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Buenos Aires: Una ciudad de libros (+ Fotos)

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Buenos Aires es la ciudad con más cantidad de librerías por habitante. Foto: Orestes Pérez Pérez/Cubadebate.

Conocida mundialmente por sus asados, el vino y el tango, Argentina también se precia de que Buenos Aires, su capital, es la urbe que cuenta –como promedio– con más cantidad de librerías por habitante (25 por 100 mil), aunque su distribución territorial es desigual. En toda la ciudad se calculan alrededor de 500.

En algunos barrios del microcentro porteño, como San Nicolás, Recoleta, Villa Crespo, Chacarita, San Telmo y Balvanera, encontramos más de 200 librerías. Sin embargo, en Villa Soldati, Parque Chacabuco y Barracas, entre otros, existen muy pocas o ninguna. A pesar de estas marcadas disparidades, los porteños tienen el privilegio de vivir en la ciudad del mundo con más librerías por habitante.

A esta ciudad la secundan en este envidiable acápite, Hong Kong con 22 por cada 100 mil, Madrid con 16 cada 100 mil y Shanghai con 15 cada 100 mil. Las urbes de peor performance son Singapur y Estambul con 3 cada 100 mil, según datos publicados recientemente por el sitio del Foro Mundial de Ciudades Culturales.

Buenos Aires, ciudad donde sorprende a nuestro poeta nacional Nicolás Guillén el triunfo de la Revolución cubana, es sinónimo de lectura y de grandes escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sabato, entre muchos otros. Alegra ver tantas librerías abiertas hasta altas horas de la noche, incluyendo sábados y domingos, en un tiempo donde se instalan –cada día con más fuerza– plataformas tecnológicas para la lectura, además de Twitter, Facebook e Instagram.

Libros viejos y nuevos, de literatura universal y latinoamericana, medicina, historia, arquitectura, derecho, entre otros, descansan en enormes anaqueles que llegan al techo y son cuidados celosamente por libreros sabios, dispuestos siempre a sostener una amena charla sobre los más inimaginables temas.

Solo sobre la pintoresca calle Corrientes encontramos alrededor de 30 librerías que brindan servicio permanente al público. Es común ver en estas casas de libros a los libreros respondiendo las más disimiles preguntas de los compradores, quienes acarician y leen por minutos algunas páginas de un texto antes de adquirirlo.

Caminar por esa emblemática calle conmina a entrar en una de estas antiquísimas librerías, muchas de las cuales conservan su estructura y funcionamiento tradicional, a pesar de la incorporación de las nuevas tecnologías de la información para la venta y la difusión de los miles de ejemplares que duermen en sus armarios.

Son muy conocidas en Buenos Aires las librerías Hernández, El Gaucho, El Rufián Melancólico, Eterna Cadencia, Falena, Ghandi y la Clásica y Moderna; pero sin duda entre las más emblemáticas, por su historia y belleza, están la bicentenaria Ávila, considerada la más antigua de la ciudad y una de las más antiguas del mundo, y la Ateneo Gran Splendid, la más grande de América del Sur y entre las más hermosas del planeta, detrás de la Selexyz Dominicanen en Maastricht, Holanda.

Ubicada en el centro histórico, la Librería de Ávila debe su nombre actual a Miguel Ávila, librero que compró la Librería del Colegio en 1994, después de varios años de abandono. Foto: Orestes Pérez Pérez/Cubadebate.

Cuentan que en el lugar donde hoy radica la Librería de Ávila, el farmacéutico Francisco Salvio Marull abrió –en 1785– La Botica, “primer local donde se vendieron libros en Buenos Aires”, según varios historiadores.

En La Botica, precisan también algunos investigadores locales, se vendió, en 1801, el primer periódico de Buenos Aires, el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata.

Entrado el siglo XIX, ese local fue demolido y en su lugar se edificó la que fue conocida como Librería del Colegio (por estar muy próximo al Colegio Nacional de Buenos Aires).

Ubicada en el centro histórico, la Librería de Ávila debe su nombre actual a Miguel Ávila, librero que compró la Librería del Colegio en 1994, después de varios años de abandono. Su especialidad son los siempre fascinantes libros antiguos. Por este mítico espacio han desfilado grandes escritores como Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones y Victoria Ocampo, entre otros.

Aunque los libros antiguos son su oferta preferida, también puedes encontrar en sus anaqueles las últimas novedades de la literatura sudamericana y argentina, así como “raras ediciones que destacan la historia de la construcción de la identidad nacional y del continente, pasando por el tango, el folclore, la antropología o la arquitectura latinoamericana”.

La librería Ateneo Grand Splendid tiene 2 mil metros cuadrados, distribuidos en tres niveles, y cobija alrededor de 250 mil ejemplares de los más diversos títulos. Foto: Orestes Pérez Pérez/Cubadebate.

Otra de las librerías emblemáticas de esta ciudad es la Ateneo Grand Splendid, una de las más hermosas y concurridas del mundo (más de un millón de personas anualmente y miles todos los días), según la prestigiosa revista National Geographic.

La Grand Splendid es posiblemente de las pocas librerías en el mundo situada en el interior de un antiguo teatro, diseñado por los arquitectos españoles Rafael Peró y Torres Armengol. Tiene un espacio de 2 mil metros cuadrados, distribuidos en tres niveles, y cobija alrededor de 250 mil ejemplares de los más diversos títulos. Es visita obligada de los turistas que viajan a Buenos Aires, quienes buscan en ella un buen libro, disfrutar de un exquisito café (con tertulia incluida), admirar su arquitectura o la originalidad de sus espacios.

Ubicada en la avenida Santa Fe, esquina Callao, la Grand Splendid subyuga a todo el que la visita. Cuando pasas su marquesina de estilo griego, con seis cariátides que soportan el enorme peso que representan varios balcones de granito gris, no sabes si entraste a una librería o a un teatro, porque sus dueños respetaron la bella arquitectura del otrora inmueble.

Su perfecta iluminación, el telón de terciopelo original, los balcones y palcos transformados en cómodos espacios para la lectura, el escenario convertido en una original, acogedora y palpitante cafetería, donde se puede saborear una buena lectura, y la cúpula, realizada por el italiano Nazareno Orlandi en 1919 y varias veces restaurada, hacen de la Splendid un lugar paradisiaco, uno de los santuarios de libros más hermosos, originales y concurridos del mundo.

Como ocurre con buena parte de los inmuebles porteños, nació en 1919 siendo un teatro, en el que cantó el afamado tanguero Carlos Gardel, y desde 1926 se convirtió en sede de la Radio Splendid y la disquera El Nacional Odeón, con un intervalo entre 1964 y 1973 en que volvió a cumplir las funciones de teatro. Más tarde mutó en uno de los cines más famosos de la ciudad, hasta que en el 2000 se instaló allí la prestigiosa Librería Splendid. Por ella han pasado, entre otros grandes escritores, el Premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramago.

Muchos de los que viajan hoy a Buenos Aires quedan fascinados y sorprendidos por sus palpitantes librerías, una especie de templos de la literatura que, a pesar del paso del tiempo y las modernidades tecnológicas, abren sus puertas todos los días para el disfrute que significa acariciar, hojear o comprar un buen libro.

Ateneo Grand Splendid, una de las librerías más hermosas y concurridas del mundo. Foto: Orestes Pérez Pérez/Cubadebate.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Roberto Deibe dijo:

    Soy de Buenos Aires y doy fe de esta característica de la Ciudad. Sin embargo lo que quiero decir es que a pesar de tantas librerias y ofertas de títulos existe un problema: el de la situación económica de los que amamos la lectura. Sobretodo después de sobrevivir la era neoliberal de Macri donde los salarios fueron devaluados acompañado del ascenso de tarifas de servicios y alimentos básicos. No sólo la falta de política estatal con respecto a los libros sino también los costos se elevaron. Ni hablar de las ganancias de las grandes editoriales que ya son monopolios trasnacionales.
    Aún lxs lectores con un poder adquisitivo medianamente bueno se hace difícil comprar libros a diferencia a épocas anteriores. En mi caso personal recuerdo que llegué a comprar al menos dos libros al mes. Hoy, con suerte, puedo comprar uno cada dos meses y libros de oferta.
    Sentí la obligación de contar eso porque el artículo pareciera describir una ciudad mágica pero tiene su lado nefasto que son las consecuencias del capitalismo y de un Estado sin política cultural para el pueblo. Y eso lo digo porque sé que es posible otro modelo como el que tiene Cuba a pesar del bloqueo y las dificultades ocasionadas por el mismo que no impiden el acceso a los libros para sus habitantes.

  • §hibari dijo:

    O Dios..es mi lugar perfecto.....adoro las librerías y ni decir de las bibliotecas, princiaplemente cuando tienen ese olor característico de papel antiguo.

  • Sender Escobar dijo:

    Coño....ya quiero ir a la Argentina a parte de celebrar el triunfo de Alberto Fernández....Esa librería por Dios, ya lo dijo Borges ´´pienso que el paraiso es una especie de biblioteca´´ en este caso es una gran Librería.

  • Pepe dijo:

    Muy bueno el reportaje, pero destacar que yo que leo casi a diario este portal digital, me doy cuenta que desde la victoria de la izquierda comienzan a eliminarse reportajes sobre "inflación, crisis económica, manifestaciones, huelgas" en Argentina.

  • Gamo dijo:

    Ya comenzaron las buenas noticias sobre Argentina

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Orestes Pérez Pérez

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