La universidad llegó a la casita de Petra antes que la primavera

Foto: UNISS en Facebook.
Arminda Petra Cruz viene conciliando el sueño cada día mejor en las últimas semanas. Hace ya algún tiempo la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS) coopera con ella y con su núcleo familiar, en el que viven también su esposo y uno de sus dos hijos, en la tarea de terminar la célula básica de su vivienda, para lo cual recibió un subsidio por parte del gobierno en el territorio.
En aquel espacio transformado de manera rápida por manos laboriosas, ubicado en el Camino de las Cañas, barriada de Colón, van quedando atrás las preocupaciones por el mal estado constructivo de “la antigua casita, sin condiciones ninguna, donde me moría del susto cuando venía cualquier fenómeno meteorológico”, nos cuenta la propia Petra.
A la situación del inmueble se suma también la necesidad de ayuda que precisan los moradores para realizar todo el proceso de trámites y construcción. La propietaria, de edad avanzada y salud deteriorada; sus familiares también con trastornos de salud bien complicados.
“Desde que nos dieron la tarea y visitamos el lugar prendió en nosotros un sentimiento de solidaridad con esas personas y su situación, viendo la realidad de su vivienda y de su salud, incluso la salud mental”, nos cuenta Omar Félix, uno de los directores generales de la casa de altos estudios, quien ha apoyado reiteradamente las acciones en el lugar.
Ángel Castañeda, director de inversiones de la UNISS, quien ha comandado las operaciones de ayuda a la familia, explica: “La realización del subsidio iba a comenzar en el mes de septiembre del pasado año 2020, pero se tuvo que posponer por la escasez de los materiales y las condiciones epidemiológicas del momento”.
“Luego, iniciando el mes de febrero de 2021, en virtud de la posibilidad de asignar los recursos necesarios, se volvió a convocar a nuestra institución desde el Gobierno y nos vinculamos de inmediato, brindando ayuda incondicional en la gestión de los recursos, su extracción, transportación y la construcción de la vivienda”.
“También nos vimos en la necesidad, sobre todo moral y humanista, de apoyar con la mano de obra, pues el albañil contratado no tuvo la capacidad de asumir la obra a la velocidad que se necesitaba”, continúa explicando Castañeda.
La propietaria interrumpe la conversación y con tono humilde aclara: “Ellos —refiriéndose a los trabajadores de la Universidad— han donado cosas de sus casas para que la mía salga y se pudiera terminar. Yo no me sé el nombre de todos, pero sé que uno me trajo unas bisagras de su casa y otro los tornillos para fijar el tanque de agua de la tasa del baño, porque no sé qué se hicieron los que me dieron”.
“Desde que vimos la situación conversamos entre nosotros y nos hicimos el firme propósito de terminar en tiempo, haciendo lo que fuera necesario”, nos dice Juan Pérez Carmona, albañil de la brigada de mantenimientos y reparaciones de la universidad espirituana, sin quitar los ojos de la pared que termina de pulir.
David Fábregas Noguera, el plomero de la brigada, con su camisa toda sudada fruto de una jornada dura y agotadora no quiere quedarse callado y con voz más tierna que la de costumbre nos dice: “Estos son los casos en los que tienes que cerrar los ojos y hacer lo que haga falta. Hemos trabajado hasta los fines de semana, horas extras, días feriados, pero a esta gente no les podía llegar la temporada de lluvia sin este techo y estas paredes”.
El impulso de los últimos días ha demandado de la concurrencia de más fuerza de trabajo. Cada tramo de la ya no tan humilde casita tiene también la huella de varios espirituanos habituados a las aulas, pizarras, computadoras y libros. Cuadros, docentes y trabajadores de apoyo a la docencia han puesto sus manos en la pintura, limpieza y terminación de aquella obra colectiva de infinito amor desinteresado.
“Gracias a la Universidad hoy tengo mi casita, me siento muy feliz al igual que mi esposo e hijos, aunque conmigo vive uno solo. No tengo palabras para agradecer el gran esfuerzo y sacrificio que han hecho por mí y por mi familia”, nos dice Arminda Petra, ya casi a modo de despedida.
En sus ojos se nota que en su corazón y en el de los suyos se quedará por siempre el agradecimiento infinito a estos hombres y mujeres que le ayudaron a tener su sueño más preciado, antes que llegara la primavera.
(Tomado de Escambray)
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Felicidades Petra por tu casita y muchas gracias a todos los que te ayudan desinteresadamente en estosos tiempos de pandemia que la disfrutes mucho tú y tu familia
Excelente ejemplo y resultado. La univerdidad presnete en tan noble y humano labor. Se agradece tener una casa con manos de jovenes universitarios.
Es muy cierto lo qu plantea el compañero referido al tema de las limitaciones con los materiales de construccion, lo que tambien es cierto que los inescrupulosos revendedores siempre tienen materiales pero a precios altisimos, y yo pregunto de donde salen esos materiales, un saco de cemento simple esta a $1000.00 pesos, los sacos de arena y polvo de piedra estan en algunos lugares entre $70.00, 80.00 y 90.00 pesos.
Estos problemas en una Cuba socialista no pueden seguir permitiendose, hasta cuando vamos estar oyendo hablar del bloqueo de los EEUU, la crisis economica internacional, el desabastecimiento y los revendedores enriqueciendose sin que nadie le ponga freno; CUBA tiene una situacion habitacional critica, cuando conversamos con funcionarios del gobierno nos comentan de la reforma urbana y yo digo eso estuvo muy bueno pero ya se detuvo en el tiempo y yo pregunto cuando se crea el presupuesto de los municipios para donde va ese dinero, hace años que en el municipio de 10 de Octubre existen zonas de inundacion, casas en mal estado, espacios vacios sin ocupar al igual que inmuebles que llevan siglos cerrados y no se le da a nadie, amen de los inmuebles que estan por caerse, donde estan esperando que llegue un evento meteorologico para que los tumben y entonces hacer un parque, yo me senti muy contento con los 20 plantas que se levantaron en el municipio cerro, en particular en la esquina de tejas, pero lo levantaron y no demolieron las casuchas que se encontraban en los alrededores dando oportunidad a que otras personas se colaran e hicieran familia, asi mismo pasa en el municipio de Arroyo Naranjo donde vivo, una famili construyo al margen del rio una casita de mala muerte y se mudo con su familia, pero al lado existe un albergue donde hay personas que llevan mas de 20 años que estan esperando para que le den casa, pero sin embargo cuando venga un evento meteorologico a las primeras personas que le van a priorizar para darle casa son a los que contruyeron al margen del rio y no a los que llevan mas de 20 años en los albergues y yo pregunto donde estan los organismos que deben velar por esas ilegalidades que se cometen a diario en el pais, no existe un enfrentamiento contra esas indisciplinas sociales y todos los dias hablamos de ella como un eslogan pero la vida practica indica que no se hace nada, asi pasa con la pandemia de la COVID-19, es una pena lo que se ve diariamente, y cuando pasa un evento meteorologico nos estamos acordando 20 años, la Habana a tenido suerte que no le ha entrado un ciclon, porque cuando lo haga el tiempo de recuperacion estimado, teniendo en cuenta que la Habana se esta callendo a pedasos es de 50 a 80 años.
Este es mi comentario, un poco duro pero real de lo que hoy esta viviendo el cubano de a pie, yo se que de este comentario es muy dificil recibir respuesta, ya que de lo malo nadie quiere dar respuesta pero bueno hay que seguir para ver el final de la pelicula.
Los trabajadores de la Universidad de Sancti Spíritus no escatimaron esfuerzos para trabajar en la casa de Petra. Muy temprano en la mañana estaba la brigada reunida frente a la entrada de la institución para salir a trabajar en esta tarea de gran sentido humanista. Felicidades a todos los que dieron su aporte por concluir la casa y felicidades a Petra pues gracias a la Revolución ya tiene su casita.
Excelente labor de un colectivo que en esta provincia nos tiene acostumbrado a una sostenida actividad humanista, de fuerte impacto en la comunidad. Gracias a ellos ya Petra tiene su techo. Felicidades a ellos y a la familia beneficiada.