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Luís Barrera: No son  sólo años, son obras

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El maestro Barrera es Master en Música y ostenta la Distinción por la Cultura Nacional. Recibió el Premio de Honor Cubadisco 2014. Este año celebra sus 51 años de vida artística profesional en la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Cinco décadas de vida artística vinculado a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), no es lo que enfatiza el hacer del músico Luís Antonio Barrera Perea. Lo que destaca en él, es su constante actividad como solista en conciertos, presentaciones de pequeño formato tanto en Cuba como en el mundo, y sobre todo, en su labor de profesor en Escuelas de Arte, disciplinas que ha sabido llevar de forma paralela a su participación en la Orquesta.

No son años como músico lo que tiene en su haber Barrera, es una obra que trasciende a nuevas generaciones de artistas que se han formado bajo los elementos rítmicos que emanan de las baquetas, los platillos y de tantos instrumentos que componen la casi infinita familia de la percusión.

Como solista ha realizado dos registros discográficos. Desde 1979 ha participado en giras internacionales integrando diversas agrupaciones como percusionista por 20 países y alrededor de 148 ciudades. Foto: Cortesía de Barrera

Luís Barrera abre las puertas de su casa a Cubadebate para dialogar acerca de una vida dedicada a la percusión, dentro y fuera de la Orquesta Sinfónica Nacional, y a su labor pedagógica. También conversamos sobre la dicotomía entre la música culta y la popular, y de que existe un público amante de la música Sinfónica agazapado, añorando las jornadas tradicionales de conciertos, los domingos en el Amadeo Roldán.

La primera, obligada y espontánea pregunta saltó enseguida:

_ ¿Cómo te interesaste por la percusión?

_Desde niño me apasioné por la batería. Mi padre era músico, saxofonista de orquesta. Papá me hizo estudiar piano desde los 9 años, decía que era un instrumento esencial para cualquier músico y tenía razón, el piano me abrió el camino de los instrumentos de teclado en la percusión.

“A los 17 años comencé a estudiar la especialidad en la Escuela Elemental de Música Alejandro García Caturla, luego pase a la ENA, posteriormente al ISA donde hice una maestría en Percusión.

“Era muy joven y me atraía la batería en el género Jazz,  allí tuve como profesor al destacado baterista Walfredo de los Reyes, pero la 'trampa' fue haber sido alumno del conocido Timpanista de la Orquesta Sinfónica, el maestro Domingo Aragú. Ahí me fui vinculando a la música sinfónica. Aragú me daba boletas para ir a los conciertos de domingo en el Amadeo Roldán, y casi sin pensarlo integré la OSN.

Desde 1970 Barrera ha participado junto a la OSN y en agrupaciones de música contemporánea en múltiples actividades nacionales e internacionales. Según criterio del maestro Roberto Chorens: su amplio repertorio y excelencia como intérprete le confiere el mérito histórico de ser el miembro de la OSN que mayor cantidad de presentaciones como solista, ha realizado con dicha orquesta, hasta la fecha han sido 20 conciertos, incluyendo siete partituras diferentes con carácter de estreno en Cuba.

Barrera ha estrenado en Cuba los conciertos para percusión y orquesta: “Memento 1967” de Ctirad Kohoutec (Checoslovaquia) 1971, “Exaedros II” de Leo Brouwer (Cuba) 1981, “Concierto Grosso” de Witold Rudzinski (Polonia) 1985, “Concierto para marimba y vibráfono con orquesta” de Darius Milhaud (Francia) 1988, 1990 y 2004, entre otros. Foto: Cortesía del Maestro Barrera.

La música Sinfónica es una mezcla de muchos instrumentos, una Orquesta de este tipo puede llegar a tener entre 80 y 130 intérpretes y sólo en la Percusión existe una gran diversidad de “herramientas” que condicionan la interpretación de una obra.

En 1985 participó como solista en las fiestas musicales de Bratislava en Checoslovaquia. En la temporada agosto-septiembre de 2003 fue invitado como timpanista al Sexto Festival Internacional de Música Clásica en Nicaragua, integrando la primera Orquesta Sinfónica Centroamericana, creada para estrenar la obra “Carmina Burana” de Karl Orff. Foto: Cortesía del Maestro Barrera

-¿Cuánto predomina la percusión en la música sinfónica? Resulta obvio que da el tono dramático, incluso el clímax. ¿Es así?

-Así es, la percusión es muy rica, fundamental para marcar esos momentos, y con el paso del tiempo fue conquistando espacio poco a poco. Según los distintos estilos musicales conocidos: el clasicismo de Mozart, el Romanticismo de Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, el ultra romanticismo de  Richard Strauss, Richard Wagner, y los contemporáneos, han ido incluyendo en sus composiciones estos instrumentos usados con diferentes intensidades.

“Por ejemplo, en el clásico, el Timpani se usaba por Mozart con cierta modestia, ya Beethoven le daba un sentido más dramático y protagónico en sus sinfonías.

“A partir de la época romántica, los Ultra-románticos y sobre todo los contemporáneos, le han dado un papel predominante a la percusión, tan importante como al resto de los instrumentos. Este es un detalle a tener en cuenta. En la época clásica el Timpani no era tan relevante como la cuerda o la flauta y algunos instrumentos de viento, pero con el avance científico técnico y los instrumentos fueron perfeccionándose, ya las marimbas no son las folklóricas de América Latina y África, son marimbas de concierto fabricadas para eso. Eso estimuló a que se hicieran conciertos para marimbas. La percusión, sin dudas, ha ido ganando protagonismo en la música sinfónica y qué decir en la popular, un son o un danzón sin percusión son imposibles de interpretar”

_ ¿Cuáles instrumentos de percusión se usan en la música Sinfónica?

­_Todos los instrumentos de percusión se usan en este género, que es la familia más grande que existe en la música, tanto los folklóricos, populares y sinfónicos, todos se usan en una Orquesta Sinfónica.

_ Menciona algunos de los más usados

_Hay obras contemporáneas en las que se usan los folklóricos, Japón, por ejemplo, utiliza, muchos instrumentos folklóricos que ya están fabricando y comercializando internacionalmente, Cuba tiene instrumentos autóctonos como la tumbadora, el bongó,  la clave, el cencerro, el güiro y también se utilizan en determinadas obras incluidos por compositores contemporáneos.

“Los pioneros en eso fueron Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla. Amadeo tiene el mérito de haberlos introducido en sus composiciones como Los tres pequeños poemas y en el ballet La Rebambaramba de 1928. Caturla, según recuerdo, lo hizo en El Bembé, su versión original para instrumentos de viento, piano y percusión, se estrenó en París en 1929, 34 años después se interpretó en Cuba primera vez en un concierto público.

“Los instrumentos de percusión en la sinfónica puede usarse todos, algunos más que otros, como la batería y el Drums. Los norteamericanos los usan mucho, el gran Leonard Bernstein lo usó en West Side Story, musical de 1957 y George Gershwin en su Rhapsody in blue, estrenada en 1924. Fueron los directores de la batería inicial de Rapsody, quienes decidieron desglosarla de forma sinfónica con el bombo de Concierto, el platillo de mano, o sea, la misma batería que un solo hombre toca con las cuatro extremidades, se utilizan en todas las sinfónicas por separado bajo el nombre de Batería Sinfónica.

“Cada uno de esos instrumentos tienen traducción en varios idiomas que los percusionistas sabemos identificar. En el ámbito sinfónico cada uno tiene diferentes tamaños, en platillos hay decenas de tamaños, en cajas desde 3 pulgadas hasta el tambor militar de 15 o 17 pulgadas.

Los instrumentos típicos del género sinfónicos más usados son: Timpani, platillos, bombo de conciertos, Triángulo, Gong, entre otros. Cualquier compositor puede agregar una caja, un güiro y una maraca, y se lee, se dispone para la lectura del músico.

El percusionista Luis Barrera, ofrece las palabras de agradecimiento luego de recibir el premio de honor de la XVIII Feria Internacional Cubadisco- 2014. Foto: Omara García Mederos/AIN

_ ¿Cómo definirías la música sinfónica?

_ En nuestro país -y en el mundo- existen diversas opiniones entre  lo que se llama música culta, incluso hay quien le dice ‘la mal llamada música culta’, pues sienten que con eso de culta se degrada la música popular. Pero no es así.

“De acuerdo con  los años que llevo en el género y  con lo que he estudiado, mi criterio es este: se le llama música culta porque la persona que la escucha, para poderla disfrutar a plenitud, tiene que hacer un proceso intelectual que exige determinado sedimento formativo para poder deleitarse. A diferencia de esto, la música popular y folklórica, es tan rica rítmicamente, tan excitante, que usted no tiene que conocer música, un niño de cualquier edad sin saber nada de música, es motivado por el ritmo que oye. La escuchas y das palmadas, tocas con los nudillos, mueves los pies, y bailas.

“En la música sinfónica el oyente debe tener un mínimo conocimiento para poder disfrutar una obra de Beethoven, un Canto, una Flauta. Una melodía tiene que pasar por un pequeño razonamiento intelectual para disfrutarla, también se puede disfrutar sin saber música, pero la melodía sinfónica tiene instrumentos que no son comunes como: el oboe, el clarinete bajo, el flautín, si no sabes discernir los instrumentos no la saboreas tanto.

“De ahí –según creo- surgió el término de música culta. Algo similar a lo que ocurre con la poesía, sino eres capaz de asimilar las metáforas, las herramientas del poeta para hacerse entender, quizás no puedas entender la poesía.

“El maestro Leo Brower me decía: “Hay música para ser oída y música para ser bailada”. Creo que para sumergirse en la música sinfónica se requiere un poco más de pensamiento. Pasa igual con el cine, puedes ver una película divertida, te ríes y la pasas bien, pero cuando es un filme referido a un contenido complejo, histórico, hasta sicológico, eso requiere un mayor trabajo intelectual del espectador”

Teatro Ruben Dario, Nicaragua, impartiendo clases de percusión. Foto: Cortesía del Maestro Barrera

_ Si el músico tiene una partitura delante, ¿por qué debe estar al tanto de la batuta del Director?

_ La función del director con su batuta es esencial. Una orquesta Sinfónica tiene de 80 a 120 músicos, algunas llegan a 130, y aunque tenemos mucho ritmo y una formación académica muy buena es imposible que sin un guía toquemos al mismo tiempo. El director unifica todas las cabezas pensantes de la orquesta en un mismo tempo.

“Un pianista tiene 10 dedos, nosotros somos los dedos del pianista y el cerebro seria el director, yo te pongo una misma obra tocada por 10 pianistas y lo vas a oír distinto, eso es lo que se llama interpretación, y eso es lo que hace el director, quien con sus gestos, moviendo la batuta y las manos le pide al músico lo que requiere su interpretación.

“Eso sin un director es imposible lograrlo. Hay orquestas de cámara que no tienen director, pero siempre hay un músico que guía, o sea entre los intérpretes uno hace de director”

_ ¿Por qué ha disminuido el interés por la música Sinfónica?

_El público de la música sinfónica en Cuba – y en varios países- es minoritario hoy día. Creo que estamos en cierta desventaja con la música popular. Miles de miles de personas prefieren el género popular. En algunas regiones de Europa, por razones históricas y en algunos países porque no tienen una música folklórica o popular tan fuerte, hay preferencia por la música sinfónica

“En nuestro país gracias al sistema de enseñanza artística fomentado para la cultura y el arte, en cada municipio existen banda de música, coro, biblioteca, casa de cultura, se crearon 10 módulos culturales en cada localidad. Gracias a eso la música sinfónica ha ido creciendo en muchas escuelas del país y a la vez han surgido quienes tocan ambos géneros con tremenda maestría como Ernán Lopez-Nussa y Aldito López-Gavilán, entre otros.

En la Escuela de Marimba Flavio Galo, en Managua, Nicaragua, impartiendo clases.

_ ¿Como se explica que en sitios como Santa Clara se haya mantenido el gusto y el respeto por la música sinfónica, donde aún existen las llamadas retretas? No sé si en Manzanillo se mantiene, pero hay provincias que conservan esa tradición.

_ Con los años se ha ido elevando la instrucción cultural de las provincias. He estado en conciertos en el Teatro La Caridad de Santa Clara con gran participación de público, y mi experiencia es que existen lugares con público Sinfónico como: Santa Clara, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Holguín, Camagüey, Matanzas, y más recientemente La Tunas.

“Ha habido una intención de desarrollar las orquestas sinfónicas de provincia, mi director Pérez Mesa, se encarga de atender el movimiento sinfónico del país. Existen escuelas de música de nivel elemental, nivel medio y algunas filiales de la enseñanza superior.

_ ¿Crees que la disminución del público sinfónico se debe a la aparición de las nuevas tecnologías, o a la falta de voluntad institucional por priorizar la Orquesta Sinfónica?

Reconocimento luego de estrenar en Nicaragua el Canto General Mikis Theodorakis. Foto: Cortesía del Maestro Barrera

_Los conciertos han sufrido lo mismo que el cine y los teatros, hoy día puedes ver una película y disfrutar de un concierto desde tu casa, sobre todo quienes tienen esos equipos que son capaces de difundir la música con una fidelidad asombrosa. Esto pasa en el mundo entero. Creo que la música es víctima de eso.

_ Pero no se puede comparar un concierto desde casa con el que presencias en un teatro, en vivo.

_Claro que no, pero la mayoría no se molesta en salir para ir a un teatro. La Sinfónica ha perdido audiencia, por varias razones, pero nunca porque se considere un género antiguo. En Cuba tenemos una manifestación artística que conserva su público, y que ha sabido elevar el interés entre los jóvenes: el Ballet Nacional de Cuba, el Lorca tiene un público maravilloso y lo han sabido cultivar a través de la figura de Alicia Alonso. Y no es solo en el Gran Teatro, cuando los festivales de ballet son el Teatro Nacional, se llena, existe un público que persigue el Ballet. Un trabajo de promoción que es ejemplo a seguir.

_ Es evidente la existencia de una grieta por donde se ha ido escapando el público sinfónico. Crees que si existiera un espacio como el que hubo en el Amadeo, con un horario fijo cada domingo, ¿La Sinfónica recuperaría su público de siempre y se sumarían más jóvenes?

_Creo que sí, nosotros tenemos un público que asiste a la sala Covarrubias, pero existen muchas irregularidades en los conciertos por causa ajenas a nuestra voluntad (casi siempre dependemos de la voluntad del teatro). Un gran dilema es que los teatros pertenecen a Artes Escénicas, y los músicos tenemos que solicitar espacio para las presentaciones. La música no tiene teatro, podemos estar ensayando en la sala Covarrubias, llega el Festival de Teatro y tenemos que dejarlo todo porque el teatro no es nuestro.

“Existe un público sinfónico, los conciertos llenaban el Amadeo los domingos,  considero que ese público está ahí, agazapado, pero está ahí”

_ La música sinfónica puede ayudar a que el público sea más calmado, menos violento, es un espacio de tiempo en que puedes apagar el celular y disfrutar de un momento relajante. ¿Eso pudiera influir en reducir la violencia social de alguna manera?

_Habría que preguntárselo a un sicólogo, pero pudiera ser.  Disfrutar de un concierto sinfónico creo que puede transmitir paz. Mientras que si se trata de una orquesta popular o muy popular no es lo mismo. Recuerdo una presentación de una orquesta popular en el Amadeo Roldán recién restaurado, y los espectadores comenzaron a bailar a cantar y hasta se pararon en las butacas. Y es que esas presentaciones donde es muy bueno que la gente se exprese, interactúe y forme un poco parte del espectáculo, deben tener de preferencia espacios bailables.

“Algunos piensan que la música clásica y sinfónica puede influir en el actuar de las personas, sin embargo son muchos quienes prefieren la música popular con ritmos acelerados, en fin son especulaciones muy subjetivas.

“Considero –modestamente- que la existencia de presentaciones habituales de la música sinfónica como las que existían en el Amadeo Roldán, pudieran influir en el incremento de ese público, que se considera en minoría, pero que -sin dudas- añora aquellas jornadas de concierto”

España 2019, acompañando con la Sinfónica al cantautor Silvio Rodríguez en concierto. Foto: Cortesía del Maestro Barrera

 

Se han publicado 4 comentarios



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  • Ernesto Díaz dijo:

    Excelente trabajo periodístico y muy merecido reconocimiento al Maestro Barrera.La Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba ha tenido y tiene en él a una de sus columnas que la sostienen.Compartí años de trabajo junto a él en la Orquesta y fui testigo de su interés y entrega a esa institución,en los buenos momentos y también en los difíciles.Abrazo fuerte,Maestro,muchas Salud y Buena Música!!

  • Habanero007 dijo:

    Gracias, excelente articulo.

    Hay que considerar que la Covarrubias tiene la mejor acustica de toda la Habana y es una lastima preferir a programar alli a una obra de teatro en vez de la Sinfonica. Es un desperdicio en realidad.

  • Pichy dijo:

    Interesante entrevista, gracias por compartirla!

  • celia dijo:

    Esa música sinfónica en cuba sólo le gusta a los especialista y a los estudiantes de música ,a la demás gente lo que le gusta es la negra

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Susana Tesoro

Susana Tesoro

Periodista cubana. Ha trabajado como reportera y columnista en la Revista Bohemia, como comentarista en Radio Rebelde, ha sido guionista y asistente de Dirección en la Televisión Cubana. Es editora y reportera de Cubadebate. En Twitter @esetesoro.

Ismael Francisco

Ismael Francisco

Fotorreportero de Cubadebate. Ha trabajado en Granma, Prensa Latina y la AIN. Ha realizado la cobertura gráfica de importantes acontecimientos políticos, deportivos y sociales en Cuba y otras partes el mundo. Posee varios premios y reconocimientos periodísticos.

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