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El cámara más «loco»

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Antonio o El Loquillo, camarógrafo de prensa de la TV Cubana, es también Premio Nacional de Televisión por la obra de la vida. Foto: Tomada de la Upec

Nunca tiene las manos libres. Es raro cuando se le ve así. Sus brazos sostienen, desde hace más de 40 años, el peso de una cámara de televisión que él sabe manejar con la destreza de quien convierte sus propios ojos en los de todo un país. El tacto del dispositivo lo hace un hombre feliz, capaz de tocar el corazón de la gente cuando, con vibrantes imágenes, relata historias y las eterniza en el tiempo.

Como Antonio Gómez Delgado pocos lo conocen. Solo aparece así en diplomas, premios. Sus amigos y colegas del gremio periodístico lo llaman “El Loquillo”. Cuando conversamos le pregunto por la relación del pájaro loco con él y, con una sonrisa pícara, toma una anécdota como respuesta: “Un día me dicen, por mi temperamento: ´oye, este hombre es un loco, un pájaro loco´, y desde entonces me nombran ´El Loquillo´. Nunca me lo he podido quitar de arriba”.

Siempre estuvo unido a los medios de comunicación. En la época que el capitalismo engullía el país, el niño Antonio Gómez caminaba descalzo por la calle Reina, en La Habana, con los periódicos que acostumbraba vender encima. Y así fue como vio, por primera vez, en la Virgen del Camino, a Fidel Castro al frente de la libertad reflejada en una caravana, el 8 de enero de 1959.

Jamás se imaginó que tres años después, en 1962, comenzaría a trabajar en el Canal 4 como mensajero. No pensó tampoco que desde 1967 –cuando aprueba el curso de cámara– no frenaría su andar por Cuba y el mundo, cazando imágenes con una puntería certera y una vista adiestrada en el antiguo Instituto Cubano de Radiodifusión.

Aquel pequeño vendedor de periódicos es hoy Premio Nacional de Televisión (2013) y de Periodismo (2015), por la obra de toda una vida dedicada a contar historias y, también, a hacer historia, que no es lo mismo, pero en El Loquillo, es igual.

— ¿Cómo fueron los primeros años en los que comenzó a trabajar en el noticiero en la década del 70?

— Yo era camarógrafo de estudio y de remoto cuando llegó el video-tape, que fue una revolución en el noticiero. Allí me inserté y me gustó mucho porque era un trabajo muy dinámico. A partir de entonces comencé a conocer aún más el país y a trabajar con mayor frecuencia junto a Fidel.

El Loquillo es de esas personas que se las arregla para no perder jamás la sencillez y la modestia, aunque premios y auténticas experiencias por todo el mundo le colmen la memoria y los espacios en la casa. Cuando habla del trabajo en el noticiero recuerda a uno de sus directores, Antonio Moltó, y después de mencionarlo viene enseguida la gratitud hacia un colega que llevó sobre sus hombros el peso del cariño de muchos periodistas.

Dice que Moltó confió en él como camarógrafo en la emisión televisiva y a partir de entonces mantuvieron una relación de amistad muy estrecha. “Él fue un hombre al que vamos a extrañar mucho”, reconoce El Loquillo, a quien el presidente de la UPEC catalogara como “un maestro de la humildad y la sencillez”.

En esos primeros años en los que comenzaba en el noticiero viajó a Nicaragua. Allí estuvo cinco años desde 1979, cuando la naciente Revolución Sandinista se enfrentaba a la contrarrevolución. Él fue de los hombres que llenaron sus pantalones con el coraje aprehendido como corresponsales de guerra.

Su vida estuvo, a cada instante, en esa línea divisoria que, dicen, existe entre el último latido del corazón y la muerte. El Loquillo filmó imágenes que hacen reflexionar en ello: civiles huyendo de los tiroteos o aquella entrevista a un combatiente nicaragüense, donde el periodista Francisco Villanueva habla con el joven sandinista en una trinchera, mientras mira el lente de Antonio Gómez entre disparos de fondo.

En el documental “Corresponsales de guerra”, El Loquillo, como saben hacerlo los hombres de verdad, confesaba su temor: “Hay miedo de no vivir. Yo le tengo amor a la vida”. Pero ya sentía, también, una pasión infinita por su cámara. Ella era lo más importante.

Le pido me cuente la anécdota cuando él filmaba la selva de Nicaragua desde un avión de fumigación AN-2 en compañía del periodista Roger Ricardo Luis: “Para hacer imágenes hay que estar en la puerta. El avión se inclinó y me fui para afuera, cuando Roger me aguantó”. Y mientras vemos el documental lo escucho tararear: “Ay, Nicaragua, Nicaragüita, la flor más linda de mi querer”.

—¿Y la experiencia del Amazonas al Caribe con Antonio Núñez Jiménez? ¿Cuánto peligro había en aquella expedición?

— Eso fue una de las cosas más lindas que he hecho en mi vida. Por los años 80. Una vez tropecé con un tigre de la selva del sur. Y fue así –toma sus manos como si fueran títeres y las une– el tigre y yo cara a cara. El susto fue tanto que salimos corriendo, el tigre para un lado y yo para el otro… Aquello era oxígeno puro y allí llegué a ver la Cruz del Sur. Todas las noches miraba para el cielo y la esperaba.

— Usted como camarógrafo vivió la invasión estadounidense en Panamá para destituir a Noriega. ¿Cómo recuerda aquel momento?

— Yo llevaba alrededor de cinco meses en Panamá, pero nunca imaginé que Estados Unidos fueran a invadir, aunque ya tenían marines allí, a los cuales me acostumbré a filmar todos los días. Hasta que llegó el 20 de diciembre de 1989. Llegaron matando personas, bombardeando el país con la aviación. Al otro día vinieron con barcos. Yo me atreví a filmar, pero disparaban.

—  Antonio Gómez acompañó a Fidel Castro por países como Irán, Siria, Etiopía, Libia, Angola… ¿Qué aprendió usted de aquellos viajes junto al Comandante?

— Aprendí a ser más humano. Me percaté cómo los jóvenes y los pobres veían en Fidel la esperanza del mundo. Durante la expedición en canoa del Amazonas al Caribe, Núñez y yo conversamos mucho. Y en una ocasión le digo que si hubiera vivido en la época de Martí habría trabajado con él. Núñez me miró y me dijo: “¿Pero todavía tú no has visto a Martí, Loquillo?”. Me di cuenta de lo que me estaba diciendo: Fidel es Martí.

El Loquillo recuerda un viaje del Comandante a Panamá en el 2000: “Él citó a la prensa internacional y les comunicó, mostrando una foto de Posada Carriles en el país: ´Aquí está; vino a matarnos´. Apresaron a Posada y dijo que pondría las bombas en el Paraninfo de la Universidad, donde hablaría Fidel. Iban a morir miles de personas y todos estábamos allí… Tuve el privilegio de estar junto al Comandante muchos días, hasta su último viaje, compadre. Fue en Argentina, cuando va con Chávez a la casa del Che”.

Cual si se mirara en un espejo, El Loquillo dice que quien está detrás de las cámaras debe ser artista: “El camarógrafo necesita describir y transmitir todo cuanto sucede a su alrededor. No se gana nada con una cámara fija, con buen audio y video; hay un porciento que debe ponerlo uno”.

— ¿Qué le falta a algunas imágenes en la televisión cubana para que lleguen al público?

— Creatividad. Lo que se va a transmitir debemos saber cómo hacerlo para que diga algo.

Tony, como le dicen en la casa, o el “abu” que llama su nieto menor con la gracia insustituible de un niño, reconoce la necesidad de un binomio en armonía entre el camarógrafo y el periodista: “Si no hay eso el trabajo sale, pero no alcanza la fuerza suficiente”.

Y así, como cazador de imágenes que hoy son parte del patrimonio audiovisual del país, El Loquillo recibió el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”. Fue a la cobertura como un día de trabajo más sin saber, casi hasta el momento de decir su nombre, que era él el premiado con la más alta distinción entregada por la UPEC. Con lágrimas en los ojos dejó su cámara en el trípode y fue a recibir el aplauso de tantos colegas.

Pero la humildad, como diría Moltó, es una de las más bellas cualidades de Antonio Gómez, El Loquillo, Tony o el abu: “Todos aspiramos al premio, pero hay muchos compañeros que se lo merecen. Nunca me imaginé que mi trabajo hubiera sido como para eso”.

— Dicen que el colmo de un reportero es ser aplastado por una rueda de prensa. ¿Qué cree usted?

— Me siento cómodo en las ruedas de prensa, pero a la vez es verdad que te sientes aplastado por las miradas y las cámaras, a veces.

— ¿Le place más esta entrevista o andar, ahora mismo, cámara en mano?

— No… cámara en mano. Esto lo hago porque no quiero ser petulante y porque te tengo aprecio desde que nos conocimos en el cuarto piso del ICRT. El cámara en mano soy yo. Aquí… estoy incómodo.

Se han publicado 10 comentarios



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  • jose Sanchez Gonzalez dijo:

    Magnifica persona,sus valores morales,su modestia y su sencillez hacen que sus méritos brillen mas.Muchas felicidades querido amigo.

  • Ricardo García dijo:

    Excelente persona y profesional. Tuve el privilegio de verlo trabajar en Haití junto a un grupo de excelentes periodistas que cubrieron el desastre ocasionado por el terremoto en el 2010. Su humanismo y sensibilidad lo caracterizaron durante ese periodo. Felicidades Loquillo.

  • social dijo:

    Un verdadero profesional, muchas felicidades para «el Loquillo».

  • Rafa dijo:

    Un día le comento un proyecto, me hizo la misma sonrisa pícara y no paró hasta que se hizo realidad. Durante la realización, que duró un día, aprendí que el tesoro más grande que tiene nuestro querido Antonio, incluyendo su hermosa familia, es la humildad que lo hace gigante. Eso es él: Un gigante humilde. Una de las cosas por la que le doy gracias a la vida es conocerlo.

  • Luisito dijo:

    Felicidades a todos los periodistas en su día, a aquellos que se ven en los medios y los que no se ven, porque estan en la radio u otro set, pero a todos mi agradecimiento por llevarnos la información que nos ha educado desde 1959, sin miedo, en Angola, Siria, Viet Nam, Argelia, en el mundo entero. Han hecho que seamos el pueblo más y mejor informado del mundo.

  • Sandra B dijo:

    Muchas felicidades para el Loquillo, vi cuando le dieron el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”, por el televisor , fue muy emocionante ver cuando él se entera que era el premio , que continué teniendo muchos logros en la vida,

  • capitalinadeapie dijo:

    Felicidades, de lo mejor, para la historia la cronica que le hizo Julio Acanda cuando le fue entregado el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    ¡Da gusto conocer a personitas como el Loquillo!!!!
    Mucha falta hacen unos cuantos como él en este difícil mundo de la comunicación social a través de los medios de difusión.
    Adelante, compay

  • Yira Gomez (hija) dijo:

    ………..buenoooo, que decir de el, de un hombre espectacular, persona humilde desde su esencia hasta lo infinito, profesional con una estirpe unica, un carisma y una sonrisa bellas que de tan solo verlas u oirlas te alegran el dia y un corazon de leon……no habra cuartillas suficientes para hablar o escribir de el….. solo se que tengo el gran honor de tener un padre como el…. ojala el tiempo sea eterno para que nos de el regalo su presencia eterna…..felicidadessssssssss papitooooooooooooo.. te quiero…

  • Salustiano dijo:

    Yo sé muy bien como el Loquillo realiza su trabajo a bordo de aeronaves de cualquier tipo. Es un valiente y modesto periodista, de baja estatura física y enorme estatura moral. Excelente persona y compañero.

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Andy Jorge Blanco

Andy Jorge Blanco

Cárdenas, 1996. Estudiante de Periodismo en la Universidad de La Habana. Presentador de «Nexos», el Canal de la Universidad de La Habana. Ha sido premiado en el Concurso Nacional de Periodismo Universitario «Manolito Carbonell».

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