Especiales, Política  »

| 2 |

Hoy se cumple otro aniversario del natalicio de Antonio Maceo y Ernesto Guevara, dos hombres que se enfrentaron a imperios cuantitativamente mayores que su tierra, pero cualitativamente  menores que su espíritu. Este martes, y a propósito, en Con Filo se conversó sobre las trabas que todavía impone el imperialismo en la lucha por la emancipación de nuestros pueblos.

Especiales, Historia  »

Por: Fabio E. Fernández Batista
| 1 |

Mella fue portador de una concepción creadora dentro del universo del marxismo latinoamericano. En su pensamiento se esbozó un camino interpretativo propio, ajeno al perfil dogmático imperante en segmentos del comunismo institucionalizado.

Especiales, Historia  »

| + |
Julio Antonio Mella. Foto: Tina Modotti Mella y Tina, una historia de amor y lucha. Mella (al centro derecho de la foto) junto a estudiantes de la Universidad Popular José Martí.

“Cuatro años en la vida de un hombre son nada”, decía Mella. Pero él mismo superó su teoría. En apenas seis almanaques forjó un impresionante legado político. Fidel lo calificó como “el cubano que más hizo en menos tiempo”.

Especiales, Historia  »

| 2 |
Fidel en la Tribuna antimperialista. Foto: Roberto Chile. Campesinos de la Ciénaga de Zapata alfabetizados a la luz de un farol chino. Foto: Tomada de ACN. En el rostro de Fidel, las marcas del cariño de los niños. Foto: Cortesía de Tin Cremata.

Una anécdota, en especial, me habla de lo martiano en el líder de la Revolución cubana. Los niños lo abrazaron y besaron. Pero estaban muy maquillados y le dejaron la cara llena de manchas naranjas, azules, blancas, rojas, entonces le alcanzaron un pañuelo para que se limpiara el rostro, mas él replicó sonriendo: “¡Qué va, nadie me toca la cara!".

Historia de Cuba  »

Por: Julio Antonio Mella
| 5

Los pueblos débiles de la América tenemos que escoger, entre caer en el seno de la gran constelación (?) del Norte atraídos e hipnotizados por su grandeza, o fusionémonos como pequeños asteroides en un nuevo Congreso de Panamá. Esta fusión no tiene que ser política y definitiva, como aspiraba el Libertador; nuestro atraso lo impide; pero mientras más unidos estemos los pueblos débiles del Continente, aunque solo sea espiritualmente, más difícil le será al Corsario Rubio saquearnos y matarnos.