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Septiembre de 2026 (casi) sigue el camino de agosto

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Las cifras avalan que septiembre de 2026 fue un mes histórico, lo que, más allá de encender alarmas, nos obliga a redoblar las alertas climáticas actuales.

Hace aproximadamente un mes, en este espacio nos hacíamos eco de informaciones publicadas por el Servicio Copernicus del Centro Europeo de Pronósticos a Mediano Plazo (ECMWF) y por su par norteamericano, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que situaban al mes de agosto del presente año como el más caluroso de la historia.

Pues bien, ya en septiembre, cuando comenzamos astronómicamente el otoño, volvemos a la carga con datos climatológicos alarmantes.

Septiembre de 2026 no quedó en el primer lugar histórico en cuanto a temperaturas récord, pero “subió al podio”, al ocupar el segundo puesto, detrás de su homónimo de 2023. En el caso de Europa occidental, sí hubo un empate entre ambos meses.

Sin embargo, no llegó a ese puesto mundial porque sí, sino por acumular varios hitos (alarmantes).

Por ejemplo, la temperatura global promedio del aire superó, por segunda vez en este año y por segundo mes consecutivo, el umbral de 1,5 grados Celsius por encima de los valores medios preindustriales, es decir, de los estimados como base para el período de 1850 a 1900. Ya en otras ocasiones hemos explicado el significado de superar esa cifra, que se considera el “límite seguro”, ya que, más allá de ella, aumenta la probabilidad de desencadenar cambios irreversibles en el sistema climático. La última vez que se superó dicha cifra durante dos meses consecutivos no fue muy lejana en el tiempo: ocurrió en octubre y noviembre del pasado año.

En el caso de los océanos, sí se llevó todas las palmas, ya que se registró la temperatura global promedio más alta de la historia en los océanos extrapolares. En este apartado, sobrepasó a su más cercano adversario, septiembre de 2023, por un margen considerable, de la misma forma que ocurrió en el mes de agosto precedente. Aunque este valor tiene en cuenta el comportamiento global, se encuentra favorecido en gran medida por la intensidad del evento ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) en el Pacífico ecuatorial, que alcanzó sus valores máximos para este mes en los registros.

Estos comportamientos extremos de las temperaturas han influido en la alteración de los patrones climáticos de otras variables, como las precipitaciones y el comportamiento de los hielos polares, estos últimos, sobre todo, en el continente antártico, que atravesaba sus meses de invierno.

En el viejo continente persistió un episodio de sequía, concentrado sobre todo en Europa central y occidental, donde los niveles de los grandes ríos ya se encontraban en mínimos alarmantes. Esta disminución de las reservas hídricas impacta directamente en el abastecimiento del preciado líquido a ramas extremadamente dependientes de él, como la agricultura, e incluso genera problemas en el transporte que utiliza esas vías para la navegación.

Ni siquiera las fuertes lluvias que cerraron el mes, y que dieron lugar a inundaciones en puntos de Francia y España, pudieron aliviar estas condiciones más allá de una ayuda parcial.

En el polo sur, la extensión máxima de la capa de hielo durante el invierno en el océano Antártico fue la tercera más baja desde que se llevan registros mediante satélites, es decir, en los últimos 48 años. Aunque quizás, si usted lee el valor de 18,19 millones de kilómetros cuadrados, le parezca extremadamente grande, el monitoreo climático nos muestra los efectos del clima actual.

La extensión de esta capa de hielo durante septiembre estuvo poco más de un seis por ciento por debajo del promedio, lo que se traduce en 1,2 millones de kilómetros cuadrados menos. Esta cifra la ubica como la tercera más baja en los valores mensuales.

Hasta aquí, las cifras que avalan que septiembre de 2026 fue un mes histórico, lo que, más allá de encender alarmas, nos obliga a redoblar las alertas climáticas actuales. Hasta la próxima semana.

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Elier Pila Fariñas

Elier Pila Fariñas

MSc., Investigador Agregado del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

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