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Antonio Guiteras Holmes y la Revolución Cubana

Por: Adelaida Béquer Céspedes
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Antonio Guiteras (1909-1935). Foto: Archivo/Cubadebate.

Hombre bandera, que se eleva sobre la cumbre, no para detener el viento, sino para mostrar el sentido de su dirección.

Jorge Eliécer Gaitán

A propósito de un nuevo aniversario del asesinato de Antonio Guiteras Holmes y el revolucionario ve­nezolano Carlos Aponte Hernández, cabe afirmar, sin lugar a duda, que Guiteras fue uno de los políticos más preclaros de aquella época.

Nació en Filadelfia, Estados Unidos, un 22 de no­viembre de 1906 y cayó en combate en El Morri­llo, Matanzas, el 8 de mayo de 1935.

Secretario de Gobernación del Gobierno de los 100 días (en rea­lidad ciento veintisiete), gozó de un amplio pres­tigio entre las masas por su conducta ejemplar al frente de esa secretaría, manteniendo siempre un punto de vista radical en defensa de los intereses del pueblo y una posición abiertamente antimpe­rialista.

Demostró su inteligencia y capacidad política al idear, en aquellos años, una estrategia correcta con la finalidad de eliminar a Batista1 y sus acólitos, pues supo vislumbrar la amenaza que este individuo re­presentaba para las aspiraciones de independencia económica, política y social de la Isla.

Tomó importantes medidas de beneficio popular:

  • Creación de la Secretaría de Trabajo.
  • Implantación de la jornada laboral de ocho horas.
  • Establecimiento del jornal mínimo.
  • Depuración de los organismos estatales.
  • Repartió tierras y creó proyectos de coloniza­ción.
  • Proclamó la autonomía universitaria.
  • Efectuó una convocatoria para una Asamblea Constituyente.
  • Promulgó la rebaja de los precios de los artícu­los de primera necesidad.
  • Redujo el precio de la energía eléctrica.
  • Ordenó la intervención de la Compañía Cuba­na de Electricidad.

En 1932 fundó la Unión Revolucionaria (UR) y en mayo de 1934, la organización que denominó TNT, a la que se adhirieron cientos de militantes revolucionarios, la cual fue disuelta con posteriori­dad para crear otra de carácter político-militar de­nominada Joven Cuba. Desde el momento de su constitución proclamó sus objetivos: llevar a cabo la lucha insurreccional armada mediante la acción guerrillera en los campos y, de manera simultánea, la lucha clandestina en las ciudades, y así derrocar a la camarilla reaccionaria instalada en el poder. Una vez alcanzado el debilitamiento del enemigo mediante dichas acciones, culminaría este proceso en una huelga general. Joven Cuba se extendió por todo el país. La mayoría de sus integrantes eran jó­venes apasionados dispuestos a cambiar el estado de cosas reinante.

Guiteras comenzó enseguida a ejecutar esfuer­zos organizativos y prácticos, entre ellos: realizó una campaña de recaudación de fondos para la adquisición de armas, procedió al hostigamien­to del gobierno a través de sabotajes y atenta­dos personales y adquirió una finca en territorio mexicano donde instaló un campo de entrena­miento.

Llegó a comprender que con la intención de llevar a vías de hecho una revolución profunda y radical, era necesario primero tomar el poder político. Una vez asumido este, el gobierno pondría en práctica numerosas medidas, tanto de definido carácter de­mocrático-burgués como de claro contenido antimperialista, que abarcaban la política exterior e interior; reforma jurídica y social; reforma económica: financie­ra y fiscal; reforma agraria; el comercio, trabajo, crédito y capital; tributación; reforma educacional y sanitaria. Era un plan tan amplio y abarcador, que no dejaba nada al azar. De haber logrado ejecutarlo, el triunfo de la justicia se hubiera anticipado en muchos años.

Estas eran, en lo fundamental, las tareas de la concepción nacionalista, democrática, agraria y antimperialista. El propio Guiteras afirmó que el ejercicio del gobierno le permitió entender que el socialismo debía ser la meta de la revolución antimperialista. Por ello, el objetivo final que se proponía era abrirle el camino a ese sistema. En un análisis de la situación de Cuba afirmó:

Cuba reúne los elementos indispensables para integrar una nación, pero no es aún una NACIÓN (…) Cuba no es Nación aún, porque carece de aquella unidad funcional en su eco­nomía, necesaria para presentarse como un todo capaz de bastarse a sí misma. En una palabra, Cuba permanece en estado colonial. Supeditada al capital extranjero, la estructu­ra económica cubana es un aparato que no sirve a necesidades colectivas de dentro, sino a rendimientos calculados por y para los de fuera. [1]

Es muy importante y significativo lo que señaló como idea central de su política: "Para que la orde­nación orgánica de Cuba en Nación alcance estabi­lidad, precisa que el Estado Cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo".[2]

Concibió este proceso como una aproximación gradual, regido por las leyes del desarrollo social. Naturalmente, lo imaginó como un socialismo au­tóctono, cubano, nacido de las condiciones objeti­vas y los factores subjetivos presentes en nuestro país, sin calcar ni imitar experiencias foráneas.

La profundidad de su pensamiento político le permitió arribar a conclusiones trascendentales y en su programa estableció como rasgo esencial el antimperialismo:

(…) puesto que la libertad de Cuba debe sig­nificar la independencia integral de su econo­mía, la estructura nacional vendrá determina­da por las fuerzas de la producción, en cuyas manos se concentre la soberanía de manera que el poder político sea reflejo fiel del poder económico.[3]

Es obvio que Guiteras, aunque no se tienen co­nocimientos de que fuera marxista, sí tenía claro que el tipo de Estado estaba determinado por la base económica que la sustentaba, por ello, su in­terés en destruir no a los hombres que ejercían el poder, sino al sistema, y sustituirlo por otro más justo y para alcanzarlo era preciso eliminar tam­bién a los vende patrias y traidores que lo mante­nían, porque siempre, en todos los tiempos, exis­tieron y existen zanjoneros, capaces de vender su dignidad y libertad por un plato de lentejas. Como también, siempre estarán entre lo mejor del pueblo cubano los hombres de Baraguá y, entre los jóvenes, los magníficos pinos nuevos con los que Martí reinició la "guerra necesaria" y, que Fi­del supo incorporar en la última etapa de nuestra reivindicativa guerra de liberación.

El 8 de mayo de 1935, Guiteras murió asesinado en El Morrillo, en Matanzas, junto a Carlos Aponte Hernández, no sin antes batirse a tiros con los sol­dados del Ejército, que tenían como jefe a Fulgen­cio Batista, quien había dado órdenes precisas de eliminarlo. Carmelo González Arias fue el traidor, lo delató cuando intentaba salir al exterior y regresar con una expedición para combatir con las armas en las manos. No obstante, muchos de los militantes de la Joven Cuba continuaron siendo hombres que aspiraban a fundar una república como la soñó Martí "con todos y para el bien de todos". Otros, de­rivarían hacia el pactismo y el pandillerismo. Pero en esencia, las ideas de Guiteras se mantuvieron como banderas de lucha.

Al respecto, uno de los miembros de Joven Cuba el Dr. Luis M. Buch Rodríguez, después destacado miembro del Movimiento Revolucionario 26 de Ju­lio (M 26-7), declaró que cuando Haydée Santama­ría Cuadrado entró en contacto con él y le explicó los proyectos de dicho Movimiento, la estrategia de enfrentamiento a la dictadura, su programa so­cio-económico, los compromisos históricos que asumió, se dio cuenta de que esas eran las ideas en las que siempre creyó, allí estaba presente la es­trategia y los principales postulados de Guiteras. A partir de ahí se incorporó al Movimiento y revivie­ron sus esperanzas de hacer una genuina revolu­ción en Cuba.

Por la radicalidad de su pensamiento, por sus proyectos para construir una nueva sociedad, es de suponer que las ideas de Antonio Guiteras Holmes estuvieron presentes en el acervo político de Fidel Castro Ruz.

¡Gloria eterna a los mártires de El Morrillo!

Bibliografía consultada

Osa, Enrique, dela: En Cuba, I Tiempo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

_____________: En Cuba, II Tiempo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008.

Suárez Suárez, Reinaldo: Un insurreccional en dos épo­cas, con Antonio Guiteras y con Fidel Castro, Edi­torial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001.

Tabares del Real, José A.: Guiteras, Editorial, de Cien­cias Sociales, La Habana, 2006. ­

[1] José A. Tabares del Real: Guiteras, Editorial de Ciencias So­ciales, La Habana, 2006, pp. 455-456.

[2] Ibidem, p. 456.

[3] Ibidem, p. 459.

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