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Rosita Fornés (izquierda) y Tania Castellanos. Foto: Archivo

Zoila fue su nombre de pila. Así la llamaban todavía cuando la conocí sus amigos de juventud, sus compañeros de lucha y aquellos colegas que se iniciaron en el grupo del feeling y luego, en el júbilo de los primeros pasos para dar a conocer el fruto de sus inspiraciones, habían hecho suya la idea, concebida por la joven reglana (ya para entonces decididamente Tania, nombre de riesgo y batalla en la clandestinidad y luego nombre artístico) e instrumentada por su compañero eterno, el líder obrero Lázaro Peña, de juntarse y crear una modesta editora musical.