La consulta popular del proyecto de Código de las Familias: Principios, derechos y deberes constitucionales en juego

Si la profesora Olga Mesa Castillo ha afirmado que “el Derecho de familia es el más sentimental de los Derechos”, cabría decir que el Código de las familias es el más social de los códigos. La familia constituye la célula fundamental de toda sociedad, en la medida que como grupo social primario esta debe reproducir valores y principios que aseguren la dignidad plena y el desarrollo de la personalidad de sus miembros, así como el bienestar individual y colectivo, a fin de lograr una convivencia social lo más pacífica posible. Estos principios y valores deberán consolidarse y reproducirse en el contexto cubano, en un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, organizado con todos y para el bien de todos.
En ocasiones, los ciudadanos cuestionan los grados de democracia, participación e inclusión que el Estado logra, pero obvian hacer similar ejercicio sobre el espacio de la familia o respecto al plan de convivencia que debe existir, cuando de una familia distinta se trata. El constituyente cubano, a sabiendas del impacto que tendría en la sociedad el hecho de atemperar la diversa y compleja realidad existente en las familias cubanas, primero a la Constitución y, después, a una nueva ley que las regule, decidió prever en la disposición transitoria decimoprimera de la Carta Magna que en el plazo de dos años de vigencia de la misma, se iniciase el proceso de consulta popular y referendo del proyecto de Código de Familia, en el que debe figurar la forma de constituir el matrimonio.
¿Por qué el constituyente decidió blindar democráticamente el proceso de elaboración del Código de las Familias con dos instituciones de participación popular como lo son el referendo y la consulta popular? La respuesta radica en que se hace necesario dotar al nuevo Código de altos índices de legitimidad ciudadana, por las implicaciones que tiene para la convivencia social y para la visión de sociedad de las nuevas generaciones, de ahí la concepción de un proceso encaminado a la búsqueda del consenso popular, dentro del cual, la consulta popular juega un papel determinante.
¿Qué es la consulta popular? ¿Qué finalidad tiene? ¿Qué se consulta? ¿Sobre la base de que patrones se organiza? ¿Cuáles principios, derechos y deberes constitucionales deben tenerse en cuenta para potenciar su naturaleza democrática y alcanzar su finalidad consensual? La respuesta a estas interrogantes guiarán las líneas de este trabajo, el cual tiene como objetivo principal realizar un acercamiento a esta peculiar institución participativa y, de paso, hacer un llamado de atención sobre algunas pautas y riesgos, sobre la base de algunos principios constitucionales que influyen en su realización.
La consulta popular es una forma o mecanismo de participación popular mediante el cual un anteproyecto de ley o decisión política se somete a un proceso deliberativo en el que los electores, reunidos en asambleas previamente organizadas en lo que respecta a forma, tiempo y espacio, dan sus consideraciones sobre el contenido del anteproyecto, para que el órgano decisor realice las modificaciones pertinentes teniendo en cuenta la mayor o menor intensidad y la mayor o menor trascendencia de las modificaciones planteadas. De la consulta popular se deriva un derecho ciudadano, en específico, un derecho de participación, así lo reconoce el inciso d del artículo 80 de la Constitución de la República; esta institución es expresión del principio de soberanía popular del artículo 3 constitucional, y entraña su ejercicio en forma directa por parte del pueblo.
La consulta popular, junto a la rendición de cuenta de los delegados a sus electores y la revocatoria de mandato, particularizan el modelo participativo cubano. Es un mecanismo de participación que ya tiene una tradición en nuestro país y su primera puesta en práctica se asocia justamente al Código de familia, vigente desde 1975, después se empleó para la primera constitución socialista, aprobada por referendo en 1976 y, más reciente, en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el Código de trabajo y la vigente Constitución. No es una forma de participación muy extendida en otros países, o sea, no es usual su reconocimiento en la Constitución o en las leyes, ni su puesta en práctica en el marco de la actividad legislativa, sin que esto quiera decir que la dimensión deliberativa de un modelo participativo se agota con este único mecanismo.
En Cuba la consulta popular puede establecerse en ley –como fue el caso de la disposición transitoria decimoprimera de la Constitución vigente– u oportunamente, puede ser instada por la Asamblea Nacional a partir de la facultad que le confiere la propia Constitución (art. 108-c) y la Ley de Organización y Funcionamiento de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado (arts. 215-271). Por la función legislativa del Parlamento cubano, este debe discutir y aprobar las leyes, para ello puede apoyarse en la ciudadanía de manera tal que esta se implique en la fase deliberativa, la cual es una de las fundamentales del proceso de formación de la ley. Generalmente, esta fase la llevan a cabo los diputados con el análisis de los proyectos de ley a lo interno de las comisiones y en el plenario, del cual se televisan algunos fragmentos. La consulta popular permite a la Asamblea Nacional “calibrar” el “sentir” ciudadano sobre determinados contenidos del anteproyecto que pueden resultar conflictuales o a priori carecer de acuerdos claramente mayoritarios, por lo que permite la construcción de consensos. Por otra parte, involucra a la ciudadanía en el proceso legislativo y eleva su cultura jurídica respecto a la futura ley, más, si la propia ciudadanía será la destinataria de sus normas, en caso de que se apruebe; otro beneficio es que potencia la dimensión dialógica y consensual, tan necesaria en cualquier sociedad.
A la vez que la consulta popular y el referendo se integran al proceso formativo de la ley, maximizan la democratización de este proceso y potencian la legitimidad del resultado. Cuando para la aprobación definitiva de una ley, además de la tradicional discusión y votación que ocurre en el Parlamento, se somete a consulta popular y a referendo, como acaeció con la vigente Constitución y sucederá en el Código de las familias, se puede afirmar entonces que se han concretado las tres dimensiones que debe tener un modelo participativo: la deliberativa a través de la consulta popular, la representativa mediante el despliegue de la actividad parlamentaria sobre el proyecto de ley y la democrático-directa por medio del referendo.
Cada una de esas dimensiones significa en sí misma un principio configurativo no solo del modelo, sino también a lo interno de las instituciones que lo integran. Tan importante es que se prevea normativamente la consulta popular como que la misma se diseñe y realice lo más democráticamente posible, en el sentido de que asegure una libre deliberación, una representatividad de intereses, una implicación directa y consciente de los participantes y un resultado final fiel al consenso obtenido, que es cuestión diferente a la cuantificación de mayorías respecto a la ley en general y a cada uno de sus contenidos por separado.
En la Constitución del 2019 se reconocen algunos principios que deben pautar la forma de organización y realización de la consulta popular en Cuba. Estos han venido reafirmándose en otros procesos consultivos, como el del proyecto de la actual Carta Magna, que denotó ser más democrático y transparente, respecto a los anteriores, tal vez, porque ya se ha acumulado una experiencia importante en la puesta en práctica de esta institución. ¿Qué principios, derechos y deberes constitucionales deben tener en cuenta las instancias organizativas y los sujetos implicados en la consulta popular para asegurar el carácter democrático que debe tener esta institución y con ello propender a la obtención de mejores resultados de cara al consenso?
En primer orden, el propio principio democrático (art. 1), que igualmente se asienta sobre otros principios y valores fundamentales que resultan vertebrales para que este pueda realizarse, como son la dignidad humana (arts. 1 y 40), la ética de los ciudadanos (art. 1), la libertad (arts. 1 y 46), la igualdad (arts. 1 y 42) y su lógico complemento, la no discriminación (arts. 41 y 42), y la solidaridad (art. 1 y 47). Otros principios que resultan funcionales para salvaguardar el carácter democrático de este mecanismo son los principios de transparencia, participación (art. 80), tutela a las personas en situación de discapacidad (art. 89), libre desarrollo de la personalidad (art. 47). Entre todos estos principios existe una relación de interdependencia, uno tributa al otro, o en el mismo orden, la negación de uno puede redundar negativamente en otros.
Dos deberes de rango constitucional también tributan a la realización democrática de la consulta popular en Cuba, uno de ellos se encuentra regulado en el Capítul IV de la Carta Magna, me refiero a que las personas deben relacionarse con las otras, conforme al principio de solidaridad humana, respeto y observancia de las normas de convivencia social. Otro deber se deriva del artículo 47, desde este precepto además de anticiparse el respeto y la solidaridad, se exige normativamente el deber de ser fraternal.
El principio de corresponsabilidad no está regulado en la Constitución, pero se puede inferir: el Código de las familias será el resultado de la implicación consciente y responsable de la ciudadanía con su participación en los procesos de consulta y referendo y del riguroso trabajo del Consejo Electoral Nacional y las demás instancias involucradas, para captar la trascendencia y esencia de los disensos y consensos que recaigan sobre la regulación de las instituciones familiares, también de la labor de nuestros diputados en la Asamblea Nacional. Solo así se podrá presentar a referendo un proyecto final que viabilice su aprobación, debido al logro de un consenso mayoritario, capaz de expresarse en una notable mayoría cuantificable en votos.
No puede hablarse de una consulta popular democrática si no se garantizan determinados derechos y libertades como son el derecho a la participación, también considerado un principio, o las libertades de pensamiento, conciencia y expresión del artículo 54 constitucional, incluyendo la objeción de conciencia, manifestaciones del ya mencionado principio de libertad del artículo 1.
Está claro que el ejercicio de los derechos tiene límites (art. 45), pero no tan simples como se ha hecho entender con la idea de que “el derecho de uno termina cuando empieza el de los demás”, pues no se trata de razones únicamente de orden cuantitativo, de lo contrario la ponderación (sopesar los derechos que potencialmente “están en juego” en una situación jurídica determinada) y la proporcionalidad (valorar la trascendencia jurídico-social que tiene un derecho en comparación con otro u otros igualmente válidos para la situación jurídica que se conoce a fin de encontrar la solución más justa) no fuesen dos de las actividades intelectuales más complejas que debe emprender no pocas veces el juez, en la búsqueda de la solución más justa. También, porque esta interpretación simplificada de los límites a los derechos puede convertirse en un boomerang para aquellos que tienen una expectativa de que se reconozcan determinados derechos dentro del Código, a fin de reafirmar la dignidad, la igualdad y dar otro paso de avance hacia la inclusión social de marcada raigambre martiana.
Otros principios constitucionales tienen que ver con la organización de la consulta, responsabilidad del Consejo Electoral Nacional. Este órgano, por mandato de la Ley de leyes, deberá garantizar que este proceso de participación democrática acontezca bajo las pautas axiológicas de la confiabilidad, la transparencia, la celeridad, la publicidad, la autenticidad y la imparcialidad (art. 211). Cada uno de estos principios tiene contenido propio y todos apuntan a la calidad democrática, o sea, a la objetividad del resultado. Existen otros principios que no son de rango constitucional, pertenecen a la técnica de la organización empresarial, pero puede extrapolarse y trascender. Algunos de estos pueden ser la comunicación, la responsabilidad, la coordinación y la eficiencia, se dan más a lo interno del proceso de consulta, es decir, a la organización de las asambleas. No basta el reconocimiento de las instituciones democráticas, es importante además que estas tengan calidad democrática en su concepción normativa (regulación) y en su realización.
En la consecución de los principios organizativos juega un papel vital el Consejo Electoral Nacional, a través de las miles de personas entre autoridades y agentes electorales, supervisores y colaboradores que ha desplegado para asumir las más de setenta y cinco mil asambleas previstas, denominadas puntos de reuniones. Igualmente, los medios de comunicación tienen un rol protagónico, ya que por la forma organizativa de la consulta popular y la manera en que se concreta la manifestación del participante, se hace muy difícil a este último tener una idea real de las posiciones del resto del participante respecto a determinado tema o contenido. Solo el actuar con imparcialidad, transparencia y publicidad podrá producir confiabilidad y autenticidad, porque como se dijo, entre los principios hay una relación de interdependencia.
Determinadas malas prácticas y conductas de las instancias organizativas y de las personas implicadas pueden atentar contra la calidad democrática del proceso de consulta popular del proyecto del Código de las Familias. Unas y otras pueden asestar golpes a la esencia democrática y consensual de este mecanismo, así como a la funcionalidad del mismo. Relacionemos algunas sin ánimo de pretender agotarlas:
- la apatía política de los ciudadanos, al desmovilización o la la participación formal, es decir, sin una implicación consciente y activa en lo que se está deliberando, desde su significado social;
- las actitudes intolerantes y las reacciones lesivas a la dignidad humana cuando se defiendan ideas no compartidas o contrarias al orden normativo vigente;
- la celebración de consultas en espacios inadecuados o dirigidas por personas poco preparadas o indiferentes, que impacten en el momento deliberativo convirtiéndolo en tedioso y poco provechoso;
- la invisibilización o malintencionada colocación, por parte de los medios, de los criterios u opiniones en contra de determinadas regulaciones del anteproyecto, para dar una noción de falso consenso.
- la poca cultura del debate o del consenso que pueden manifestarse cuando alguien trata de imponer un criterio o simplemente descalificar la deliberación de la asamblea en su totalidad porque no ha prevalecido la opinión que tiene o defiende;
- las desmedidas pretensiones de que se analice cada uno de los preceptos, sin prever oportunamente un orden o una dinámica que priorice aquellos que regulan las instituciones más trascendentales socialmente;
- el desentendimiento o la insensibilidad respecto a la necesaria participación de las personas en situación de vulnerabilidad, para que puedan expresar su parecer;
- la intolerancia ante posibles manifestación de objeción de conciencia sobre determinados aspectos (en el marco de la consulta solo podría ser negada cuando la objeción de conciencia impida a otro ejercer su derecho);
- la equívoca creencia de que en el proyecto de Código de las familias solo está en debate el matrimonio y por ello aplicar un voto castigo a la ley en su conjunto porque no se comparte la idea del matrimonio igualitario que se propone en el anteproyecto;
- las manifestaciones no solidarias, antifraternales y antidemocrática a partir de la idea de que familia que se tiene o aspira es la que todos deben seguir como patrón;
- la interpretación de manera inadecuada de los disensos a partir de las opiniones vertidas y recopiladas en cada una de las asambleas;
En relación con este último aspecto, un reto importante que tiene la consulta popular es la conformación de los disensos por parte de los procesadores de las opiniones vertidas en forma de modificación, adición, eliminación o dudas, porque la consulta a diferencia del referendo no es vinculante, pero ello no la hace menos trascendente, pues parafraseando a Robert Dahl, con el referendo se cuentan posiciones con la consulta se miden intensidades. Unas y otras son importantes para la decisión política final.
También es fundamental la comprensión de los participantes de que el resultado de las modificaciones que sufra el anteproyecto de Código, antes de pasar a una nueva discusión y aprobación por el Parlamento y posteriormente al referendo, no será el simple resultado del cómputo matemático de opiniones y su comparación final con el total de electores, para saber si una u otra opinión es mayoría. Criterios no mayoritarios pero bien defendidos y razonados pueden ser tan válidos y trascendentes para la modificación del anteproyecto como otros aparentemente compartidos por muchos. Unos y otros deberán estar a tono con los valores constitucionales que ya fueron previamente consensuados y refrendados. La consulta popular es un proceso de diálogo, razones y argumentos.
El plan de convivencia social que propone el anteproyecto del Código de Familia es tan actual y plural que cuesta trabajo pensar que alguien no pueda ver representado más de la mitad de sus intereses o expectativas que tiene sobre la familia y sus instituciones. El Código de las familias es un espacio normativo que como ningún otro, permite mirarnos desde diferentes perspectivas: lo individual, lo grupal familiar y lo social. Como ninguna otra ley contiene regulaciones tocantes directa o indirectamente a nuestra realidad, por ello, participar en la consulta popular para ofrecer y defender respetuosamente el criterio individual acerca de cómo se propone regular determinadas instituciones, las que en su gran mayoría son perfectamente constatables desde nuestra propia vivencia; para intercambiar opiniones de manera civilizada con otras personas sobre la visión individual de la familia, los hijos, los parientes, el rol de los abuelos, las personas en situación de discapacidad, el matrimonio, las uniones de hecho, la maternidad, la paternidad, el divorcio, la reproducción asistida, la filiación, por solo citar estas, para muchos será una oportunidad única, en el sentido de asumir la responsabilidad que todos tenemos en construir una sociedad más dialógica, más tolerante y más cubana; y en el sentido también de no solo pensar en uno, sino también en la otredad donde están en juego la dignidad de otras personas y la armonía de las futuras generaciones.
¿Si la educación comienza en casa –como solemos decir– por qué la democracia no debe comenzar en la familia? La consulta popular deber ser tan plural, inclusiva y funcional como lo es la propuesta de Código de las Familias que se someterá a decisión de los votantes, solo así lograremos una sociedad marcada por intereses, valores y principios compartidos, no en el sentido de que sean los mismos para todos, sino en el sentido de que todos les ofrezcamos el mismo respeto.

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..el Código de las familias recoge aspectos positivos e interesantes,pero por favor no nos llamemos a engaño,en los momentos actuales y por muchos años nuestras familias no están preparadaspara asimilar el concepto de autonomía progresiva para los niños,si en las actuales condiciones se nos van de las manos qué sucederá cuando se sientan con esos derechos, lo segundo son las condiciones de la pérdida de la responsabilidad parental,qué es eso?,lo tercero el famoso matrimonio del mismo sexo,está esta sociedad preparada para asimilar estos cambios con las difíciles condiciones económicas(que no la vamos a revertir en unos cuantos años) que tenemos?ya que todo va aparejado a la economía, dejemos que en el decursar de los años cuando haya más bienestar económico,cuando se equilibre el gran problema del envejecimiento poblacional en Cuba,que estas cosas cambien...nosotros,los cubanos,como siempre queriendo ser primer mundistas, por último sería una lástima que el oncepto de este Código se eche por tierra ya que de lo único que opinamos son de estos temas,por mi parte digo NO.
JMR dijo:
"jrm dijo:
Yo voto por el SI, porque voy a favorecer la igualdad plena de la mujer, el papel de los abuelos, la responsabilidad con os hijos y el respeto mutuo entre padres e hijos,la posibilidad de que los niños sin amparo familiar puedan tener una familia.
Voto Si por la no violencia de genero, por el derecho de seseción.
Voto Sí por la posibilidad que tienen todos de AMAR y porque eso se respete, porque dos hombres o dos mujeres puedan ser vistos como familas y como dos objetos raros o con lástima.
Voto SI porque es la unica forma en que cristianos y no cristianos, de izquierdas y derechas, blancos y negros, hombres y mujeres, niños y adultos crezcan en una sociedad que sea de AMOR POR LAS NUEVAS FAMILIAS y seamos en sí, tos familias."
Yo apoyo y apruebo todo eso q ud dice. Desde hace años, no solo lo creo, sino además que lo implemento, hasta donde la moral cubana institucional me lo ha permitido. No siempre ha sido fácil.
Solo un detalle: el código de familia no garantiza eso,npara nada.
Eso lo garantiza la libertad, el respeto al ser humano, la dignidad, no solo reconocida sino aplicada y respetada , y el medio para lograrlo es la educación, el civismo, el respeto al derecho ajeno.
Lamentablemente, ningún código puede garantizar eso. El código solo garantiza el castigo, ante la ley, de sus infractores. Por lo tanto, aprobar esto o no, no es ganar esa necesaria batalla, sino que solo garantiza el castigo a los que la violen. La repuesta Esla educación, el civismo,la decencia, la libertad ajena y el respeto a ella. Nadie impuso a los nativos sudamericanos del Orinoco y el amazonas tal código, pero su sociedad, que es de baja tecnología, es mil veces más civilizada que la nuestra, laocccidental, porque en absoluta libertad y respeto a la dignidad de cada ser, incluyendo los animales q con ellos conviven, el ser humano no se deforma. Educación antes que mas leyes, debe ser la primera receta.
Una figura que debió ser ponderada desde hace décadas en nuestro país, es la posibilidad de que los niños sin amparo familiar puedan tener una familia. Conozco de muchas parejas heterosexuales que lamentablemente con problemas irreversibles de infertilidad, han tenido que desistir de conformar una familia mediante la adopción, por lo tremendamente difícil y tortuoso que se hace en nuestro país tal posibilidad. Incluso conocí de un caso que ante tal dificultad, optó por la variante de adoptar una pareja de niños gemelos en un país amigo latinoamericano, y resultó un proceso expedito, sin angustias, ni trabas más allá de lo necesario, y establecido. Por suerte, esos niños ya hoy son hombre y mujer socialmente útiles, profesionales ambos, y plenamente integrados.
Celebramos que el nuevo Código de las Familias en Cuba, abandere esta figura de la mejor manera posible, para el bien de esos niños, y de toda nuestra sociedad.
Mi voto es NO, el de mi familia es NO y el de mis amigos es NO. Realmente he podido observar tantos disgustos por el nuevo codigo en la calle que me asombraria mucho que fuera aprobado.
Por suerte Cuba no se reduce a usted, su familia, amigos y su "calle". No entiendo cómo algo que sólo suma puede generar "tantos disgustos". Prueba irrefutable que los prejuicios a quién más daño hacen es a la persona que los porta.
sugiero que para votar por el nuevo código de la familia lo hagamos por artículos, o sea, al lado de cada artículo se ponga una casilla para votar por sí o por no y no por todo el código completo de una vez.
quisiera saber si es obligatorio participar en la consulta popular... lo que quiero decir es que si no voy a tener ningun problema si no voy
Hermano, vaya a votar, exprese su parecer, si no, es un voto menos, una opinión menos, que parecería que no le interesa el futuro de sus hijos. Si usted no va, no apoya a nadie.
Gracias y felicidades por el artículo. Primera ocasión que veo uno bastante imparcial, que analiza las diferentes aristas y situaciones que se pudieran dar en verdadero debate, y no se va solamente a la postura oficial.
También alerta de errores que pueden desbaratar la democracia, errores que a mi entender ya se vienen dando, solo miren los spot, los informativos en los medios cubanos.
Aunque discrepo en algunas cuestiones:
- es verdad que los resultados de la consulta no son matemáticos, pero los votos del referendum sí.
- el tema del matrimonio igualitario y la ideología de género no son lo único en el CF, pero son los temas que más preocupan a muchos y que muchos no estamos de acuerdo.
No se trata de "un voto de castigo". Simplemente por muchas cosas buenas y modernas que proponga el nuevo CF, el sistema para votar es TODO O NADA.
Así que cuando llegue el momento, cada cual exprese democráticamente su SI o su NO, y que se respete la opinión ciudadana. Supongo que ese es el objetivo final de la consulta y el referéndum.
Pues yo voto No y aunque cambien puntos o los maquillen seguira siendo No.Cuidemos la familia y nuestros niños
Así es no todo es el matrimonio igualitario. Los invito a leer detenidamente lo de la Responsabilidad parental, eliminando la patria potestad.
Me permito repetir este comentario ya publicado. Y coincido con él plenamente:
"Me gustaría que en los medios de comunicación se hicieran exposiciones por parte de los que están a favor y los que están en contra, libremente, para que el pueblo pudiera escuchar de boca de los especialistas los pro y los contras del código"
Un programa televisivo semanal bajo este formato estoy seguro que va ser muy útil para crear consenso. Sería el punto de partida o inicio de que nuestros medios muestren opiniones coincidentes y divergentes ante un hecho con la óptica constructiva y siempre dentro de la Revolución y la democracia socialista. Lo siguiente no es para copiar, pero el programa de TS producido en el estudio de Quito, Ecuador "Enclave Política" o "Texto y Contexto" pueden ser ejemplo de discusión respetuosa entre voces discordantes y con una moderación periodística excelente. La Mesa Redonda, ni Haciendo Cuba tienen una línea editorial parecida
Agradezco a Cubadebate la publicación de este criterio. Graciaa
Los fundamentos de la familia cubana están en juego, lo que nos ha traido hasta aqui es la union entre un hombre y una mujer, a cada uno de nosotros, no es que se quiera denigrar a la union entre iguales, las personas pueden hacer lo que bien les parezca a cada uno con su vida, y por ahi viene la principal cuestion del código de familias, que se quiere favorecer y que todo el mundo esté de acuerdo con la unión entre iguales, y el que piense diferente es tildado de retrógrado, fundamentalista y patriacal, si yo veo el futuro de mi familia en peligro por supuesto que lo voy a defender a pesar de lo que digan los demás. Como dice el principio del artículo la familia es la célula fundamental de la sociedad y si la quieren socavar, entonces que nos queda, por eso voto No, porque lo ponen todo unido para que lo apruebes todo o no apruebes nada, lo bueno y lo malo junto, si lo separan es mejor, votar por articulos, Slds
Hay muchas cosas en el código con las que estoy de acuerdo, y para nada me molestan las personas con otras preferencias sexuales, pero pienso en esos niños que sean adoptados por parejas del mismo sexo, qué pasará con ellos en las escuelas. Siento que hay ciertas cosas que ellos deben descubrir con el paso del tiempo, no le pongamos al frente algo como normal cuando no lo es. Voto NO mientras junten todo en el mismo saco
Lo que no veo bien es como la televisión y la prensa se elabora una campaña para invitar a la población a votar por el si, cuando la televisión y la prensa debería comportarse de una manera imparcial. Esa postura da mucho que hablar y es que se aprobará sea cual sea la votación. Creo que los medios de difusión deberían solo informar pero no postularse hacia una posición porque las personas que no están de acuerdo también es válida su posición.
Da la impresión que a nivel de algunas instituciones y en la mayoría de los medios hay bastante diversidad en la preferencia sexual y de todo tipo. Más de la cuenta diría yo, de ahí la invitación a la aprobación sin cambiar nada prácticamente al anteproyecto de código. Tal parece que es la gran oportunidad para complacer a ciertos sectores, que por alguna razón necesitan una super modernidad que nuestra sociedad tendrá que esperar bastante tiempo todavía. No entiendo esa filosofía. Por qué no buscan con el mismo ardor tener modernidad en otros aspectos más importantes como la economía de la familia y las necesidades que hoy en día tienen que resolver? Es mucho más justo y tiene mucho más de "derechos".
Soy joven tengo 30 años muchas amistades homosexuales con las que mantengo excelente amistad. Pero no veo porque la sociedad cubana tiene que realizar esos cambios tan bruscos y menos sobre todo lo que tiene que ver con la niñez. La familia se puede proteger de muchas formas y modificando otras leyes pero no con esos cambios.
Tengo una duda, ahora el joven menor de edad que sea hombre y se autodeclare como mujer, no tiene que ir a servicio militar no?
Hola, me preocupa lo de que ya no hay patria potestad, creo que va a ver problemas con eso no creo que ningún niño necesite de un tribunal para hacer lo que es mejor para el, fui niña y mis padres me dieron una muy buena educación no me quejo de nada, y no quisiera que por algunos crean apropiado que los padres ya no tienen derechos sobre sus hijos, yo los ejendre yo los traje al mundo y daría vida por ellos y no entiendo porqué debo decirles que es normal que si llama Juan puede cbiae su nombre a María ellos nacieron varones no hembras porque cambiar lo que ya es perfecto creo que para que unos que ya tenían total libertad para llevar una vida totalmente libre, Gracias.
Mi voto de mi familia es no, porque están queriendo convencer en los medios por el sí, tiene cosas buenas pero otras que no estamos de acuerdo,
Entre muchas cosas hay algo que no entiendo si cuando la constitución el matrimonio hay se voto NO . porque lo vuelven a traer a colación. Porque siguen insistiendo con algo que el.pueblo claramente su gran mayoría no quiere porque lo incluyen en un código de familia para que se apruebe como un todo de todas todas gracias y perdón a quien pueda ofender o molestar saludos cordiales
Creo que es un código con muchos puntos buenos y necesarios. Pero es una lástima que venga de la mano unas pocas ideas tan fuera de lo normal. Se puede aceptar quizas un matrimonio de adultos xel mismo sexo. Pero de aceptar y respetar a pensar que es normal va un buen trecho, para mi contradice incluso la existencia de la raza humana. O lo ponen por partes para decidir cuales leyes se quedan y cuales se van o mi voto es NO
Apoyo no en la totalidad este artículo, pues le veo cierta inclinación a enaltecer este Código que se somete a la Consulta Popular, donde el pueblo con la libertad ganada y aprobada en la Constitución expresa todo su sentir, y los que deben representar al pueblo lo harán con la transparencia adecuada, cumpliendo con la voluntad del soberano que es el dueño del poder. Ese primer planteamiento me huele a campaña y lo cito: Si la profesora Olga Mesa Castillo ha afirmado que “el Derecho de familia es el más sentimental de los Derechos”, cabría decir que el Código de las familias es el más social de los códigos. Ese es su criterio, periodista, pero considero que este no es el marco para que UD lo exprese, pues, demuestra una aprobación anticipada de su parte, y quizás por qué no un empuje estimulativo para el criterio de los demás. Una vez más debe ser reconocida la voluntad del pueblo en algo que regirá el futuro funcionamiento de la familia y del país. Hágase todo con la cabeza y con el corazón como dijera Fidel en su último discurso al aire libre.
Voto no y espero me lo publiquen
Yo voto no lo que funsiona no se cambia
Lindas palabras, pero NO!!!
NO....
No
Veo a la gente anunciando ya lo que van a votar antes de la consulta, cosa que veo sin sentido. Es seguro que el CF terminará siendo profundamente modificado a raíz de la consulta, como ya pasó con la Constitución. Expresen sus desacuerdos y propuestas en la consulta y reserven su voto para la versión final del código.
Por otro lado, independientemente de cuánto se modifique, concuerdo con algunos foristas en que el referendo debería ser por puntos. Sería una lástima que todo el CF fuera arrastrado al NO por algunos puntos y se pierda todo. Lo que está claro es que el pueblo le debe dar forma como a la Constitución.
No se para que ponen yo voto si o yo voto no si nadie puede votar por nada, no se va a someter a voto popular, está escrito en el periódico granma, ya todo está decidido piense usted lo que piense o sea quien sea a ellos no les importa eso
Que el referendo sea sobre el matrimonio igualitario, ese es el tema esencial, a partir del cual se generan otros supuestos dentro del Código con los que hay diferencias de criterios.
Gracias.
Y llegara él día en él que ser heterosexual sera un delito, seremos perseguidos y encarcelados en una época marcada por él principio del fin de la civilización humana.
JB:
Buenos días, soy cristiano, y aunque esto constituye pecado y es antinatura, es lo que nos enseña la biblia, no me gustaría dar mi opinión desde mi posición como cristiano que soy, ya que muchos pensarían que eso es lo que nos han enseñado desde cuna, por eso hablaré respecto a lo moral, a lo ético, al derecho que tienen los niños de elegir, no podemos pensar que un niño que sea criado por una pareja homosexual, en un futuro sea heterosexual y viseversa, son ínfimas las posibilidades de que esto no suceda, dado a que es lo que van a aprender desde pequeños, sin contar la burla que sufrirían por parte de sus compañeros.
Por otra parte, sin juzgar a nadie ni cuestionar su moral, pero me surge la siguiente pregunta: si una pareja homosexual ( de hombres) decide adoptar a un niño qué nos puede asegurar que ese niño no sufra de acoso sexual, que no sea tocado, y pensando en lo peor,por qué no incluso hasta violado? Quién defendería a estos niños, quién les prestará ayuda, a dónde pedirán socorro, a cuál de los dos le pedirá ayuda en caso de que esto sucediera?
Por otra parte sobre la Patria Potestad, no es que seamos dueños de nuestros hijos, es que necesitan quién los guíes, a esa edad no tienen el conocimiento, experiencia ni madurez psicológica ni cognitiva para tomar decisiones.
No olvidmos que uno de los objetivos de la familia es la reproducción, o sea, que el ser humano se multiplique. Sabemos que Cuba tiene una población envejecida, será posible invertir está pirámide de población envejecida permitiendo el matrimonio homosexual? Será que la ciencia encontró la manera de que dos hombres o dos mujeres sean capaces de reproducirse, podrán concebir biológicamente un ser humano? Lo digo con todo respeto, sin ofender a nadie, no en forma de burla, solo con la intención de reflexionar.
Seamos capaces de pensar en las consecuencias que esto podría traer como consecuencia a nosotros, a nuestros hijos, nuestros familiares e hijos, no nos quedemos ajenos a esta situación, no seamos del pensamiento " eso a mí no me afecta, no me interesa, yo no me meto en la vida de los demás, esto acarrea grandes consecuencias, aunque aún no seamos capaces de verlas, si esto sucede, pronto las viviremos. No es homofobia, es integridad, es moral, es ética, es sobre hacer lo correcto. Es una lástima que por las nuevas modificaciones que se presentan en el código de la familia muchos votemos que no. Es como cuando éramos estudiantes, que por algunos pocos nos castigaban a todos, es una lástima que por las nuevas modificaciones de código de la familia mucho votemos No en general por la Constitución.