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Jorge Enrique Caballero: "Lo que me define es el reflejo de quien puedo llegar a ser desde mi país, por mi país y con mi gente"

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A Jorge Enrique Caballero lo hemos visto mucho, sabemos que con él hay algo evidente: ha trabajado. Imagen: Melissa Ayala / Alma Mater.

Esta no era nuestra primera entrevista, ni siquiera sobre este tema, así que ya sabíamos que hablaríamos mucho y que las palabras Cuba, teatro, identidad nacional y rituales serían ejes articuladores de los más de 80 minutos de conversación. Hubo sierras eléctricas, gritos de un ensayo cercano, lluvia –con sus respectivos cambios de locación-, fotografía oportuna y, sobre todo, muchas ganas de hacer y de decir.

A Jorge Enrique Caballero lo hemos visto mucho, sabemos que con él hay algo evidente: ha trabajado. La soltura con que va de una interpretación a otra, así como la intensidad que le pone a lo que hace, no es nada si decides averiguar por sus motivaciones y por sus concepciones acerca de la identidad nacional y la racialidad. De eso va esta entrevista, que es, a fin de cuentas, un regalo nuestro para quienes hacemos y queremos producciones más inclusivas, miradas no discriminatorias a la realidad y las personas, así como libertades y oportunidades que no cuenten al color de la piel como variable.

Hablemos un poco sobre los inicios, ¿cómo llegas a la actuación?

“A la actuación llego por casualidad. Yo estaba en el preuniversitario y fui al ISA para hacer las pruebas de canto, no sabía que se trataba de canto lírico. En esa época yo decía que cantaba como Benny Moré, bueno eso decía yo… Entonces llegué al ISA e hice la primera prueba que era de vocalización. No sé si aprobé o no, sé que me pusieron aparte. La siguiente prueba era cantar, recuerdo que yo llevaba una canción chea de Marc Anthony, porque supuestamente yo cantaba como El Benny. Cuando empecé a cantar me pararon y me preguntaron si no llevaba una partitura y yo dije: “No, no, yo estoy aquí porque canto como el Benny” y entonces me dejaron cantar.

“En el jurado estaba Armando Suárez del Villar, director de teatro que trabajaba mucho con los cantantes líricos. Cuando terminé e iba saliendo, él sale atrás de mí, y me dice: “mira, allá atrás está la Facultad de Teatro, y allí hacen las pruebas para la gente que tiene la cara dura como tú, ve para allá que ahí tú vas a aprobar”. Como ya estaba ahí no tenía nada que perder, así que me dije: “bueno, si él me lo dice debe saber” y entonces fui e hice las pruebas de teatro.

“Si te digo que fui con conciencia de lo que estaba haciendo te mentiría. Cada día que pasaba, cada examen que pasaba, para mí era una sorpresa. Tenía que hacer lo que me dijeran: “haz un gato, haz un perro, ¿qué harías si tu casa se estuviera quemando?, ¿para ti qué es el azul?, ¿para ti qué es una cafetera? Todo me parecía muy loco, pero ya estaba allí. Recuerdo que estaban en el tribunal Corina Mestre, Félix Padrón, Mónica Guffanti, actriz de El Público, entre otros. Imagínate, quienes estaban allí habían trabajado en telenovelas o venían de grupos infantiles de teatro, de casas de cultura, y yo no, yo venía del pre y de mi locura de querer ser cantante.

“Fueron pasando las pruebas y fui aprobando, al final quedaron catorce, eran doce plazas y yo quedé en el número ocho. Recuerdo que pregunté: ¿y ahora qué tengo que hacer? Y me dijeron: “nada, el año que viene usted viene y se matricula y ya”. Así fue, no fue nada pensado. De hecho, mi madre cuando llegaba de los exámenes me preguntaba muy motivada cómo me había ido. Y yo le decía: “ahí mami, hoy hice un león, una paloma y una cafetera”. Para mí era todo muy loco. Yo creo que lo más cercano a actuar que hice en aquel momento fue una escena de Contigo pan y cebolla al final de los exámenes y dije: “bueno, al fin vamos a actuar” porque estaba cansado de hacer animales, cafeteras y colores. Y nada, así fue como llegue a la actuación, por azar, no tenía pensado ser actor, ni tenía nada que ver con el mundo de la actuación”.

Has hecho televisión, cine, teatro, has impartido clases, digamos que has aprovechado el tiempo; de todos esos espacios y personajes, ¿Qué resaltarías? ¿Cuáles han sido los principales aprendizajes y retos?

“Cada uno de los espacios en los que he trabajado han significado un reto para mí. Primero porque estar frente a un grupo de estudiantes, o frente a la cámara, o frente al público implica una responsabilidad muy grande. Al menos así lo veo y lo siento yo. Es el reto diario de convencer, primero tienes que convencerte a ti mismo de que estás preparado para asumir eso, para luego con tus conocimientos y tu preparación convencer a los espectadores o a los estudiantes.

“Yo todo el tiempo tengo que romper en primer lugar con los nervios, esos nervios que uno tiene antes de que digan acción. Una vez que dicen acción sabes que todo depende de ti: que salga bien la escena, que no haya que volver a grabarla y otras muchas cosas que pueden fallar. O cuando empieza la obra, que tiran la primera luz y te dices “ya empezó esto”, sientes un silencio inmenso y tienes a 100, 200 personas mirándote. Igual pasa si tienes a un grupo de estudiantes que se sienta y te espera porque tú eres el profesor y debes encontrar la mejor manera de explicar un ejercicio de actuación. Esas son las rupturas que hay que hacer. Romper ese hielo y arrancar. Hasta ahora he tratado de ser muy respetuoso con cada uno de los espacios en los que he trabajado. Yo creo que el respeto al trabajo te ayuda a encontrar el camino correcto para desarrollarte.

“De todo el trabajo que he podido hacer hasta ahora lo que guardo siempre conmigo, como amuleto, es la conciencia de que lo que me hace estar ahí es la vocación de servicio con la cual asumo mi profesión. Es decir, yo sé que estoy yendo a un aula para servir a esos estudiantes, yo sé que estoy frente a una cámara de televisión para servir a los televidentes; creo que quien vaya al cine o al teatro -salió de su casa, se bañó, y fue al teatro como una noche especial en su día- debe sentirse feliz con el espectáculo que fue a ver. Eso es lo que siempre me llevo como amuleto a la hora de asumir un trabajo».

Sé que le das al teatro el extra y más de tus esfuerzos profesionales, ¿por qué este cariño desmedido? ¿Qué hace de las tablas tu lugar preferido?

“Para nadie es un secreto que el teatro en la formación de un actor –no es algo absoluto, pero sí muy asumido- goza de un gran prestigio, de un gran reconocimiento y de un tratamiento especial. El teatro es la madre de la actuación y en mi caso todo lo que ha llegado a mi carrera, ya sea desde el crecimiento o desde la intención de romper con determinados problemas y limitaciones,ha sido desde el teatro. Nunca le he tenido miedo a trabajar en cine o televisión, pero el teatro me exige tanto que marca la diferencia. Primero porque es el contacto más directo que tengo con el público: la gente te puede abuchear, no pasa, pero tienes eso presente; piensas que la gente se mueve en la sala, en las butacas, y eso a veces cuando uno está en escena lo inquieta.

“Y más que una relación de amor desmedido es una relación de amor-odio, porque me pide tanto, me reclama tanto, que a veces creo que no llego a cumplir con las exigencias que el teatro me demanda. Por eso, todo el tiempo siento que me tengo que esforzar más y siempre parece no ser suficiente a pesar del esfuerzo. Y lo sorprendente es que no me siento frustrado, sino motivado a hacer más. Yo me considero una persona de teatro, el teatro cambió mi vida, me hizo una persona completamente diferente, del Jorge que entró en el ISA al que salió fue un cambio grandísimo. El teatro me ha dado tanto…me ha dado Ritual Cubano, ¿qué más puedo pedir?”.

¿Y además de la mano de excelentes compañías como Teatro Buendía?

“Sí. Claro. Ese es el regalo. Buendía es como tener un sueño, fantasear que quieres estar en el grupo de tu vida,que es la poética que te gusta, y resulta que de pronto estás. Y eso me lo dio el teatro. Pero al mismo tiempo ese sueño te exige, no es llegar y ya. Esta es una condición natural del teatro: exigir, demandar, llenar, el teatro quiere estar lleno, necesita estar lleno. Por eso no lo puedes asumir con pocas energías o sin preparación o sin entrega, en el teatro o te entregas o no existes. Nunca me he ido de las tablas, nunca me voy, ni me iré. Yo siempre estoy, yo soy de teatro. Yo siempre lo digo, no me considero una persona de los medios, yo soy un actor de teatro”.

Tus últimos personajes en pantalla (LCB y De amores y esperanzas) reflejan conflictos mediados sustantivamente por la discriminación racial.

Sobre el tratamiento de los temas de discriminación racial en la TV y nuestros medios en general: ¿cuánto crees que se le debe aún? ¿Cuáles consideras las principales claves para que este tratamiento sea sobrio, educativo, creativo y logre remover estereotipos?

“Cuando se analizan los temas de discriminación racial pensando en el escenario televisivo propiamente,la problemática fundamental es que este medio funciona a partir de estereotipos, de imágenes, de figuras: está el galán, la damita joven, el villano, etc. Esos personajes tipo suelen tener una imagen física predeterminada, siempre bella, donde el color de la piel es una de las variables que definen. Ahora mismo en Cuba no se tiene concientizado que un actor o una actriz negra haga un personaje protagónico y sus conflictos sean los de la cotidianidad: su mundo profesional, su familia, etc. y por ahí hay un problema. Este es un problema de los realizadores –muy competentes todos- que no han logrado cruzar esa barrera. Si hay un actor o una actriz negra casi siempre va a estar ligado a un problema racial. Creo que una de las vías para enfrentar el tema de la discriminación racial en la TV es dotar a estos personajes interpretados por actores y actrices negras de conflictos cotidianos para que el espectador se identifique con el personaje más allá de que sea blanco o negro. Es entonces que el espectador deja de ver el color de la piel y empieza a ver el personaje con sus conflictos, sus reacciones y sus necesidades.

“Hay muchas frases que saltan como alarmas en estos temas. Hay directores que dicen: “Es que no hay actores negros”; en la escuela dicen: “Es que los negros no vienen a hacer los exámenes de actuación”. Pero por otra parte escuchas: “Es que soy negro, no me van a aceptar en la escuela”; o “Para que voy a ir al casting si no están buscando negros, no me van a aprobar”. O sea, todo el tiempo hay un discurso donde nadie acaba de dar el paso, pero una vez que das el primer paso y después el segundo, y así, más allá de los escollos que siempre vas a encontrar, se logra avanzar.

“Hay directores que me han dicho: “¿Y cómo armo tu familia? No te puedo dar un protagónico porque si te doy ese personaje debo buscarte una familia”. Yo siempre he respondido de la misma forma: “Eso no es mi responsabilidad, es la tuya como realizador, a ti lo que te tiene que gustar es que yo en el casting fui capaz de entregarte todo lo que estabas buscando. Deberías decir: “Yo le consigo una familia, porque ese actor es el que va a defender mi personaje al 200 %”.

“La típica frase “Tú eres de los pocos actores negros que hay”, a mí no me llena de orgullo, y yo se lo digo a la gente: “Yo no trabajo por negro o blanco, es una cosa que va más allá de eso, -al menos como yo lo veo- que es mi identidad, y mi identidad no encierra solamente mi raza, o mi religión o mi manera de ver mi país; es algo que va mucho más allá e integra muchas otras cosas. Por eso te decía que la vocación de servicio que me mueve no me hace ver ni negro ni blanco, ni actor que vive en Cuba o fuera de Cuba, es algo que va más allá, que es mucho más grande, más abarcador. Creo que tenemos que romper con bastantes tabúes tanto de un lado como del otro: los actores y actrices negros y negras y/o los aspirantes a serlo y los realizadores. Conformar familias, hacer castings, es lo que tiene que hacerse.

“A las pruebas de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y de la Universidad de las Artes (conocido como ISA por su nombre anterior) no se presentan muchas personas negras, quizás es que no confían. Hay un chip ahí, que estoy convencido que viene desde la colonia -creo que en la colonia hicieron un trabajo muy eficiente. Fueron tan eficientes los colonizadores que hasta la actualidad tenemos este chip en la cabeza de: “No me van a aprobar porque soy negro”, “no me lo van a dar porque soy negro” y cuesta romper ese muro y decir: “No, eso es lo que quiero”.Yo quiero, por ejemplo, trabajar con Fernando Pérez y para ello haría lo que fuera necesario.

“También me ha pasado que un realizador me diga: “Yo tengo que hacer que el televidente crea que este personaje se enamora de ti, de tu personaje”, y yo: “Pero,¿eso no está en el guion?” Te responden que sí, que está, pero que hay que lograrlo y ahí se dejan ver todas las percepciones que atraviesan el tema. Muchos realizadores creen que no viven con este conflicto, que no tienen estos prejuicios, pero en realidad sí los tienen”.

En este punto, ¿podrías decir que has hecho o dejado de hacer determinados personajes en base al color de tu piel?

“No es absoluto. Hay personajes que me han llamado obviamente porque están buscando un actor negro, y es lógico, si van a contar la historia del cimarronaje, hace falta un actor negro. Pero hay personajes que no. Puedo decir que poco a poco he ido logrando que las personas me vean más allá de eso. Por ejemplo, el Nene en Lucha contra bandidos(LCB) empezó siendo un miliciano, no tenía color. Luberta me llama porque quería un actor para un personaje que era un inadaptado, un poco violento, complicado, difícil, complejista, y yo dije: “Me interesa”.

“El personaje de Kangamba o el personaje de Inocencia, son ejemplos de que el realizador lo que vio fue el actor, no importaba que fuera blanco o negro.

“Me acuerdo de un casting que hice para una teleserie que fue una adaptación de las novelas de Padura, Cuatro estaciones. En este caso, se trataba de un personaje al que se hacía referencia en la novela de Padura, que era como el dueño del negocio de la marihuana en el barrio: el jardinero. Era un personaje que no existía físicamente, pero en la versión audiovisual el productor le exigió al director que tenía que aparecer el jardinero. Recuerdo que se hizo un gran casting en La Habana buscando al jardinero. Ahí estaban los grandes actores de este país, primeras figuras, personas a las que yo admiro y tengo como referentes y estábamos otros que también queríamos hacer el jardinero.

“Era un personaje de tres escenas. Yo lo que quería era trabajar. Hice el casting, sin tener la imagen de intimidación que provocaba el personaje, y el director me seleccionó. ¿Qué vio el director en mí como actor? ¿Qué le interesó? No lo sé, quizás romper con el estereotipo que la gente puede tener de un jefe de la mafia agresivo para mostrar a alguien menudo, tranquilo, discreto, enfocado. Después, cuando empezamos a trabajar el personaje yo me di cuenta de que el director y el productor rompieron con todos los estereotipos, y yo lo disfruté mucho. La gente consumió la serie. Porque te repito, el personaje es lo que el creador le propone al espectador. Y cuando un creador trabaja un personaje y se lo presenta al espectador, el espectador lo consume”.

Sobre el tratamiento de estos temas en la TV, ¿cuánto crees que le debemos aún?

“El tema de la racialidad en la TV puede ser un poco agotador, porque no puede ser que tantos creadores competentes no sean capaces de ver cuánto se le debe y lo poco que se ha hecho. Hay que ser claro. Se ha hecho poco. Tiene que haber una voluntad real para comenzar a crecer en relación a este tema. Va más allá de buscar actores y actrices negros que protagonicen. Se trata de buscar actores y actrices negros que protagonicen con calidad. La idea no es equilibrar un reparto, sin tener en cuenta la calidad. De nada sirve matizar un casting si al final los personajes que interpretan los actores y actrices negras no son relevantes, no tienen subtramas importantes, no cumplen ninguna función. Creo que no tiene sentido y que yo te lo comente en esta conversación -que no tengo mucho tiempo de TV- es preocupante. En un punto me dije: “Bueno, ¿cómo yo que recién llegué puedo pensar de esta manera y los creadores que están ahí, los que dirigen, no lo hagan, no tomen partido o sean muy discretos en sus acciones? Una vez en una conversación con un director se lo demostré, le preparé un casting de más de dos familias. Si el actor es bueno después o no, tiene que ver con el proceso, con los ensayos, con la dirección de actores y con el personaje que le den, pero actores y actrices hay, lo que no abundan las propuestas, sobre todo para actores y actrices negras. También pasa que hay cánones de belleza según los cuales hay actrices que se desechan porque no tienen la imagen. Y eso es incomprensible para mí: “Si es buena actriz, la gente se lo va a creer”. Este es otro factor que lastra el proceso”.

Ritual Cubano, la trilogía teatral que coordinas desde hace algunos años, apuesta precisamente por el tratamiento de los temas de discriminación racial desde la vida de cubanos negros relevantes para la historia del país. ¿Cómo llegó la idea de este proyecto? ¿Por qué la decisión de asumirlo como un proyecto personal? ¿Qué viene de Ritual Cubano próximamente?

“Ritual Cubano fue mutando. No nació Ritual Cubano así tal cual. Empezó por un personaje, el personaje de Kid Chocolate, por una inquietud que yo tenía como actor de asumir un reto mayor. En el mundo del teatro para un actor asumir un unipersonal es un gran reto. Leí muchos monólogos –muy buenos textos- pero las cosas de las que yo quería hablar no las encontraba. Un gran amigo, Alfredo, me dio un consejo, me dijo: “Si tú no encuentras, tienes que escribir”. Y otro intelectual cubano, Omar Valiño, me dijo: “No hay mejor dramaturgia que una biografía”.

“Entonces uní esas dos ideas y me di a la tarea de definir de qué quería hablar: de la voluntad, del ser negro, de Cuba, y empecé a anotar en un papel nombres de personalidades negras de la historia de Cuba. Ahí estaban Kid Chocolate, Brindis de Salas,Chano Pozo, Bola de Nieve, Benny Moré, Quintín Bandera, José Maceo, entre otros. Empecé a anotar muchos nombres, y me dije que asumiría el primero sobre el cual apareciera información. Un buen día, en la librería Ateneo que está en Línea, se podía ver a través de los cristales muchos libros colocados y de toda la gama de colores había uno amarillo que resaltaba. Yo estaba en la otra acera, y me dije: ¿esa cosa amarilla qué es? Cuando me acerco era el libro El boxeo soy yo, de Kid Chocolate. Compré el libro y se lo comenté a un amigo, entonces él me regala en ese instante Chocolate Campeón, una obra de teatro de Jesús Gregorio. Por otra parte, quien era mi pareja en aquel momento estaba de gira en Santa Clara, me llamó y me dijo: “Me acaban de regalar una revista Carteles, donde hay un artículo de seis páginas sobre Kid Chocolate”. Luego,en mi proceso de investigación cuando decidí que fuera Kid, encontré en esa misma revista Carteles un artículo sobre el tratamiento de la sífilis en los años 30, enfermedad que él padeció. Todo indicaba a Kid Chocolate. Entonces por ahí comencé.

“Después de estrenada la obra me dije: “Bueno, ¿por qué no hacer un segundo espectáculo que verse sobre el negro cubano, pero desde otra arista, más occidentalizada? Entonces nace Brindis de Salas, nuestro gran paganini negro. Es durante el proceso de Brindis de Salas que surge la idea de hacer una trilogía. La idea sale de una conversación en casa de Luis Ernesto Doñas, amigo y realizador, donde también estaba Tony Zamora, productor y creador.

“Ese día comienza a llamarse Ritual Cubano, cada espectáculo es un ritual que Jorge Enrique le hace a estas personas. A partir de ahí se comenzó a trabajar imagen, logo y concepto para la trilogía. Y ya ahora no es una trilogía, sino una plataforma de investigación y creación artística. Como parte de la experiencia hemos tenido intercambios con grupos de teatro de otras provincias, por ejemplo, Macubá de Santiago de Cuba y también con grupos extranjeros.

“Y sí, es algo personal. En un momento muy cercano de mi vida le comenté a Corina Mestre, mi madre profesional y quien me ha impulsado en todo esto, que iba a asumir Ritual Cubano como algo personal. Ella me miró así con la sonrisa de quien sabe de antemano, y me preguntó: “¿Sí?” Y yo le dije: “Sí, ahora mismo soy un actor que puede hacer teatro con compañías que tienen su estética, su poética, su tesis, pero yo no tengo nada, y yo quiero hablar de mí, de cosas, y si ya tengo Ritual Cubano, ¿por qué no continuar por esa vía?”.

“Quizás no sea ya con unipersonales, quizás sea con textos que escriban otros. Ya hay una serie de proyectos para Ritual Cubano, muchos no los escribo yo, otros los escribiré a cuatro manos. Ritual Cubano va más allá del negro cubano, va de Cuba, va de la identidad nacional. En esos caminos me he dado cuenta de que el negro es Cuba, y que Cuba es más que negro, que blanco, que mulato, que indio, es integración, es vernos en los otros y que quien me vea en el espectáculo se entienda a sí mismo en este gran ajiaco que es Cuba y que queremos y defendemos.

“Ritual Cubano no soy yo solo, es un grupo de grandes profesionales: diseñadores, productores, músicos, atrecistas, periodistas, a los que yo les estoy muy agradecido. Y es que todo esto ha sido una locura mía y cuando encuentras personas que confían en tu locura, se está muy agradecido, sobre todo porque no es un súper proyecto, con un gran presupuesto; el presupuesto más grande que tenemos es Cuba, es la identidad nacional, y la gente se suma más allá de una ganancia personal y eso me ha sorprendido mucho. Por todo esto es personal.

“Ya tenemos todos los ingredientes para empezar 1912, el próximo espectáculo. Vamos a hablar del negro cubano, y de los conflictos al interior de la raza, de la identidad nacional, las interrelaciones entre ser cubano y ser negro, como eso cuenta para algunas cosas y para otras no, el cómo estas condiciones pueden autolimitarte o autolesionarte. Escojo 1912, la masacre de los independientes de color porque es un momento de la historia de Cuba que por desgracia no ha sido muy estudiado y conocido, como no lo es Brindis de Salas para los estudiantes de violín. Y es una lástima que sea así.

“En el caso de 1912, lo más importante es el dolor de que esa parte de la historia de Cuba se haya silenciado, donde los masacrados y los que masacraron habían sido hermanos de lucha años antes en la manigua. ¿Qué rompió ese diálogo, ese vínculo? De eso habla 1912, que cierra la trilogía, un espectáculo donde todo se va a llevar al extremo: la música, la danza, la propuesta actoral, las emociones, las verdades. Hemos querido hablar de Cuba, de racialidad, de esos conflictos que necesitamos entender, pues sino nos llevaran al abismo como nación. Y bueno, hay otros proyectos, otros rituales, igual en camino: uno sobre emigración que es a partir de unos cuentos de una escritora española, que vivió mucho tiempo en Cuba y es muy interesante su óptica. Hay otro proyecto que viene de la mano de un director suizo y que intenta entrelazar, Senegal, Cuba y Ginebra, con el personaje Severiano de Heredia que llegara a ser en 1879–1880 alcalde de París. Y hay otro proyecto sobre el negro cubano y la ciencia a principios del siglo XX -de esto apenas se sabe,para mí fue una gran sorpresa. Se trata de un personaje que fue el responsable de un sistema de iluminación aéreo utilizado en la segunda guerra mundial, un negro cubano. Nada, que tendremos muchos intercambios de rituales próximamente”.

Mucho se ha debatido en días recientes sobre la función del arte, el didactismo y las relaciones entre ficción y realidad, eso me obliga a preguntarte, ¿qué crees que puede y/o debe aportar el arte a los debates sobre las problemáticas sociales y de la cotidianidad?

“Muchísimo, el arte para mí en primer lugar tiene una función social. El arte sale de la sociedad, se crea y regresa con una propuesta, no con una solución, con una propuesta. De ahí que el artista-a mi juicio- no pueda perder algo que para mí es el principal impulso y te lo decía ahorita: la vocación de servir. Nosotros estamos para servir. Yo estoy aquí para que el personaje que la gente vea le ayude a corregir conductas en su vida, para entender su problema, para entender su entorno, para encontrar otras posibilidades de reacción ante un obstáculo. Yo estoy para eso, mi arte es para eso. Así es como lo veo yo, la gente tiene la libertad de verlo de otra manera. El arte siempre regresa a la sociedad pues necesita de los espectadores, de la crítica social”.

Ahora mismo en Cuba el consumo audiovisual apunta sobre todo a producciones extranjeras –en su mayoría se trata de producciones de gran factura. ¿Cómo es para ustedes los actores este proceso de decidir a qué propuesta de trabajo sumarse? ¿Qué valoras en este sentido? ¿Cómo decidir si sumarse o no a una propuesta que ya sea por temas de realización o de presupuesto finalmente no va a tener la mejor factura posible en relación a lo que se está consumiendo en el país?

“Hay proyectos en lo que yo confiaba mucho y me he entregado. Hay otros proyectos que he asumido por querer vencer retos, hay proyectos que no he asumido porque no son interesantes o porque creo que no estoy preparado para asumirlos. También está la otra perspectiva: este es mi modo de vida. Yo no tengo una profesión otra, yo me dedico a esto y de esto vivo. Pero no rige mis decisiones en cuanto a cómo llevar mi carrera como actor. Y es difícil, muy difícil, no hay muchas propuestas, no hay mucho trabajo y a veces la remuneración salarial no es la mejor. Hay proyectos que hay que hacerlos, hasta gratis, porque son muy importantes.

“Y en cuanto a los audiovisuales extranjeros, yo lo veo como una bendición, sobre todo para que la gente vea qué funciona y qué no funciona y lo tomemos como referente, no para seguir ni para copiar sino para encontrarnos a nosotros mismos. Quizás son tiempos de buscar otros temas, de tratar de otra manera, a pesar de la escasez y las necesidades. Quizás es momento de entender que tenemos dificultades en el campo de la dirección de actores, que es real, que notas cuando los actores de una serie nacional no logran un tono general.

“Si no mejoramos llegará el momento en que la gente deje de ver las series cubanas y comience a criticar más activamente sus deficiencias. Quizás en ese momento se comience a trabajar más en serio en nuestras creaciones. El público cubano consume su material, es fiel a lo que se produce en la isla, sin importar cuántas propuestas extranjeras hayan; pero lo cierto es que nuestros productos necesitan de mayor rigor y calidad en todos sus departamentos, desde el guion hasta la actuación. Cuando uno empieza a desligarse de un producto nacional se está desligando de sí mismo y de su condición de cubano. Eso es complicado y muy peligroso”.

¿Qué compromisos sociales, artísticos y profesionales te definen?

“El compromiso más grande que me define es el compromiso de ser fiel a mí mismo, y a esta tierra que me ha mostrado el reflejo de lo que realmente puedo llegar a ser. La gente habla de Cuba y de lo cubano, pero cuando sales, cuando confrontas, cuando muestras lo que has logrado hacer con tu arte desde Cuba y ves la reacción en el público extranjero te das cuenta de que hay un valor importante. Si un mexicano, un norteamericano, un suizo o un alemán, mueve la cadera a tiempo, llora o reacciona con una historia cubana quiere decir que tiene sentido. Por eso lo que me define es el reflejo de lo que puedo llegar a ser desde mi país, por mi país y con mi gente. También me define esta vocación de servicio que he asumido y de la cual soy esclavo, con mucho gusto. Es la misma vocación que me ha llevado a hacer Ritual Cubano, que me lleva a sentarme en un aula, que me lleva a debatir problemas tan ásperos de mi sociedad y de mi entorno artístico”.

Se han publicado 39 comentarios



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  • Criollita dijo:

    Excelente actor!!!!!!

  • Adelante dijo:

    Excelente actor. Felicidades.

  • Luis dijo:

    La vida es como en el teatro, al bajar el telón todo acaba.
    eso también yo pensaba hasta que te conocí
    Cada encuentro es un comienzo y renovada es la función, late fuerte el corazón
    y es la pasión llamarada
    Es verdad que todo acaba al terminar la función; pero dentro del corazón al menos de un asistente seguirá estando presente el mensaje y la ilusión
    Limpia su rostro el artista y se quita el ropaje, desaparece el personaje; pero vibra en su corazón
    Cada función es un comienzo y va dependiendo del corazón si hay duelo o alegría cuando de una vez baja el telón

    Ortiz

  • Ariel dijo:

    Muy buena la entrevista. Excelentes preguntas y mejor aún las respuestas.
    Gran valor de la periodista Kenia Mendez y Jorge Enrique por romper las barreras del silencio y hacer la publicacion en un sitio oficial y de mayor acceso tiene. Felicidades

  • Luis dijo:

    Magnífico actor

  • Mayra Rojas Alvarez dijo:

    Felicidades Jorge. Black Power

    • RG dijo:

      Mayra eso es una expresión extremadamente racista, el poder es de todos, la sociedad es de todos, no de blancos y negros, de personas, juntas hacemos el poder, digo poder en ESPAÑOL que es nuestro bellísimo idioma, si vamos a promulgar nuestras ideas que sea a partir de nuestra cultura, hermosamente mestiza

    • María del Carmen Arías dijo:

      Su mensaje es muy sencillo: RACISTA

    • Papirriki dijo:

      Una mancha sobre algo bello. Es una lástima rsta opinión.

  • Caridad Bu Castro dijo:

    Me satisface mucho leer la entrevista a Jorge Enrique Caballero, y conocer un poco más de cerca sus pensamientos, sus proyecciones. Este joven, lleva en si, la actuación, no como negro, ni blanco, ni mulato, sino como ser humano que se adentra en una profesión y su principal propósito es llegar a un publico con la certeza de que cada dia da más de su corazón, que ama lo que hace. Felicidades y un futuro de exitos

  • Delvira dijo:

    Excelentísimo actor. Ha abordado un tema presente en nuestra sociedad acerca de la racialidad. Hay muchos obstáculos para los negros aún.

  • Cienfueguero dijo:

    Admiro la profesionalidad de Jorge Enrique, mi criterio es que es de los mejores actores de Cuba , me identifico plenamente con lo que expresa en la entrevista. Le deseo a Jorge Enrique muchos éxitos en su carrera profesional , su vida personal y la labor social a la que se ha entregado.

  • Ani dijo:

    Excelente actor! Muchos exitos!

  • Ani dijo:

    Excelente actor! Le deseo muchos éxitos!

  • lazaro dijo:

    Realmente es un gran actor, he tenido el placer de verlo en vivo en funciones de teatro y en las obras en que ha participado en la televisión. Es un actor que sabe lo que hace, con una capacidad y una profesionalidad enorme, bien haciendo de malo o de bueno, para mi es uno de los actores más capaces ahora mismo en Cuba. Sobre la entrevista, muestra en sus respuestas una preparación individual formidable. Muchos éxitos en tu carrera, ojala te podamos ver más y porque no, haciendo de protagónico de una familia negra y aseguro que será de una calidad enorme tu actuación y pienso como tú, en Cuba sobran actores y actrices negras de gran valía para lograr una producción buena.

  • yusley dijo:

    Cuando tienes amor, respeto y responsabilidad por tu profesión, trasmite y proyectas constantemente el resultado de tu trabajo, es decir que llega con pleno entendimiento al público, porque tú eres autentico, por tu creer en tí mismo haz conectado de gran manera con el público, mis felicitaciones, y que siempre te caractice esa humildad que tienes.

  • Marlen dijo:

    Muy buen actor debieran utilizarlo más los directores me parece que es excelente buena dicción expresividad fuerza en lo que expresa en fin todo lo bueno que caracteriza a un buen actor muy buena entrevista también salu2

  • Manuel dijo:

    Jorge:Te saludo con el codo, tu bien sabes la razón. Desde que te vi actuar la primera vez me sinpatisastes mucho, tienes una forma muy natural de actuar y ya he visto mas de un trabajo tuyo, como en la L.C.B. mantente así, espero que dentro de unos años seas un Alden Nay o algo parecido. Estudia mucho y consagrate para que quedes en el corazón de tu pueblo.

  • Yeli dijo:

    Me encanta el profesionalismo de este actor, muy creíble en todos los personajes que le he visto dar vida, dentro del grupo de actores, (a mi juicio) él es uno de los que más me gusta.

  • RG dijo:

    excelente entrevista, o sea preguntas inteligentes que provocan respuestas inteligentes, magnífico actor, análisis totalmente sincero

    es muy cierto, se habla de auto discriminación, muchas veces le digo a mis compañeros de trabajo que no se auto discriminen, esto es una realidad, no solo de personas negras, de las mujeres sobre todo que no se atreven a realizar determinados trabajos porque se auto discriminan

    lo primero es amarse y respetarse uno mismo, hacer las cosas bien para lograr metas y sueños, solo así el resto te respeta, pero comenzar por uno, cambiar la mentalidad y hacerle saber al mundo que soy capaz, que valgo

    no se hace sociedad sin interiorizar los valores, ni sobrevalorándose, hay quien se subvalora pero también quien se cree que es muy exótico y hermoso y merece no trabajar y que el resto le rinda pleitesía

    • Sergio dijo:

      Tienes razón pero también lleva años, muchos, para quitarse ese ESTIGMA de encima, por parte de todos, los que discriminan y los discriminados, en una relación 80:20.

      Saludos,

  • Nimia Esther Aguila Arbolaez dijo:

    Felicidades por tu trabajo, exelente actor, te admiramos y estamos muy orgullosos de ti.

  • Mariacc dijo:

    Excelente actor, tiene un futuro precioso, sigue adelante y no deje de estudiar, todas esas obras van a quedar con el sentido histórico que se le dé. Somos cubanos.

  • J dijo:

    Excelente actor. Muchas felicidades y que mantenga ese magnifico trabajo.

  • miriamm dijo:

    Excelente actor, lo felicito.

  • El Pilongo dijo:

    Gracias Cubadebate, gracias Kenia por darnos la oportunidad de conocer sobre este excelentísimo actor, a este cubano 1000%. Para tí, Jorge Enrique, todo el Aché de tu pueblo!!!.

  • Zatarra dijo:

    Muy bueno, pero que muy bueno.!!! Natural. Tremendo futuro.

  • Raúl Lázaro dijo:

    De los actores jovenes del pais, el es uno de los que derrochan talento a la maxima potencia.
    Felicidades por sus exitos en el teatro, el cine y la televisión.

  • Ariel NM dijo:

    Carisma + Profesionalidad = Jorge Enrique

  • Papirriki dijo:

    Muy competente, todo lo hace bien, hasta ser buen cubano.

  • Minia dijo:

    Doble excelente. Tanto el actor como la entrevista. Tdo lo que haces lo conviertes en oro. Muchos exitos!!!!!

  • Regina dijo:

    Lo felicito, es excelente. Muy atinados sus criterios referente a la raza, me encantaría ver a actores y actrices negros protagonizando alguna obra, una novela, algo. Hace muchísimos años echaron la obra Medea y la protagonista era Asseneth Rodríguez, yo como espectadora solo ví la obra y la maravillosa actuación de Asseneth, sin echar a ver nada de color de piel.

    • Sergio dijo:

      En 60 años, son muy pocos los actores negros que han hecho PROTAGONICOS, principalmente en la TV y en el Cine CUBANO, contados con los dedos de las manos, y mira hemos tenidos actores NEGROS de altísima calidad,,, pero bueno, así es la cosa.

      Poco irá cambiando, ojala no haya que esperar otros 60 años.

      Saludos,

    • Sergio dijo:

      Y también he visto casos contrarios,,, no en CUBA pero sí eh visto POLEMICAS en relación a un protagónico por considerar a la actriz, fue el caso que presencié en BRASIL hace dos años, "demasiado clara" para el papel, con lo cual se incurre en discriminación IGUAL,,,, que no me gusta llamarla de "INVERSA", pues para mí no hay ni DIRECTA ni INVERSA,,,

  • ramon dijo:

    Gracias a Armando Suárez del Villar (EPD). Sin él nos hubiéramos perdido a este excelente actor.

  • Iyolexis dijo:

    Excelente entrevista y excelente este joven actor que tiene un gran futuro por delante,hace años nuestro querido actor Alejandro Lugo en una entrevista dijo que su sueño era ver una novela cubana que fuera protagonizada por una familia negra ya desde ese entonces se plantea esta problemática que ha sido expuesta de forma muy clara en las respuestas de Jorge,ojala no demore ese día en que podamos disfrutar de la novela protagonizada por actores y actrices negras.

Se han publicado 39 comentarios



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