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Proclama del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba

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El Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, Antonio Moltó Martorell, presenta la Proclama al X Congreso de la organización, en Santiago de Cuba, el 14 de marzo de 2017. Foto: Yoandry Ávila Guerra/ Cubaperiodistas.

El Presidente de la UPEC, Antonio Moltó Martorell, presenta la Proclama al X Congreso de la organización, en Santiago de Cuba. Foto: Yoandry Ávila Guerra/ Cubaperiodistas.

Colegas de toda Cuba:

Desde Santiago de Cuba, ciudad nacida con vocación de heroísmo, hoy, día de la prensa cubana, proclamamos nuestra fidelidad a un periodismo limpio, claro, veraz, creador, consagrado a servir a nuestros compatriotas. Somos, nadie lo ignora, quienes registramos y evaluamos  el acontecer buscando cuánto hay de nube en la flor y cuánto de flor en la nube, según el imperativo  de José Martí.

Por mandato profesional,  los periodistas vivimos con los ojos y los oídos arrimados a la actualidad. Nada repugna tanto a nuestra oficio como las llamadas “historias viejas”, noticias ya superadas, porque lo viejo, lo quedado atrás, nunca será el contenido esencial de los medios de información. Pero también sabemos distinguir la historia cotidiana, que pasa,  y  la Historia  que con caracteres mayúsculos se ha fijado en el pretérito con inclaudicable proyección de futuro,  para orientar y nutrir el decursar de la  nación.

Por tanto, no podemos olvidar jamás que nuestra prensa, el periodismo revolucionario, es decir, el periodismo que coadyuvó a que Cuba transitara de la dependencia a independencia,  de la esclavitud  a la libertad, nació en estas tierras orientales, en esas montañas que parecen custodiar, entre la neblina que las envuelve,  nuestra esencia de cubanos. Sí, en esas cordilleras, como en las cordilleras del alma cubana, posee la nación su mayor reserva de valores naturales, históricos y políticos.

Colegas:

Un día como hoy, 14 de marzo, el Apóstol, siguiendo con modesta fidelidad a sus antecesores, fundó hace 125 años el periódico Patria para unir y preparar la guerra necesaria de 1895.  Y entre los estampidos y el golpe metálico del machete resurgió el Cubano libre de la manigua en la campaña de los Diez Años, para acompañar  el nuevo y viejo  grito de Libertad o Muerte.

Convengamos, pues, que presentes han de estar El Cubano Libre, en sus dos épocas, y Patria. Y también El Habanero del padre Félix Varela, y La Fraternidad, de Juan Gualberto Gómez, y El Acusador, de Fidel pugnaz y joven líder, y Revolución, de la definitiva campaña por demoler cuarteles y romper cadenas, nuevamente dirigidas desde las montañas.

Nunca, colegas, será acto inútil volver nuestro rostro hacia esa Historia, y acercarnos a sus hechos, y a sus  hombres y mujeres, para  que cada uno de nuestros actos sean la garantía de que nuestra identidad como pueblo, y como ciudadanos y profesionales cubanos, se mantenga íntegra, inmune a la fragmentación.  De esos hombres, y de sus luchas con armas, pensamiento,  letras y periódicos nacimos como nación.

Son muchas y diversas las tareas que nos exige la Historia y el presente. Tenemos por delante la urgente tarea de cambiar el modelo de prensa para responder a reclamos históricos de los profesionales y de la sociedad y, a la vez, dar respuesta a los profundos cambios culturales y tecnológicos que vive hoy la comunicación en la era de la Internet y las plataformas sociales.

El estilo de periodismo más profundo, más crítico, más analítico que reclama nuestro pueblo, se evidencia ya en muchas de nuestras publicaciones, fundamentalmente en los medios provinciales, que han ido dejando a un lado el lenguaje apologético, el triunfalismo, la retórica compulsiva, para dar paso a una expresión más realista, más razonada y más equilibrada de las realidades que vive el país. Este es un logro indiscutible, que avalan premios y reconocimientos que se han dignificado con la presencia de reporteros, muchos de ellos muy jóvenes, que palpan cotidianamente la vida de los cubanos.

No cerramos los ojos, desde luego, a la cantidad de problemas, de deficiencias e insuficiencias que todavía tenemos. Hay zonas de nuestra prensa con un lenguaje demasiado burocrático, conmemorativo, dominado por los actos, por las actividades, por las efemérides y no por el valor intrínseco de las noticias y los temas. En algunos momentos,  las redes sociales han sido pasto de la bronca solariega, la vulgarización o festinación de la crítica, el ataque personal, la amenaza, las posiciones nihilistas o pseudorradicales, que crean confusión y desorientación, cuando no faltan a la ética y a los principios más elementales que constituyen la raíz de la tradición revolucionaria del periodismo cubano.

Colegas,

El momento actual es crucial. Nuestros sueños de un periodismo que se acerque más a los problemas y necesidades de los cubanos, deben reivindicarse en hechos.  Tenemos que concretarlos en la realidad y precisar con mayor profundidad cómo lo vamos a hacer en cada redacción, frente a nuestras audiencias que, como sabemos no son pasivas y están más segmentadas que nunca debido a la multiplicidad de opciones informativas y de pantallas, y tenemos que hacerlo de la manera más eficaz posible y esa eficacia es imposible en los tiempos que corren sin la ética y sin la ciencia.

Como sugería Julio García Luis, paradigma de periodista, debemos seguir haciéndonos una pregunta esencial: ¿puede haber periodismo en el socialismo? Para nosotros la respuesta es: sí, puede y debe haber un periodismo de calidad. ¿Es fácil? No. ¿Es un problema resuelto? No. ¿Hay que buscar una respuesta cubana a este problema? Sí. Comenta Julito en un texto memorable: “El capitalismo, obviamente, no sólo ha desarrollado una experiencia en este terreno, sino que posee determinadas ventajas. La irresponsabilidad que supone la propiedad privada de los medios es una de ellas. Lograr que la prensa nuestra, como parte del poder, sea capaz de aplicar de modo coherente el método de la crítica y la autocrítica, y autocuestionarse constantemente, como parte de la defensa y el perfeccionamiento de la obra de la Revolución, significa un salto ético sin precedentes.”

Ese es nuestro horizonte, queridos colegas. Tenemos un cuerpo de conceptos y herramientas teóricas, históricas y profesionales con las que trabajar y no hay retroceso posible. Nuestra perspectiva es cada vez más libertad, más amplitud, más responsabilidad y más profesionalidad.

Convocamos a cada redacción a pensar cómo transformar el medio, qué servicios podemos proveer a nuestro pueblo, cómo podemos ayudar al autosostenimiento de nuestra prensa sin convertirla en un negocio, de qué forma podemos mejorar los procesos de comunicación y la retribución y las condiciones de trabajo de nuestros profesionales. No nos desesperemos. El pueblo quiere mejorar el socialismo y quiere una prensa mejor, como todos nosotros que somos parte comprometida de esta sociedad esencialmente revolucionaria. Nuestras ideas son justas y están en línea con la voluntad de más participación, más democracia y más información.

Cuidemos celosamente la autoridad moral y la credibilidad de los medios y del Partido. Defendamos con intransigencia nuestros derechos y prerrogativas, pero hagámoslo, ahora más que nunca, sin prepotencia, sin arrogancia, con modestia, con sentido unitario y constructivo. No nos dejemos arrebatar el discurso del cambio. Somos nosotros los protagonistas principales de la transformación de la prensa y estamos en un punto donde, además, la revolución tecnológica es ineludible y se está produciendo justo en el campo de la comunicación y la información. Si no somos nosotros sus abanderados, otros lo enarbolarán. Si no los efectuamos dentro de la Revolución, el Partido y el socialismo, corremos el riesgo de que tomen caminos torcidos más tarde o más temprano fuera de la Revolución, del Partido y del socialismo. No vamos a permitir que tal cosa ocurra.

Desde Santiago de Cuba, a donde hemos venido a honrar a al Apóstol José Martí, y nuestro querido Comandante en Jefe, al pie del memorial y una piedra símbolo donde reposan sus cenizas, proclamamos los principios fundacionales de unidad y de compromiso con la verdad, la historia y la sociedad socialista a la que consagramos nuestra pasión por Cuba, con la misma devoción con que el hombre que descansa en esta tierra heroica dijo: “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro”.

Se han publicado 7 comentarios



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  • E.T. dijo:

    Ese discurso me parece que ya lo he oído. Suena bonito, pero lo que hace falta es que se aterrice. Nuestra prensa ha seguido desde que la conozco un camino trillado, trazado de antemano con muros muy altos para saltarlos. Es inconcebible que escuchemos las mismas palabras de una noticia en el TV, en todas las emisoras de radio, nacionales, provinciales o municipales, leamos lo mismo, con puntos y comas en los medios impresos y en los digitales, o sea no hay variaciones en la interpretación de un hecho, se sigue lo que se redacta u orienta desde los niveles superiores, asi no se hace el periodismo y si eso se exige invocando el socialismo entonces tendremos que analizar el concepto de socialismo que se está defendiendo. La inmediatez es otro de los atributos que debe tener nuestra prensa, no es aceptable que se divulgue un hecho importante pasados 3 dias de haber ocurrido, como las reuniones del consejo de ministros o del Comite Central, desgracidamente cuando sale nuestra noticia ya las redes internacionales han dado otra versión y recuerden hermanos periodistas que es un cuento el criterio que la primera impresión “no vale”, SÍ VALE, y ustedes tiene que lograr que la primera impresión sea de ustedes. Los exhorto a no embullarse con palabrería bonita, vayan al centro de los problemas y enfrenten a las estructuras o personajes que traten de amarrarlos, no miren los ejemplos que nos ha dado la Agricultura, la ANAP, el MINAZ y libren su batalla, que el pueblo necesita de ustedes. ¡¡Ojala publiquen estas palabras!!

  • MIGUELANGEL dijo:

    hace falta que conviertan las palabras en hecho y no queden en simples discursos formales, lindos, para agradar oidos, y cumplan la máxima martiana de evaluar, examinar, aconsejar dar mensajes. La palabra se hizo para decir la verdad, no para encubrirla. Esta proclama la he oido desde que tengo uso de razón. Los hechos dirán la última palabra. Admiro el periodismo, pero el valiente, arriesgado, comprometido, con la verdad, no con la caricia paternal de quien decide.

  • Alfredo dijo:

    Mientras no haya una ley de prensa todo seguirá igual por mucho que deseen cambiar el papel de la prensa. No es un problema subjetivo, es onjetivo.

  • Lidia dijo:

    Alguien se acuerda del chiste aquel del hombre que queria vivir en el noticiero de la television?

  • Alejandro dijo:

    Esta proclama tiene jazmín y jarrón. Me parece linda en su forma y grande en su contenido. Es verdad todo lo que se quiere en las opiniones que estoy leyendo; pero los periodistas deben estar consciente que Cuba no es un país europeo sin enemigo. Cuba tiene un enemigo que ha cambiado un poco en sus métodos de lucha; pero no ha cambiado su objetivo.
    Esto tampoco justifica lo que en ocasiones se lee y se escucha, hecho y dicho por profesionales de los medios que demuestran las desmotivaciones y falta de deseo con críticas mal hechas demostrando que la estrategia contra nuestra Patria los ha ido rozando.

  • MAGO dijo:

    ET, evidentemente eres un periodista que se respeta, por favor, incluye al MINSAP en esa lista y dile a Milenis Torres que visite mas a los consultorios y hospitales a los que va el pueblo para que vea las verdades VERDADERAS y viva la redundancia. Todo en los noticieros es una maravilla, y muy optimista, mientras que en la calle, la gente esta llena de dudas e incertidumbres, decepcionadas de largas esperas y estresada de tan dificil que esta la vida desde todos los puntos de vista. Los pocos momentos de critica social, se remiten solo a mostrar el problema y a entrevistar a algun que otro funcionario, pero esta lejos de llegar a la causa de tanta destruccion, burocratismo, corrupcion y olvido. Deben cuestionar mas a los dirigentes y funcionarios que tengan que ver con cada problema y, sobre todo ir desde su raiz verdadera hasta su resolucion. Muevanse por los barrios, investiguen, cuestionen, creer que es enemigo de este pais aquel que cuestiona lo mal hecho, no importa quien sea el culpable, eso si es estar insentivando la apatia y la oposicion. Mis respetos, compañeros periodistas, no dejen de respetarse para que podamos respetarlos a ustedes.

  • REFLEXIVO dijo:

    Muy buena la Proclama, no se podía esperar otra cosa, pero la prensa se tiene que librar de lastres, que vinieron de fuera pero que en estos tiempos, ya no caben, como autocensuras, falta de inmediatez de la verdadera y otros problemitas. En ocasiones, estamos escuchando la misma noticia, como dice otro comentarista, con las mismas palabras, pero además, dos días seguidos y las hay que lo merecen, pero otras con que salgan en un par de noticieros, bsta, por otro lado, no sé cómo van a hacer, pero la calidad de reportajes, entrevistas, enunciados de noticias y otras variantes, es terrible, comenzando por la mala dicción, las faltas de ortografía, los cambios a los nombres y apellidos a personalidades, el uso de sinónimos incorrectos, las voces de algunos corresponsales que transmiten de provincias, que no debían transmitirse por desagradables. Jóvenes a aplaudir: Cristina, Indira, Alejandro Quintana entre los jóvenes, los del Canal Habana y entre los no muy jóvenes, Serrano y su compañera del NTV, Mariuska (¿Dónde está?), Isabelita, Talía, Mirelys y otros.
    Por favor, se desprestigia la prensa. ¿No hay correctores ni nadie que revise, rectifique y enseñe? Se gradúan muchos con problemas, lo que ha hecho bajar la calidad. Lo peor es que cuando dicen o pronuncian algo mal, para la mayoría, está bien porque salió por la prensa (Por las tres modalidades).
    Muchas veces no se publican noticias, porque son problemas que no quieren que se sepan, como las epidemias (no sé por qué, porque cuando la gente lo sabe, actúa mejor que si lo sorprende el problema), incendios. Se han quemado ómnibus y tiendas y uno se entera cuando pasa por allí y ve los escombros. ¿En qué quedamos, está orientado eliminar el secretismo o no?

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