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Papá, ¿te acuerdas?…

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Niño en el Malecón de La Habana. Foto: Claudia Camps

Y se ha llegado a convertir en mi memoria vicaria o segunda: ¿Te acuerdas? De aquella vez en que “fuimos al río oscuro y me tiré y toqué un pez”; de otra en que “me hiciste la grúa con el juego de armar y cargué tu zapato”…

Me hice asiduo de los muñes, de pronto estoy discutiendo con él sobre quién es más poderoso, si Hulk o Shrek; de pronto tengo en mis manos un barco que vuela, o un cocodrilo de plastilina que al momento no es un cocodrilo… “Parece una cobra”. Y él: “No, no, es una boa”. Y yo: “No, un dragón flaco”. Y él: “No, un cocodrilo robot”. “Bueno”… Me resigno y sigo jugando. No hay nada como la mirada del niño para correr unos cuantos grados los ángulos de la realidad. Por capricho unas veces; otras por un punto de vista en que hay tanto desconocimiento de lo que estimamos “reglas de este mundo” como limpia percepción de sus raras posibilidades.

Me asombré, me conmoví discretamente el día en que fuimos a uno de esos mercados en que venden mucho de poco y entre carritos y yoyos y héroes de plástico hechos en moldes criollos, fue directo y sin vacilación al Elpidio Valdés montado en un Palmiche entre amarillo y naranja. Pero a Rodrigo le gusta más Patacortada, un pirata retirado que inventé de emergencia para las noches, una mezcla de Sherlock Holmes cojo con agente 007, de mal carácter a primera vista pero al final bonachón, siempre dispuesto a resolver los apuros del pueblo en que se asentó. “Papá, hazme un cuento de Patacortada”. Y ya van más de cien episodios de Patacortada. Cien casos resueltos. Y siempre, después de la última palabra, Rodrigo pone su cabeza en mi hombro y se duerme.

Cuando se acerca un viaje y me quedo: “Papá, te voy a extrañar. ¿Me vas a extrañar tú?”. Cuando le pregunto cómo me quiere: “Más grande que el Sol, más fuerte que Hulk, más alto que la Luna”. “¿Quién cocina mejor?”: “Tú”. O “vamos rápido a la Ciudad Deportiva, tú eres mi entrenador”. A la Ciudad Deportiva, entonces, con el habitual programa de tres sesiones: fútbol, cometa y béisbol hasta que batee “diez jonrones”. Los outs no cuentan porque él no los cuenta (y no es que no sepa contar), así que no hay por qué hacerse el pitcher “inteligente”. Si es de mediodía, pues de mediodía: todavía no quiere entender que es mejor después de las cinco. De mi hijo mayor, Darío, me vino la pasión por el Barça y yo la pasé a Rodrigo: a sus cuatro años, para él Messi era un amigo de Darío que venía con frecuencia a casa.

Más allá de que tu hijo es el más hermoso, e indiscutiblemente se ve hermoso durmiendo -en esa paz que borra tranquila todo alrededor, el mundo y el tiempo-, hay días de especial ajetreo, de intensa hiperactividad, en que al final de la noche, ya dormido, lo verás mucho más hermoso que nunca. Total serenidad luego de una jornada perfecta para él: ha trabajado, trabajado y trabajado, lo cual quiere decir que ha jugado, jugado y j… todo el día. Por primera vez en 12 horas respiras pausadamente y tu hijo (lo piensas una y otra vez) es el más hermoso del mundo (en este caso por dormido, aunque intentes decirte que no, que no es por eso hoy).

A sus seis años, a Darío le dio por los Beatles y Harry Potter y la historia; a Rodrigo le ha dado por los dinosaurios y los superhéroes, los meteoritos y el espacio, las estrellas y galaxias. Se me hace difícil explicarle. Sabe del lento Argentinosaurio; conoce, claro, al Tiranosaurio Rex, pero vio que el Espinosaurio fue mucho más grande. Yo sigo aprendiendo. Cuando nació Darío y yo era joven y me quitaban el sueño las responsabilidades paternales y económicas que se avecinaban, una amiga me dijo que los niños “vienen con un pan debajo del brazo”. Y tenía razón. Pero debiera agregar que con un libro también, o mejor dicho, muchos. Yo sigo aprendiendo.

Como muchos, soy un padre que reincidió cuando ya va bajando la curva de los años. Mi hijo mayor ingresó a la universidad justo el día en que el menor comenzaba el primer grado. Otra vez el camino, un camino que nunca es el mismo. Siempre cuesta arriba.

“Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente” o “depende en gran parte del sitio al que quieras llegar”, le dice el Gato de Cheshire a Alicia cuando ella le pregunta qué camino tomar para salir de allí. Nunca es igual el camino. Nunca lo configuramos solo los padres. Incluso sin darnos cuenta, los hijos definen una parte; y otra parte fuerzas, presencias que están más allá. Con suerte, antes habremos puesto algo bueno en ellos.

Soy un padre cansado algunos días, estresado a menudo. Hay días en que pierdo la paciencia (porque Rodrigo tiene todo el tiempo de sus días para exigir y apurar y requerir tiempo para él, pero no tiempo para esperar), y noches en que lo veo más hermoso dormido. Me sorprendo esperando ansioso las cuatro para recogerlo en la escuela, mirarlo salir sudado, su uniforme arrugado de tanto correr y jugar y pelear -porque el orden dura lo que duran las clases, y estas solo una parte de la jornada- y ver su sonrisa y darle un abrazo y comprar luego el helado diario. Me escucho leer como yo a mis seis años cuando leo libros con él. Hacemos la guerra, cada uno con líneas de soldados cara a cara; aunque he tratado, ya olvidé armar aquellos “cañones” con palitos de tender de madera que lanzaban fósforos que -debo confesarlo- encendíamos. Me pone en un serio dilema cada vez que regala soldaditos y carritos, esos carritos con que tanto jugamos, que tan difícil es conseguir y que tanto me gustan. Al final veo cómo salen (en otras manos) por la puerta de casa, tal vez con una expresión en el rostro como la de cuando me tocaba un número alto en la época de los “tres por año”.

Cantamos juntos, cuatro, cinco veces seguidas, Mi caballero; para mi satisfacción, me ha hecho poner la opción de “repetir” en alguna que otra pieza de Dave Matthews o Emerson, Lake & Powell, pero a veces tararea cosas que inquietan mi oído y cada vez entiendo menos. Salimos a caminar de noche por el barrio, conversamos, miramos las casas “bonitas” e intento introducirle nociones breves y simples de lo que es sobriedad, de lo que es feo y lo que no lo es, solo que está descuidado. Un día martillo y él martilla a mi lado y en una tabla de desecho logra una “balsa” que me recuerda a la Kon-Tiki de mi niñez, de la que algún día quiero leerle, como también escuchará de aquel barco bautizado como La isla desconocida. Termino vigilando mis dedos y los suyos, abandonando mi tarea para ponerle vela a su balsa, la que construyó, porque Rodrigo no tiene tiempo para esperar.

Papá, ¿te acuerdas?… “¿Te acuerdas del día en que me porté mal en tu oficina y me regañaste y me castigaste y me diste una nalgada?”. “Papá, ¿te acuerdas de cuando yo era chiquito y estaba en la camita y tú me saludaste y estabas pintando?”… “¿Y tú te acuerdas de todo eso, Rodrigo…?”. Y entonces pienso en que algún día la pregunta cambiará: ¿Te acuerdas, Rodrigo?, y en que ojalá vea yo ese día que una sonrisa le ilumina el rostro después de la pregunta.

Se han publicado 18 comentarios



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  • jorge luis dijo:

    Muy bueno ha estado este articulo sobre el armor entre un padre y sus hijos. Para nosotros los hombres no hay alegria mayor que la de ser padre y poder disfrutar de verlos crecer y aprender junto a ellos del libro de la vida. Felicidades a todos los padres cubanos.

  • Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

    Llegue el abrazo a quienes, al nacer sus hijos, reciben agradecidos y profundamente emocionados el “pergamino de Padre” y deciden honrar de por vida ese insuperable privilegio, convirtiéndose de semilla en árbol, de progenitor en maestro y a vez en el mejor amigo, de joven intrépido en adulto responsable, y con el tiempo en el cariñosamente llamado “mi viejo”, ese que siempre está y es para sus príncipes.
    Vale tu homenaje como Padre por dar vida a tus hijos; por protegerlos desde su alumbramiento, cuidarlos siempre, ayudarlos a andar, educarlos con dedicación y constancia, enseñarlos a aprender, inculcarles valores, dar oportunos consejos, orientar el cumplimiento de los deberes, respetar sus derechos, preocuparte y ocuparte por ellos.
    Vale tu condición de Padre por el cariño de tus hijos; por regocijarte como apasionado maestro de quienes veneras desde su concepción; por desearles lo mejor, ofrecerles luz, estar en todo momento dispuesto a escucharlos y guiarlos con certeza. Vale el reconocimiento, sencillamente, por ser ejemplo para tus hijos, convertir en hábito tu admirable abnegación como progenitor, compartir sus alegrías y estar siempre junto a ellos, física y/o emocionalmente. ¡Felicidades papá!

  • elm@lcriao dijo:

    Hermosa publicación para empezar el dia muhcas gracias senti la precencia de mi hermosa hija a mi lado mientras leia el testo.

  • Jose R Oro dijo:

    Excelente. original, profundo y agradable de leer! Muchas felicidades al destacado periodista Deny Extremera San Martín, por alegrarnos y darnos optimismo este dia de los padres!

  • Esteban dijo:

    Amigo cuantos recuerdos me vienen de mis hijos al leer este bonito trabajo. Gracias por publicarlo. Tengo además dos hijos, uno de ellos el más pequeño se llama Darío. El otro el que me estrenó como padre es Sergio en honor a mi padre que así se llamó y quien fuera ejemplo en vida y más aun en la muerte. El mismo día en que Sergio entraba a la Universidad, lo hacía Darío al preescolar. Mi personaje de ficción era una bruja buena: la Bruja Dorotea que tuvo primera y segunda temporada para cada hijo. Gracias una vez más por este trabajo y mis felicitaciones a usted por este día

  • flor dijo:

    BELLO BELLO …GRANDIOSO. No hay otras palabra para describir este artículo; y bellos igual los comentarios q me han antecedido. FELICIDADES!!!

  • Sadier dijo:

    Lo más grande en la vida, son los hijos, es el honor que nos dan de llamarnos Papá, gracias a ellos todos los días tratamos de esforzarnos más y ser mejor en la vida para de esta forma ser ejemplo para ellos, y en mi caso para mis dos Maris, mis pequeñas traviesas que no paran de jugar… se les quiere con el corazón.

  • Elsy Zaldivar Marrero dijo:

    ´ 3er domingo de junio, Día de los Padres en diferentes partes del mundo, día de felicidad y de aprovechar y decirle al progenitor de nuestro vida lo mucho que lo queremos y nos importa, día triste para mí porque mi papi no está conmigo, hace unos años Dios lo acogió y lo llevó junto a él, ya no está para demostrarle mi amor, quiero decirle que lo extraño, que sus lecciones de amor y honradez calaron muy dentro de mi corazón e hicieron de mi la mujer que soy hoy, siempre fue fuerte, nunca sintió el miedo de los derrotados, enfrentó su enfermedad como el mejor de los guerreros y un día, casi sin tiempo de asimilar su partida, cerró los ojos y nos dejo el vacio de su presencia, su andar jaranero, su carácter fuerte y su amor infinito a Delin, el amor de su vida, con la que compartió 58 años de altas y bajas, pero unidos en el corazón, unión de la cual nacimos siete retoños, sus cuatro niñas, cuando nos veía juntas nos decía que éramos sus cuatro flores, sus princesas, sus tres hijos, sus herederos del apellido de cual mucho se enorgullecía, y nunca dejo de decirnos lo orgulloso que estaba de sus hijos e hijas, papi hoy no estás, pero solo físicamente, tu nunca te irás de nosotros, porque nosotros somos tu andar seguro, desde el cielo a lo mejor vez como seguimos unidos, como siempre lo dijiste, unidos en las buenas y en las malas, y para siempre. Tu siempre estarás en mi memoria y en cada bello recuerdo, tus enseñanzas y tu ejemplo, son los que hoy brindo a mis hijos y nietos, donde quiera que estés: Felicidades Papá!!!!!!!!!!!!!

  • barbara nadia dijo:

    Felicidades al periodista Deny Extremera San Martín ha sido un fabuloso articulo, a los que ya no tenemos a nuestro padre para decirle Gracias papá nos da un poco de nostalgia, a los que lo son o lo serán una bonita reflexión

  • aps dijo:

    me ha conmobido las lineas sobre el tema de los padres soy mujer y esactamente va ser 6 meses que soy mama y papa ya que el padre de mi hijo fallecio precisamente el mismo dia que mi hijo cumplio sus 14 años a pesar de todas las dificultades los hijos vemos a los padres como super heroes hasta que nos damos cuenta con la mayoria de edad que no es asi

  • Adriana dijo:

    Bello, lo bueno es que así hay miles aún

  • maid dijo:

    Que excelencia de padre eres

  • tyrion dijo:

    un articulo muy bonito y conmovedor..confieso de hecho muy conmovedor y emotivo…creo q tdosa esa edad se pueden llamar rodrigo….el mio no posee ni un segundo de paciencia y hay que ser de hierro y esa sensacion de verlos sudados cuando uno los va a recoger es bonita..en fin muchas felicidades a los padres q adoran a sus hijos..nosostros tambien nos merecemos ser dignos d ese amor..

  • Alejandro dijo:

    Excelente articulo, felicitaciones

  • Alexis dijo:

    En el te acuerdas ,me has hecho recordar la satisfacción que tengo por mis hijos ,que son mis pupilas insonne y de sueños ,yo vivo orgulloso de ser su papá

  • bayamesa dijo:

    Bellísimo artículo, gran padre, en mi casa tengo uno igual, es maravilloso con sus hijos y conmigo, me hace feliz poder decirlo y usted me lo ha recordado mucho ahora que estoy en mi trabajo, reposando y conmovida, ayer en Multivisión dieron la película “Solo un padre”, maravillosa. Ustedes también saber amar y morir por sus hijos, padre no es cualquiera, el mío fue especial y mi esposo también lo es. Felicidades a todos los padres que aman a sus hijos.

  • roseli dijo:

    Aunque tarde ya , pero vale la opinión , los padres merecen lo mejor , y en mi caso particular tengo muchísimo que agradecerle al mío, pues ha estado a mi lado en todos los momentos importantes de mi vida , apoyándome , guiándome y sobre todo queriéndome mucho, es por eso y muchas cosas más , que lo amo tanto , y le deseo mucha salud y suerte para el futuro, para mi papá especialmente MUCHAS FELICIDADES y asi extensivas para todos los padres de Cuba y el mundo.

  • idania dijo:

    Gracias por este artículo, miles de anecdotas como estas existen, mis hijos tienen un padre maravilloso, hoy tienen 26 y 20 años y todavia son sus niños, el dia en que ya no esté le dejará un mundo de honestidad, sencillez, amor, solidaridad, compañerismo, amor a la patria, a toda la familia, en fin un legado de cosas buenas que siempre que lo recuerden, tendran una sonrisa.

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Deny Extremera San Martín

Deny Extremera San Martín

Periodista de Cubadebate. Ha trabajado en Radio Reloj, Casa de las Américas y otras instituciones y proyectos periodísticos.

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