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El desafío de Tokio 2020

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Solo un 20 por ciento de los japoneses apoya la celebración de los juegos. Foto: AFP.

La fecha pactada es el 23 de julio de 2021. Tras un aplazamiento histórico, Tokio pretende inaugurar ese día sus Juegos Olímpicos como prueba de perseverancia y victoria ante la COVID-19. No es una tarea sencilla. En medio de constantes rumores de suspensión, los preparativos de la cita multideportiva avanzan y Japón toma medidas para garantizar seguridad y confianza.

Sostenidos por la voluntad del Comité Olímpico Internacional (COI), el gobierno nipón y el Comité Organizador planifican una cita diferente a las conocidas en las décadas recientes. ¿Cómo se prepara Tokio 2020? ¿Qué decisiones aparecen en el horizonte para no renunciar a una cita marcada por los temores, pero también por la esperanza?

La incertidumbre

La amenaza de la COVID-19 sobrevuela la organización de los juegos. Foto: France24.

Antes de vencer a la COVID-19, los Juegos Olímpicos deben superar otro obstáculo importante: rescatar el apoyo de los japoneses y la confianza de la comunidad internacional sobre la seguridad de llevarlos adelante. Para el Comité Organizador no es un asunto nuevo.

Cuando en marzo de 2020 anunciaron retardo de un año, casi de inmediato algunas voces se alzaron para pedir su cancelación total, pero esa es una alternativa que hasta ahora no encuentra discusión entre las autoridades deportivas y de gobierno.

De hecho, el primer ministro nipón, Yoshidide Suga, se encargó hace pocas semanas de resaltar el compromiso de su país con la cita estival. “Estoy decidido a organizar unos juegos seguros mientras colaboramos estrechamente con el gobierno metropolitano de Tokio, el Comité Organizador y el COI”, aseguró durante una sesión de la cámara alta del parlamento.

Por su parte, el mismísimo Thomas Bach, máximo líder del olimpismo a nivel mundial, confirmó que “no hay un plan B”, ante los rumores sobre la supresión definitiva y la búsqueda de una nueva oportunidad japonesa para el año 2032.  De igual manera, también confirmó que “hasta el momento no tenemos ningún motivo para creer que los Juegos Olímpicos de Tokio no se abrirán el 23 de julio”.

Todas las autoridades implicadas de algún modo en la cita reafirman una y otra vez la voluntad de concretar los juegos, aunque según las últimas encuestas publicadas por varias agencias de prensa, hasta el 80 por ciento de los japoneses se oponen a ellos. Entre sus argumentos, aparecen la continuidad de medidas de confinamiento varias ciudades niponas y el hecho de que aun no se consolida una campaña de vacunación en el país.

Esas posturas también las defiende el investigador Michael Head, de la universidad británica de Southampton. Según dijo el científico a la revista Medical Xpress, la confluencia de personas en la ciudad podría facilitar la extensión de nuevas cepas del virus. “Incluso si todos se vacunaran —alertó—, hay ciertas variantes capaces de resistir”.

Ante debates como ese, la Organización Mundial de la Salud toma cartas en el asunto y sí recomienda la vacunación antes de llegar a la capital japonesa. De hecho, recientemente anunció un grupo de campañas promocionales dirigidas a convencer a los participantes para que acepten las dosis, aunque el principal problema radica en cómo apoyar a las naciones con menos acceso a la medicina.

Frente a un panorama así, otra vez el principal dirigente del olimpismo se encarga de rebajar tensiones y en más de una ocasión ha pedido que, aun cuando la vacunación no es un requisito obligatorio para asistir a los juegos, todos los participantes la acepten “por su propio bien y en solidaridad con el pueblo japonés”, un llamado al que Cuba ya respondió con la confirmación de que toda su delegación recibirá la inmunización antes de partir. Respecto a Tokio, Thomas Bach ha sido claro: “Nuestra misión es organizar los juegos, no cancelarlos”.

Tokio dentro de una “burbuja”

Solo un 20 por ciento de los japoneses apoya la celebración de los juegos. Foto: AFP.

Si el tema de la organización de los Juegos Olímpicos aun despierta polémica, entre quienes piensan que sí se llevarán a cabo los debates sobre cómo hacerlos seguros tienen similar intensidad. Un primer problema a resolver radica en cómo cubrir el 40 % de las plazas que aun no están asignadas, sobre todo debido a la posposición de la mayoría de los eventos preolímpicos en varios deportes.

Para solucionar el inconveniente el COI traza una ruta crítica enfocada en dos opciones: la entrega del 15 % de los cupos faltantes a través de los rankings y el resto mediante los torneos de clasificación que se organizarán bajo los conocidos circuitos en burbuja. Estos esquemas impiden el contacto de atletas, entrenadores y directivos con personal ajeno a la competencia y hasta el momento mostraron su eficacia durante el Campeonato Mundial de balonmano o en algunos torneos de gimnasia en la propia capital japonesa

A partir de esas y otras experiencias, a inicios de este mes el Comité Organizador publicó cuatro manuales destinados a los deportistas, federativos, miembros de la prensa y las televisoras con las normas básicas a seguir durante los juegos. Conocidos como Playbook, el destinado a los atletas explica, entre otros asuntos, que la Villa Olímpica, las sedes de competencias y entrenamientos, así como el transporte, también estarán dentro de una “burbuja”.

Aunque los documentos tendrán una nueva actualización en abril de este año, hasta el momento existe claridad en que ningún deportista tendrá autorización para ir más allá de esos espacios. Si lo hace, las autoridades podrían incluso expulsarlo de las competencias. A su vez, se anuncian pruebas de detección del virus antes de llegar a la sede y luego cada cuatro días como mínimo, así como la restricción de los contactos y el pedido de abandonar Japón en las 48 horas siguientes luego de finalizar la participación de cada atleta.

El Comité Organizador lanzó 4 manuales para explicar cómo será la participación en Tokio 2020. Foto: France24.

Mientras tanto, para la prensa y las cadenas de radio y televisión también se divulgaron cambios significativos respecto a otras citas multideportivas. De acuerdo a los manuales, no se abrirá la Villa Olímpica para el acceso de los medios, mientras los puestos en las zonas mixtas sufrieron una reducción del 50 % para garantizar el distanciamiento físico y deberán reservarse con antelación.

Según Lucia Montanarella, encargada de prensa del COI, para minimizar estos inconvenientes los videos de conferencias y declaraciones en esos espacios estarán a disposición de los medios para publicación inmediata. De igual modo, ahora se exige un cronograma diario de movimiento. “Todos estábamos acostumbrados a decidir durante cada día a qué evento iríamos —aseguró— y ahora ya eso no será posible”.

A la par de estas medidas, los organizadores también recuerdan otras más conocidas pero imprescindibles para evitar contagios, como la necesidad de evitar besos y abrazos, el uso constante de mascarillas y la desinfección de las manos. A ellas se suman la obligación de utilizar solo el transporte habilitado para los juegos y tener un resultado negativo a una prueba de PCR realizada hasta 72 horas antes de la llegada a Japón.

En la sede igualmente será obligatorio descargar una aplicación conocida como COCOA —Aplicación de Contactos Cercanos, por sus siglas en inglés—, y con ella mantener actualizados valores como la temperatura corporal y la aparición de algún síntoma, así como describir las interacciones de cada jornada y las personas con quienes se compartió.

¿Juegos sin público?

Alrededor de 4.5 millones de entradas ya están vendidas. Foto: Sitio Oficial Tokio 2020.

Otro de los grandes debates respecto a la organización de Tokio 2020 en medio de la pandemia radica en la presencia o no de público en los estadios. Aunque todavía no existe una postura oficial sobre el asunto y el COI ha dicho que esperará hasta último momento para adoptar su actitud definitiva, todo parece indicar que los juegos sí acontecerán con aficionados en las gradas, pero la interrogante mayor está en si se permitirán los hinchas extranjeros.

Para el Comité Organizador representa una verdadera incertidumbre, sobre todo porque de acuerdo a un estudio citado por la agencia AP, llevar adelante la cita sin aficionados significaría un daño económico de 23 mil millones de dólares. Y en Tokio alrededor de 4.5 millones de boletos ya fueron vendidos.

Según un reporte de la agencia nipona Kyodo, solo poco más de 810 mil de ellos recibió una cancelación por sus dueños. Respecto a los Juegos Paralímpicos las cifran también se comportan de igual manera y hasta el momento se reportan muy pocas devoluciones de entradas a las sedes de competencias.

No obstante, acceder a los estadios esta vez será más complejo, porque se prohibirá el paso a toda persona que reporte dos o más veces una temperatura corporal superior a los 37.5 grados centígrados. En esos casos, el protocolo establecido también prevé su traslado a otro local para someterse a un test de COVID-19.

Dentro de las instalaciones el  escenario quizás no sea el esperado para un evento multideportivo. De acuerdo a lo divulgado en los Playbook, en las gradas se prohibirán los cánticos y los gritos para animar a los atletas, y en su lugar los organizadores sugieren solo los aplausos. Significa una decisión encaminada a evitar la posible transmisión del virus a través de las pequeñas gotas de saliva, pero que apela a una responsabilidad personal muy difícil de sostener ante la emoción del deporte.

En medio de ese panorama, hace pocos días llegó el anuncio del reinicio del recorrido de la antorcha olímpica por suelo nipón. El periplo de 121 días comenzará el próximo 25 de marzo por la ciudad de Fukushima y deberá terminar el 23 de julio cuando la llama llegue al Estadio Nacional para prender el pebetero. Para sostener esa tradición en medio de la pandemia también llegan nuevas medidas.

De acuerdo a Teruhiko Okada, responsable del relevo de la antorcha en Tokio 2020, la prioridad es evitar aglomeraciones multitudinarias. Para ello, Japón prevé transmitir por televisión e Internet cada tramo, aunque también puede suspender aquellos en los que el público incumpla el pedido de no aglomerarse. Asimismo, los 10 mil corredores que participarán en el trayecto llevarán mascarilla, salvo cuando la distancia entre ellos permita lo contrario.

A todas luces es evidente la voluntad de Japón de no renunciar a sus cinco aros. En más de una ocasión sus organizadores han dicho que no se trata solo del deporte, sino de demostrar la voluntad de la especie humana de sobreponerse a las adversidades. Aunque a Tokio 2020 aun le resta historia y camino, la tierra del Sol naciente tiene ante sí un reto inmenso para que la tierra del Sol naciente entregue al mundo unos juegos que desde ya tienen el sello de la historia.

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  • sachiel dijo:

    Para demostrar emociones, no hace falta gritar. Los japoneses pueden hacer derroche de tecnologias individuales, desde las tradicionales vuvuzelas, cornetas de aire, luces iridiscentes y cualquier cosa que se les ocurra, paar dar colorido emocional en las gradas..

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Yunier Javier Sifonte Díaz

Yunier Javier Sifonte Díaz

Graduado de Periodismo en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en el año 2016. Periodista de Telecubanacán. Colaborador de Cubadebate. En Twitter: @yunier_sifonte

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