La Conchita, fiel a sus tradiciones

Foto: Alina López Ochoa.
Traspasar el umbral de la más icónica fábrica de conservas cubanas es adentrarse en un espacio de tradiciones que hacen sólida la cultura de los hombres y mujeres encargados de preservar frutas y hortalizas que devienen verdaderas delicias alimentarias.
“Nos acompaña el orgullo de ser ‘conchiteros’, de saber que nuestras elaboraciones son muy demandadas en el país y en otras naciones porque resumen la entrega y el amor de todos”, confiesa Felicia Ramos Martínez con 39 años de permanencia en el lugar.
La Conchita es un símbolo para Pinar del Río y también para Cuba. Sus conservas, presentes en los mercados nacional e internacional, son fruto de ese sacrificio colectivo que ha permitido ser vanguardia nacional del Sindicato de los trabajadores de la industria alimentaria y la pesca.
“En cada producción lograda está el compromiso de no detener la marcha porque el pueblo y el país necesitan de nosotros”, agrega quien es considerada el “alma” de La Conchita.
El sentimiento es compartido por Moraima Álvarez Sánchez, responsable del área cuatro de proceso donde el etiquetado sella el flujo creativo.
“Es también escuela para el conocimiento de nuevas tecnologías y para forjar disciplina y conciencia y encauzar a las nuevas generaciones de ‘conserveros’. Esta vieja fábrica es nuestro segundo hogar, aquí está nuestra otra familia”, acota.
El impacto de los encadenamientos productivos
“Ellos nos proveen de materia prima, insumos y envases imprescindibles para la vitalidad de las elaboraciones”, explica Jesús González Arronte, director de la entidad vueltabajera.
Más de 1 500 toneladas ha concretado “La Conchita” en lo que va de año tras diversificar surtidos y lograr indicadores económicos satisfactorios.
Mantiene relaciones contractuales con unos diez actores económicos y empresas estatales que han favorecido el cumplimiento de los planes en más del 50%.
Las alianzas, indica González Arronte, repercuten en el salario de los trabajadores y en la distribución de utilidades.
“Edificamos viviendas para los más destacados y contribuimos a los programas sociales de la provincia”, apunta.
La presencia del colectivo es palpable en los hogares de niños sin amparo parental, barrios vulnerables y especialmente en la Unidad de cuidados intensivos #4, del hospital Abel Santamaría Cuadrado, centro que se rehabilita con el apoyo de otras entidades vueltabajeras.
Empresa importadora-exportadora
Es la única que posee esa condición en Pinar del Río. Mercados europeos comercializan los productos líderes de La Conchita (pastas de guayaba y mango, dulces en almíbar) que incursiona además con néctares y mermeladas, todos con gran aceptación, afirma Yanitza Pereda Aguado, directora de Exportación e importación.
“Hay una alta demanda de nuestras elaboraciones y ello demanda de nosotros ser cada día más celosos con la calidad e inocuidad, algo que distingue nuestra marca”, asevera.
Miel, carbón vegetal y el auténtico licor Guayabita del pinar se incluirán en la cartera de ofertas de la icónica fábrica que exhibe sus mejores atuendos por la celebración en Pinar del Río del acto central nacional por el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Foto: Alina López Ochoa.

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Foto: Alina López Ochoa.

Foto: Alina López Ochoa.
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