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Entre princesas y animados, más historias de sexismo

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Hablar de “muñequitos” sin hablar de Disney y sus princesas es casi imposible, y en asuntos de sexismo también llevan su parte. Foto: Industrias del Cine.

Desde que soy mamá me preocupo más por lo que cuentan –y no cuentan- los dibujos animados. Ainoa, mi hija, aún es pequeña para sentarse frente al televisor, pero pronto lo hará. Los “muñequitos” seguro estarán entre sus entretenimientos. Empezarán entonces las batallas para intentar que lo que ella vea no la eduque en principios de discriminación y violencia.

Lo veo venir, no será fácil. Como han analizado especialistas y periodistas, muy pocos animados de los consumidos por niños cubanos están libres de sexismo. Ya sea en la televisión nacional, en Internet o en alternativas de distribución como el Paquete Semanal, abundan propuestas que legitiman una y otra vez el ideal estereotipado de lo que ellas y ellos deben ser.

Por supuesto que Ainoa verá animados cubanos. No tantos como quisiera porque, sobre todo en los últimos tiempos, no se realizan y transmiten los suficientes. Pero su abuela materna ya gestiona un disco externo con toda la producción de los Estudios de Animación del Icaic. Y aunque entre los “muñes” nacionales también están los que no escapan a un análisis con espejuelos violetas, nos aseguraremos de que conozca a la valiente mambisa María Silvia, a la dicharachera Eutelia, a la intrépida Fernanda y a la divertida Chuncha.

Pero ella, como todos los niños de este mundo, verá películas de Disney y de muchas otras partes. Demasiado ingenuo será pretender que no lo haga, y precisamente ahí el asunto se complica.

Un estudio realizado por la Universidad de Granada en España analizó 163 series de dibujos animados de distintos países. De los 621 personajes revisados, solo un 33,6 por ciento eran mujeres y asumían, casi siempre, papeles de villanas o novias, madres o acompañantes de los protagonistas. Más preocupante aún, la mayoría de los roles femeninos estaban asociados a estereotipos negativos: eran consumistas, superficiales, celosas y obsesionadas por su aspecto físico y por agradar a los demás.

Un dato clave rescatado por el estudio fue quiénes se encontraban detrás de estas producciones: más del 90 por ciento de las series animadas tenían directores hombres. La cifra es un claro reflejo de la dificultad de las mujeres para alcanzar puestos de dirección en el cine y la televisión, y podría estar relacionada con lo que luego se cuenta sobre ellas en series y películas.

Cuando Disney pone las normas

En la serie de Mickey Mouse, Minnie y Daisy llevan tacones, vestidos y lazos para realizar cualquier tarea. Foto: Europosters.

Hablar de “muñequitos” sin hablar de Disney es casi imposible. La súper industria de entretenimiento es una de las grandes creadoras de referentes infantiles. Mickey y Minnie Mouse, los tantos personajes de Pixar y su popular universo de princesas, entre muchos otros, se posicionan como personajes favoritos para miles de niños a lo largo del mundo. Fuera de las pantallas, los acompañan juguetes, ropas, útiles escolares y cuanto objeto utilicen.

Tales niveles de difusión son al menos preocupantes, cuando se revisan todos estos animados desde una perspectiva de género. Porque en asuntos de sexismo también llevan su parte y comienzan en una de sus series icónicas: La casa de Mickey Mouse. En estos “muñequitos”, aparentemente inofensivos, Minnie y Daisy llevan tacones, vestidos y lazos para realizar cualquier tarea: ya sea trabajar en el huerto o cocinar. Tampoco las dejan hacer mucho más.

En dicha serie, como en muchas otras, los roles femeninos llevan saya o vestido, maquillaje y algún adorno en el cabello. Están codificados por colores: rojo, rosa y naranja no pueden faltar. Si hay más de una chica, entonces la más ruda o valiente puede vestir de azul o amarillo.

De vuelta a la casa del ratón, y más allá de la apariencia física, Minnie y Daisy se dedican a plantear dudas y transmitir valores. Cuando tienen que conseguir algo de Pete (el antagonista habitual de Mickey), recurren al coqueteo y la súplica. Las soluciones a los problemas siempre vienen de la mano de personajes masculinos.

Algo similar sucede con las icónicas princesas de Disney. Un estudio reciente, desarrollado por la Universidad Brigham Young en Estados Unidos, analizó cómo contribuyen a implantar estereotipos de género en la mente de los niños.

Durante un año los investigadores estudiaron la relación de 198 infantes en edad preescolar con estos personajes. Confirmaron que sus películas son universales: el 96 por ciento de las niñas y el 87 por ciento de los niños consumía sus contenidos. Además, concluyeron que las niñas que más veían o jugaban con princesas, tenían más probabilidades de desarrollar comportamientos femeninos estereotipados. La profesora Sara Coyne matizó que estas formas de ser no son malas en sí mismos, pero pueden influir en el desarrollo a largo plazo.

“Las niñas que se adhieren con fuerza a los estereotipos femeninos de género piensan que no pueden hacer algunas cosas. No sienten que puedan ser buenas en matemáticas y ciencias. No les gusta ensuciarse, así que son menos propensas a probar y experimentar. Parece que también se sienten menos seguras respecto a su cuerpo. Las Princesas Disney representan uno de los primeros ejemplos de exposición al ideal de delgadez que luego nos acompaña toda la vida”, explicó Coyne.

Pero, ¿por qué sucede todo esto? Las primeras princesas, creadas a principios del siglo XX, representan modelos de feminidad sumisos, amables, siempre hermosos, asociados al ámbito doméstico y con apenas capacidad de acción. Blanca Nieves, Cenicienta o La Bella Durmiente buscan un príncipe que las salve de todos sus problemas –causados por otra mujer celosa y amargada- y las haga felices.

La sirenita Ariel, en tanto, decide estar con el príncipe a toda costa, aunque eso suponga ceder su voz y renunciar a su familia. "Admirada tú serás si callada siempre estás", le dice la malvada Úrsula, otra mujer. Este enfrentamiento entre mujeres por culpa, casi siempre, de un hombre, es uno de los principales problemas que desatan las princesas originales. Adiós a la sororidad, o lo que es lo mismo, a las alianzas entre mujeres.

Pero el asunto no termina ahí: ellas fueron frecuentemente representadas en tareas hogareñas y maternales. Bella cocina para la Bestia, Wendy se hace cargo de los niños perdidos de Peter Pan, Cenicienta lava, limpia, cose, Blanca Nieves otro tanto y Aurora menos, pero porque pasa media película dormida.

¿Disney feminista?

Princesas como Anna y Elsa han renunciado, de formas más evidentes, a algunos mitos machistas. Foto: Disney Studios.

Hace poco fue noticia como Disney se burlaba de sus chicas con corona. En la película Ralph rompe Internet una pregunta dio de que hablar: “¿Todos dan por hecho que tus problemas se solucionan cuando aparece un hombre grande y fuerte? Entonces, eres una princesa”.

Una investigación realizada por las lingüistas Carmen Fought y Karen Eisenhauer analizó el nivel de machismo en estas películas. Los resultados hablan por sí solos: solo un 11 por ciento de las alusiones a ellas en La Bella Durmiente, Blancanieves y La Cenicienta se dirigen a sus logros. El resto de diálogos celebran su belleza.

Mientras, en La Sirenita, Aladdin, Mulan y Pocahontas los hombres tienen el protagonismo y asumen el 60 por ciento de los diálogos. "Nos han enseñado a pensar que lo normal es lo masculino", explicó Eisenhaur, quien también resaltó cómo Frozen o Brave tenían resultados más favorables.

Y es que, de un tiempo para acá, las historias de Disney han comenzado a cambiar. Habían dado algunos pasos, ligeros, en los 90. Aunque las películas de esa etapa mostraron no pocos estereotipos de género, algunas protagonistas empezaron a cambiar las reglas. Jasmín se opuso a un matrimonio concertado; Mulan se disfrazó de hombre para proteger a su padre en la guerra; Pocahontas escogió defender y dirigir a su pueblo por encima del amor; Megara, la novia de Hércules, tocó el polémico tema de la violencia sexual: “Bueno, ya sabes cómo son los hombres: piensan que ‘No’ significa ‘Sí’ y que ‘Piérdete’ significa ‘Hazme tuya’”.

Pero han sido princesas como Rapunzel, Mérida, Moana, Anna y Elsa quienes han renunciado, de formas más evidentes, a algunos mitos machistas. No es casual que detrás de estas nuevas historias haya directoras y guionistas mujeres. Brave fue la primera película con la implicación directa de una mujer, Brenda Chapman, y Frozen fue escrita y co-dirigida por Jennifer Lee.

Tomemos como ejemplo a Elsa y Anna. Las protagonistas de Frozen ya revolucionaron en su primera entrega al demostrar que el acto de amor necesario para la salvación no necesariamente proviene de un hombre. Lo han vuelto a hacer en su nueva película, gran triunfo de Disney en el 2019.

"Los besos no salvarán al bosque", le dice una Elsa muy niña a Anna, quien juega a que dos muñecos se amen. Así comienza Frozen II, con una declaración de principios: basta ya de amor romántico. En la nueva historia de las hermanas de Arandelle, Elsa sigue buscando quién es hasta librar una deuda de la primera entrega: renuncia a usar corona y cumplir un rol que no eligió, que le impusieron. Y ahí va una enseñanza: una reina que renuncia para ser ella misma, sin príncipe, sin monarquía, sin patriarcado.

A la par, se refuerzan principios de sororidad y fraternidad. Cuando Elsa está en problemas no viene un hombre a salvarla. Una vez más, Anna, la pequeña hermana, cumple esa función sin juzgarla.

En Frozen, además, Kristoff, el novio de Anna, se roba las miradas al deconstruir el estereotipo de macho guerrero. Donde estaba un rudo peleador, salvador de damiselas en peligro y dueño de un castillo, ahora tenemos a un humilde recolector de hielo que, en vez de empuñar la espada, toca canciones con su laúd, expresa sus sentimientos sin vergüenza y cuando hace falta, ayuda -no salva- a las mujeres líderes.

Las nuevas princesas, menos sumisas y más emprendedoras, quiebran el principio patriarcal del hombre como centro y reinventan el concepto de mujer. Adquieren conciencia de sus capacidades, establecen redes de apoyo con el entorno, son protagonistas activas de sus historias y quiebran las pautas de pasividad y belleza vacía.

Pero no nos engañemos, esto no quiere decir que Disney sea ahora mucho más feminista que antes. Las mujeres siguen fuera de la dirección, producción y guion de la mayoría de sus películas. Muchos de sus directivos han estado envueltos en escándalos de acoso y agresión sexual en medio del movimiento #MeToo. Perder de vista todo ese contexto es pecar de ingenuos.

Algunas feministas, de hecho, consideran que estas películas son una faceta más del “patriarcado de consentimiento”, que disfraza el sexismo cultural bajo una careta de inocentes y apolíticas modificaciones.

“Si bien es cierto que Rapunzel, Mérida, Elsa y Anna han ganado independencia, libertad y autoestima como individuos, el vínculo hacia el cuidado, la emotividad y el sacrificio sigue vigente en este posible nuevo modelo femenino”, explican las españolas Delicia Aguado y Patricia Martínez.

En cualquier caso, algunas soluciones apuntan a asumir un rol activo como padres en la revisión de los animados que ven nuestros hijos. No se trata de aislar a los niños de todas estas películas, de algún modo les llegarán, sino de verlas con ellos y comentarle sus aspectos positivos y negativos para que sean más críticos.

Por ahora, como mamá, estoy un poco más tranquila. Ainoa podrá ver películas de princesas independientes, que no siempre usan vestidos ni visten de rosado, que no temen a ser ellas mismas y romper los cánones preestablecidos de una sociedad conservadora, que no necesitan príncipes y que, cuando los tienen, no se someten a ellos.

En vídeo, Disney se burla de sus princesas:

Se han publicado 83 comentarios



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  • Ana la cubana dijo:

    Los niños no tienen la capacidad de captar el sexismo, es más ese concepto le compete a los adultos. Los niños son inocentes, nosotros los padres somos los que lo complicamos todo cuando queremos buscar la pelusa de la contrapelusa. Dejemos a nuestros infantes soñar y disfrutar con la magia de los animados creados para ellos, no limitemos su imaginación con nuestros conceptos y preocupaciones, la infancia es la etapa más pura del ser humano, ya tendrán tiempo de crecer y juzgar a conciencia lo que consuman en materia audiovisual.

    • Patricio dijo:

      Precisamente: ¿Por qué no crear mejores animados para ellos, para que sueñen y disfruten con magia menos encasilladora? Es la edad de la inocencia y de la extrema receptividad, consciente e inconsciente.

  • Mmm dijo:

    Tengo nieta y adora los muñe de Disney, no tanto algunos cubanos y dice que sus personajes son feos x muy positivos q sean. Es una niña de 3 años y hay q entender que aun no sabe apreciar "los valores" que muchos adultos en los comentarios quieren analtecer.
    Sinceramente quisiera q sea presumida, le gusten los colores, los lazos, la ropa femenina, no creo q para ser buena persona en el futuro, doctora, abogada, campesina, tenga q vestir la desde ahora como un varón. Si después quiere hacerlo esa será su decisión.
    No creo en los estereotipos, pero si creo en la importancia de la química hormonal, q define la femeneidad como forma fisiológica y vuelve a los cuerpos, las mentes y las tendencias en 2 grandes y únicos sexos: masculino y femenino.
    Si al cabo de los años, esa misma química hormonal, o esa mente controladora y definitoria quiere hacer cambios en los cuerpos y tendencias, ¡BIENVENIDO SEA!!!! Pero no veamos monstruos donde no lo hay.
    Si desde Blanca Nieves hasta Mulan y Pocahontas los niños y niñas ven sus aspiraciones de heroínas reflejadas , donde el bien triunfe sobre el mal, pues será siempre meritorio.
    ¿usted que prefiere ver , un muñequito ruso o Elpidio Valdés ? .....

    • Macho perez dijo:

      DE TODOS LOS COMENTARIOS LOS SUYOS SON LOS MAS ATINADOS SIN TANTO DRAMA.

  • Yadier dijo:

    Ni termine de leer el reportaje, y solo le pase la vista a algunos comentarios: en su mayoría hecho por mujeres. Yo en estos momentos estoy construyendo mi casa con dos albañiles y mi mujer es quien se encarga de la preparación de las meriendas y almuerzo. Este artículo me cambio la vida y a partir de ahora empiezo a ver las cosas de forma diferente; yo seré quien prepare las meriendas, almuerzo y café y será ella la que cargue bloques, ligue la mezcla y estibe los materiales que traigan a partir de ahora. Debo darle más protagonismo para que no se sienta menospreciada y sienta que su colaboración es importante. NO MAS ABUSO CONTRA LA MUJER, SON IGUALES A NOSOTROS LOS HOMBRES...... No es por ofender pero mira que comen. El hombre con sus tareas y la mujer con las sullas. Lo único que falta es que cuando la mujer para sea ella quien trabaje y el hombre quien amamante el o la neonata o neonato.

    • Amaya dijo:

      Creo que la idea del articulo es acertada, lo que pasa es que esta mal enfocada. Es necesario que las y los feministas dejen de decir que las mujeres y los hombres somos iguales, porque esto no es correcto. Lo correcto de decir es que tenemos los mismos derechos, son cosas muy diferentes.
      No somos guales ni psicologica , ni fisicamente. Hay muchas cosas que nos diferencian. De esto hace algunos años realice una investigación, y las diferencias que alcance a ver son hasta de indole biologica, es decir que naces con ello.
      Si tengo un hombre en casa y me encuentro en construcción, por supuesto que el realizara el trabajo pesado y yo me dedicare a prestarle mi ayuda y que se tengan las atenciones necesarias para los que trabajen se sientan bien atendidos.
      La cuestión oculta del feminismo y el machismo es:
      quien en mejor que el otro.....Y esto es un error. Todos somos mejores, cada cual con sus caracteristicas que nos diferencien. Todos necesitamos apoyo en algun momento y todos tenemos los mismo derechos y deberes en dependencia de nuestras propias caracteristicas PERSONALES, no de genero, ni de orientacion sexual.
      Saludos

  • Fefa dijo:

    Gracias Ania

  • Realismo dijo:

    Me quedo sin palabras ante tantos argumentos desatinados y desbordados de ver en todo sexismo y homofobia. Machismo aparte y otros males bastante exagerados y denunciados donde no corresponde por estas tendencias y campañas irracionales, todo esto es en su mayor parte no más que golpes al aire destinados a diluirse en el tiempo y el sentido común.

  • Lázaro Ernesto dijo:

    Muy bien tocado el tema y creo que además en los espacios infantiles en los que se proyectan estas películas, que muchas veces vienen acompañados de alguien que las comenta, deberían incluir este enfoque. Quizá para niños más pequeños no sea útil, pero a los más mayorcitos les serviría para borrar o aminorar en todo caso el sexismo que prevalece por desgracia en nuestra sociedad. Aunque aquí no se habla de una mujer que cobra menos, o que no pueda trabajar de lo que desee o que no tenga participación política, si persisten comportamientos machistas, arraigados incluso en los jóvenes. Gracias por un trabajo como este, ojalá los directivos de Disney pudieran leerlo.

    • Sergio dijo:

      Y los del ICAIC y el ICRT,,,,,, que no se te olviden estos que parra nosotros son más importante que los de DISNEY

  • m&m dijo:

    de Ralph Break the Internet, mi segmento preferido por muhco y de otros muchos es el de las princesas. Dismey se burlo de si misma.
    me c¡gusto tanto que luego de ver la peli par de veces, ese segmento lo extraje de la peli a parte y fue lo que conserve. esta genial,y lo mejor , lo utlimo con lo que dice Merida

  • Revenge dijo:

    Señora, todas las dirigentes, cientificas, obreras, campesinas, y campeonas olimpicas de Cuba se criaron con historias de Disney, dibujando princesas y casitas, jugando con muñecas, contestando papelitos de 'sí o no' que les enviaban los varones, viendo a sus mamás haciendolo todo en la casa mientras sus padres leían el periódico... Así era nuestra sociedad hace 40, 50 años. Tengo una vecina que la unica forma que encontró de inculcarle a su hija el habito de peinarse, ordenar su cuarto y mantener una apariencia personal aceptable en terminos de limpieza fue advertirle que los principes no se enamoran de una niña descuidada (o cual mi esposa, como madre de dos varones, le recomendaba reemplazar con un buen cocotazo). Esa joven es hoy una dedicada enfermera, a punto de especializarse en cuidados intensivos; muy independiente, emprendedora y compasiva. Mi propia nuera, aun conserva juegos de tacita y de cocina, muñecas vestidas de novia, de princesas, peluches... Hoy es una arquitecta que ha obtenido becas y premios internacionales, y que no tuvo a menos convertirse en el sosten de la casa cuando mi hijo estuvo imposibilitado de trabajar durante meses por problemas de salud. Por favor, señora, que todo no empieza y termina con la tv, pues los niños hacen otras cosas: juegan, comparten con sus padres, leen... Hasta en los relatos de la Edad de Oro la mayoria de los personajes son reyes, princesas, principes y caballeros... por que será? La fantasía es formativa, y eso da pena que haya que explicarlo: estimula el interes por la historia, ensancha las aspiraciones, sirve de elemento de conexion entre los pequeños, fomenta la valentía y los sentimientos de afecto, y han sido el escape emocional de mas de un niño que tuvo la desgracia de criarse en un ambiente desfavorable. Yo no veo muchos muñequitos, pero por lo que aprecio -aparte del tema de la apropiacion cultural- las princesas se van pareciendo cada vez mas a las jovenes y mujeres de hoy y ya no estan esperando en lo alto de la torre a que venga un macho a rescatarlas. No hay nada mas divisionista y contrario a la igualdad que estas llamadas 'cuestiones de genero' sacadas del contexto real de igualdad de oportunidades, igualdad de salarios y proteccion contra el abuso fisico; para llegar a estas teorias trasnochadas que presumen que todos reaccionamos igual o asimilamos igual.

  • Nuken dijo:

    Estimada Ania. Le felicito por su formación profesional y veo que desde hace algún tiempo es reticente con el tema. Sin embargo, sería bueno recalcar que victimizar a la mujer no es nada bueno. Tal como se cualquier mujer puede botar a un tipo maltratador o invasivo de su vida, o incluso no escogerlo, cualquier padre o madre puede escogerle, si tuviese los recursos, los materiales al niño, o cambiar el canal. Se vale escoger y ejercer el derecho a escoger. Este aspecto es algo que en todos los artículos en boga de Dixie y suyos se omite a la ligera.
    Sobre su artículo
    “Como han analizado especialistas y periodistas…” es una frase imprecisa y generalizadora, sin decirse quienes, dónde, cuándo y cómo.
    “ideal estereotipado de lo que ellas y ellos deben ser” no es necesariamente estereotipado. Es que las madres y los padres, mayormente heterosexuales, les educan en patrones que reproducen los roles de la educación sexual en base a la repetición, que es como se educa a los pequeños, ya que toda madre y padre lo sabe. De lo contrario, se debe educar a los pequeños en que las mujeres pueden usar saya o pantalón, y los varones deben incluir saya a partir de ahora según lo que se recomienda en el escrito.
    “No tantos como quisiera porque, sobre todo en los últimos tiempos, no se realizan y transmiten los suficientes.” La idea escrita puede que no esté bien escrita, pues hay horarios de hasta 1 h y media en que se transmiten muñes por tres canales al mismo tiempo, y a veces trenes de muñequitos cubanos.
    “Y aunque entre los “muñes” nacionales también están los que no escapan a un análisis con espejuelos violetas, nos aseguraremos de que conozca a la valiente mambisa María Silvia, a la dicharachera Eutelia, a la intrépida Fernanda y a la divertida Chuncha.” Y parece que faltó el espejuelos amarillo en la lista, pues no habló de Bob Esponja, quizás haya que recomendar un personaje cubano equivalente también, o que los padres puedan escoger con que van los niños a la escuela, si con saya o pantalón. Ah, y María Silvia estuvo mal diseñada, debía haber vestido pantalones, no vestido, aunque rompiera con el estereotipo de moda de la época. Un error de diseño gráfico imperdonable.
    “la mayoría de los roles femeninos estaban asociados a estereotipos negativos: eran consumistas, superficiales, celosas y obsesionadas por su aspecto físico y por agradar a los demás.” Puede que no sea la mayoría, pero una parte quizás importante de las mujeres responden a patrones de consumo de cosméticos principalmente, de tejidos que no solo son el jeans, de halajas y adornos que no son baratos pues por tener la felicidad de presumir, se gastan hasta lo que no tienen en esos menesteres y les cargan los gastos a la familia si las mantiene o a los varones (curioso, verdad, viva el proveedor!!!!, para feminismo a criticarlo pero para pedirle dinero no, sea el novio o sea el padre). Quizás a usted no le agrade eso, pero no se puede negar la realidad. Ninguna mujer es ajena a esa corriente, así que los muñes solo reproducen la realidad. Un hombre promedio puede gastar en un pelado al mes o cada 15 días, 1 cuchilla de afeitar, un pantalón lo usa hasta 3 días para trabajar, usa reloj generalmente automático que le dure 5 a 10 años sin tocarlo, desodorante y pasta de dientes, un par de zapatos resistente, y un perfume para trabajar y otro para salir, tiene un cepillo y un peine. Descuente eso de lo que una mujer joven promedio tiene y verifique todo lo demás que se gasta en el acápite presencia a la semana, fuera de las necesidades propias de su hermosa biología. Y el tipo que invite a salir a una muchacha y no pague la cuenta en la primera salida aunque ella ayude a pagar, se queda en esa. Y le hablo de aquí, no de Disneyland. Así que estamos bajo una presión de exigencia económica doble y hasta los padres cuando tenemos varones lo sufrimos y el varón sufre por eso. Y ha pasado por años antes que usted existiera y seguirá ocurriendo. Y no serán príncipes ni se someterán a ellos, pero sí los someterán a ellos.
    Sobre los muñes de Estados Unidos y otros países, no solo se habla de sexismo, sino que hay violencia más explícita de martillazos, halones de orejas, cohetes, escopetas, TNT, flechas, explosiones, atropellamientos, golpes y otro montón de cosas más. Cierto, falta la versión femenina de Tom y Jerry. Y aquí, sin embargo, hay muchas niñas y muchos niños que repiten los muñequitos de Fernanda.
    Y sí, es real, la competencia entre mujeres por el macho en la pirámide de la supervivencia social existe y se da muy frecuentemente, hasta en su facultad y no solo entre las estudiantes, y hasta por el tipo rico solo para llevarse el mérito de haberlo disfrutado, aunque no medie ni un peso. Quizás hay quien no lo haya vivido o sufrido, pero es real, ocurre y con mucha frecuencia. Sucede que artículos como este están siendo muy frecuentes como si de pronto quienes los escriben hubiesen aparecido ayer en el mundo. Las cosas no pueden analizarse fuera de contexto.
    Supongo que quienes escriban artículos de este corte, si bien tratan de refrendar los derechos femeninos a un tratamiento igualitario y no discriminatorio, enfoque con el que estoy de acuerdo, se comprometerán públicamente a no aceptar ningún regalo o presente en los siguientes 60 días al publicarlo, ya que, para hacerle honor a sus enfoques, no desean que las traten con ninguna deferencia, solo como un ser más. Y no dejaran de dar las gracias por la propuesta, no? Por cierto, en el artículo faltó la propuesta, para ser coherentes, de que se funde una academia o cátedra de cine femenino en Cuba, ya que se quiere cambiar algo las cosas. Lo que ojalá que al menos de utileros contraten a hombres, salvo que quieran excluirlos, verdad?

    • Arturo dijo:

      En Elpidio Valdes hay muertes, explosiones, bombardeos, machetazos, etc., etc., etc.,,, y entonces, como quedo YO?

    • Miguel M dijo:

      Hay varios muñes cubanos con violencia exagerada, creo que el peor es aquel de los niños que defienden la escuela de unos ratones delincuentes, donde las imagenes de un niño con un arma blanca super afilada se pasó.

      Sobre el artículo en general, es de una temática muy seguida por la autora, un cierto feminismo light, pero no por eso más razonable. La verdad creo que muy pocos negarían la necesidad de luchar contra los abusos, maltratos y hasta asesinatos de que son víctimas las mujeres. También es justo el reclamo de igual salario por igual trabajo o igual oportuidad de ascenso ante iguales capacidades. De eso no cabe duda y no quiere decir que todas las ingenieras civiles ganen igual que todos los ingenieros civiles, sino aquellas que tienen iguales aptitudes.

      Pero, siguiendo la linea de reazonamientos de la autora llegaríamos a lo que plantea Beatriz Gimeno, presidenta del Instituto de la Mujer del gobierno español, que ha escrito que la igualdad en el matrimonio heterosexual consiste en que la mujer también penetre a su marido y lo mejor sería que todas las mujeres sean lesbianas.

      No hay forma de obviar las diferencias entre los sexos comenzando por la maternidad, pero hay muchas más que condicionan los estereotipos de que habla el artículo.La maternidad hace que las mujeres sean más cariñosas, más sensibles.Cuando la mujer esta embarazada que un poco más indefensa y con mucha preocupación por el futuro de su criatura, antiguamente probablemente su pareja debía entonces defenderla y en la actualidad aun necesita algo más de ayuda que lo normal. Ya en otro artículo esta misma autora se preocupa porque las mujeres sean las sensibles y las bellas mientras los hombres son los rudos y valientes (o algo así). No acabo de ver que problema hay en eso, es que acaso es mejor que los hombres sean los bellos y las mujeres las rudas. ¿ Que es todo esto ? ¿ A donde vamos ? ¿ Al suicidio de la especie por falta de natalidad cuando todos sean "iguales" y no queden mujeres ni hombres para procrear ?

      Gracias

    • Esperancejo dijo:

      Nuken, la prepotencia de su respuesta raya en el irrespeto hacia la autora.
      Es cierto que la realidad de las relaciones de género deja MUCHO que desear, ¿pero usted cree que las películas solo tienen la función de reflejar pasivamente esa realidad? La producción cinematográfica, y el arte en general, son otra manera de cambiar para mejor el mundo.

  • Yare90 dijo:

    Los hijos son lo mas grande he importante que tenemos en nuestra vida por eso lo queremos cuidar y proteger de lo mas minimo,pero por favor no hay que llegar al extremo,deberiamos enfocarnos en otros asuntos que la verdad son de gran importancia como los daños que pueden causar el exceso de televion,aveces nosotros por mantener al niño entretenido lo tenemos el dia entere delante del tv y no lo dejamos hacer mas ninguna actividad ni hacer vida social con otro niños y ahi vienen los daños psicologicos que les causamos sin darnos cuenta,por tanto creo que el enfoque de los nuñes no debe de ser solo el machismo y el feminismo de las peliculas de Dinsney

  • Leo dijo:

    Pero Fernanda es un animado vulgar, con formas de hablar que no es reflejo de todos los cubanos.

  • Patricia dijo:

    En mi infancia solamente se veían los muñequitos de Disney y yo en ningún momento he sido egoísta, superficial, jamás he sido sexista, ni he tenido problemas de racismo etc. todo viene a partir de la educación que uno reciba, en mi casa siempre se le tendió la mano y ayudó a todos sin excepción de procedencia, raza y sexo.
    En mi casa desde pequeña siempre nuestros padres y abuelos nos enseñaron respetar para que fueramos respetados, y ayudar a todos los que lo necesitaran.
    Yo creo que cuando hay una buena educación unos muñequitos, o series no pueda influenciar en un niño a que sea malo.

  • MUJER dijo:

    Mira que manera de perder el tiempo, jajaja que risa me da, gastar papel gaceta y tinta en hablar de que? feminismo, sexismo... cuando hay tantas cosas importantes de lo que escribir y por favor dejen de perder el tiempo leyendo estas cosas que para nada edifican el alma, solo causan conflictos y .... que se yo, blabla bla...

  • Katsu dijo:

    Es un gran paso el mejoramiento de la mentalidad en los medios de comunica pero es importante recalcar que últimamente la sociedad, en busca de una igualdad de géneros ha volcado en un intento de supremacía del género femenino. No es Machismo ni es defensa del mismo, es consciencia. No se trata de que las féminas tengan más derechos que los hombres (que en la práctica es lo que esta pasando en ciertos casos), se trata de que todos seamos iguales. Por ejemplo: sin un hombre golpea a una mujer por serle infiel, es violencia de género, mientras que si una mujer golpea a un hombre por serle infiel es bien visto, es emancipación, es correcto; otro ejemplo simple antes d finalizar sin que sea una muestra violenta es la siguiente: todos conocen y celebran el Día Internacional de la Mujer, pero muy pocas personas conocen (mucho menos celebran) el Día Internacional de los Hombres.

    Sinceramente creo en la emancipación de la mujer y en la igualdad de los derechos de ambos géneros, pero una cosa es emancipación y otra es revolución (tipico caso las denominadas feminazis que cualquier acción que un hombre haga es considerado por las mismas como algo machista, bruta y asquerosa; mientras q si lo hace una mujer lo denominan feminista, progresista, justa, correcta).

    Es hora del entendimiento y la igualdad, violencia es violencia a cualquiera que le sea propiciada, mujer, hombre, negro, blanco, viejo, niño, gay, hétero; no nos autosegregemos más, todos somos personas y como personas somos iguales y debemos luchar por mantener ese principio.

    Gracias por tomarse su tiempo y leerlo.

  • El negro dijo:

    Me parece que nuestra periodista vión mucho muñequito ruso y está traumada.
    Quizás Freud pueda bajarle una explicación a este artículo tan ilógico y lleno de resentimiento feminista.
    Disney es genial, desde sus personajes hasta la música. La bella durmiente es con la música de Peter Ilich Tchaiwkoski, que decir del aprendiz de brujo, y tantas histoias llenas de belleza, ilusion, donde siempre prevalece el bien.
    Creo q nuestra joven periodista, porque creo q deba ser muy joven, no ha podido disfrutar a plenitud q "los muñes", vió mucho los animados polacos con sus barrabasadas, a el pesado de PePe, la voz estridente de Chucha, etc, etc

  • Creoque dijo:

    El artículo sataniza a Disney. Por favor........Las películas son en su mayoría reflejo de la sociedad, que la princesa sea así o asao no es intencional. Ahora resulta q Disney es macho opresor patriarcal una maquinaria diabólica para someter la mujer, algo de cordura por favor. Una cosa apesta feminismo y apesta machismo

  • Aleph dijo:

    No estoy de acuerdo con la totalidad del artículo,juzgar a Disney por sus clásicos de blanca nieves o la cenicienta no lo veo objetivo ,desde un principio el lo que hizo fue llevar a la pantalla los cuentos clásicos con los que crecían los niños de la época ,hay que analizar las cosas en su contexto.Si hay filmes actuales que tienen contenido sexista como las Barbies ,pero tampoco para limitarselos a las niñas fundamentalmente.Incluso estás Barbies y su estilo es criticado dentro de algunos filmes de Disney ,pero creo que este artículo está exagerado

  • español dijo:

    Desde España en el séptimo día del estado de alarma por el coronavirus deseando que todos los que nos lean y sus seres queridos se encuentren bien y que no llegue a nuestros países. Que Dios para consuelo de los creyentes y los médicos, enfermas, farmaceúticos y biologos en sus laboratorios nos ayuden en esta lucha que afecta a todas las naciones, clases, géneros, edades e ideologías. Todos somos humanos y sufrimos con las mismas cosas ¿verdad?

    El reggaeton y la subcultura de las bandas es mucho más peligroso para la salud física y mental de los niños y la cohesión social que la gran mayoría de los dibujos animados - siempre que estos no estén plagados de violencia gratuita y sexo. Hay un psicoanalista famoso Bruno Bettelheim que escribió psicoanálisis de los cuentos de hadas y recomendaba estos para la madurez psicológica de los niños. En cada país o zona cultural nos gustan o conocemos unos u otros pero no se puede hacer tabla rasa del pasado: Perrault, Grimm, Andersen en Europa occidental, Afanasiev en Rusia, la araña anansi en África y la diaspora afrodescendiente, por ejemplo, todos se pueden disfrutar para aprender verdades sobre la vida y,aunque no coincidan con los paradigmas de pensamiento actuales, para comprender las mentalidades antiguas. Y mil veces más hermoso el son cubano o las rancheras mexicanas de toda la vida que el reggaeton

  • Yan dijo:

    Nuestra generación se está preocupando tanto por probar que una mujer puede hacer lo mismo que un hombre, que está perdiendo lo que la hace única. La mujer no fue creada para hacer todo lo que un hombre hace, fue creada para hacer todo lo que un hombre no puede hacer.

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Ania Terrero

Ania Terrero

Periodista de Cubadebate. Graduada en 2018 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En Twitter @AniaTerrero

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