En las sombras de la gloria

El mayor general José María Aguirre. Foto: Archivo.
Para los cubanos, la familia mambisa por excelencia es la de los Maceo. Pero existieron otras también totalmente entregadas a las luchas por la independencia, como la de los Aguirre Valdés.
Siete hermanos varones. Siete miembros del Ejército Libertador. Dos alcanzaron los grados de coronel; otro, de teniente coronel. Dedicamos estas líneas al mayor general José María Aguirre, jefe del territorio que hoy ocupan las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque.
Entre las deudas de la historiografía cubana se cuentan algunos estudios biográficos de figuras que desempeñaron un importante papel en determinadas regiones del país. Entre esas personalidades está el habanero José María Aguirre Valdés. Los habaneros conocen poco de este patriota y de su familia mambisa.
Las bibijaguas
Nació en la calle Zanja el 22 de agosto de 1843. Se afirma que estudió en el colegio El Salvador, que dirigió José de la Luz y Caballero, reconocido como centro de formación ética, donde también estudiaron otros patriotas del 68.
Según los datos del historiador César García del Pino, José María comenzó a conspirar contra el Gobierno colonial antes de que Céspedes se alzara en La Demajagua.
Tenía poco más de 20 años y, junto con su hermano Carlos, conspiraba desde el club clandestino llamado La Bibijagua.
Cuando se inició la guerra, los dos hermanos integraron lo que hoy definiríamos como un “comando urbano”. Solo 15 días después de haber comenzado la guerra, el 25 de octubre de 1868, atacaron a tiros a un sereno. Se supone fue el primer atentado en La Habana en ese período.
Hoja de servicio familiar
Con el fin de llegar a las zonas donde se combatía, José María y Carlos embarcaron clandestinamente para unirse a la expedición que organizaba Manuel Quesada y desembarcaron por Camagüey el 27 de diciembre de 1868.
En esa expedición vinieron cuatro hermanos Aguirre Valdés. Además de José María y Carlos, se unieron al naciente Ejército Libertador Francisco Anastacio, quien alcanzó grados de coronel, y Félix Enrique, que era capitán del ejército mexicano y llegó a teniente coronel en las fuerzas cubanas.
Carlos participó en la Guerra de los Diez Años. Se graduó de dentista en Estados Unidos y en 1895 vino a la nueva contienda. Murió combatiendo en territorio habanero el 2 de julio de 1896. Se afirma que tenía grados de coronel.
Félix Enrique, que fue un gran amante de la literatura, murió asesinado por una guerrilla y otro de los hermanos, José Ramón, fue conspirador antes de iniciarse la guerra. Lo apresaron y condenaron a morir en garrote, pero logró escapar.
El expediente revolucionario de la familia Valdés Aguirre es tan impresionante como nuestra ignorancia sobre ellos.
Durante la Guerra de los Diez Años, Francisco de Paula Aguirre Valdés peleó en Las Villas y en Camagüey bajo las órdenes de Agramonte y Máximo Gómez.
Participó en combates históricos como Las Guásimas, La Sacra y Palo Seco. Formó parte del contingente que invadió Las Villas bajo las órdenes de Máximo Gómez. En 1876, lo nombraron jefe de las comunicaciones para las provincias occidentales. Terminó la guerra con grados de coronel.
El general Aguirre

Foto: Archivo.
En la Guerra Grande, como llamaban los veteranos a la contienda de 1868-1878, José María Timoteo Aguirre Valdés aprendió las artes de la guerra bajo las órdenes de Ignacio Agramonte y Máximo Gómez.
Participó en la batalla de Las Guásimas y en otros combates históricos como Palo Seco y Cafetal González. Cruzó la trocha de Júcaro a Morón junto con Máximo Gómez en 1875. Bajo las órdenes de Henry Revee, llegó hasta Matanzas, donde cayó prisionero en 1877. Para entonces, ya era coronel.
Con el pie en el estribo
Participó en los preparativos de la Guerra Chiquita (1879-1880). No pudo venir en la expedición con Calixto García, porque el aviso llegó tarde.
Luego se estableció en La Habana como corredor de comercio y administrador de bienes de su familia.
Pero cuando Martí inició la organización de la Guerra Necesaria, se convirtió en uno de los primeros conspiradores en la isla.
José María Aguirre estaba destinado a ser el jefe militar de Matanzas.
El 24 de febrero, cuando se dirigía a ocupar su puesto, fue detenido en la Estación de Trenes de Palatino. No le celebraron consejo de guerra por ser ciudadano norteamericano y a principios de octubre lo dejaron en libertad con la obligación de partir a Estados Unidos. Llegó allí, pero al mes siguiente estaba nuevo en Cuba, combatiendo.
El 17 de noviembre de 1895 desembarcó con una expedición por oriente. Máximo Gómez le ofreció una jefatura en la zona oriental, pero él dijo que quería pelear en su región, occidente.
El 6 de febrero de 1896 lo designaron jefe de la Segunda División del Quinto Cuerpo, que comprendía el territorio habanero.
Por varias razones, La Habana era, junto con Matanzas, una de las regiones más difíciles para el Ejército Libertador. Eran provincias con grandes concentraciones de riquezas agrícolas, sin apenas elevaciones ni bosques y con numerosas vías de comunicación: carreteras, trenes, telégrafo y teléfono. Entre 1896 y 1898 estuvo allí la mayor concentración de tropas españolas.
En tan difíciles condiciones, José María Aguirre venció en acciones –lamentablemente poco divulgadas– como Juguetillo (Canasí, 29 mayo de 1896), Jiquiabo (16 de julio), El Plátano y Volcán (3 y 7 de diciembre).
José María Aguirre no participaba el 7 de diciembre de 1896 en la acción de San Pedro, donde cayó Antonio Maceo, porque desde el día 3 estaba librando los dos sangrientos combates antes mencionados.
El plan del Titán de Bronce era desplazarse hacia la zona de Jaruco para unirse a Aguirre y emprender operaciones en la Habana. Tres semanas después de la muerte de Antonio Maceo, falleció José María Aguirre.
Ni bala ni sable lo mataron
Su muerte no se produjo por heridas de guerra, sino por una enfermedad contraída durante una operación.
En julio de 1896, sus fuerzas protegieron el desembarco de una expedición mambisa por la playa de Bacuranao. Una cañonera española había descubierto la operación y hostigaba el desembarco. Bajo las balas y un potente aguacero, literalmente con el agua al pecho, Aguirre y su tropa descargaron el alijo de armas y pertrechos sin dejar de disparar.
El general contrajo una neumonía que le provocó la muerte el 29 de diciembre de 1896 en Sitio Escondido, en las elevaciones de Escaleras de Jaruco.
Para que el cadáver no cayera en manos del enemigo, los hombres de su Estado Mayor lo enterraron en una cueva y guardaron en el mayor secreto el lugar donde se encontraba. Una vez terminada la guerra, el 15 de octubre de 1899, lo trasladaron al Cementerio de Colón. Se le reconocieron grados de mayor general.
Honor a las familias que formaron patriotas
Cuando uno repasa vidas como estas, no tiene otro camino que admirar la magnitud del sacrificio de tantos miles de hombres y mujeres por un ideal que parecía tan lejano.
También reflexionamos. No es casual que familias enteras dieran ejemplos semejantes. La razón debemos buscarla en la educación moral que recibieron, en el amor por la justicia que aprendieron en el seno de sus hogares.
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Una de esas historias que merecen ser contadas. Gracias por este trabajo !
Muy ilustrativo el articulo que refleja la desconocida historia de una gran familia que merece un mejor lugar en la historia de Cuba. Observen cuántas décadas han pasado desde aquellos años gloriosos contra el colonialismo español sin que se hubiese sistematizado la contribución familiar de los Aguirre a la causa independentista. Se conoce en parte de José María, pero La Habana le debe a él y a su familia un mejor tratamiento.
Qué sería de esta parte de la historia de Cuba sino fuera por usted? En todos los niveles educacionales solo se enseña como estandartes de las guerras independentistas a Marti, Gómez, Maceo, Céspedes, Agramonte, Calixto Garcia, y está bien que sea así porque fueron grandes luchadores, pero acaso ellos eran los únicos que libraban las cargas al machete? Ellos solos iban contra las columnas integristas? Y los demás dónde están, cuáles eran sus nombres, sus historias, méritos, ascendencia? Ahora llega usted y con su sabia nutricia viene a decirnos: son estos, figuras humanas, con sus defectos y virtudes, me pregunto, de dónde usted desempolva tan ignoras historias de cubanos también grandes de estas epopeyas que nadie jamás ha nombrado? Quiso la historiografía cubana dejarle a usted semejante empresa, donde otros no lo han hecho, de hacernos conocer estos héroes “anónimos”. Gracias una vez más maestro. Desde ya espero ansiosamente que esta sea solamente la primera de cientos de historias que nos cuente de esos cubanos valerosos que como usted bien define, aún con gloria, han estado a la sombra. Yo sinceramente apenas vi su artículo le hice caso omiso a los otros dos, y abrí inmediatamente este. No defrauda usted. Quisiera que cual “egiptólogo” desentrañara todo lo desconocido en relación a, de seguro, cientos de combatientes que están a la espera que usted los saque a la luz. Gracias Maestro.
Honor y gloria a la familia Aguirre.
Rico nuestra país en familias patriotas.Los Aguirre,los Céspedes,los Sanguilí,los Marcanos nacidos en Dominicana,etc,etc.
Sigan en las redes digitales el sitio Pensar la Historia con Eliades Acosta.
En la calle Zanja esquina a Escobar una secundaria básica lleva su nombre. Muchas gracias a Vázquez Pérez por el artículo.