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Cuba en los medios estadounidenses: algunas consideraciones al respecto

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El podio en la Embajada de los EEUU, donde hablaría el Secretario de Estado John Kerry este 14 de agosto en La Habana. Foto: Ramón Espinosa/ AP

El podio en la Embajada de los EEUU, donde hablaría el Secretario de Estado John Kerry este 14 de agosto en La Habana. Foto: Ramón Espinosa/ AP

Por Olga Rosa González Martín, investigadora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU), de la Universidad de La Habana

Para los estadounidenses ha sido de una forma y para los cubanos de otra completamente diferente. Y es que no podemos obviar que en los procesos de construcción de la realidad hay mediaciones que en el caso de la historia compartida entre Cuba y los Estados Unidos pasa no sólo por la raíz histórica del conflicto sino por elementos geopolíticos, ideológicos, culturales; en esencia, por la propia cultura política de los estadounidenses que, sin lugar a dudas, está marcada por el Destino Manifiesto y el papel de liderazgo que a nivel internacional los Estados Unidos consideran que deben tener.

Por otro lado, tampoco debe obviarse el hecho de que, por lo general, cuando de política exterior se trata, es el ejecutivo quien impone la agenda. En el caso de Cuba, en particular, tal y como apunta Saul Landau aunque discutible, los medios toman su lead, sin sentido crítico alguno, de la Casa Blanca. De ahí la importancia de prestarle atención a la manera en que los medios le están explicando al mundo la relevancia del 17 de diciembre de 2014. Cuando repasamos lo que se ha publicado sobre el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba y el futuro y complejo proceso de normalización de relaciones que debe seguirle, nos damos cuenta de que, posiblemente, lo dicho por McNamara puede repetirse.

Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre el papel de los medios de comunicación en el mundo. Mucho también sobre el papel que han desempeñado estos en los Estados Unidos en función de los intereses de las élites estadounidenses en la consecución de sus objetivos de política exterior. Sin embargo, lo que nadie niega es que si en algo han sido inteligentes y han demostrado tener pensamiento estratégico y éxito, es en contarles a sus ciudadanos y al mundo lo que les interesa y de la manera en que les interesa. En esto, el paradigma ha sido Samuel Adams (propagandista de la causa de la independencia) quien, junto a James Rivington (líder de los conservadores) y John Dickinson (líder de los liberales), fue el artífice de una intensa campaña de propaganda inter-colonial que pasó a la historia como el esfuerzo más sostenido de difusión de ideas hecho en esos años (1763-1783).[1]

Según Adams, para ganar el conflicto había que cumplir con cinco requisitos básicos: justificar las razones de la lucha, dar a conocer las ventajas de la victoria, levantar a las masas al alimentarle el odio hacia el enemigo, neutralizar cualquier argumento lógico y razonable propuesto por la oposición y presentar todos los temas en blanco y negro de forma tal que hasta el más simple obrero pudiera entenderlos.[2]

Y aunque han pasado 232 años desde 1783 hasta la fecha, los cierto es que las recomendaciones de Adams pueden aplicarse a la manera en que las élites estadounidenses les han contado a su pueblo –y a buena parte del mundo también– la historia del conflicto entre los Estados Unidos y Cuba, especialmente después del triunfo de la Revolución cubana.[3] Como diría el propio Robert McNamara en la primera sesión de la Conferencia Tripartita sobre la Crisis de Octubre celebrada en La Habana en enero de 1992:

– Se ha enseñado a los estadounidenses que fueron los Estados Unidos los que liberaron a Cuba de España, mientras que los cubanos aprendieron que esta liberación fue resultado de su larga lucha por la independencia.

Los estadounidenses se consideran idealistas y desinteresados por no haberse anexado a Cuba a raíz de la Guerra Hispano-Norteamericana; los cubanos, en cambio, piensan que los Estados Unidos han tratado de valerse de todas las oportunidades para dominar su nación.

Los estadounidenses creen que utilizaron la Enmienda Platt para mediar en los litigios internos de Cuba y resolverlos, los cubanos tienden a pensar que la enmienda se diseñó para permitir a Estados Unidos intervenir en el país con fines egoístas.

Por último, los estadounidenses se inclinan a pensar que sus inversiones en Cuba contribuyeron al desarrollo del país, y el gobierno cubano ha sabido interpretar esas relaciones económicas como una explotación.[4]

Esta frase demuestra cuán importante es la manera en que se cuenta una historia. Para los estadounidenses ha sido de una forma y para los cubanos de otra completamente diferente. Y es que no podemos obviar que en los procesos de construcción de la realidad hay mediaciones que en el caso de la historia compartida entre Cuba y los Estados Unidos pasa no sólo por la raíz histórica del conflicto sino por elementos geopolíticos, ideológicos, culturales; en esencia, por la propia cultura política de los estadounidenses que, sin lugar a dudas, está marcada por el Destino Manifiesto y el papel de liderazgo que a nivel internacional los Estados Unidos consideran que deben tener. Por otro lado, tampoco debe obviarse el hecho de que, por lo general, cuando de política exterior se trata, es el ejecutivo quien impone la agenda. En el caso de Cuba, en particular, tal y como apunta Saul Landau aunque discutible, los medios toman su lead, sin sentido crítico alguno, de la Casa Blanca.[5]

De ahí la importancia de prestarle atención a la manera en que los medios le están explicando al mundo la relevancia del 17 de diciembre de 2014. Cuando repasamos lo que se ha publicado sobre el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba y el futuro y complejo proceso de normalización de relaciones que debe seguirle, nos damos cuenta de que, posiblemente, lo dicho por McNamara puede repetirse.

Si fuéramos a hacer una ‘división histórica’ en torno a la manera en que la prensa estadounidense ha presentado Cuba hasta el 17 de diciembre de 2014 pudiéramos hablar de tres etapas o fases:

1.- Cuba como un apéndice natural de los Estados Unidos, un vecino al que hay que ayudar, una mujer a rescatar, una fruta madura a recoger, un niño o bebé al que hay que enseñar, guiar;

2.- un paraíso a disfrutar luego de que con la ayuda estadounidense los cubanos dejaran de ser ignorantes, bárbaros, brutos, supersticiosos, oprimidos, viciosos y, finalmente, abrazaran la civilización;

3.- una dictadura en la que se violan todos los derechos que debe eliminarse para implantar una democracia al estilo estadounidense.

En la primera etapa estamos hablando del siglo XIX en el que no sólo se justifican los intereses expansionistas de los Estados Unidos a partir de la Ley de Gravitación Política, la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, sino de su intervención en la Guerra Hispano-Cubano-Americana que frustra la independencia de Cuba, dejando de ser colonia para ser un protectorado estadounidense. Sin embargo, no es hasta finales del siglo que Cuba aparece como noticia y elemento de interés para el público estadounidense. Con la ayuda de los principales periódicos del país en un momento en que se desarrolla el sensacionalismo en el periodismo como parte de la rivalidad entre Hearst y Pulitzer, se orquestó una excelente campaña propagandística[6] que, en esencia, mostraba a Cuba como una pequeña isla ubicada en el Caribe, colonizada por una potencia europea que había cometido atrocidades y de la cual no se podía liberar por su debilidad y hasta incapacidad. Se hizo toda una historia en la que se enfatizaba en la necesidad de que Estados Unidos interviniera para liberar y salvar a los cubanos del yugo español.[7] De esta manera, se vendió la imagen de los estadounidenses como héroes y la de los cubanos como aquellos que nada o bien poco hicieron para alcanzar su libertad. Así, la Guerra Hispano-Cubano-Americana pasó a la historia estadounidense como la Guerra Hispano-Americana (Hispanic-American War), obviando la participación de los cubanos en el conflicto y la historia de sus luchas por la independencia de la nación.

Si algo ejemplifica el sentimiento de los Estados Unidos como salvadores y garantes de que Cuba, finalmente, alcanzaría la civilización, fue la Proclama del General John Brook en la toma de posesión del gobierno de Cuba en enero de 1899:

Al Pueblo de Cuba: habiendo venido como representante del presidente para continuar el propósito humanitario por el cual mi país intervino para poner término a la condición deplorable de esta Isla (…) el gobierno actual se propone dar protección al pueblo para que vuelva a sus ocupaciones de paz, fomentando el cultivo de los campos abandonados y el tráfico comercial (…) Para ello se valdrá de la administración civil aunque esté bajo un poder militar para el interés y el bien del pueblo de Cuba y de todos los que en ella tengan derechos y propiedades».[8]

Una vez ocupado el territorio cubano, el gobierno de Estados Unidos consolidó el control de la isla con la imposición de la Enmienda Platt en la Constitución de 1901, el Tratado Permanente, el Tratado de Reciprocidad Comercial y el Tratado Naval. Durante todo este tiempo, y hasta el triunfo de la Revolución en 1959, Cuba fue una verdadera neocolonia. La economía cubana estaba en manos estadounidenses y, supuestamente, todo marchaba bien. La política de Buen Vecino de Roosevelt fue para «ayudar a Cuba y a los latinoamericanos» mientras dormían su siesta. De ahí que esa segunda etapa de representación de Cuba en los medios estadounidenses sirviera para que periodistas de la talla de Matthews que cubrieron las acciones del movimiento revolucionario cubano en la Sierra Maestra no entendieran la esencia de la revolución cubana como parte de un proceso histórico que no solo se centraba en la lucha por la independencia nacional sino que tenía un marcado carácter anticolonialista y antiimperialista.

Es por ello que cuando triunfa la Revolución y el gobierno cubano revolucionario comienza a aplicar medidas de carácter nacionalista que no necesariamente se ajustaban a lo que los Estados Unidos esperaban de una revolución tercermundista (adopción de los estándares democráticos estadounidenses), la misma prensa que había minimizado o ignorado por completo la represión de Batista y que le había prestado escasa atención al control ejercido por la mafia sobre los clubes y hoteles de La Habana, ahora se convertía en un categórico defensor de la «democracia cubana» y en un crítico de Fidel por no celebrar elecciones al estilo estadounidense.[9]

Así se produce la ruptura total de las relaciones entre los dos países, pero a la opinión pública de los Estados Unidos, y a la del mundo también,[10] se le dice que es el nuevo gobierno de La Habana el que pone punto final a casi dos siglos de «buenas relaciones» con Washington. Surgen, entonces, los cuatro grandes pretextos sobre los que se comenzaría a perfilar la política de los Estados contra Cuba y que, a su vez, se convierten en los macro temas sobre los que se construye la «realidad» cubana en el país norteño. Estos son: la expropiación de propiedades a compañías estadounidenses, Cuba como país comunista, Cuba como país que apoya el terrorismo internacional (desde 1982 y hasta 2015) y, por último, la violación de derechos y la necesidad de la llamada transición hacia la democracia.

De ahí que por más de 50 años, los líderes revolucionarios hayan sido satanizados por los medios estadounidenses y la imagen que se ha dado sobre los cubanos es la de un pueblo que vivió bajo la «represión» de un «dictador» que no respetaba los más mínimos derechos humanos, que no permitía elecciones libres y democráticas y que no pretendía abandonar el poder bajo ningún concepto;[11] los «exiliados» en Miami son las víctimas que han logrado escapar de la «tiranía» y los contrarrevolucionarios que viven en la isla son los «disidentes» que abogan pacíficamente por una Cuba libre y democrática.[12]

Es por ello que las noticias de tipo humano y las historias de vida debían destacarse para que se viera que a Cuba no la habían abandonado sólo los ricos sino la gente de pueblo que también se oponía a las medidas que se estaban tomando. La invasión de Playa Girón debía darse a conocer –y así se hizo- como un conflicto entre cubanos sin que mediara la intervención de los Estados Unidos.[13] La idea de una Revolución que comenzó con «fusilamientos masivos» a criminales de guerra luego de juicios sumarísimos y que después se convirtió en una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos (Crisis de Octubre) estuvo presente tanto en el discurso político como en el informativo hasta terminada la Guerra Fría. La presencia militar de Cuba en algunos países africanos también fue muy bien utilizada en los planes propagandísticos que comenzaron a mostrar a Cuba como un «satélite» de la URSS, socavando así cualquier posibilidad de que se viera el proceso revolucionario como algo exitoso, sino más bien como un sistema parasitario incapaz de articular estrategias de desarrollo político, económico y social independientes a las de la antigua Unión Soviética.

De ahí que cuando en los años 80 se estudia como parte de la Guerra Fría la construcción de las imágenes que sobre Cuba hacen el Christian Science Monitor, el Journal of CommerceLos Angeles Times, el Miami Herald, el New York Times, el San Francisco Chronicle Examiner, el Washington Post, el Wall Street Journal,así como Business WeekForbesFortuneHarpersNewsweekNew York Review of BooksTime y U.S. News and World Report, los principales temas publicados en una muestra de 396 artículos[14] son: derechos humanos (19.4%), cubano-americanos (11.6%), política exterior de Cuba (11.1%), la política de los Estados Unidos hacia Cuba (10.9%), Fidel Castro y el sistema de partido único (9.6%) y la economía cubana (8.1%). Estos fueron tratados de una

manera selectiva, generalmente negativa y occidentalizada. Los temas cubiertos reflejaron típicamente los intereses de la política exterior oficial de los Estados Unidos, ignoraron los intereses de Cuba y desatendieron temas de posible interés para el público estadounidense como la asistencia médica, seguridad laboral, educación y calidad de vida.[15]

Asimismo, al analizar la manera en que ABC, CBS y NBC cubrieron Cuba entre 1988 y 1992, Soderlund et. all, apuntan que para finales de la Guerra Fría los principales temas sobre Cuba fueron: (1) tráfico de drogas y la relación de Castro con Manuel Noriega de Panamá; (2) retirada de Cuba de Angola; (3) visita de Mijail Gorvachov a Cuba y relaciones Cuba-URSS/Rusia; (4) juicio y ejecución del General Arnaldo Ochoa; (5) crisis de la economía cubana; (6) abusos de derechos humanos en Cuba; (7) Juegos Panamericanos; (8) Fidel Castro como gobernante y personalidad; y (9) nuevos elementos en torno a la Crisis de los Misiles a partir de una serie de encuentros entre participantes cubanos, soviéticos y estadounidenses.[16] De manera general, estos autores concluyen que Castro y los sistemas económico y político cubanos fueron presentados de manera muy negativa, viéndolos todavía dentro de los marcos de la Guerra Fría.[17]

Con el llamado fin de la Guerra Fría y con la tranquilidad de que ya la isla no constituía una amenaza para los Estados Unidos, la «realidad» de Cuba comienza a perfilarse a partir de la dinámica interna de lo que ocurre en el país y se deja a un lado el activismo internacional de Cuba. Así, surge lo que Prieto González calificó como la tríada mercado-pluripartidismo-elecciones libres.[18] El énfasis en que la economía cubana había caído en crisis fue uno de los platos fuertes en el orden del día. Fundamentalmente, se hizo hincapié en los pobres resultados que se estaban alcanzando en la industria azucarera y en la reducción de las importaciones provenientes, en su gran mayoría, de los países socialistas y de la URSS. De esta manera, se destacaba la dependencia de Cuba de la antigua Unión Soviética y se demostraba la incapacidad del sistema económico cubano de satisfacer las necesidades básicas de la población. El tema del bloqueo no fue de los prioritarios y tampoco lo fueron las reformas económicas adoptadas por la dirección del país, aunque sí fueron criticadas por no corresponderse con las recetas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional. Por otro lado, comienza a cubrirse sin mucha relevancia la relación entre Cuba y Canadá, además del turismo.

Ya para finales de la década del 90 tiene lugar la crisis de Elián González Brotóns y en un estudio hecho sobre la manera en que The Washington Post, The New York Times y de The Wall Street Journal presentan el caso se concluye que la imagen dada sobre Cuba fue negativa, aún y cuando los dos primeros periódicos tuvieron una postura mucho más objetiva que el último.[19]

En 2003, Soderlund analizó la cobertura que la televisión estadounidense hizo sobre la visita del ex presidente Carter a Cuba y concluyó que, de manera general, y en contraste con resultados obtenidos de estudios hechos sobre la cobertura que The New York Times había realizado sobre Cuba entre 1959 y 1996, los medios estadounidenses habían presentado a Fidel Castro en términos menos negativos.[20]

Por su parte, en su estudio realizado en Cuba sobre la manera en que The New York Times cubrió el tema Cuba entre febrero y marzo de 2003, Garcés demostró que las fuentes oficiales constituyeron el 88,4% de las 162 informaciones que se examinaron (133 noticias y más 29 notas interpretativas), mientras que las fuentes alternativas, definidas por el autor del estudio como organizaciones no gubernamentales y otros grupos miembros de la sociedad civil, fueron solo el 11,6%.[21]

En esta última década también se han hecho investigaciones en torno a la cobertura que sobre Cuba ha realizado la gran prensa estadounidense y se obtuvieron los siguientes resultados: tanto The Washington Post como The New York Times y The Wall Street Journal continúan enfocando la realidad cubana a partir de la llamada tríada mercado-pluripartidismo-elecciones libres, donde los ‘disidentes’ son ‘reprimidos’ pues viven bajo la ‘represión absoluta de un tirano que no permite a los cubanos hablar libremente y mucho menos pensar’, porque siempre están bajo la mirada vigilante del ‘régimen opresor’.[22] Asimismo, CNN, por ejemplo, le dedicó 24 productos comunicativos al tema de la muerte del contrarrevolucionario Orlando Zapata y el 46.7% de ellos versó sobre la contrarrevolución, el 19.23% sobre la relación Cuba-Estados Unidos y el 15.38% sobre la situación interna.[23]

Cuando se produce la enfermedad del Comandante en julio de 2006 y hasta el momento en que se hace la elección del Consejo de Estado en febrero de 2008, The Washington Post –si bien mantuvo los temas mencionados anteriormente- presentó

puntos de ruptura con posiciones anteriores y que reflejaron el disenso entre las élites de poder, a partir de la enfermedad de Fidel Castro. La principal ruptura identificable fue la que invocó al pragmatismo para pedir un cambio de táctica en la política que produjera resultados más efectivos al lidiar con el problema cubano. El alejamiento de la línea dura, puesta en práctica no solo por la Administración de George W. Bush, pasaba por levantar las prohibiciones de viajes de los cubano-americanos y, más adelante, de los ciudadanos estadounidenses; una segunda idea implicaba la concesión de mayores facilidades en el comercio, aunque esto no significaba el levantamiento absoluto del embargo (bloqueo), pero sí, al menos, un paso hacia una posible normalización.[24]

Esta ruptura, no obstante, se corresponde con el debate entre las élites políticas en torno a Cuba.[25] Por otro lado, tanto The New York Times como The Washington Post le han dado al tema del bloqueo en la última década un perfil tan bajo que, a pesar del encuadre desfavorable que se le dio al bloqueo entre el 2006 y el 2010, careció de la magnitud y la resonancia necesaria para activar la opinión pública estadounidense a favor de una normalización de la relaciones entre Cuba y los EE.UU.[26]

Si bien puede considerarse que, de manera general, la cobertura negativa en torno a Cuba en los Estados Unidos ha estado marcada, entre otros elementos, como dijimos al principio, por la propia cultura política estadounidense que no les permitió a sus periodistas comprender el proceso revolucionario en toda su magnitud, tampoco puede obviarse el hecho de la inaccesibilidad de la mayoría de los líderes de Cuba[27] y de los funcionarios públicos de la isla a los medios estadounidenses. Y esto es importante porque aquí radica la necesidad de prestarle atención a la manera en que los medios le están explicando al mundo la relevancia del 17 de diciembre de 2014.

Hasta ahora, y de manera muy preliminar, pues el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas anunciado por Obama y Raúl Castro en diciembre de 2014 aún está en curso y un análisis más preciso de la cobertura de la gran prensa estadounidense y de los medios en general al respecto lleva mucho más tiempo,[28] elaboraría en calidad de premisa, quizás, que la agenda en torno al proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas, así como aquella en torno al futuro proceso de normalización de relaciones, ha seguido imponiéndose por los Estados Unidos y por fuentes estadounidenses, aunque se destaca la habilidad de Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, en las conferencias de prensa ofrecidas a los medios luego de las rondas de negociaciones, que han marcado los pasos que han conducido al proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Sin embargo, más allá de las figuras de Raúl Castro como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y de Josefina Vidal, es casi nula la presencia de los funcionarios públicos cubanos explicándole al mundo las implicaciones que para Cuba, sus respectivos ministerios, y su sistema social en general tendría este proceso. En una muestra de sólo veinte artículos[29] seleccionada entre el 17 de diciembre de 2014 y junio de 2015 se constata que las fuentes predominantes fueron las estadounidenses, específicamente las siguientes: el presidente Obama, Roberta Jacobson, Subsecretaria de Estado y jefa de la delegación estadounidense que condujo las rondas de negociaciones con Cuba; los senadores Marco Rubio, Robert Menéndez, Jeff Flake de Arizona, así como los representantes Barbara Lee’s (D-Calif.), Mark Sanford (R-S.C.); Rep. Mario Díaz-Balart (R-Fla.);Nancy Pelosi, Líder de la Minoría de la Cámara; Jeb Bush, antiguo gobernador de la Florida y aspirante a la presidencia; Rick Scott, gobernador de la Florida; Sarah Stephens, directora del Center for Democracy in the Americas; Robert Muse, abogado estadounidense especializado en la legislación estadounidense en torno a Cuba; Michael Shifter de Diálogo Inter-Americano; James Williams, director de Engage Cuba; Rob Rowe, vicepresidente y consejero asociado de la Asociación de Bankeros Estadounidenses (American Bankers Association), Josh Earnest, secretario de prensa de la Casa Blanca; Ron Christaldi, presidente a la Gran Cámara de Comercio de Tampa (Greater Tampa Chamber of Commerce); entre otros.

Desde la academia cubana ha habido mayor participación en los debates que antes, destacándose en la muestra Rafael Hernández de la Revista Temas; Omar Everleny del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana; Jesús Arboleya, del Centro de Investigaciones de Política Internacional, además de otros profesores de la Universidad de La Habana. En los artículos estudiados también se citaron a los llamados disidentes Yoani Sánchez, Guillermo Fariñas, Berta Soler, etc. Sin embargo, no aparece declaración alguna emitida por un ministro o un ministerio, de un parlamentario cubano. Nada. Es como si no tuvieran nada que decir en torno al acontecimiento más importante del conflicto entre Cuba y los Estados Unidos después del triunfo de la Revolución, por solo reducirlo a su estado bilateral, aunque estamos claros de que se trata de un conflicto con una notable dimensión multilateral.

De ahí que abogue no sólo por la necesidad de que se defina desde las instituciones cubanas cómo se va a dialogar con los Estados Unidos, cómo les van a explicar tanto a sus públicos internos como externos la manera en que se relacionarán con ese país. Si bien es cierto que la mayor parte de las medidas anunciadas por el Presidente Obama están encaminadas a fortalecer el sector privado en Cuba, lo cierto es que eso tendrá que hacerse dentro del marco legal existente en el país. Por lo tanto, las instituciones cubanas tendrán que mediar en estos procesos.

Mas, esto no debe dejarse a la buena voluntad, pues se ha demostrado que todavía prima el concepto de «fortaleza sitiada» en Cuba. Por lo tanto, se impone la necesidad de una ley de comunicación en Cuba –no sólo ley de medios- que regule el ejercicio de la comunicación en todos sus niveles para que el sistema de comunicación pública cubano pueda, entre otras cosas, funcionar como debe ser.

Notas

[1]Para más detalles ver: Michael Emery and Edwin Emery: The Press and America: An Interpretative History of the Mass Media, 7th edition, Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall, ©1992.

[2] Ibídem, pp. 46-47.

[3] Para más detalles ver Jon Elliston: Psywar on Cuba. The declassified history of US anti-Castro Propaganda, Ocean Press, Australia, 1999.

[4] Robert McNamara en “El Mundo al Borde de la Guerra Nuclear, Conferencia Tripartita, 1992”, Primera Sesión, 9 de enero de 1991, Editora Política, 2013, p.7.

[5] Saul Landau: “U.S. Media Images of Postrevolutionary Cuba Shaped by Government Policy and Commercial Grammar”, Latin America Perspectives, Issue 150, Vol. 33, No. 5, September 2006, p. 125.

[6] Sin embargo, historiadores como Ian Mugridge consideran que aunque Hearst exageró un considerable número de noticias sobre Cuba, había suficiente información sobre los horrores que realmente tenían lugar en Cuba a partir de las informaciones de fuentes oficiales estadounidenses que eran suficientes como para despertar la indignación en contra de las acciones españolas. Para más detalles, ver Thomas G. Paterson: U.S. Intervention in Cuba, 1898: Interpreting the Spanish-American-Cuban-Filipino War, ponencia presentada en evento sobre la Guerra de 1898 en el Instituto de Historia de Cuba entre el 29 de junio y el 1 de julio de 1994.

[7] Miralys Sánchez Pupo: “La prensa norteamericana llama a la guerra, 1898”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998.

[8] Proclama del General John Brooke en la toma de posesión del gobierno de Cuba, Cuartel General de la División de Cuba, Enero 1ro, 1899.

[9] Saul Landau: “U.S. Media Images of Postrevolutionary Cuba Shaped by Government Policy and Commercial Grammar”, Ob, cit., 122.

[10] Interesante resulta el siguiente documento: Arthur Schlesinger, Memorandum to the Political Warfare Subcommittee of the Cuban Task Force, May 8, 1961, en Jon Elliston: Psywar on Cuba. The declassified history of US anti-Castro Propaganda, Ob. cit., pp. 68-71.

[11] Para ampliar sobre el tema de la imagen de Cuba en Estados Unidos ver, entre otros, los artículos del investigador cubano Alfredo Prieto González: “La prensa y la opinión pública norteamericana hacia América Latina”, Cuadernos de Nuestra América, Vol. VI, No. 12, enero-junio, 1989; “Cuba en la prensa norteamericana: la conexión cubana”, Cuadernos de Nuestra América, Vol. VII, No. 15, julio-diciembre, 1990; “Cuba en los Medios de Difusión Norteamericanos”, Revista Temas, No. 2, abril-junio, 1995; Olga Fernández: “La Gran Prensa Norteamericana Editorializa a Cuba: Años 90”, ponencia presentada en la XXII Conferencia de la Latin American Studies Association (LASA), Marzo 16-18, 2000, Hyatt Regency, Miami, Florida; William H. Flanigan y Nancy H. Zingale: “Forty Years of United States Public Opinión toward Cuba”, ponencia presentada en evento sobre elecciones presidenciales del año 2000 en Estados Unidos, Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, Cuba; Bill Solomon: “Cubriendo Cuba: la crisis de los balseros. Agosto-septiembre de 1994”, Revista Temas, No. 20-21, enero-junio, 2000; del mismo autor: “Self Reflections: U.S. Press Coverage of Cuba”, ponencia presentada en la American Sociological Association Conference, 2000.

[12] Para profundizar en el tema ver, entre otros, Jesús Arboleya Cervera: “La Contrarrevolución Cubana”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2000; Hernando Calvo Ospina y Katlijn Declercq, “¿Disidentes o Mercenarios?”, Casa Editora Abril, 2003; Rosa Miriam Elizalde y Luis Baez: “Los Disidentes”, Editora Política, 2003.

[13] Interesantes en este sentido resultan los siguientes documentos: Arthur Schlesinger, Memorandum for the President “Cuba: Political, Diplomatic and Economic Problems”, April 10, 1961, en Jon Elliston: Psywar on Cuba. The declassified history of US anti-Castro Propaganda,Ob. cit., pp. 40-44; Memorandum from C. Tracy Barnes of the Central Intelligence Agency to the President’s Special Assistant (Schlesinger), April 11, 1961, en Ibídem, pp. 45-46.

[14] Flora Biancalana, June Kress, Janis Lewin, Ed McCaughan and Cecilia Platt: Tropical Gulag. The Construction of Cold War Images of Cuba in the United States, Draft Document, Global Options, Research and Advocacy on World Affairs, 1986, p. 58.

[15] Ibídem, p. 56.

[16]Walter C. Soderlund, Ronald H. Wagenberg and Stuart H. Surlin: The Impact of the End of the Cold War on Canadian and American TV News Coverage of Cuba: Image Consistency or Image Change? Canadian Journal of Communication, Vol. 23, No. 2, 1998.

[17]Ibídem.

[18] “Cuba en los medios de difusión norteamericanos, Revista Temas, No. 2, abril-junio, 1995.

[19] Para más detalles ver Olga Rosa González Martín: “Gran prensa y opinión pública estadounidense: Elián González”, Colección Foro, Editora Política, La Habana, 2005, ISBN: 959-01-0652-8.

[20]Soderlund, Walter C.: “U.S. Television Network News Coverage of the Carter Visit to Cuba, May 2002.” Paper prepared for presentation at the “Annual Meeting of the Canadian Political Science Association”, Halifax, Nova Scotia, Canada, 2003.

[21] Garcés Gorra, Raúl: La construcción simbólica de la opinión pública. Escenarios teóricos y prácticas mediáticas contemporáneas, Tesis Presentada en Opción al Grado de Doctor en Ciencias de la Comunicación, 2007, p. 108.

[22] Para más detalles ver Olga Rosa González Martín: Gran prensa y opinión pública estadounidense: Elián González, Colección Foro, Editora Política, La Habana, 2005; «Cuba, África y el Medio Oriente: ¿iguales y diferentes?», Tricontinental, No. 174/2012, Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), Cuba, pp. 13-18; «La opinión pública de Estados Unidos y Canadá hacia Cuba: un estudio comparativo», En Montero Contreras, Delia y Raúl Rodríguez Rodríguez (Comp.): Políticas públicas, relaciones bilaterales e identidad en Canadá. Una nueva connotación en el inicio del siglo XXI, Editorial Félix Galván,  Universidad de La Habana, Cuba, 2007, ISBN: 978-959-16-0534-4, pp. 111-133.

[23] Olga Rosa González Martín: Cuba, África y el Medio Oriente: ¿iguales y diferentes?”, Ob. cit., p. 17.

[24] Miguel Ernesto Gómez Masjuán: «Cuba en el The Washington Post: ¿tiempo de cambio? Un análisis del discurso periodístico desde la proclama del Comandante en Jefe hasta la elecciones del nuevo Consejo de Estado», Tesis en Opción al Grado de Master en Ciencias de la Comunicación, Marzo, 2009, p. 172.

[25] Todas las visiones negativas que la gran prensa presenta en torno a Cuba sirven como justificación al gobierno estadounidense para mantener tanto a Radio y a TV Martí como parte de su sistema de transmisiones civiles para el exterior. Para un estudio en torno al mismo ver Olga Rosa González Martín: «El sistema de transmisiones de los Estados Unidos hacia el exterior: cambios y tendencias actuales» en Colectivo de Autores: Los EE.UU a la luz del siglo XXI, Ob, cit., pp. 326-350.

[26] Matthew Edward SWEENEY: «Framing the Cuban Embargo: US Media Coverage, Public Opinion and Foreign Policy Responsiveness on the Cuban Embargo from 1990 to 2010», Tesis presentada en Opción al Título de Master en Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad del Salvador, Buenos Aires, Junio 2011, pp. 54-55.

[27] Saul Landau: “U.S. Media Images of Postrevolutionary Cuba Shaped by Government Policy and Commercial Grammar”, Ob. cit., 119.

[28] Habría que esperar a la inauguración de las embajadas en La Habana y en Washington, además de que habría que considerar los rasgos que tipifican la comunicación en red (hipertextualidad, multimedialidad e interactividad) pues estamos trabajando con las versiones online.

[29] Michael D. Shear: “For Obama, More Audacity and Fulfillment of Languishing Promises”, The New York TimesDEC. 17, 2014, http://www.nytimes.com/2014/12/18/us/politics/cuba-action-is-obamas-latest-step-away-from-a-cautious-approach.html (consultado el 13/07/2015); Damien Cave: “In U.S.-Cuba Embrace, Rusty Gears of Cold War Diplomacy Finally Move”, The New York Times, DEC. 17, 2014, http://www.nytimes.com/2014/12/18/world/americas/in-us-cuba-embrace-rusty-gears-of-cold-war-diplomacy-finally-move.html (consultado el 13/07/2013); Tom Hayden: “Why the US-Cuba Deal Really is a Victory for the Cuban Revolution. The left should recall and applaud the long resistance of tiny Cuba to the northern Goliath”, The Nation, December17, 2014, http://www.thenation.com/article/why-us-cuba-deal-really-victory-cuban-revolution/ (consultado el 10/07/2015); Mark Mazzetti, Michael S. Schmidt and Frances Robles: “Crucial Spy in Cuba Paid a Heavy Cold War Price”, The New York Times, DEC. 18, 2014, http://www.nytimes.com/2014/12/19/world/americas/cia-mole-now-out-of-prison-helped-us-identify-cuban-spies.html?_r=0 (consultado el 13/07/2015); Andrea Rodriguez And Anne-Marie Garcia: “Cubans hope for better future with US-Havana deal”, AP, Dec. 18, 2014 4:15 AM EST, http://www.bigstory.ap.org/article/86a34f0059ee456989a06d1efe4264ce/cubans-cheer-historic-renewal-us-relations (consultado el 19/06/2015); Amanda Sakuma: “‘Deep disagreements’ emerge in first round of US-Cuba talks”, 01/23/15 01:16 PM—Updated 01/23/15 02:33 PM, MSNBC, http://www.msnbc.com/msnbc/deep-disagreements-emerge-first-round-us-cuba-talks (consultado el 13/06/2015); Lizette Alvarez: “Radio and TV Martí, U.S. Broadcasters to Cuba, Emerge From Cold War Past Facing Uneasy Future”, The New York Times, MARCH 24, 2015, http://www.nytimes.com/2015/03/25/us/radio-tv-marti-cuba.html (consultado el 13/06/2015); Clay Waters: “Oh the Irony: NYTimes Finds America’s Cuba Media Service to Lack ‘Balance, Fairness and Objectivity’”, March 25, 2015 | 9:19 PM EDT, http://newsbusters.org/blogs/clay-waters/2015/03/25/oh-irony-nytimes-finds-americas-cuba-media-service-lack-balance (consultado el 13/06/2015); Cristina Marcos: “House rejects easing Cuba travel restrictions”, THE HILL, 06/04/15 12:28 PM EDT, (consultado el 04/06/2015); “Picturesque, but doing poorly. Despite the thaw with the United States, politics is paralysing the economy. The first of two stories”, The Economist, May 16th 2015 | HAVANA | From the print edition, http://www.economist.com/news/americas/21651300-despite-thaw-united-states-politics-paralysing-economy-first-two (consultado el 22/06/2015); “Day zero or D-Day? The tricky task of unifying a crazy system of exchange rates”, May 16th 2015, HAVANA, The Economisthttp://www.economist.com/news/americas/21651292-tricky-task-unifying-crazy-system-exchange-rates-day-zero-or-d-day (consultado 22/06/2015); H.T.: “Why Cubans are still fleeing to America”, May 18th 2015, 23:50, The Economist, http://www.economist.com/blogs/economist-explains/2015/05/economist-explains-21 (consultado el 22/06/2015); The Associated Press: “Washington Removes Cuba From US List of Terrorism Sponsors”, The New York Times, May 29, 2015, 2:34 P.M. E.D.T., http://www.nytimes.com/aponline/2015/05/29/us/politics/ap-us-united-states-cuba.html (consultado el 15/06/2015); Christopher O’donnell: “Cuba’s removal from U.S. terror list opens door in Tampa”, May 29, 2015, Updated: May 29, 2015 at 08:12 PM, http://tbo.com/news/politics/kerry-signs-order-removing-cuba-from-us-terror-list-20150529/ (consultado el 15/05/2015); Lesley Wroughton and Matt Spetalnick: “Exclusive: U.S.-Cuba deal expected in early July to restore ties, reopen embassies”, Sat Jun 13, 2015 12:26am EDT, http://www.reuters.com/article/2015/06/13/us-cuba-usa-exclusive-idUSKBN0OT00I20150613(consultado el 14/06/2015); Associated Press: “On visit to Havana, Republican senator says opening of US embassy in Cuba is ‘imminent’”, The Star Tribune, June 13, 2015 — 8:37pm, http://www.startribune.com/republican-senator-sees-us-embassy-in-havana-coming-soon/307273871/ (consultado el 16/06/2015); HAVANA (AP): “Republican senator sees US embassy in Havana coming soon”, Published 02:07 June 14, 2015, http://www.neurope.eu/ap_feed/on-visit-to-havana-republican-senator-says-opening-of-us-embassy-in-cuba-is-imminent/ (consultado el 15/06/2015); John Paul Rathbone: “Thaw in US-Cuba relations heightens business expectations”, Financial Times, June 15, 2015 11:09 pm, http://www.ft.com/cms/s/2/15afe7cc-fb0e-11e4-9aed-00144feab7de.html(consultado el 22/06/2015); Daniel Trotta: “A Castro son rises in Cuba”, Reuters, June 17, 2015 11:51 AM, http://news.yahoo.com/castro-son-rises-cuba-155112827.html (consultado el 22/06/2015): The Associated Press: “Close but no cigar: US-Cuba wrangle on embassies 6 months on”, Last updated: Wed. Jun. 17, 2015 – 04:08 am EDT, http://www.fortwayne.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20150617/AP01/306179996/-1/TOPNEWS (consultado el 21/06/2015).

(Tomado de Pensar en Cuba)

Se han publicado 17 comentarios



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  • rccc dijo:

    Quizás sea mucho pedir que uno de esos grandes periodicos estadounidenses publique este trabajo excelente y muy claramente documentado. En ese supuesto los ciudadanos de ese país podrían acceder a otros puntos de vista no habituales para ellos y hasta seguramente algunos saquen sus propias conclusiones comparando.

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Abarcador trabajo investigativo. Veremos los comentarios de algunos foristas que nunca se han detenido a leer ni uno solo de los trabajos a los que aquí se hacen mención y mucho menos a buscar en la historia verdadera de las intenciones de dominación continental de los gobiernos estadounidenses desde la mismísima Declaración de Independencia en 1776. Para algunos de ellos, “los problemas de Cuba con EU son por culpa de la Revolución”.
    Incluso, después del 17 D, se han incluido paulatinamente algunas palabritas clave en los discursos oficiales. Revisen a ver si al principio de las negociaciones encuentran las palabras “relaciones con el estado y autoridades cubanas”. Solamente se hablaba de sociedad civil, privados, democracia….

  • Octaviano Navarrete S. dijo:

    Muy bueno u oportuno este artículo de Olga Rosa Gonzalez M.. Un trabajo serio y bien documentado. Me adhiero a la propuesta de rccc y agrego que debería publicarse en Granma.
    Aprovecho el contexto del artículo para abundar algo sobre toda esta perfidia mediática acerca de Cuba.
    Es evidente que a muchos personajes de la ultraderecha del gobierno de EU y sus lacayos de la Mafia cubana miamense, les ha caído como un laxante las anunciadas aperturas de embajadas y el proceso de normalización en las relaciones Cuba –EU lo que han manifestado de diferentes formas.
    He estado observando últimamente la publicación en varios medios de Miami, sobre todo el Nuevo Herald y el Diario de Cuba, extrañas noticias que podrían parecer, solamente eso, una noticia sobre un tema, pero si vemos de que noticias se trata y en qué momento se publican, su secuencia y la elaboración del texto, es evidente la pérfida intención de crear o reforzar la imagen negativa que se tiene de Cuba para influir en el subconsciente del público al que va dirigida, en este caso fundamentalmente la comunidad cubana que radica en Miami y otras ciudades y al pueblo norteamericano que lee esa prensa.
    Solo mencionare algunas:
    1.- Una universidad de EU considera falsas o erróneas las cifras que Cuba presenta de la mortalidad infantil, cuestionando a las autoridades y su veracidad.
    2.- Cubana de Aviación es la línea aérea más mala del mundo, solo superada negativamente por Corea del Norte. Presentan una foto de un viejo avión a hélice en una pista desastrosa.
    3.- Las remesas que envían los residentes en EU a sus familiares en Cuba van a la arcas de los hermanos Castro a través de las TRD y no al incremento y desarrollo de los negocios privados.
    4.-Las nuevas áreas WIFI son un desastre, lentas, la conexión a Internet casi imposible además de Satanizar a ETECSA.
    Son casuales tantas noticias negativas? Naturalmente huelgan los comentarios.
    Hay muchos otros ejemplos y todos con el mismo objetivo de manipular las mentes de los lectores y crear las matrices de opinión negativas y usarlas para sus intereses.

    Apoyo la propuesta de la compañera Olga Rosa de la imperiosa necesidad de una Ley de Medios en Cuba.

  • Hector Martinez dijo:

    Muy valioso, importante con un contenido que marca pautas sobre recursos, ideas, historia, actitudes y provecho de la situación que se abre entre EEUU y Cuba con motivo del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Por supuesto que en la evaluación presentada aparecen en forma nutrida diversos funcionarios del estado norteamericano y muy poca presencia mediática de las contrapartes cubanas. Me parece que no puede ser de otro modo. Los EEUU se han caracterizado por ser mas mediáticos que cualquier otra potencia, esto incluye un acuerdo tácito e implicito entre el poder del gobierno y el poder de los medios, que se manifiesta en el servicio de punta de lanza para atender, atacar, medir posiciones, opinar, confundir, etc., en otras palabras para dirigir a la opinión pública principalmente a sus componentes politizados, su discurso para potenciar sus posiciones y denigrar al contrario, asi sea una mayoría el que se identifica como contrario. La necesidad de moldear el pensamiento para atraerlo a sus posiciones resulta una necesidad imperativa, asi lo entienden gobierno y medios en EEUU desde casi siempre. Tampoco ha podido ser de otro modo.

    Para atraer a sus posiciones de fuerza, aunque no parezcan de tal condición, tienen que avanzar primero en transmitir su pensamiento dando un rodeo que no parece manipulador, pero que a la larga termina quedando muy claro para todos, aunque no sea entendido de acuerdo a las diversas advertencias que los estudiosos realizan al respecto.

    No cabe duda que tal desempeño ha sido planificado, discutido, establecido, estudiado y ejecutado tomando en cuenta toda la experiencia histórica sobre el tema, donde parte de la dominación ejercida por largos años, ha creado verdaderos especialistas como profesionales, instituciones y agencias de información de diversa índole que se junta con los enormes recursos disponibles y hacen parecer el asunto de tal magnitud que una de las primeras reflexiones y observaciones al respecto viene dada por la falta de correspondencia que existe entre ese ejercicio y en este caso, el de Cuba tomando en cuenta el tema del restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

    Considero que es a los EEUU quienes tienen que explicar mas sobre el tema, pues el cambio de estrategia para cumplir con sus mismos objetivos largamente acariciados, proviene de la potencia mientras que a Cuba le ha correspondido insistir en sus reivindicaciones, tal cual lo ha hecho a lo largo de decenas de años como todos sabemos.

    La posición histórica de Cuba no ha cambiado y eso lo sabe una inmensa mayoría tanto del pueblo cubano como del mundo entero. Y esas reivindicaciones amparadas por el derecho nacional e internacional siguen siendo totalmente válidas. Por ejemplo, Cuba debe continuar insistiendo en el cese del bloqueo tal como todos los años lo ha venido planteando a nivel de Naciones Unidas donde ha conseguido el apoyo casi total a su propuesta.

    No hay cambio de objetivo y la política de Cuba sobre el tema dificilmente pueda cambiar de escenario, pues como se sabe, no se puede hacer en solitario, con sus funcionarios o con sus propios medios.

    Precisamente es ese contexto mundial, multilateral favorable a Cuba el que ha hecho la reacción de EEUU que ahora se pretende explicar con el rostro amable del gobierno, sus funcionarios y de los medios que le son afines.

  • camilo dijo:

    Muy bueno el articulo. Deberia revisarse, no obstante, la edición pues tiene un par de parrafos repetidos. Saludos

  • Máximo dijo:

    Excelente artículo y una vez más hace alusión a uno de los males entronizados en nuestros medios e instituciones: la falta de información y de claridad en el análisis de los temas internos de nuestra sociedad y economía. Para citar palabras de la autora del artículo: “Es como si no tuvieran nada que decir en torno al acontecimiento más importante del conflicto entre Cuba y los Estados Unidos después del triunfo de la Revolución”.

  • I.P.Ramirez dijo:

    Esto nos da la certeza que la batalla de idea no termina se nos abren otros frentes, profundo análisis, que nos sirva de guía en la guerra de las comunicaciones estoy de acuerdo con Navarrete debería de publicarse en Granma

  • TIERRAVERDE dijo:

    MAGNIFICO TRABAJO, MUY REAL. LA LUCHA CONTINUA, DE FORMA DIFERENTE PERO EL OBJETIVO SIGUE EN PIE… DESTRUIER LA REVOLUCION CUBANA. NO PERDAMOS EL CAMINO. SE DERRAMO MUCHA SANGRE PARA TENER POR LO MENOS INDEONDENCIA…

  • Cipriano dijo:

    Excelente artículo, debe de tener mayor visibilidad en los medios. Periodistas y colegas de Olga Rosa deben seguir el ejemplo. Aquí en CD es como una conferencia solo escuchada por los que asisten a una sala reducida. Es cierto que nuestros funcionarios y periodistas son incapaces de opinar si antes no le ha sido orientado o ha habido un pronunciamiento oficial y ni así. Artículos como este o al menos parecido no existen, los funcionarios incluidos ministros nada dicen sobre el tema y el impacto de las relaciones en el “futuro” para sus entidades, seguimos “sitiados”, aunque nuestro General Presidente haga llamados diferentes. Se dice que lo que no se anuncia no se vende y nosotros no somos buenos en eso mientras le dejamos el campo abierto a los “vecinos”. Aunque todos sabemos cuales son sus propósitos y proyectos a largo plazo todo lo que hagamos para impedirlo es poco.

  • tf dijo:

    Excelente artículo de Olga González, uno de los mejores que he leído sobre el tema.
    Solo acotaré algo:
    Es muy difícil que un ministro o funcionario en Cuba tenga una iniciativa, mucho más relacionada con el diferendo Cuba-EE UU, o con la política interna o externa del sistema en su conjunto. A ninguno se le ocurriría tamaña audacia (o disparate, como dirían) porque podrían “quemarse”, decir algo indebido o que se considere indebido, etc.
    PRIMERO: No se atreven a decir nada. Nunca se han atrevido, no les han dado facultades para eso. Ni siquiera los cancilleres cubanos tienen cierta autonomía. Son ante todo ejecutores de las orientaciones superiores y trabajan por resolver los problemas evidentes del país. Fuera de eso, el carácter monolítico del sistema no permite que existan debates o declaraciones públicas que puedan discordar entre sí.
    Al menos hasta hoy. Solamente vi algo de eso cuando una vez en el Granma, se publicaron cartas del entonces ministro de Agricultura o Azúcar (no recuerdo el nombre) y Raúl, entonces ministro de Defensa, donde cada cual exponía sus criterios discrepantes sobre el papel del EJT y si debía participar o no en una determinada cosecha. Fue a mediados de los noventa, y algo muy excepcional en Cuba. Cuando el escándalo de los títulos perdidos por los servicios jurídicos, que no se podían repetir, era lógico que el Ministerio de Educación Superior y el de Justicia publicaran sendas notas en la prensa, y no pasó nada. No les interesa ni hacer saber su criterio.

    Tampoco considero que tengan toda la información, o incluso alguna información.

    Si bien la idea general de bajar tensiones, ir normalizando relaciones, promover el intercambio, es aprobada, vista como ineludible, amargamente o felizmente necesaria (depende del ministro o funcionario) en el gobierno cubano, y debe haber sido ciertamente debatida o al menos informada/consultada, la estrategia ha sido celosamente guardada, hubo conversaciones secretas por varios años, el personal que ha llevado a cabo las negociaciones no es el tradicional (nótese la falta de Alarcón y otros) por lo sensible del asunto. No se ha filtrado nada, no ha desertado nadie, ningún dirigente habló de más. Entonces, lo sabían bien pocos. El estilo de Raúl Castro siempre ha sido bien discreto, y esto está en su estilo, típico en su línea.

    SEGUNDO: Los ministros no saben por donde va el proceso, ni cuando empezó, ni adónde quiere llegar la máxima dirección. Recordar que en Cuba, el Polit-Buró sigue siendo el círculo más selecto y pertenece al Partido, no al gobierno. No existen contactos tan directos entre todos los ministerios y sus similares norteamericanos, sino a través de la comisión de negociaciones, donde no pueden detallarse las cosas.

    Además, Cuba le viene muy bien la apertura, el intercambio, reblandecer el bloqueo, lograr insertarse económicamente, etc. Pero en realidad, sabrá qué hacer con todas las propuestas de negocios, intercambios, proyectos, colaboración, criterios, algunas con venenos incluidos, otras muy ventajosas, provenientes de los EE UU. Si para aprobar un proyecto d colaboración extranjera son mil trámites, incluyendo enseñarlo a las FAR ¿?, para aprobar una inversión extranjera se buscan y rebuscan mil criterios, opiniones, viajes, comprobaciones, para bien y sobre todo para mal, y eran pocos intercambios, criterios, inversiones, ahora con una avalancha de ideas, propuestas, retos, nuestros burocratizados y temerosos organismos están desbordados, desempolvando propuestas engavetadas, buscando ideas, consultando cosas. Los organismos cubanos, estarán ahora el CITMA, el MEP, etc. buscando a ver con qué armar carteras de propuestas para los yankees? Que es por lo que supuestamente les han pagado todos estos años, por tener propuestas y proyectos.

    TERCERO: Entonces, no saben qué harán con ello. Saben que es necesario, pero ignoran los detalles y alcances de los beneficios, impactos, riesgos y transformaciones. No se han preparado nunca para ello, por cuanto era un fenómeno improbable. Sabemos que tenemos problemas de transporte, pero si la Chevrolet nos ofrece 100.000 autos a un dólar solamente, tenemos que pensarlo mucho, no estamos acostumbrados. Si la NASA nos ofrece ir a Marte, hay que consultarlo bien.

    Por último: En qué influye esto en la vida de los ministros y funcionarios? No para bien.
    Tienen que aprender cosas nuevas, rendir cuentas, asumir riesgos, se les acaban las justificaciones poco a poco de culpar a los yanquis (q sí son malos) del 90% d las cosas.

    CUARTO: No les importa, al contrario, les afecta. A algunos incluso, se les reduce la cuota de poder y aumenta la de responsabilidad. Para qué van a decir nada. Si ellos estaban tan bien antes…

  • GURRY dijo:

    UN TRABAJO EXCELENTE..QUE BUENO SERIA Q. MUCHOS JOVENES LO LEYERAN ..ES UNA LECCION DE HISTORIA..FELIICIDADES A OLGA ROSA.

  • Lia dijo:

    Concuedo con lo expuesto es una clase magistral y profunda sin paternalismos. e parece que estamos carente de más de estos artículos. Y si todos deberíamos leer y estudiar más a fondo, incluso los comentarios son alimenticios…

  • Paul Sarmiento Blanco dijo:

    Señor escritor, desde la Academia no solo Arboleya, o Jorge Hernández o Elier Remírez, también nosotros historiadores de la región oriental hemos participado en el debate como foristas, esa opinión suya es habanerocentrista

  • Paul Sarmiento Blanco dijo:

    Rectifico, señora académica escritora, nosotros profesionales de la historia,profesores de diferentes universidades del país hemos participado, en su mayoría como foristas, le he escrito a la redacción de cubadebate para que humildemente puedan publicar un pequeño ensayo que he preparado para este tema de las relaciones Estados Unidos -Cuba y no me han respondido, también en el periódico Juventud Rebelde de hace dos fines de semana apareció un interesante artículo sobre Cosme de la Torriente, primer Embajador de Cuba en Estados Unidos y Cubadebate no lo ha publicado.

  • PensamientoCríticoAhora dijo:

    Es casi nula pues casi los coge de sorpresa. Algunos son renuentes al cambio…

  • Julio dijo:

    En los momentos actuales estos articulos tienen un elevado valor para continuar trabajando en la formacion de valores con nuestra juventud y siempre tienen ademas un valor historico, pero pienso que se deben aprovechar otros espacios para publicarlos y que lleguen a un mayor nuemro de personas por otras vias, recientemente se publico una informacion del discurso de la problable candidata a la presidencia en EEUU que la prensa no publico y solo salio un cintillo donde se planteaba que en el corazon de Miami habia abogado por el fin del bloqueo a cuba pero no se dijo lo demas

    • Julio dijo:

      Gracias por la oportunidad de este artuculo

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