Tiempo y Clima, ¿son lo mismo?
Cuando conversábamos en un entrega anterior de Ráfaga 340, sobre el comportamiento de las temperaturas en áreas montañosas, mencionábamos que aunque en zonas llanas llegan puntualmente a registrarse temperaturas más frías que en aquellas muy elevadas, los registros en esos puntos altos eran en promedio inferiores a los reportados en puntos más bajos.
Esta diferencia es un buen punto de partida para conversar sobre dos términos: tiempo (meteorológico, no cronológico) y clima.
Ambas palabras, aunque se utilizan indistintamente a modo de sinónimos, así como sus respectivos adjetivos: climatológico(a) y meteorológico(a), poseen un significado bien diferente.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) los define como:
Tiempo: Estado de la atmósfera en un instante dado, definido por los diversos elementos meteorológicos. En inglés weather.
Clima: Se suele definir en sentido restringido como el estado promedio del tiempo y, más rigurosamente, como una descripción estadística del tiempo atmosférico en términos de los valores medios y de la variabilidad de las magnitudes correspondientes durante periodos que pueden abarcar desde meses hasta miles o millones de años. En un sentido más amplio, el clima es el estado del sistema climático en términos tanto clásicos como estadísticos. En inglés climate.
¿Por qué hacemos referencia a como se traducen al inglés? Porque una de las situaciones en que se usan incorrectamente es al llevarlos precisamente de ese idioma al español, traduciendo weather como clima. Un ejemplo podemos verlo en las aplicaciones móviles que muestran la información meteorológica, las cuales aparecen en algunos casos nombradas como Clima.
En otras palabras, el tiempo o las condiciones meteorológicas es lo que vivimos día a día y el clima o las condiciones climatológicas son las que caracterizan un lugar; estas últimas tienen que ser registradas y analizadas en un periodo largo, que típicamente es de al menos 30 años, según la definición de la OMM.
Por ello es incorrecto decir: “no se pudo realizar el concierto por la inclemencias del clima” o “si las condiciones climatológicas lo permiten se realizarán las actividades planificadas”.
De ahí que, aunque el tiempo en Cuba en algún momento del año puede llegar a ser invernal, comparable incluso en temperaturas a otras zonas no tropicales, nuestro clima es cálido.
Esta diferencia entre ambas definiciones no solo se ve cuando hablamos de la situación en un momento dado (pasado o presente), sino también cuando se habla del futuro (pronóstico). Los pronósticos meteorológicos, aquellos que estamos más acostumbrados a ver a diario, se muestran con valores más o menos exactos.
Sin embargo, los pronósticos climáticos usualmente se muestran referenciados con respecto al comportamiento normal o típico para el periodo, aunque se pueda hablar, por ejemplo, de un rango de variación de las temperaturas. En ese ámbito surgen términos como anomalía, que no es más que esa diferencia respecto al comportamiento normal.
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Buena aclaración. Casi siempre se usa de forma incorrecta.