. Felicidades y muchas gracias.
Cual es el problema, Cuba no solo es la Habana, mi abuela hacías esas labores en el río, en las montañas las montañas dela Sierras Maestra. Estoy muy orgulloso de ella.
Ni sucia , ni empercudida, ni falta de lavadora, cuanta falta de respeto, cuanto extremismo en los comentarios .recuerdo mi madre cuando decía, que la ropa no quedaba igual en la lavadora , que cuando ella la lavaba con sus manos, es verdad hoy añoro el olor de las sabanas que ella lavaba con sus manos, hoy tradiciones olvidadas nos llenan de sentimientos y añoranza, a la mujer campesina , mi respeto y disculpas por que , todavía hay personas que no saben dividir lo hermoso de lo cotidiano