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Medicina Natural y Tradicional: Sobre el uso de plantas medicinales en los niños

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Este es un tema con varias respuestas correctas, pero solo porque ninguna de ellas es absoluta. Hace un tiempo una colega me comentaba sobre una situación real, donde los familiares de un niño le intentaron administrar una decocción de una planta medicinal, sin tener en cuenta la forma adecuada de prepararla y sin respetar la dosis. Si bien un consejo oportuno evitó cualquier posible incidente, el riesgo de una situación similar quizás pueda repetirse en otros hogares cubanos.

Es cierto que la fitoterapia no está contraindicada de forma absoluta en edades pediátricas, pero sí deben observarse un grupo de elementos que particularizan su empleo en los niños, porque estos definitivamente no son adultos en miniatura. Factores como la inmadurez de sus sistemas orgánicos, en pleno proceso de desarrollo, hacen que estén comprometidas las capacidades para absorber, metabolizar y excretar muchos principios activos de plantas, incluso hasta medicamentos convencionales.

Si a lo anterior se suma las dificultades para estandarizar la dosis que debe ser administrada, de conjunto con otros riesgos como la contaminación del material vegetal o la simple confusión de una especie por otra, el problema resulta de seguro mayor.

No se trata de simples suposiciones, se han documentado eventos concretos en el mundo, y de ellos uno bien conocido es el del consumo por error de anís estrellado de Japón (Illicium anisatum) en sustitución del anís estrellado (Illicum verum). Por este motivo en España se han descrito casos severos de neurotoxicidad en lactantes, ya que el Illicium anisatum contiene principios activos tóxicos como la anisatina y la neoanisatina.

Situaciones similares se han presentado de una u otra forma en Cuba, donde han sido reportadas intoxicaciones en niños con especies medicinales entre las que se citan el piñón de botija (Jatropha curcas), la salvadera (Hura crepitans) y la yuquilla (Cycas circinalis), entre otras. Aunque no todos los casos han sido intencionales, con el caisimón de anís o anisón (Piper auritum) sus eventos toxicológicos sí generalmente se asocian con su consumo con fines medicinales, pero a dosis no apropiadas para los niños y en edades no recomendadas.

Muchos profesionales, autoridades sanitarias y agencias reguladoras coinciden en que se debe evitar el uso de las plantas medicinales en niños, pero no de manera absoluta. Por ejemplo, la Agencia Europea de Medicamentos publicó en marzo de 2023 un documento titulado “Monografías herbales de la Unión Europea: panorama general de las recomendaciones para el uso de productos medicinales herbarios en la población pediátrica”. Algunos ejemplos de especies que resultan recomendadas en menores de 18 años son:

  • Caléndula (Calendula officinalis): Se reconoce su empleo por vía tópica  en niños mayores de seis años para el tratamiento sintomático de inflamaciones menores de la piel (como las provocadas por la exposición excesiva al sol) y para la cicatrización de heridas menores.
  • Echinacea (Echinacea purpurea): Puede ser utilizada a partir de la adolescencia para la prevención y tratamiento a corto plazo del resfriado.
  • .Manzanilla (Matricaria recutita): Se emplea a partir del primer mes de nacido por vía externa, en preparaciones líquidas o semisólidas (cremas, pomadas), para el tratamiento coadyuvante de irritaciones de la piel y las mucosas en las regiones anal y genital, después de una valoración médica. Otras aplicaciones son reconocidas después de los seis años.
  • Llantén menor (Plantago lanceolata): Se recomienda como demulcente para el tratamiento sintomático de la irritación oral o faríngea asociada con la tos seca. Se puede emplear en forma de infusión o en presentaciones sólidas, a partir de los tres años.
  • Mejorana (Origanum majorana): En presentaciones semisólidas, está autorizado su uso después del primer año de vida para mejorar la irritación de la piel alrededor de las fosas nasales.
  • Toronjil de menta (Menthax piperita): Sus hojas son recomendadas en forma de infusión o en presentaciones sólidas para el alivio de problemas digestivos leves como la hinchazón y las flatulencias, en los mayores de cuatro años.

Con un enfoque similar, la Farmacopea Vegetal Caribeña reconoce las edades a partir de la cual pueden utilizarse con fines medicinales las diferentes especies incluídas en la obra. Todo ello puede servir de referencia para garantizar, siempre que sea necesario y esté debidamente justificado, el empleo de plantas medicinales en los niños.

De cualquier manera, la importancia de una adecuada evaluación pediátrica es  imprescindible. Sin un criterio médico apropiado existen siempre riegos, pero también si son bien empleadas, algunas plantas medicinales resultan un recurso que puede ser beneficioso para el cuidado de la salud infantil... ¡desde lo natural!

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Johann Perdomo Delgado

Johann Perdomo Delgado

Médico especialista en Medicina Natural y Tradicional, jefe del departamento y del grupo nacional de la especialidad del Ministerio de Salud Pública.

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