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La esclavitud del siglo XXI y nuestra indiferencia

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Por Monseñor Juan José Aguirre, Obispo en Bangassou, República Centroafricana

Frontera entre Grecia y Macedonia, donde los refugiados se agolpan durante días sin aceso a agua, comida o techo. Foto: Reuters

Frontera entre Grecia y Macedonia, donde los refugiados se agolpan durante días sin aceso a agua, comida o techo. Foto: Reuters.

Ser esclavo hoy está tan de moda como lo fue en la antigüedad. Leíamos en estos días que el mal llamado Estado Islámico, el ISIS, ha raptado más 200 personas (y asesinado a otras tantas) para pedir un rescate o para venderlos como esclavos en los alrededores de la ciudad de Homs.

Boko Haram tiene en su cosecha más de 700 asesinatos. De aquellas 200 muchachas estudiantes raptadas, apenas se escaparon 40. Las demás han desaparecido. O las han matado o las han vendido como esclavas. Muchas, igual estarán en un harem del Golfo Pérsico al estilo de las esclavas de sus antepasados en el imperio califal cordobés.

Desde las áridas estepas de Palmira, el DAES juega con las vidas humanas o se quedan con jóvenes indefensas como esclavas sexuales para goce de aquellos mártires de pacotilla. Desde los miles de esclavos y esclavas secuestrados por los perros rabiosos de Daesh en Siria cuyos padres de la secta yazidí han huido a las montañas, hasta las azules aguas del Mediterráneo en una patera sobrecargada, amasijo de sombras que huyen, a merced del mar y sus caprichos. Estos huyen de la esclavitud pero son esclavos de la ruleta que los lleve a buen puerto, a salvamento marítimo o al camposanto improvisado en los fondos marinos. Se juegan la vida a una carta. Y la de su familia. Es la esclavitud de la fortuna. Convertirse en esclavos pende de un hilo en una serie de calamidades que han llovido sobre sus cabezas.

Luego llega lo que algunos llaman el “flujo demográfico”. Para subir a una patera, muchas africanas han debido ser esclavas sexuales de los traficantes.

Otros llegan a España, Grecia o Italia en donde empieza otra carrera por la vida: la de quedarse fuera de las zonas calientes, la de encontrar un sitio donde vivir en paz, la de los papeles, la de buscar un medio para llegar a Francia, o a Calais para mirar a Inglaterra, o a los países nórdicos, donde vivir en la calle siempre será mejor que quedarse a ver venir la apisonadora asesina del Daesh o ISIS. El flujo migratorio toca sobre todo a países africanos o a Turquía.

En mi diócesis tenemos un campo de tres mil refugiados del Congo que hemos acogido, alojado y dado un terreno para sembrar y comer. Llegaron sin papeles y nadie se los pidió. Muchos países africanos reciben cientos de miles de refugiados. En Italia parecen haber entrado 52.000 en 2015. En África estoy hablando de cientos de miles. Huyen de un drama que a veces comprendemos sólo a medias.

Olive, una mujer sin vida

Recuerdo a una mujer protestante de Obo, al este de Bangassou, en Centroáfrica. Se llama Olive. Deterioró su vida, su salud física y mental, su familia, su honor, su credibilidad el día en que la LRA (Armada de Resistencia del Señor del miserable Joseph Kony) la secuestró y se la llevó esclava a la selva. Durante tres años fue esclava de un comandante que mancilló sus veinte años, la ultrajó pisoteándola, la violó, la prestó como puta gratis a sus compañeros de tropa, la torturó echándole encima gotitas de fuego de una bolsa de plástico que hacía arder sobre ella cuando una orden suya era mal comprendida o una mancha en su camisa delataba que su trabajo como sirvienta no era hecho con inmaculada delicadeza.

Olive me contaba cómo ese hacer inmaculado de las horas áridas del día se convertía en tórrido asco cuando su “protector” llegaba borracho al campamento, la violaba y luego la quemaba con emponzoñadas gotas de plástico.

La fragilidad de Olive destacaba sobre la brutalidad de aquel pervertido. Sus manos vacías hablaban de su horror frente al arsenal de aquel vándalo vestido con traje de camuflaje.

Olive vivió aquel espanto tres años, hasta que, en una escaramuza afortunada, huyó del campamento con una decena de cuerpos macilentos, jóvenes convertidos en adultos abruptamente, mujeres con niños en los brazos, todos esclavos modernos en el mundo virtual de alta tecnología. Olive nunca podrá huir del drama que vivió en la selva de Obo. No tiene medios. Vive con medio euro al día.

El muchacho vendido, la historia de nunca acabar

Entre docenas de casos vividos en primera persona recuerdo otro del 2002. Se trata de un muchacho atlético, fuerte, que tenía 14 años y era de Rafai, diócesis de Bangassou. Se perdió en la selva cuando cazaba ratas palmistas con sus amigos. A los tres días lo encontró un grupo de cazadores furtivos sudaneses que lo alimentaron y se lo llevaron en la grupa de uno de sus asnos.

A los tres meses, el destino lo llevó a una ciudad del centro del Sudán en donde los furtivos lo vendieron a unos comerciantes de Jartum, la capital. Allí lo volvieron a vender en una subasta de esclavos, lo compró una familia que lo revendió más tarde. Su vida se convirtió en una espiral de pujas y vejaciones, en un objeto desechable dentro de las costumbres de familias tradicionales sudanesas.

Cuando tres años después una ONG inglesa lo descubrió y habló con él, se acordó de cuatro palabras en francés y en zande, su lengua natal y de Bangassou, su región. A través de los Combonianos de Jartum contactaron conmigo. Esta ONG lo recompró y lo embarcó para Centroáfrica donde yo mismo le recibí en el aeropuerto de Bangui y le llevé hasta su familia, 800 kilómetros en la selva, que lo acogió con extraordinaria alegría, perpleja por increíble, el mismo Michel por quien habían hecho los funerales tres años antes.

¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados?

Esclavos de la antigüedad y esclavos del hombre moderno. Estamos viviendo la repetición de aquello que ya ocurrió en muchos momentos. La de hoy, en Ceuta, en Calais o en Lampedusa, es otra página manchada de la historia. ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados? En aquellos momentos, siempre hubo hombres lúcidos, carismáticos. Héroes de la humanidad que supieron reaccionar con feroz energía y amor sin límites. Desde San Pablo y su historia de Onésimo y Filemón hasta San Pedro Claver o San Junípero Serra (que será canonizado por el Papa Francisco en Washington el próximo 23 de septiembre), no todo el mundo se quedó indiferente.

Hay reacciones extraordinarias, como la del arzobispo de Tánger, Monseñor Santiago Agrelo, que escribió en defensa de los derechos de estos “extranjeros” a los que el Evangelio nos dice claramente, en el texto del juicio final de Mateo 25, que tenemos que acoger, sobre todo sabiendo que miles de ellos están huyendo de una muerte segura. Con efecto llamada o sin él. Países como Grecia, Italia o España están haciendo frente al problema como mejor pueden, pero muchas veces están desbordados.

La Unión Europea no dice nada por no mojarse, creo yo. Y en la Iglesia católica, nuestras comunidades religiosas, me parece ver una subida de hombros como pensando “esto no me toca”, “estos dramas no van conmigo”, o “estos indeseables no entran en mi evangelio, mejor que la policía los vuelva a echar al otro lado de la frontera”.

Mirar y ver qué pasa, desde la orilla. El silencio nos hace cómplices de los esclavistas. Ojalá que surjan nuevos Juníperos o Pedro Claver, capaces de mirar desde el evangelio y actuar, de empatizar con los últimos de la cadena y desbordar de compasión por estos esclavos modernos. No vaya a ser que el mayor asesino en serie hoy día en nuestro planeta no sea la pobreza, sino nuestra indiferencia.

(Con información de El Confidencial)

Iglesia construida por cristianos de Eritrea y Etiopía en 'la jungla' de Calais, Francia (Reuters)

Iglesia construida por cristianos de Eritrea y Etiopía en ‘la jungla’ de Calais, Francia. Foto: Reuters.

Un grupo de personas sobre la valla de Melilla (José Palazón Reuters)

Un grupo de personas sobre la valla de Melilla. Foto: José Palazón/ Reuters.

Imagen de un vídeo difundido por Boko Haram tras el secuestro de 219 niñas en Chibok.

Imagen de un vídeo difundido por Boko Haram tras el secuestro de 219 niñas en Chibok.

Un refugiado sirio besa a su hija de dos meses al desembarcar en la isla griega de Kos (Reuters)

Un refugiado sirio besa a su hija de dos meses al desembarcar en la isla griega de Kos. Foto: Reuters.

Se han publicado 6 comentarios



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  • Pierre dijo:

    Impresionante afirmación del Monseñor Juan José Aguirre.
    He aquí las calamidades que viven muchas personas en el mundo civilizado y como dice el Monseñor de alta tecnología.
    Las guerras provocadas por los poderosos en diferentes paises, provocan un éxodo de hombres, mujeres y niños, estos los más vulnerables y vuelven sus espaldas cuando tocan en sus territorios donde pretenden comenzar una nueva vida. Tamaña injusticia e hipocrecia, para fomentar la guerra en esos países, se reunieron y en algunos casos se auxiliaron del Consejo de Seguridad de la ONU, es hora de que esos mismos países paren y pueden hacerlo las atrocidades del Estado Islámico y del Boko Haram, sean de verdad defensores de los proclamdos derechos humanos, o es que esas personas para ustedes no son humanos.
    El mundo, sus lideres mundiales, las altas jerrquías religiosas de cualquier denominación, los hombres honestos del mundo no podemos estar indiferentes, como afirma el Moseñor, que la indiferencia sea la mayor causa de muertes y masivas, esclavitud moderna y los innumerables flujos migratorios.

  • R.F. Castillo dijo:

    Extraordinario artículo. “La esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo” -expresó nuestro José Martí. Hasta cuando la humanidad va a permitir estas afrentas. Yo creo que “es la hora de la marcha unida y hemos de andar como cuadro apretado en las raíces de Los Andes”. Acabemos con esta degradación. Pueden contar conmigo. Patria es Humanidad.

  • Naturaleza dijo:

    Muy buen artículo. Hace más de 20 años estoy leyendo artículos relacionados con este tema de la “nueva esclavitud”, que incluye desde vender mujeres, niños, niñas, etc hasta matar para extraer los órganos y traficar con ellos. Cada vez le hacen más difícil la vida a los seres humanos y a todo en general en esos lugares de medio oriente y de áfrica principalmente, los imperiales con sus guerras han provocado el éxodo masivo de la población, solamente con el propósito de robar sus recursos naturales y eliminar por la muerte a poblaciones enteras. Han creado los moustros de estado islámico y boko haran para crear el pánico con éstos suplementos a parte de las bombas y los aviones no tripulados. Los gobiernos de esos países atados de manos y pies por el neoliberalismo más salvaje, no tienen moral ni fuerza para impedir esto, solo toman medidas de curita o se involucran también en esclavizar, por otra parte y más arriba los aristócratas, el famoso club de bintherbert observanzo su masacre y esperando la oportunidad del zarpazo y apoderarse de todo el planeta, el plan es bien ambicioso.

    Si dejamos que esto pase, si los hombre y mujeres de bien no nos juntamos y luchamos denunciando, uniéndonos y ejecutando acciones concretas, entonces qué será de la esperanza de que un mundo mejor sea posible.

  • Sombrerero Loco dijo:

    Si no hubiese sido por la santa alianza y por los heroes de la isla de Malta que derrotaron a los demonios musulmanes tanto en el mediterraneo en la batalla naval de Lepanto y en el fuerte de San Elmo todos los descendientes de europeos hubiesemos nacido esclavos. Es el Islam en su doctrina el que está enfermo y se cree superior a todo lo que le rodea. Es hora de unirse en una nueva cruzada y derrotar de una vez y por todas a las fuerzas del mal. Africa es un contiente enfermo, ayende de los despojos del pasado y la horripilante esclavitud que sufrieron los seres de este continente incluyendo mis ancestros africanos, de los cuales no reniego ni negare nunca, lo cierto es que hay muchas personas en africa con costumbres ancestrales muy discordantes y absurdas, otras no quieren trabajar ni estudiar y viven del robo y la intimidación. Los conflictos son alimentados por cuestiones tribales, religiosas y por controlar el poder, llegando a estar al frente de paises completos lideres genocidas y autoritarios. Donde mejor se puede ver la esclavitud sino en paises musulmanes: Somalia, Emiratos Arabes Unidos, Mauritania, Bahrein, Qatar, etc…Vamos vengan estoy listo para el debate?

  • Sombrerero Loco dijo:

    Alguien que me diga, luego de la derrota del aberrante y tiranico regimen del Apartheid que ha sucedido en Sudafrica. Johanesburgo, es un nido de ratas con indices de delincuencia e inseguridad ciudadana altisimos. El presidente Jacob Suma construyendose mansiones millonarias mientras su pueblo sufre, todos aquellos que criticaron a los ricos blancos hoy son ricos tambien y han torcido el camino que Nelson Mandela les mostró, el camino de la verdadera igualdad y de la convivencia. En Zimbabwue luego de la caida de la Rodesia rasista le quitaron las tierras a los acendados blancos y no les dejaron nada, resumen un país con tantas tierras agricolas no puede producir los alimentos suficientes para autoabastecerse pues su propia población no quiere trabajar la tierra y además su gobierno es uno de los más antidemocraticos que hallan existido. Donde está el freno de Africa?

  • maxim isaiev dijo:

    Sombrerero Loco: Tal vez no veas nunca esta respuesta pero igual la publico.Quizás alguien pudiera pensar que por el hecho de que soy descendiente blanco de europeos y cristiano evangélico debería darte la razón en lo que opinas, pero no puedo, porque las mejores cosas no tienen que ver con la “raza” y porque prescisamente mi fe cristiana, apegada a la Biblia y no a las tradiciones muchas veces infundadas y distantes de las raíces no me lo permite. Parece que se te olvida que también los europeos católicos fueron los que esclavizaron América y trajeron a los africanos como esclavos, la misma Europa de los Cruzados, que combatieron la expansión musulmana. Esos mismos caballeros que tenían siervos y esclavos en sus castillos medievales. Y si bien es cierto que las culturas del Medo Oriente como las monarquías del Golfo son lugaes donde se pueden encontrar sorperesas terribles sobre el trafico y explotación de personas, este también es un problemas persistente en las más refinadas y modernas democracias.Un saludo respetuoso y recuerda, haber nacido blanco no es más que una “chamba”, como decimos en buen cubano, podías haber recibido otro tinte. Que Dios te bendiga

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