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Silencio en las islas del Caribe: ¿Paraísos perdidos?

Por: Cira Rodríguez César
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Playa del Caribe. Foto: Preferente.

La típica postal de exuberantes playas con aguas transparentes de blancas y finas arenas, palmeras y cocoteros es una imagen que contrasta con el silencio de hoy en las islas del Caribe.

Ese demandado destino no escapa a los tradicionales impactos que afectan al turismo ya sean políticas proteccionistas, recesión económica, epidemias o fenómenos climatológicos extremos.

Tal criterio del doctor en Ciencias Económicas y especialista en Turismo, José Luis Perelló, emitido a principios de 2020 parecería simple si se compara con lo expresado por él dos días antes de terminar ese mismo año.

“Este 2020 fue muy difícil, bisiesto, vandalismos, actos bélicos, y algo adicional, una pandemia de inéditas consecuencias que ha superado con creces a la recesión de los años 30, a la II Guerra Mundial, a los atentados terroristas del 11 de septiembre, y la crisis económica global de 2009”.

Entrevistado por Prensa Latina para la sección Escáner de su página web, Perelló describió así la situación actual de la industria del ocio que para muchos países es el único sostén o el motor impulsor de su economía.

La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 supone una recuperación muy larga, pues los consumidores de los viajes y las excursiones tardarán mucho tiempo antes de retomar esos hábitos.

Al respecto, explicó que muchas aerolíneas consideran que la demanda registrada en 2019 no se recobrará hasta 2023-2024. Además, se avizora que los cambios para afrontar la nueva realidad serán históricos en tamaño, velocidad y alcance, ya que implicarán una transición hacia nuevos sistemas y procesos digitales.

Entre esas variantes Perelló mencionó la introducción de tecnologías sin contacto en los viajes con medidas de prevención y detección de contagios, algo que en su opinión alterarán el modo en que se mueven, comunican, producen, consumen e interactúan las personas.

COVID-19, un antes y después para el turismo

La actual pandemia representa un antes y un después para la industria sin chimeneas, pues la crisis es excepcional y deja muy variadas interrogantes en un escenario poco alentador, en el cual la recuperación será escalonada.

Primero los viajes y el turismo doméstico, luego los regionales y finalmente los internacionales a media y larga distancia para ganar la confianza de los vacacionistas.

Doctor en Ciencias Económicas y especialista en Turismo, José Luis Perelló. Foto: Prensa Latina.

Así describe Perelló el avance paulatino que se espera en 2021, para lo cual el Comité Mundial de Crisis de la Organización Mundial del Turismo anunció un nuevo Código Internacional para la Protección de Turistas, el primer marco legal para salvaguardar sus derechos en armonía con los estándares nacionales de cada nación.

Una reciente encuesta del Consejo Mundial de Viaje y Turismo reveló que el 80 por ciento de los viajeros temen a las cuarentenas o la posibilidad de contraer el virus, el 45 por ciento se declara listo para portar un pasaporte digital y el 58 por ciento prioriza al turismo sustentable, seguro y respetuoso con el medioambiente.

En tal sentido, agregó otros obstáculos al turismo relacionados con el mercado laboral, el futuro de las fuentes de empleo, la desigualdad de ingresos, la seguridad geopolítica y la percepción de riesgo, e incluso el sistema de valores sociales y el marco ético.

Por eso Perelló asume que la pandemia modificará el comportamiento y la gestión de los viajes turísticos, las relaciones empresariales, el diseño del mundo, la forma de trabajar, de promocionar y la utilización de los medios de comunicación en función de los destinos de recreo y esparcimiento.

Turismo en el Caribe insular

El Caribe es la región más dependiente del turismo a nivel mundial por ser la actividad que más contribuye al crecimiento de su producto interno bruto y a la generación de empleo, lo que explica el deterioro económico y las consecuencias provocadas por la pandemia, significó Perelló en sus reflexiones.

Durante décadas, acotó, las pequeñas islas caribeñas han aprovechado sus ventajas naturales de sol, arena, mar, sus acogedoras poblaciones y su relativa proximidad y conectividad con los principales mercados emisores de turistas: Europa, Estados Unidos y Canadá, pero también los de mayores tasas de contagios y muertes por la COVID-19.

No obstante, antes de la llegada de la letal enfermedad el Caribe mostraba un bajo desempeño y un cuestionamiento de sus modelos económicos, porque pese a disminuir los niveles de pobreza, persistía la desigualdad y vulnerabilidad social, por lo que la pandemia irrumpe en una región debilitada también por el impacto de desastres naturales.

Por eso el profesor Perelló estima que su recuperación depende de la intensidad de la crisis económica y el desempleo en las naciones emisoras, la reactivación del comercio internacional y de las cadenas de suministros, y de la confianza de los consumidores para viajar y hacer turismo doméstico e interregional con aperturas y protocolos adecuados.

Asimismo, recobrará fuerzas con la reanimación de las líneas aéreas y los nodos de interconexión global porque para acceder a esos parajes la vía son sus fronteras naturales, mar y aire, por donde llegan no solo turistas sino también insumos para su sustento y disfrute, recordó el especialista.

Por último, y no menos importante, mencionó la adaptación al cambio climático y la mitigación de los daños medioambientales, en una región dotada de ecosistemas y de una cultura con elementos muy atractivos para los vacacionistas.

Datos oficiales muestran que el turismo en el Caribe cesó totalmente entre abril y junio de 2020, cuando algunos destinos abrieron con restricciones en sus aeropuertos y puertos, pero sin la entrada de cruceros a ninguna isla, pese a que estos buques mueven por aguas caribeñas el 40 por ciento de ese mercado a nivel mundial.

Se trata de un destino paradisiaco que tiene infinidad de posibilidades con vacaciones para todos los gustos, pero sus ofertas deben diversificarse para posicionarse como el destino de clima cálido más deseable pasad la pandemia, y convertirse en la zona líder del turismo sostenible bajo la premisa de One Sea, One Voice, One Caribbean (Un mar, Una voz, Un Caribe).

(Tomado de Prensa Latina)

Se han publicado 7 comentarios



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  • dvillegas dijo:

    Asi queda tambien Cayo largo del Sur, en un silencio triste, una hermosa isla abandonada a su suerte porque ademas de lejos, afectada por ciclones, la pandemia y la crisis del bloqueo que no deja opciones para su uso.
    que tristeza se suma a este escenario, por favor no abandonen este paraiso, quizas se haya recuperado el costo, pero podemos cuidarla hasta otras nuevas soluciones.

    • cleopatra dijo:

      y donde dejas a Cayo Coco y Cayo Guillermo

  • Eloy Andres Pierre Batista dijo:

    Hablan del 2020,pero miren como empezamos el 2021.

  • Salomon dijo:

    El problema que se nos viene encima es mayúsculo, si no cambiamos conceptos y la forma de hacer turismo en esta isla bella, el producto turístico Cubano caerá a un ritmo atroz, nuestro producto adolece de calidad actualmente, tenemos que cambiar métodos de trabajo , perfeccionar la calidad y las formas de dirección, ojalá estemos a tiempo, pues en el caribe no competimos con nadie.

  • Andrews dijo:

    Toca potenciar al máximo el turismo nacional, para que toda la infraestructura creada se mantenga activa, porque la recuperación se producirá entre 2023-24, por lo cual faltan 3-4 años.
    Esos trabajadores de la cadena del turismo deben reorientar su vida y las instalaciones paradas y vacías se deterioran más que usándolas apropiadamente.
    Por otro lado el país, reordenar sus estrategias de desarrollo, donde el turismo tenga peso pero no puede ser la locomotora, pues a futuro se preveen ya nuevas Pandemias en un mundo más globalizado. El camino es la agricultura y la industria alimenticia (conservas), el ser humano siempre necesitará comer y China comprara todo el alimento que se produzca al aumentar su clase media en 200 millones más para los próximos 10 años. Además de la India, que pretende crecer su clase media unos 70 millones, lo cual implica consumo de alimentos listos para exportar.

  • Roberto Rodríguez Matos dijo:

    Va a haber un año sabático para las islas del caribe así se recupera el ecosistema

  • joloro dijo:

    LO QUE SI ES MUY NECESARIO PARA NUESTRA ECONOMÍA NACIONAL ES SER CRITICOS Y NO TENER AL TURISMO COMO NUESTRA LOCOMOTORA ECONÓMICA ES UNA INDUSTRIA MUY FLUCTUANTE Y DEPENDIENTE DE FACTORES REALES QUE SE NOMBRAN EN ESTE TRABAJO Y LA HACEN FALLAR INEVITABLEMENTE.YA VENDRAN TIEMPOS MEJORES EN QUE LAS PLAYAS DEL CARIBE Y MÁS LAS NUESTRAS RECOBREN SU BRILLO Y ATRACCIÓN POR AHORA MANTENERLAS EN CONDICIONES OPTIMAS PARA SU SOSTENIBILIDAD.

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