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Contra el burocratismo

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Artículo publicado en la revista Cuba socialista en abril de 1961.

Nuestra Revolución fue, en esencia, el producto de un movimiento guerrillero que inició la lucha armada contra la tiranía y la cristalizó en la toma del poder. Los primeros pasos como Estado Revolucionario, así como toda la primitiva época de nuestra gestión en el gobierno, estaban fuertemente teñidos de los elementos fundamentales de la táctica guerrillera como forma de administración estatal. El «guerrillerismo» repetía la experiencia de la lucha armada de las sierras y campos de Cuba en las distintas organizaciones administrativas y de masas, y se traducía en que solamente las grandes consignas revolucionarias eran seguidas (y muchas veces interpretadas en distintas maneras) por los organismos de la administración y de la sociedad en general. La forma de resolver los problemas concretos estaba sujeta al libre arbitrio de cada uno de los dirigentes.

Por ocupar todo el complejo aparato de la sociedad, los campos de acción de las «guerrillas administrativas» chocaban entre sí, produciéndose continuos roces, órdenes y contraórdenes, distintas interpretaciones de las leyes, que llegaban, en algunos casos, a la réplica contra las mismas por parte de organismos que establecían sus propios dictados en forma de decretos, haciendo caso omiso del aparato central de dirección. Después de un año de dolorosas experiencias llegamos a la conclusión de que era imprescindible modificar totalmente nuestro estilo de trabajo y volver a organizar el aparato estatal de un modo racional, utilizando las técnicas de la planificación conocidas en los hermanos países socialistas.

Como contra medida, se empezaron a organizar los fuertes aparatos burocráticos que caracterizan esta primera época de construcción de nuestro Estado socialista, pero el bandazo fue demasiado grande y toda una serie de organismos, entre los que se incluye el Ministerio de Industrias, iniciaron una política de centralización operativa, frenando exageradamente la iniciativa de los administradores. Este concepto centralizador se explica por la escasez de cuadros medios y el espíritu anárquico anterior, lo que obligaba a un celo enorme en las exigencias de cumplimiento de las directivas. Paralelamente, la falta de aparatos de control adecuados hacía difícil la correcta localización a tiempo de las fallas administrativas, lo que amparaba el uso de la «libreta». De esta manera, los cuadros más conscientes y los más tímidos frenaban sus impulsos para atemperarlos a la marcha del lento engranaje de la administración, mientras otros campeaban todavía por sus respetos, sin sentirse obligados a acatar autoridad alguna, obligando a nuevas medidas de control que paralizaran su actividad. Así comienza a padecer nuestra Revolución el mal llamado burocratismo.

El burocratismo, evidentemente, no nace con la sociedad socialista ni es un componente obligado de ella. La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un gran número de aprovechados que constituían la «corte» del político de turno. En una sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado está puesto al servicio de la burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el tránsito de los aprovechados y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo. Dado el peso de los «pecados originales» yacentes en los antiguos aparatos administrativos y las situaciones creadas con posterioridad al triunfo de la Revolución, el mal del burocratismo comenzó a desarrollarse con fuerza. Si fuéramos a buscar sus raíces en el momento actual, agregaríamos a causas viejas nuevas motivaciones, encontrando tres razones fundamentales.

Una de ellas es la falta de motor interno. Con esto queremos decir, la falta de interés del individuo por rendir un servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda mal.

Se puede establecer una relación directa y obvia entre la falta de motor interno y la falta de interés por resolver los problemas. En este caso, ya sea que esta falla del motor ideológico se produzca por una carencia absoluta de convicción o por cierta dosis de desesperación frente a problemas repetidos que no se pueden resolver, el individuo, o grupo de individuos, se refugian en el burocratismo, llenan papeles, salvan su responsabilidad y establecen la defensa escrita para seguir vegetando o para defenderse de la irresponsabilidad de otros.

Otra causa es la falta de organización. Al pretender destruir el «guerrillerismo» sin tener la suficiente experiencia administrativa, se producen disloques, cuellos de botellas, que frenan innecesariamente el flujo de las informaciones de las bases y de las instrucciones u órdenes emanadas de los aparatos centrales. A veces éstas, o aquéllas, toman rumbos extraviados y, otras, se traducen en indicaciones mal vertidas, disparatadas, que contribuyen más a la distorsión.

La falta de organización tiene como característica fundamental la falla en los métodos para encarar una situación dada. Ejemplos podemos ver en los Ministerios, cuando se quiere resolver problemas a otros niveles que el adecuado o cuando éstos se tratan por vías falsas y se pierden en el laberinto de los papeles. El burocratismo es la cadena del tipo de funcionario que quiere resolver de cualquier manera sus problemas, chocando una y otra vez contra el orden establecido, sin dar con la solución. Es frecuente observar cómo la única salida encontrada por un buen número de funcionarios es el solicitar más personal para realizar una tarea cuya fácil solución sólo exige un poco de lógica, creando nuevas causas para el papeleo innecesario.

No debemos nunca olvidar, para hacer una sana autocrítica, que la dirección económica de la Revolución es la responsable de la mayoría de los males burocráticos: Los aparatos estatales no se desarrollaron mediante un plan único y con sus relaciones bien estudiadas, dejando amplio margen a la especulación sobre los métodos administrativos. El aparato central de la economía, la Junta Central de Planificación, no cumplió su tarea de conducción y no la podía cumplir, pues no tenía la autoridad suficiente sobre los organismos, estaba incapacitada para dar órdenes precisas en base a un sistema único y con el adecuado control y le faltaba el imprescindible auxilio de un plan perspectivo. La centralización excesiva sin una organización perfecta frenó la acción espontánea sin el sustituto de la orden correcta y a tiempo. Un cúmulo de decisiones menores limitó la visión de los grandes problemas y la solución de todos ellos se estancó, sin orden ni concierto. Las decisiones de última hora, a la carrera y sin análisis, fueron la característica de nuestro trabajo.

La tercera causa, muy importante, es la falta de conocimientos técnicos suficientemente desarrollados como para poder tomar decisiones justas y en poco tiempo. Al no poder hacerlo, deben reunirse muchas experiencias de pequeño valor y tratar de extraer de allí una conclusión. Las discusiones suelen volverse interminables, sin que ninguno de los expositores tenga la autoridad suficiente como para imponer su criterio. Después de una, dos, unas cuantas reuniones, el problema sigue vigente hasta que se resuelva por sí solo o hay que tomar una resolución cualquiera, por mala que sea.

La falta casi total de conocimientos, suplida como dijimos antes por una larga serie de reuniones, configura el «reunionismo», que se traduce fundamentalmente en falta de perspectiva para resolver los problemas. En estos casos, el burocratismo, es decir, el freno de los papeles y de las indecisiones al desarrollo de la sociedad, es el destino de los organismos afectados.

Estas tres causas fundamentales influyen, una a una o en distintas conjunciones, en menor o mayor proporción, en toda la vida institucional del país, y ha llegado el momento de romper con sus malignas influencias. Hay que tomar medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas.

Si conocemos las causas y los efectos del burocratismo, podemos analizar exactamente las posibilidades de corregir su mal. De todas las causas fundamentales, podemos considerar a la organización como nuestro problema central y encararla con todo el rigor necesario. Para ello debemos modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas adjudicando a cada organismo y cada nivel de decisión su tarea; establecer las relaciones concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes, horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía. Esa es la tarea más asequible a nuestras fuerzas actualmente, y nos permitirá, como ventaja adicional, encaminar hacia otros frentes a una gran cantidad de empleados innecesarios, que no trabajan, realizan funciones mínimas o duplican las de otros sin resultado alguno.

Simultáneamente, debemos desarrollar con empeño un trabajo político para liquidar las faltas de motivaciones internas, es decir, la falta de claridad política, que se traduce en una falta de ejecutividad. Los caminos son: la educación continuada mediante la explicación concreta de las tareas, mediante la inculcación del interés a los empleados administrativos por su trabajo concreto, mediante el ejemplo de los trabajadores de vanguardia, por una parte, y las medidas drásticas de eliminar al parásito, ya sea el que esconde en su actitud una enemistad profunda hacia la sociedad socialista o al que está irremediablemente reñido con el trabajo.

Por último, debemos corregir la inferioridad que significa la falta de conocimientos. Hemos iniciado la gigantesca tarea de transformar la sociedad de una punta a la otra en medio de la agresión imperialista, de un bloqueo cada vez más fuerte, de un cambio completo en nuestra tecnología, de agudas escaseces de materias primas y artículos alimenticios y de una fuga en masa de los pocos técnicos calificados que tenemos. En esas condiciones debemos plantearnos un trabajo muy serio y muy perseverante con las masas, para suplir los vacíos que dejan los traidores y las necesidades de fuerza de trabajo calificada que se producen por el ritmo veloz impuesto a nuestro desarrollo. De allí que la capacitación ocupe un lugar preferente en todos los planes del Gobierno Revolucionario.

La capacitación de los trabajadores activos se inicia en los centros de trabajo al primer nivel educacional: la eliminación de algunos restos de analfabetismo que quedan en los lugares más apartados, los cursos de seguimiento, después, los de superación obrera para aquellos que hayan alcanzado tercer grado, los cursos de Mínimo Técnico para los obreros de más alto nivel, los de extensión para hacer subingenieros a los obreros calificados, los cursos universitarios para todo tipo de profesional y, también, los administrativos. La intención del Gobierno Revolucionario es convertir nuestro país en una gran escuela, donde el estudio y el éxito de los estudios sean uno de los factores fundamentales para el mejoramiento de la condición del individuo, tanto económicamente como en su ubicación moral dentro de la sociedad, de acuerdo con sus calidades.

Si nosotros logramos desentrañar, bajo la maraña de los papeles, las intrincadas relaciones entre los organismos y entre secciones de organismos, la duplicación de funciones y los frecuentes «baches» en que caen nuestras instituciones, encontramos las raíces del problema y elaboramos normas de organización, primero elementales, más completas luego, damos la batalla frontal a los disciplentes, a los confusos y a los vagos, reeducamos y educamos a esta masa, la incorporamos a la Revolución y eliminamos lo desechable y, al mismo tiempo, continuamos sin desmayar, cualesquiera que sean los inconvenientes confrontados, una gran tarea de educación a todos los niveles, estaremos en condiciones de liquidar en poco tiempo el burocratismo.

La experiencia de la última movilización es la que nos ha motivado a tener discusiones en el Ministerio de Industrias para analizar el fenómeno de que, en medio de ella, cuando todo el país ponía en tensión sus fuerzas para resistir el embate enemigo, la producción industrial no caía, el ausentismo desaparecía, los problemas se resolvían con una insospechada velocidad. Analizando esto, llegamos a la conclusión de que convergieron varios factores que destruyeron las causas fundamentales del burocratismo; había un gran impulso patriótico y nacional de resistir al imperialismo que abarcó a la inmensa mayoría del pueblo de Cuba, y cada trabajador, a su nivel, se convirtió en un soldado de la economía dispuesto a resolver cualquier problema.

El motor ideológico se lograba de esta manera por el estímulo de la agresión extranjera. Las normas organizativas se reducían a señalar estrictamente lo que no se podía hacer y el problema fundamental que debiera resolverse; mantener determinadas producciones con mayor énfasis aún, y desligar a las empresas, fábricas y organismos de todo el resto de las funciones aleatorias, pero necesarias en un proceso social normal.

La responsabilidad especial que tenía cada individuo lo obligaba a tomar decisiones rápidas; estábamos frente a una situación de emergencia nacional, y había que tomarlas fueran acertadas o equivocadas; había que tomarlas, y rápido; así se hizo en muchos casos.

No hemos efectuado el balance de la movilización todavía, y, evidentemente, ese balance, en términos financieros no puede ser positivo, pero sí lo fue en términos de movilización ideológica, en la producción de la conciencia de las masas. ¿Cuál es la enseñanza? Que debemos hacer carne en nuestros trabajadores, obreros, campesinos o empleados que el peligro de la agresión imperialista sigue pendiente sobre nuestras cabezas, que no hay tal situación de paz y que nuestro deber es seguir fortaleciendo la Revolución día a día, porque, además, ésa es nuestra garantía máxima de que no haya invasión. Cuanto más le cueste al imperialismo tomar esta isla, cuanto más fuertes sean sus defensas y cuanto más alta sea la conciencia de sus hijos, más lo pensarán; pero al mismo tiempo, el desarrollo económico del país nos acerca a situaciones de más desahogo, de mayor bienestar. Que el gran ejemplo movilizador de la agresión imperialista se convierte en permanente, es la tarea ideológica.

Debemos analizar las responsabilidades de cada funcionario, establecerlas lo más rígidamente posible dentro de causas, de las que no debe salirse bajo pena de severísimas sanciones y, sobre esta base, dar las más amplias facultades posibles. Al mismo tiempo, estudiar todo lo que es fundamental y lo que es accesorio en el trabajo de las distintas unidades de los organismos estatales y limitar lo accesorio para poner énfasis sobre lo fundamental, permitiendo así más rápida acción. Y exigir acción a nuestros funcionarios, establecer límites de tiempo para cumplir las instrucciones emanadas de los organismos centrales, controlar correctamente y obligar a tomar decisiones en tiempo prudencial.

Si nosotros logramos hacer todo ese trabajo, el burocratismo desaparecerá. De hecho no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos económicos del país, es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos dirigentes, fundamentalmente del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones de masas. Todos debemos trabajar para cumplir esta consigna apremiante del momento: Guerra al burocratismo. Agilización del aparato estatal. Producción sin trabas y responsabilidad por la producción.

(Con la colaboración del Proyecto Editorial de Ocean Sur y el Centro de Estudios Che Guevara)

Se han publicado 43 comentarios



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  • El Sandieguero dijo:

    Ay Che Guevara, qué grande fuiste, eres y serás para todos los revolucionarios del mundo. Combinaste el pensamiento agudo, oportuno y previsor como nadie en tu época y a la vez diste el más grande ejemplo con tu acción y sacrificio personal. Los revolucionarios cubanos te amamos pero en la realidad no hemos estado a tu altura ni aprovechado tu inmenso legado y ejemplo. Contigo me pasa como con Martí porque estoy seguro que la historia de Cuba hubiera sido muy diferente y para bien, de no haber ocurrido sus muertes tan tempranas. A propósito de este artículo sobre el burocratismo y para citar uno solito de nuestros muchos males me pregunto porqué no se aplicó y aprovechó lo que Guevara con una claridad asombrosa aqui denuncia desde hace casi 60 años. Solo me remito a citar textualmente una parte de su reflexión … ” Si nosotros logramos hacer todo ese trabajo, el burocratismo desaparecerá. De hecho no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos económicos del país, es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos dirigentes, fundamentalmente del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones de masas. Todos debemos trabajar para cumplir esta consigna apremiante del momento: Guerra al burocratismo. Agilización del aparato estatal. Producción sin trabas y responsabilidad por la producción” … perdónenme si a alguien le molesta eso que dice ahí pero no es mia la expresión es del Che Guevara… lo cierto es que el cuartioco está igualito que como el lo vio o incluso peor….

    • sachiel dijo:

      Que nadie se disguste ni moleste ni se me ponga bravo, es mi criterio: El Ché, ejemplo inmenso de revolucionario y de hombre, análitico, austero y severo para los asuntos revolucionarios de entonces, partió a cumplir su deber internacionalista a otras tierras, como le dictaba su conciencia, a él y a otros, pensando que la obra ya estaria encaminada por los que se quedaban.

      Error, perdonable por su estatura de HOMBRE, pero a ese paso los revolucionarios se hubieran ido todos a revolucionar el mundo al estilo cubano, y aqui quedarian los seudo revolucionarios, los que no se fueron a Miami para esperar la más minima oportunidad, los que escalaron posiciones detras del Ejercito Rebelde, en fin, los que tanto daño hicieron y hacen todavia, desde entonces, y los que no tiraron ni este tiro pero esperaron siempre que el maná les cayera del cielo, en vez de ganarselo. Algunos cayeron por su propio peso, otros emigraron, y algunos siguen en las sombras, pero visibles.

      Por suerte, Fidel, Raúl, Almeida, Ramiro, Celia, Vilma y otros miles de HOMBRES y MUJERES genuinamente cubanos, se quedaron donde tenian que estar (y sin dejar de hacer en otras latitudes) y formando generaciones, pero otro Ché no surgió para continuar lo que él marcó atinadamente; hizo falta que Fidel dirigiera un proceso de Rectificación de errores y tendencias negativas primero, y ahora tratar de cumplir los Lineamientos de la Nueva Politica Económica y Social (nada que ver con la NEP de Lenin, pienso), si todos, TODOS, apretamos de conjunto pa lante y no seguimos esperando el maná o en plan pichón, chillando y sin aportar realmente nada.

      ¿Se imaginan ustedes esta sociedad nuestra, con el Ché, Camilo, y cientos que iban a dar lo mejor de si y cayeron en otras tierras dignamente o victimas tempranas de enfermedad o accidentes, o en el combate diario contra la canalla contrarevolucionaria y proyanki, actuando hasta hoy?

      ¿Seriamos mejores, o no lo seriamos?

    • ak 50 dijo:

      que grande es nuestro COMANDANTE CHE ,siempre prediciendo el futuro desde aquella epoca,gracias che por alertarnos de antemano,pero me preocupa y me duele k si estuvieras vivo esto no sucederia aun en las sircustancia en que nos encontramos,ya el buerocratismo es una metastaci..cancer,y eso nos esta debilando y ahy se aprobechan y caen en corrupcion orto cancer mas

  • VNTURA CARBALLIDO PUPO dijo:

    Emparentada con las indisciplinas sociales, las manifestaciones de corrupción, la burocracia es uno de esos males que genera grandes insatisfacciones y disgustos en la población, con consecuencias tan nocivas que requieren inexorablemente extirparlas de raíz.
    El burocratismo tiene sus fuentes en la influencia excesiva de los funcionarios en el entorno de los asuntos públicos, de consumo con aparatos administrativos ineficientes, papeleo excesivo, rigidez, formalismos y abundantes trámites necesarios, no tan necesarios e innecesarios.
    El burocratismo es un fenómeno que ha minado por muchos años de nuestro proceso social, pero como todo fenómeno de este tipo experimenta cambios por su fuerte dinámica. Hoy podemos hablar de dos formas burocráticas de actuar; Las vinculadas con la corrupción o el soborno, y las manifestaciones para frenar las actividades, para justificar muchas cosas que se pueden hacer en la base y que se arguye las mesarías decisiones de los organismos superiores. Hoy casi todos los servicios, el que le extiende la mano al funcionario, le deja caer algo en el bolsillo, o le lleva la javita con cosas, como resuelta con las llamadas oficinas de trámites, para este fluyen las cosas y no ha y burocratismos, para el de bajos salarios o la gente que no se deja sobornar, entonces los asuntos tardan en solucionarse.
    Evidentemente, la única manera de dignificar el trabajo administrativo es liberándolo de tan nocivas concepciones de irrespeto al pueblo y de marcada ineficacia. Se conoce de empresarios que por su forma de ser han perdido prestigio, por ser corrupto, por ser burócrata, porque no los sustituimos con sangre joven, aunque no tenga la experiencia de estos.
    Existen más malas prácticas: múltiples y diversos resultan los ejemplos de este actuar, como el caso en el cual algunas secretarias y oficinistas se convierten en parapetos para justificar, por lo regular, la negativa a ser atendido un trabajador por el jefe, con socorridas excusas, entre ellas que “está reunido”, dentro de un amplio rosario.
    . Prácticas a las que no escapan instituciones que prestan servicios de trámites donde, indolentemente, por falta de actitudes, aptitudes, organización e iniciativas, propician que las personas retornen reiteradamente para solucionar asuntos con posible rápida respuesta.
    Meritorio y loable resultan las oficinas de atención a la población creadas en entidades y organismo, pero estas, como a veces sucede, no se pueden convertir tampoco en barricadas que impidan la llegada a los oídos de los directivos, de las inquietudes o quejas de los trabajadores, con razón o no, las cuales deben atenderse y canalizarse seriamente y generar respuesta creíble, de acuerdo con el Estado de derecho que construimos.
    Como en la Viña del Señor hay de todo, no escapan los que hacen cumplir con manifiesto exceso, lo que ellos estiman que “está regulado”, con incorrecto uso de las normas jurídicas para acceder a cualquier trámite.
    Hay directivos, administradores, que llegan a su puesto de trabajo cuando ya los trabajadores están sudando la camisa, y encuentran allí una cola de personas en su espera desde horas tempranas; inadmisible propio de personas indolentes que asumen conductas burocráticas donde está presente no solo la falta de respeto al soberano, sino con el ánimo de disgustar, se le puede dar una lectura sobre impredecibles aristas, con las que hay que tener los ojos bien abiertos.
    El General Presidente Raúl Castro, en el informe al VI Congreso del Partido, expresó: “Se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo y la fanfarria en las ideas y las acciones, o lo que es lo mismo, desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías para llegar a las esencias más profundas de las cosas”.

    • Jose dijo:

      El concepto de “indisciplinas sociales” es demasiado ambiguo y se presta para cualquier tipo de interpretación.
      Si tenemos leyes e instituciones que velan por la aplicación de estas, cualquier actividad o acción que viole las leyes es sencillamente un DELITO.
      Si tenemos normas que rigen el accionar de las empresas, las instituciones y las personas que trabajan en ellas, cualquier violación a esas normas debe ser sancionada conforme lo establecido.
      Así de simple, hagamos cumplir las leyes y las normas de forma pronta, expedita, apegados a derecho, con total imparcialidad, caiga quien caiga y dejemos la ambigüedad de las “indisciplinas sociales”, llamemos las cosas por su nombre para empezar a resolver los problemas con los pies en la tierra.

  • Kico Redel. dijo:

    Realmente el Che es un hombre de todos los tiempos, analizando este discurso del 61 me parece que lo esta pronunciando hoy. En esa epoca el Ghe tenia menos de 40, que diran los que piensan que hoy no existe una juventud preparada y conciente para asumir tareas en la Construccion de la Revolucion, hay jovenes desviados pero igual hay mayores de 50, yo confio en la juventud y su motor interno. Gracias

    • sachiel dijo:

      No se puede pensar en que no hay una juventud (lease de 20 años hasta 39) no preparada hoy, sencillamente, hay jovenes que se acostumbraron (en los 70, 80, 90 y demas años) a que les dijeran cómo hacer las cosas, a no generar ideas pues ya venian gratis en cajita y con celofan, y se creyeron muchos que eso, no me toca a mi o es tarea del otro de al lado, no mia.

      Esperemos, estimado Kico, que los jovenes nacidos del 1999 en adelante hagan bien los que le toque hacer, ahora y despues.

      • Cubanocogelucha dijo:

        ¿Se olvida usted Sachiel que el verticalismo se absolutizó en este país? ¿Que la excesiva centralización maniató, y maniata, numerosas iniciativas? Que fácil se dice que todo el mundo esperaba orientaciones de arriba. Que fácil es decir ahora que todos somos pichones con la boca abierta, que unicamente saben esperar por los de arriba. A finales de los años ochenta mi generación abogaba por el diálogo, y trabajo que costó que se entendiera que para dialogar deben haber dos, no uno. Y todavía hay quién desde su pequeña o mucha cuota de poder solamente se escucha a si mismo. Saludos.

  • mandy dijo:

    El CHE un nos sigue guiando y enseñando… Hombre Grande… Cuanta vigencia tiene este articulo del año 1961…. pareciera que se hubiese escrito ayer …. en buen cubano “el cuartico está igualito”

  • Utópico dijo:

    Al parecer todavía estamos en el año 1961, plena vigencia de este artículo a los días de hoy.
    Como vamos a luchar contra el burocratismo si los que se dicen en contra del mismo son los primeros burócratas?

  • OBSERVADOR dijo:

    ¨Estamos bien¨…..desde 1961, el Che hablaba de todos los males que afectaban el buen funcionamiento del país, han pasado 57 años y ninguno de los males que menciona en el artículo fueron solucionados en mas de medio siglo, IM-PRE-SIO-NAN-TE, menos mal que alguien tuvo la idea de publicar este artículo luego de tantos años, así reafirmo que no estoy equivocado

  • Adrián dijo:

    “En la tierra hace falta personas que trabajen más y critiquen menos, que
    construyan más y destruyan menos, que prometan menos y resuelvan más, que
    esperen recibir menos y dar más, que digan mejor ahora que mañana.”
    Ernesto “Che” Guevara

  • Dennis Rivero Nieves dijo:

    Gracias a dios alguin se da cuenta que el burocratismo es algo que afecta al pueblo , por que hay tramites que se pueden resolver en el mismo departamento y entonces te mandan para otro departamento lo cual crea disgusto en la poblacion .

  • armando dijo:

    Saludos:

    Murio el Comandante Ernesto Guevara luchando por la mayor causa de los pueblos; la libertad y soberania,

    “”” murio la lucha contra el burocratismo y el paternalismo en Cuba “”

  • chaviano dijo:

    Cuanta visión de nuestro Che, hace falta dar batalla a este mal arraigado al diario actual.

  • yai dijo:

    Triste, lamentable y dolorosamente ese artículo perfectamente podría ser publicado con la fecha de hoy; 57 años después no se si en Cuba hay más burocratismo, pero menos seguro que no.

  • Adrián Eduardo dijo:

    _”Yo no quiero que nadie diga aquí que fulano es buena gente. Porque, señores, casi siempre los buena gente, no son buenos revolucionarios. Para ser buena gente, hay que dejar hacer y deshacer. Los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran responsabilidades, a los que les importa lo mismo cumplir que no cumplir, a los que no les duelen los problemas, los que no tienen hígado y les importa poco todo, son los buena gente. Y los revolucionarios, señores, son los que, al revés de los buena gente: discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen sensibilidad y les duelen los problemas hasta el hígado”._

  • Elector dijo:

    Muy buen articulo, uno de los principales problemas es el liderazgo de los jefes y los metodos y esti.los de direccion y la planificacion de cada directivo a su nivel de direccion, que parte de los organismos de la administracion central del estado y OSDE no lo cumplen que pueden esperar las empresas, unidades empresariales de base y bases. Aqui hay tela por donde cortar.

  • el killer dijo:

    q tengamos q retomar un articulo publicado en 1961 es señal de q nos hemos congelados en el tiempo para algunas cosas, como esto q me recordo el capitulo de Panfilo cuando lo hicieron jefe o algo asi, y paso a revisar el pq de los problemas en cada lugar y Facundo lo destituyo pq ese no era el modus operandi jajajajjaj, no importa, gracias por mostrarnos estos articulos y q continue Panfilo para siempre, algun dia la “libreta” tendra q desaparecer no?

  • uncubano digno dijo:

    Tu lo dijiste Guevara … y hace 57 años. ¿Qué nos ha pasado en este tiempo? ¿Qué nos ha tenido anestesiados como nación entera? Desde los altos niveles de dirección, hasta el más pequeño de neustros CDRs.

    Es inadmisible que no hayamos podido hacerle frente de la manera correcta en casi 60 años a un problema tan magistralmente desenmascarado y dispuesta su solución. Seguimos haciendo guerrilla (casi 60 años despues). A sabiendas, desde hace tanto tiempo que funciona temporalmente, pero a la larga cuesta, como bien dijo el Che. Espero que esta reflexión tan actualizada, sirva para hacer un alto en el camino y replantearse completamente la situación, pueblo y gobierno, pero de verdad, sin adornos y sin espejitos.

    Gracias Che por poner voz con autoridad en boca de muchos que no pueden decir estas cosas.

    Ya vemos que lo que enfrentamos no es nada nuevo.

    A ver quién te contradice.

    Saludos

  • Dinardo Suárez Rojas dijo:

    Todos debemos trabajar para cumplir esta consigna apremiante del momento: Guerra al burocratismo. Agilización del aparato estatal. Producción sin trabas y responsabilidad por la producción. Aquí está la clave para erradicar este flagelo doloroso.
    Hasta la victoria siempre.
    Dinardo

  • JC dijo:

    Es como si el Ché estuviera ahora mismo observándonos, porque lo que expresó en estas ideas a principios de la revolución se mantiene casi intacto o ha empeorado en algunos sectores, sino que lo diga el que tiene que sufrir para hacer el más mínimo trámite en Vivienda a cualquier nivel, donde está entronizado el burocratismo, la centralización excesiva, la falta de respeto por las personas, las infinitas gestiones que hay que hacer y que llevan papeles y más papeles para sacar por ejemplo la propiedad de una casa, ojalá y las palabras del Ché lleguen a oídos receptores y se resuelvan éstos problemas de una vez.

  • RCL dijo:

    Parece haber sido redactado ! Ahora mismo !

  • Minz dijo:

    Lo que es una falta de respeto que a siete meses de pasar el ciclón, aun no se le venda al pueblo materiales de construcción, por ejemplo en la Ciudad de Camagüey usted va a los rastros y te dicen que están cerrados para los damnificados, en una Ciudad que el ciclón paso a cientos de Kilómetros, pero además un territorio que tiene una Fábrica de Cemento en Nuevitas, será que están tapando las ineficiencias productivas o de distribución con la naturaleza , no saben la falta que tiene la gente de estos materiales con el déficit de vivienda que hay en Cuba, que la gente no lo quiere regalado sino comprarlo, que por cierto el precio de un saco de cemento 165.00 pesos excesivo para el salario de cualquier obrero pero aun así con el sacrificio la gente quiere construir arreglar ? hasta cuando hay que esperar? que pase el otro ciclón y rogarle que te tumbe la casa para que te vendan los materiales, por favor estamos cansados.

    • Adrián dijo:

      Socio, estás desinformado y desinformando: Los materiales de construcción se están destinando a las áreas afectadas. La fábrica de Camagüey está produciendo, pero supliendo el cese y reparaciones de otras plantas. Si quieres saber, ve y date una vuelta por las áreas afectadas por Irma, donde aún queda mucho por hacer !.

  • uncubano digno dijo:

    Para que vean que este no es la única revelación de nuestra situación, les propongo otra aun más añeja, pero no por esto deja de ser actual y nada más y nada menos que de José Martí.

    Aqui les pongo el vínculo. https://es.wikisource.org/wiki/A_aprender_en_las_haciendas

    Para los que no tienen internet y si Cubadebate, les pongo el texto íntegro, habría que buscar en las obras completas de JM para citar este artículo pero como no lo recuerdo ahora mismo les puse el vínculo donde está y a continuación les pongo el texto.

    A aprender en las haciendas
    de José Martí

    Nueva York, agosto de 1883

    Nuestras tierras feracísimas, ricas en todo género de cultivos, dan poco fruto y menos de lo que debían por los sistemas rutinarios y añejos de arar, sembrar y recoger que aún privan en nuestros países y por el uso de instrumentos ruines.

    Surge de esto una necesidad inmediata: hay que introducir en nuestras tierras los instrumentos nuevos; hay que enseñar a nuestros agricultores los métodos probados con que en los mismos frutos logran los de otros pueblos resultados pasmosos.

    ¿Qué valía quedará en pie, qué competencia no será vencida, qué rivales mantendrán sus fueros cuando los instrumentos modernos, y las mejores prácticas ya en curso, fecunden las comarcas americanas? Buenos Aires sabe de esto, Buenos Aires que está sacando cada mes de estos puertos cuatro o seis buques cargados de instrumentos de agricultura.

    Mas ni todos nuestros pueblos gozan de la misma próspera condición que el de la Plata, ni en todos es posible la introducción cuantiosa de los nuevos y, por el tiempo y labor que ahorran, generosos aperos de labrar; ni la mera introducción de ellos en tierras no preparadas para recibirlos y hacerlos útiles, basta a cambiar como por magia, el estado rudimentario de nuestros cultivos.

    Ni se tienen en todas partes los capitales importantes que la compra de nuevos aprestos de cultivo necesitan; ni es suficiente que se entren por las tierras los instrumentos si no entra con ellos quien los maneje y acondicione el suelo para aprovecharlos; ni aun con los especiales halagos que las Exposiciones brindan, se atreven siempre los fabricantes de ellos a enviar sus productos a pueblos donde temen que la venta no compense los costos del envío.

    Si los instrumentos no van, pues, es preciso venir a buscarlos.

    Pero ya lo dijimos: aun cuando los instrumentos vayan, no van con ellos las nuevas prácticas agrícolas que los hacen fecundos. Esto no se aprende o se aprende mal, en libros. Esto no puede exhibirse en las Exposiciones. Esto, sólo en parte, y con grandísimo dispendio, podría enseñarse en las Escuelas de Agricultura. Hay que venir a aprender esto donde está en pleno ejercicio y curso práctico. Se manda–locamente acaso–a los niños hispanoamericanos, a colegios de fama de esta tierra, a que truequen la lengua que saben mal por la extraña que nunca aprenden bien; y a que, –en el conflicto de la civilización infantil, pero delicada que viene con ellos, –y la civilización viril, pero brusca, peculiar y extraña que aquí les espera, –salgan con la mente confusa y llena de recuerdos de lo que trajeron y reflejos imperfectos de lo nuevo que ven, inhábiles acaso ya para la vida espontánea, ardiente y exquisita de nuestros países, y todavía inhábiles para la rápida, arremolinada, arrebatada existencia de esta tierra. Los árboles de un clima no crecen en otro, sino raquíticos, descoloridos, deformes y enfermos.

    Pues así como se manda a los niños de Hispanoamérica a aprender lo que en sus tierras, por elementales que sean, aprenderían mejor, con riesgo de perder aquel aroma de la tierra propia que da perpetuo encanto y natural y saludable atmósfera a la vida; así como se sirve en oficinas de comercio, a adquirir tras largos años un puñado de prácticas vulgares que caben en una cáscara de nuez, y que se aprenden de igual modo en la casa propia, sin perder lo que se pierde, siempre en la ajena, así sin tanto riesgo y con mayor provecho, deben enviar los Gobiernos a agricultores ya entendidos; y los padres, a los hijos, a quienes quieran hacer beneficio verdadero con enseñarles en el cultivo de la tierra la única fuente absolutamente honrada de riqueza; y los hacendados, a hombres capaces de llevar luego a sus haciendas las mejoras que en las de acá vean, a estudiar la agricultura nueva en los cultivos prósperos, a vivir durante la época de una a varias cosechas en las haciendas donde se siguen los sistemas recientes, a adquirir en todos sus detalles, sin lo que no es fructífero, el conocimiento personal y directo de las ventajas de los métodos e instrumentos modernos.

    Urge cultivar nuestras tierras del modo que cultivan las suyas nuestros rivales.

    Estos modos de cultivo no viajan.

    Hay que venir a aprenderlos, puesto el ancho sombrero y la blusa holgada del labrador, al pie de las labranzas.

    Es acaso el único medio fácil, fecundo y perfecto de importar en nuestros países las nuevas prácticas agrícolas.

    Se mandan aprendices a los talleres de maquinaria, en lo que se hace bien: mándense, en lo que se hará mejor, aprendices a las haciendas.

    La América, Nueva York, agosto de 1883.

    • Lily dijo:

      Marti, fue mas alla les recomiendo un articuo que escribio HERBERT SPENCER, Europa, 1883,
      saludos

Se han publicado 43 comentarios



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Ernesto Che Guevara

Ernesto Che Guevara

Ernesto Guevara de la Serna. Universalmente conocido como el Che Guevara, o simplemente el Che. Fue un combatiente revolucionario, estadista, escritor y médico argentino-cubano. Su vida, conducta y su pensamiento se ha convertido en paradigma de millones de hombres y mujeres en todo el mundo.

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