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Dilma visita a Lula en una celda de Curitiba: “Vamos a resistir”

Por: Pablo Gentili
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Dilma y Lula. Foto: AFP/ Archivo.

Dilma camina con prisa. Un enjambre de periodistas la sigue desde lejos, del otro lado de la reja que limita el perímetro del edificio de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, donde está preso el ex presidente Lula. Adentro la espera el actor norteamericano Danny Glover. Ambos serán las dos únicas personas que, fuera de su entorno familiar, podrán visitarlo en la semana. Han pasado ya las 4 de la tarde y, aunque la temperatura ha bajado a 18 grados, Dilma siente calor. No es porque haya corrido temiendo atrasarse. Dice que pensó que eran los nervios. Pero pronto supo que era la indignación.

La Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba es un edificio moderno de 18 mil metros cuadrados y muy bien equipado. Fue inaugurado en el año 2007. Lula estableció también un plan de carrera muy favorable para los agentes federales, aumentando exponencialmente sus salarios y beneficios laborales. Además, les brindó la autonomía y la independencia que siempre habían reclamado.

Es la indignación, se repite Dilma en silencio, mientras ingresa y observa la placa donde consta que ese edificio, ahora uno de los más lúgubres símbolos de la infamia, ha sido inaugurado cuando Brasil soñaba volverse una nación edificada sobre los derechos ciudadanos, cuando soñaba acabar con los privilegios de sus élites y con la impunidad de unas clases dominantes coloniales, esclavistas y racistas. Para esto, había que combatir los delitos de los ricos en un país que había transformado la justicia en una maquinaria de encarcelamiento de pobres, de trabajadores, de jóvenes negros, de sin tierra, de sin techo y sin derechos. La Superintendencia de Curitiba, como la de tantas otras regiones del país, fue reacondicionada para combatir el lavado de dinero y los delitos financieros. Ahora, 15 años después, se transformó en la prisión donde está encarcelado el futuro democrático de la nación.

El día comienza a perder su luz. Hace dos meses que cielo de Curitiba carece de brillo.

Un oficial le pregunta a Dilma si trae algún dispositivo electrónico. Le han concedido el beneficio de no revisarla. En compañía de tres agentes, se dirige al ascensor que la llevará hasta el tercer piso. Allí, subirá un piso más por la escalera hasta la “sala especial”, caricaturesco eufemismo que la policía utiliza para llamar a la celda en que se encuentra preso Lula.

La tragedia

Tuvo que subir esos cuatro malditos pisos para que le dijeran que allí, en eso que ellos llaman “sala especial” y no es más que una celda inmunda, está Lula. Foto: La Nación.

Las infamias son siempre tragedias. Y las tragedias horadan, desgarran el alma de los pueblos, hasta que se transforman en el fermento de aprendizajes que enseñan a protegernos de la prepotencia, la arbitrariedad y la violencia de los poderosos.

En esa montaña de escombros que es la democracia brasileña, el 31 de mayo se consumó la que quizás haya sido la ignominia más cruel del golpe. Siendo Dilma aún la presidenta electa de Brasil (la eligieron en 2014 y la derribaron por un golpe en 2016), debió ingresar a una prisión para visitar a quien fuera su antecesor. Tuvo que subir esos cuatro malditos pisos para que le dijeran que allí, en eso que ellos llaman “sala especial” y no es más que una celda inmunda, está Lula. Y que le quedaba algo más de media hora antes de que la invitaran a salir.

La arbitrariedad jurídica de unos tribunales dispuestos a condenar sin pruebas, la prepotencia autoritaria de un juez gris, ungido de impunidad y mesianismo, volvía a encontrarlos en una cárcel, nuevamente como víctimas.

La celda

Desde hace casi dos meses, Lula per,manece en una celda pequeña, de 15 metros cuadrados y cuatro paredes. Foto: Nelson Antoine/ AP.

Dilma y Danny Glover abrazan a Lula. Ella lo ve un poco más flaco. Debe ser por la falta de ejercicio, piensa.

La celda es pequeña. 15 metros cuadrados y cuatro paredes. Contra una de ellas, una cama. Contra otra pared, un armario. Al medio, una mesa con cuatro sillas. Del otro lado de la cama, un aparato de televisión también pequeño, donde sólo se sintonizan los canales abiertos. Al costado, una cinta ergométrica para hacer ejercicios físicos. Allí pasa Lula todo el día, todos los días, desde hace casi dos meses. Recibe una visita semanal de su familia y de algunas personalidades o amigos, aunque estos últimos por un período muy breve, nunca más de una hora. En la celda hay algunos pocos libros. Lula lee, piensa, ve televisión y cuenta a sus visitantes que imagina los desafíos que se abren para un Brasil cuya decadencia política parece no tener fin.

El actor norteamericano Danny Glover permanece algo más que 15 minutos con ellos. Deberá tomar el vuelo que lo lleva a San Pablo y luego a Estados Unidos. Le expresa a Lula su cariño y apoyo. También, su compromiso de seguir luchando para que se haga justicia, para que Lula recupere su libertad y Brasil su democracia.

Dilma y Lula se quedan a solas, como tantas otras veces. Pero en esta ocasión, parece como si la historia hubiera vuelto atrás. Como si estuvieran viviendo una remake mal contada de aquellos años en los que él estuvo preso por orden de la policía política de la dictadura y ella encarcelada en un centro de detención militar, torturada, golpeada, humillada. La historia parece desplomarse sobre sus cabezas, como si todo volviera a empezar.

Dilma observa la celda. No hay nada colgado en las paredes. La “sala especial” está aislada de todo y, allí, Lula no puede tener contacto con ningún otro preso. Las dictaduras siempre lo supieron: la peor condena que puede imponerse a un ser humano es la soledad.

Lula dice estar indignado. Lo repite como una especie de oración. “No me permito el derecho al odio porque el odio envenena la vida”, le dice a Dilma con voz firme. “Lo que tengo es una inmensa indignación por lo que me han hecho y por lo que están haciendo con el país”, agrega. “Espero, vivo esperando, que demuestren que soy culpable de algo.”

Hablan de la Petrobras y de cómo el gobierno de Michel Temer ha privatizado sectores rentables y estratégicos, cómo la política de precios de los combustibles perjudica severamente una economía en crisis, así como ya muestra sus consecuencias la desastrosa opción de exportar petróleo crudo e importar sus derivados, en uno de los países cuya empresa estatal petrolera se había vuelto una de las más competitivas y rentables del mundo. Se roban los recursos naturales y privatizan la Petrobras, hacen lo que siempre quisieron hacer esas oligarquías indolentes y corruptas. Y para hacer lo que siempre quisieron hacer, necesitaban destituir a Dilma e impedir que Lula volviera a ser presidente de un país soberano y digno. Ambos lo saben. Conversan sobre esto.

“Me preocupa mi situación”, dice Lula. “Pero mucho más me preocupan Brasil y el pueblo brasileño.”

Son las 5 menos 10 y Dilma debe irse.

Se despiden con un fuerte abrazo. Tantas veces se abrazaron, tantas victorias los iluminaron. Tantas derrotas los unieron. Se abrazan sin decirse nada, o diciéndoselo todo.

Dilma sale de la celda, pero antes de llegar a la escalera regresa. Y vuelve a abrazarlo.

No lloran. Esta vez, no lloran. Cumplen quizás una promesa que nunca se hicieron, pero que parecen dispuestos a respetar.

El día en que fue destituida, Dilma conversaba con sus más cercanos colaboradores, cuando vio sorprendida que Lula estaba detrás de una columna, distante y extraño. Se acercó y vio que lloraba desconsoladamente. Lo abrazó en silencio.

Dos años más tarde y pocos minutos antes de entregarse a la Policía Federal, Lula buscaba a Dilma para despedirse. La encontró en un rincón de la sala, llorando. Volvieron a abrazarse.

“Vamos a resistir, tenemos que resistir”, le dice Lula al despedirse.

Dilma baja los cuatro pisos rápidamente. Al salir la invade una profunda congoja. Le gustaría estar sola, se siente triste, inmensamente triste.

Camina hacia los periodistas que la esperan del otro lado de la calle. Poco le interesa lo que van a preguntarle, sólo quiere llegar al campamento que, desde hace casi dos meses, no abandona su emplazamiento, a pocos metros del edificio donde está preso su líder. Hombres y mujeres heroicos, valientes, que no aceptan que la historia sea transformada en una avenida por la que desfilan los poderosos, mientras los pobres observan sin otro sentimiento que la humillación, la sumisión y la insignificancia.

Dilma se acerca a los militantes que acampan en Curitiba. Sus gritos y cantos van devolviéndole el alma al cuerpo. “Dilma guerrera/ de la patria brasilera”. Aún no ha llegado, y ya siente sus abrazos y besos. Aún no ha llegado, y se da cuenta que nunca se ha despegado de ellos.

Dilma camina y vuelve a sentir sus piernas. Su corazón late cada vez más deprisa, su espalda se vuelve firme, sus ojos brillan, su risa explota. “A resistir”, piensa ya en voz alta. “A resistir. No nos entreguemos nunca. Vamos a resistir.”

Y se funde en la multitud que la espera.

(Tomado de Página 12)

Se han publicado 28 comentarios



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  • Mario Luís Cabrera Busquet dijo:

    Lula fuerza que la verdad se impone y el mundo sabe bien de la injusticia que los corruptos han querido realizarte el mundo revolucionario y conciente está a tu lado

  • Martha dijo:

    La soledad es brutal para aquellos a los que se les priva de libertad y más cuando sabemos que es injusto la prisión, pero así, aunque mucho más fuerte, encerraron y mantuvieron a nuestros compañeros, conocidos por los cinco, y supieron resistir, así sabrá resistir Lula, lo dificil es que ya su edad no lo ayuda, pero si hay justicia en este mundo, él saldrá en libertad y se impondrá a sus adversarios, al frente de la república Brasileña nuevamente

  • 1FANS dijo:

    wow sensillamente wow tremendo el periodista Pablo Gentili un hermoso texto. uno lo lee y parece que esta viviendo en carne propia esta historia, sensillamente wow.

  • sachiel dijo:

    “La historia parece desplomarse sobre sus cabezas, como si todo volviera a empezar….” no pierdan de vista nunca esa frase y su significado real, aquellos que piensan en ceder principios por limosnas, a costa de perder la real independencia, que a muchos quizas no les costó nada…

    Suena igual para cualquiera de los pueblos que abjuraron un dia y que no tuvieron la valentia de enfrentar la ignominia de volver al capitalismo salvaje.

  • sanmichel dijo:

    No solamente la gente buena del brasil, esa gente que esta luchando desde cada frente para restituir el humanismo en ese gigante suramericano, cada hombre de cada continente debe de resistir y luchar porque Lula sea liberado ya, adelante que Lula lo necesita, lo necesita esa america de hombres de paz, no puede ser que se salgan con la suya asi de fácil, levantemos tribunas abiertas de muros de ideas, así lo hizo Fidel y nuestro pueblo, y Elian lo liberaron, Cuba así lo ha hecho y se ha demostrado su integridad y prestigio, su dignidad y decoro. Por LULA a la batalla, que no es más que luchar por la Diginidad e Independencia, nuestra Soberanía.

  • Maria dijo:

    Que hermoso ese encuentro y que triste a la vez, pero la fuerza de ambos, por lograr la victoria del pueblo Brasileños es tan grande y como dice Dilma vamos a resistir, asì mismo “fuerza” que el objetivo està cerca

  • Jose dijo:

    Resistir es lo único que queda hermano Lula, tu personalidad, tus convicciones, tu honradez, tu deseo de lucha por un mundo mejor y por el beneficio de tu pueblo, te hacen inmenso, inmenso Si, hombre de pueblo, el mundo te mira, el mundo te apoya

  • Jorge L. dijo:

    Si la dignidad de los justos se impone, entonces volveremos a ver a Lula ó a Dilma gobernal en Brasil. Es triste saber que el simiento que sostiene esa democrasia no es firme, les falta conviccion, patriotismo. Defienden solo intereses vanales que inchen sus bolsillos y los mantengan en un estatus de aparente posicion privilegiada. Si pensaran que todos pueden vivir bien logrando una estable economía, distribuyendo de manera justa las enormes riquezas que tienen, entonces tendran un pais prospero y verdaderamente democrático. Para eso se deben cambiar los cimientos en mal estado.

  • Lourdes dijo:

    Qué tristeza siento al leer este artículo, una injusticia tan grande cometida contra Lula,tanta humillación, es duro sentirse con esa impotencia. Algún día se hará justicia, tiene que prevalecer la verdad .
    Fuerzas Lula.

  • Enrique Rebeca Pol dijo:

    Hasta cuando se güira la injusticia contra el compañero lula. hasta cuando se guaran los movimientos sociales callados. hasta cuando el mundo permitirá tanta injusticia. Los pueblos del mundo. que estamos haciendo para que liberen a un hombre que le dio la felicidad a su pueblo

  • JOSE ANTONIO dijo:

    ….que mundo mas absurdo este en que estamos viviendo….los poderosos y el dinero…de un lado y los pobres de la tierra del otro, son los dos bandos de los que hablaba Marti
    ” Lula; no por callado eres silencio” resiste y vencerás!!!!

  • Albert dijo:

    Está emotivo el artículo de Pablo Gentili, en realidad, es difícil pero yo espero que triunfe la verdad, la razón y se haga justicia dejando en libertad a Lula que solo trabajo por el bienestar de todos los Brasileños y ahora inventan lo de corrupción por la supuesta compra del apartamento que todos sabemos es maraña para tenerlo preso político para que no salga como presidente. Se ha perdido la democracia de ese país, golpes parlamentarios, persecución política, muerte de dirigentes de izquierda, en fin es muy lamentable lo que está ocurriendo porque al paso que vamos se convierte igual a la dictadura de hace unos 25 años.

  • Yasel de Pinar dijo:

    Fuerza Lula tienes el apoyo de Cuba y del Mundo los HP que te encarcelaron injustamente pagaran y bien caro, usted es un millonario en verguenza, horadez, respeto al pueblo millones de personas te siguen y seguiran.

  • zer dijo:

    Me brotan lagrimas, no puedo creer que tanta injusticia emane del hombre para el hombre, Dilma, no mengues, Brazil , continúa no pierdan la esperanza, Dios está con ustedes….Recuerden lo que dijo nuestro comandante….Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la Injusticia tiembla

  • Ing.Luis Enrique Fuentes Salas dijo:

    Fuerte articulo… pero hay que resistir. VENCEREMOS !!!

  • Mimisma dijo:

    Terminé como Dilma al salir de la celda de Lula; y me sorprendí cuando leí estás líneas:!mientras los pobres observan sin otro sentimiento que la humillación, la sumisión y la insignificancia!, espero que Brasil mas temprano que tarde se levante y ponga fin a tanto ultraje, y esas palabras de Dilma cuando se junta con los que defienden a Lula si se toma con fuerza y siguen en su lucha Resistiendo se vence, Brasileños hagan suyas estas palabras de Dilma !A resistir, Vamos resistir!

  • graffiti dijo:

    Si alguien necesita una prueba de que Lula nunca ha robado es el hecho de estar en esa celda, de ser un ladrón hoy fuera el presidente de Brasil, que nadie tenga duda de eso. Fuerza Lula, tus principios y tu pueblo te sacaran de la cárcel.

  • Lourdes Soria Vegué dijo:

    Amigo Lula, por su posicion hasta hoy no encuentro palabras para expresar, solo llevar hacia usted unas frase de nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando nos dio el significado de RESISTENCIA Y cito:
    “……escoger el camino de la resistencia significa que no solo solo seremos capaces de resistir, sino tambien de VENCER, lo puse en mayúscula, ya que estoy segura que ese es su final vencer, el pueblo de cuba le pide que se cuide.un abrazo revolucionario como el de Dilma qe lleva consigo solidaridad.

  • mery dijo:

    que lastima que cosas así sucedan, los buenos presos y los malos dirigiendo en libertad, pero lula tu eres fuerte y Brasil te necesita, los pobres te necesitamos, tu probaras tu inocencia y todo cambiara no se puede ocultar por siempre la verdad

  • fidelds dijo:

    Brasil es una pieza clave en la polític imperial con respecto a América Latina, allí se ensayó un método para la reconquista del poder y van a ahcer todo lo que tengan que hacer para impedir que Lula vuelva al poder.Para los ingenuos, para aquel que aún confiaba en la justicia esta es una prueba mayor de como los poderosos hechan mano a cualquier método y como el llamado poder judicial se ha puesto por entero al sevicios del garn capital.Las mentiras en algún momento se caerán por su propio peso, pero mucho me temo que sea tarde, cuando yaLula esté fuera de la batalla electoral, se sabrá que todo fue un montaje, como ya se sabe como destituyero a Dilma, pero la historia no tendrá marcha atras. Lo único que queda es la movilización total del pueblo, paralizar Brasil, pero no parece que se pueda. Es lamntable, pero es así, da rabia, pero es así, solo que no es honrado bajar los brazos, ! Hay que seguir luchando.!

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Pablo Gentili

Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

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