Opinión, Sociedad  »

Por: Frei Betto
| 7
Frei Betto

En las ciudades brasileñas quedan pocas casas construidas antes de 1930. La especulación inmobiliaria, asociada a nuestra insensibilidad por la preservación de la memoria histórica, las echó abajo. La violenta explosión urbana desfiguró el vecindario. Ahora, con sus muros altos y sus verjas infranqueables, las casas esconden la ‘cara’. Muchas tienen un perfil carcelario: cercas electrificadas, cámaras de vigilancia, portones accionados por control remoto, etc.