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Yasek Manzano: Un sentir hacia la música

Por: Esther Barroso Sosa
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Yasek Manzano con parte del equipo de Archivo.cu el día de la grabación.

Llegó al set de TV elegante, perfumado, con el instrumento en ristre e inquieto, como quien está a punto de salir al escenario. Conversamos con el músico Yasek Manzano para el programa Archivo.cu pocos días antes de que viajara a Los Ángeles, Estados Unidos, para colaborar en un proyecto educacional musical de Arturo O´Farril, un jazzista nacido en ese país pero hijo del famoso músico Chico O´Farril que emigró desde Cuba y construyó una de las más ricas carreras musicales de que se tenga noticia en el contexto de la emigración cubana en EE.UU.

En este día y a pesar de tener su trompeta tan a mano, no escucharemos la música de Manzano, esa que sale a veces lírica, a veces impetuosa, no solo de la potencia de sus pulmones sino de su intelecto. Él sabe que lo hemos invitado para hablar de cultura y política, aunque también de música.

—Siendo muy joven, casi recién graduado de la escuela de música en La Habana, conociste a Wynton Marsalis, uno de los más importantes músicos de los EE.UU y eso significó el inicio de una relación profesional y de amistad. ¿Cómo calificarías el vínculo que has tenido con este y otros jazzistas de ese país?

“Tener la oportunidad de conocer tan joven a un ídolo de la trompeta en sentido general, no solo del jazz, también de la música clásica porque Wynton Marsalis es considerado un genio, fue un gran privilegio para mí teniendo apenas 17 años. Fue gracias al Maestro Boby Carcasés que propició el encuentro en el club La zorra y el cuervo, en una descarga casual que organizó para el músico con Frank Emilio y otros músicos emblemáticos. Eso fue una gran oportunidad de chocar y ver en vivo a este trompetista que yo venía siguiendo desde los 14 años.

“Creo que es importante para cualquier músico cubano específicamente para los jóvenes que siempre tenemos esos ídolos, vivir algo así. En mi caso hubo otros ídolos como Mario Félix, el indio, un trompetista muy versátil que trabajaba con Irakere, también Chapotín. Pero un ídolo internacional -sobre todo hablando de un jazzista que viene de la tierra del jazz donde están los conocimientos puros y la semilla del jazz- fue una gran emoción que nunca voy a olvidar. Y además la suerte que tuve que me acogiera como un hijo y me sentara allí en su mesa, platicara conmigo y me diera la oportunidad de hacer un mano a mano, eso fue muy importante.”

—Después de ese encuentro, en 2003 y con 21 años, ganaste una beca en Julliard y estuviste dos años en Nueva York estudiando música. ¿Qué te aportó esa experiencia musicalmente y en qué medida sentiste alguna presión por ser un cubano de la “isla comunista” estudiando en esa ciudad?

“La presión fue grandísima. Empezando que para ganar la beca pasaron dos años de trabajo burocrático sobre todo en aquel momento en que las tensiones eran muy fuertes. Tuve el privilegio de que se me diera la beca y la visa bastante rápido cuando llegaron mis papeles a la Oficina de intereses en ese momento.

Obviamente yo era consciente de que sí claro los EE.UU siempre dan acceso a los talentos por dos razones: tienen las condiciones para potenciar el talento de músicos cualquier parte del mundo y tienen eso de cazadores de talento. Y por supuesto fue ventaja para mí que se me diera el acceso para estudiar en EE.UU. Eso es algo significativo en mi vida.

Sin embargo estoy en Cuba, yo regresé obviamente porque soy patriota, porque me gusta vivir en mi país y creo que debo hacer jazz cubano desde mi isla, con mis raíces, esa siempre fue mi filosofía. También intenté hacer parte de mis proyectos allá pero creo que en Cuba se pueden emprender muchas cosas si uno tiene la voluntad y el deseo. En EE.UU. tienen esas condiciones, quizás más porque después de una beca como la que yo tuve se te abren muchas oportunidades, las cuales he aprovechado después de regresar a Cuba.

“Nueva York es una referencia cultural en todo, no solo en la música, también en el teatro, en el cine, en la moda, en las artes plásticas. Es decir que estar en esa ciudad fue importante, pero al mismo tiempo me hizo sentir la fuerza que tiene mi propia cultura, la identidad. Una vez estando allá, donde confluyen diferentes culturas, me doy cuenta que cuando tienes bien integradas tus raíces puedes triunfar en una tierra como esa y en el mundo entero. Eso lo aprendí en Nueva York de alguna forma. Para un soñador, un joven de 21 años que dice voy a comerme el mundo, a triunfar, ese sueño que se nos implanta y que es digamos el sueño americano, a mí me hizo un efecto diferente: creo que profundicé en mi filosofía de ser, quién soy, de dónde vengo y además de sentirme muy de Cuba, me hizo sentirme un artista internacional. Estudié y leì mucho, fui al teatro, a museos. Ver cómo se hace el arte allí me hizo cambiar la mentalidad y madurar sobre qué es lo que necesitaba para salir adelante como artista.

“Wynton Marsalis regresó a Cuba en 2010 y dio un concierto con su Lincoln Center Jazz Band y fue algo muy interesante para los cubanos. Creo que en artistas como él no existen esas barreras políticas que desgraciadamente vivimos y que se han extendido por más de 50 años. Los artistas tenemos una visión más espiritual – y eso también lo aprendí de él- de cuál es el origen del ser, de la vida, de la música, de la creación, el origen de la autenticidad humana.

“El jazz nació en los burdeles pero también fue la música de los intelectuales. Primero en Nueva Orleans y después en Harlem, donde había un movimiento intelectual negro muy importante: pensadores, filósofos y músicos por supuesto, que aportaron al desarrollo de la música y a este estilo que es el jazz y cambiaron la historia de los EE.UU. Por eso se relaciona el jazz a la historia de ese país. Como mismo se relaciona la música cubana a nuestra historia. Y hay vínculos muy fuertes histórico-musicales entre los EE.UU y Cuba: Mario Bauzá, Machito, Chano Pozo…

Ha habido integración entre ambos mundos. Y ha habido por supuesto cuestiones políticas que de alguna manera pudieron haber obstaculizado el arte pero también lo potenciaron. Creo que ahora mismo muchos artistas quieren venir. Incluso en el periodo especial tuvimos aquí a grandes músicos como Herbei Hancock, Roy Hargrove, Jack DeJohnette, Tony Williams, músicos que hicieron nuestro Festival de jazz codo a codo con los cubanos, con Chucho, con Hernán López Nussa, con todas las orquestas que existían al mismo nivel de estos jazzistas norteamericanos que regalaron al pueblo verdadera democracia y más que democracia, verdadera integración humana entre artistas, entre pensadores.”

—Probablemente el jazz expresa como ninguna otra manifestación artística la necesidad del intercambio entre Cuba y EE.UU., tanto para ti y otros artistas cubanos que sin dudas se nutren de esa toda esa información musical, como para ellos que también se han retroalimentado con el latin jazz. Cuando te presentas en EE.UU. o cuando intercambias con esos artistas aquí, como en los ejemplos que has mencionado, ¿en qué medida influyen pronunciamientos de líderes de opinión, o de representes del gobierno estadounidense o de la comunidad cubano- americana que manifiestan ideas como éstas y cito: “no es un intercambio cultural”, “ellos son embajadores del castrismo”, “ellos vienen aquí a imponernos sus ideas comunistas”…? Después que todo ocurre en el plano musical, que das un concierto, que grabas un disco o que simplemente regresas a Cuba para seguir trabajando, ¿tú sientes que esas matrices influyen o permean ese intercambio cultural?

“Ellos tratan de agregar algo que no existe en el arte o en nuestro intercambio. No se habla de política, sino de un sentir hacia la música, hacia la historia cultural de cada país. Cuando se trae la política se trata de empañar esa relación, se trata de desvirtuar la atención a lo esencial. Y lo esencial es que esos artistas no están viniendo a una dictadura ni nada de eso. Todos tienen sus opiniones muy particulares, pero tratan de no juzgar porque lo que quieren es beber de las fuentes del arte cubano, de ese arte que a pesar de todos los problemas que hemos tenido, económicos sobre todo, todavía vigentes, ese arte se mantiene y se lucha por mantenerlo, una educación gratuita de la que yo soy beneficiado y sigo siéndolo y donde existe el deseo de compartir, de dar conocimiento, de intercambiar y eso está no solo en los conservatorios y en las escuelas, no solo en las cátedras, sino en los mismos alumnos que quieren compartir, y que dicen: yo tengo mi voz, yo hablo cubano, yo hablo jazz cubano y quiero hablar contigo que hablas swing, shuffle, boogie, que hablas tus raíces; yo tengo las mías, vamos a compartir. Eso es lo que buscan, casi nunca he tenido una conversación política.

“EE.UU. es país interesante. Viví dos años y existe cierta libertad de ideas donde ellos critican a su gobierno fuertemente. Por supuesto no están de acuerdo con el bloqueo a un país , meterse por cuestiones económicas, invadir otros territorios, esa guerra geopolítica. Existe gente humana que me ayudó: ese cubano que tiene talento vamos a ayudarlo. No me dijeron que dejara mi país, no me estaban cambiando mi mente y el que lo hiciera, respeto su opinión porque yo tengo la mía, tengo mi forma de pensar, me siento cubano y lucho en mi país con lo que tengo pero respeto las políticas buenas de otros países.

“Fue difícil para mí con 21 años chocar con esas diferencias culturales. Fue duro porque tenía una concepción filosófica diferente de la vida, creada por este sistema. Aprendí mucho en los EE.UU. acerca de la supervivencia, cómo luchar, cómo funciona un país capitalista y tomar de ellos lo mejor. Solo que en mi caso, decidí regresar. Yo respeto los que deciden cambiar su vida, para mí siguen siendo cubanos. Si tienen otra forma de pensar, lo respeto, porque esa individualidad hay que respetarla. Y ceo que una de las cosas buenas que ha sucedido en mi país es abrir las puertas a todo el que quiera repatriarse, eso es correcto, es una política inteligente porque eso trasciende la diferencia. Desgraciadamente se mantiene ese dolor en Miami por ejemplo y esa lucha a ultranza contra nuestro gobierno, están perdiendo la vida en eso o haciendo dinero en eso.

—¿Cuál es tu próxima presentación en los EE.UU?

“Voy a colaborar con un gran colega que me ha ayudado mucho, amigo mío y de Cuba, Arturo O’Farril, con quien he trabajado en varios escenarios de EE.UU hijo de uno cubano que emigró a los EE.UU. Voy a contribuir en un programa educacional, a dar unas clases magistrales en una de las escuelas de arte de Los Ángeles.”

*Entrevista realizada en febrero de 2020

(Tomado de Cubavisión Internacional)

Se han publicado 4 comentarios



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  • María de los Angeles Cruz dijo:

    Que buena entrevista!
    Realmente, se puede percibir como un muchacho de 21años con una formación correcta de valores supo apreciar y aprovechar las oportunidades que se le dieron en su formación como músico demostrando a pesar de su juventud en su momento una madurez envidiable que ya quisieran muchos tenerla a la hora de valorar y aprovechar oportunidades que la vida nos presenta. Le deseo continúe cosechando éxitos en su carrera como músico porque es merecedor de ello.

  • Lila dijo:

    Músico espectacular!! Sencillo y noble... orgullo cubano

  • Made dijo:

    Felicidades por tus éxitos. Admiro mucho su posición de cubano. Muy bonita entrevista

  • Mamayí dijo:

    Éxitos, mucha salud y que puedas poner muy en alto tu profesionalidad indiscutible.

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