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El martirio de monseñor Romero

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amenazas romeroColgadas en la pared de mi escritorio hay copias de dos de las varias amenazas de muerte que recibió monseñor Romero durante sus tres años de arzobispado. Una, firmada por la “Unión Guerrera Blanca” y dirigida a “Mentado Arzobispo Romero”, lo condena a muerte “igual que hemos matado a tanto cura comunista”. La otra, firmada por La Falange, es de mayo de 1979 y tiene una enorme suástica, “símbolo del enemigo acérrimo del comunismo” y un texto en el que le advierten al arzobispo de San Salvador que “está a la cabeza de un grupo de clérigos que en cualquier momento recibirán unos 30 proyectiles en la cara y en el pecho”.

Desde Rutilio Grande, en 1977, hasta los sacerdotes jesuitas en 1989, más de veinte religiosos católicos fueron asesinados en El Salvador por cuerpos de seguridad o fuerzas paramilitares (escuadrones de la muerte); otros fueron expulsados del país; otros más detenidos y torturados. Aquella parte de la iglesia católica salvadoreña dispuesta a asumir las conclusiones del Concilio Vaticano II y de las conferencias de Medellín y Puebla se convirtió en la enemiga de todos aquellos que querían mantener un sistema de privilegios para unos pocos y sufrimiento e injusticia para la mayoría.

Debido a que los asesinos de Romero eran gente de extrema derecha, y sobre todo a que uno de ellos, el mayor Roberto D’Aubuisson, se convirtió después en político, fundador y líder histórico de Arena y en presidente de la Asamblea Legislativa, el crimen quedó en la impunidad y la figura de Romero fue minimizada durante las dos décadas en las que ese partido gobernó El Salvador. En el resto del mundo, en cambio, la figura de Romero solo ha ido creciendo.

Ahora, la barbarie del crimen es tan evidente que hasta el presidente de Arena ha reconocido la figura de monseñor Romero como líder espiritual del país y su candidato a alcalde ha incluido entre sus promesas de campaña erigir una plaza en homenaje al arzobispo. Aún parecen lejos de asumir también la responsabilidad de su líder histórico en el crimen (y en muchos otros), pero el reconocimiento de la figura de Romero es un gran síntoma, que va de la mano con el reconocimiento oficial de su martirio hecho por el Papa Francisco.

Sé que es, o debería de ser, un día de celebración para todos los miembros de la comunidad católica salvadoreña. No voy a hablar hoy de aquellos católicos que no celebran. Pero hablar de su beatificación o su canonización, desde una perspectiva puramente católica, me parece hoy muy poco. El martirio de Romero debe ser una fiesta ecuménica, en la que participen católicos, evangélicos, judíos, musulmanes, agnósticos y ateos. (Conozco a un par de personas que no creen en Dios pero sí creen en monseñor Romero y le rezan. Por más incongruente que parezca no es anormal. En México hay más devotos de la virgen de Guadalupe que católicos.)

Y es una fiesta de todos porque, más allá del aspecto religioso, el reconocimiento del martirio de Romero es una reparación histórica: el establecimiento inequívoco de que, en su defensa de los pobres y los indefensos, y en su denuncia de las graves violaciones a los derechos humanos, monseñor Romero actuó inspirado en la doctrina social de la Iglesia y no en el marxismo, como pretendieron establecer sus enemigos para justificar el odio que los llevó a asesinarlo o a justificar el crimen. Romero se mantuvo apegado a los principios más elementales del cristianismo y del humanismo. Mediante su defensa de los más desprotegidos, mediante su sacrificio por los más pobres, actuó a semejanza del fundador de su iglesia.

Eso lo convirtió en una amenaza para todos aquellos que pretendían mantener sus privilegios a costa de la eliminación sistemática de cualquiera que los pusiera en riesgo. “Si me matan -dijo- resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Entre sus enemigos estaban no solo la ultraderechista y los jefes militares de aquellos años. Hay también otro grupo, mucho más oscuro y del que poco se habla: uno compuesto por varios obispos y sacerdotes que, en una alta traición a los principios cristianos y humanos más elementales, bendijeron literalmente la represión, conspiraron contra Romero y llevaron la conspiración hasta Roma, y callaron ante el asesinato de sus propios hermanos. Abandonaron a su arzobispo.

La historia suele ser lenta para colocarlo todo en su lugar. Pero siempre termina haciéndolo. Hoy monseñor Romero es objeto de reconocimiento universal mientras los entonces todopoderosos coroneles Guillermo García, Eugenio Vides Casanova y Nicolás Carranza -quienes protegieron a D’Aubuisson y lo liberaron cuando fue capturado en la finca San Luis con el plan del operativo para asesinar a monseñor- han enfrentado juicios en Estados Unidos y fueron encontrados culpables de delitos de lesa humanidad. Veinte oficiales, entre ellos casi toda la cúpula de la generación militar conocida como La Tandona, esperan juicio hoy en Madrid por el asesinato de otros sacerdotes, los seis jesuitas masacrados por el Batallón Atlacatl en 1989; y debido a una orden de captura internacional no pueden abandonar El Salvador, el único país en el que están (vaya paradoja) seguros.

En el 2010, el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter revisó el diario de sus años en la Casa Blanca e hizo una anotación, treinta años después, que considero pertinente citar completa: “Cuando llegué a la presidencia, la mayor parte de los regímenes en América del Sur y Centroamérica eran dictaduras militares. Históricamente, los presidentes estadounidenses, tanto Demócratas como Republicanos, apoyaron a los dictadores y se opusieron enérgicamente -a veces con la ayuda de tropas estadounidenses- a cualquier levantamiento popular indígena o de minorías que amenazara el statu quo. Las razones para esto eran obvias. Muchos de estos líderes habían sido entrenados en West Point o Annapolis, hablaban inglés, familiarizados con nuestro sistema de libre empresa y dispuestos a formar sociedades lucrativas con corporaciones estadounidenses que tenían interés en los recursos naturales de esos países. Estos incluían bananas, piñas, bauxita, hierro, estaño, maderas exóticas. Era políticamente conveniente tildar, a los indígenas o a otros grupos, de comunistas o simplemente revolucionarios. Los sacerdotes católicos que apoyaban a los ciudadanos pobres y subyugados eran condenados por El Vaticano como practicantes de la teología de la liberación…”

La historia tarda, pero alcanza.

Hoy contamos con suficientes pruebas testimoniales y documentales contra D’Aubuisson, incluyendo las confesiones de su jefe de seguridad, de su chofer y un testigo accidental.

Pero no fue D’Aubuisson el único responsable del crimen. Escondidos a su sombra permanecieron siempre los otros dos organizadores del asesinato: el Capitán Eduardo Ávila Ávila, quien se suicidó años después atormentado por sus incontables crímenes; y Mario Molina, un piloto civil que sigue vivo, hijo del expresidente Arturo Armando Molina.

Escondidos también están quienes financiaron esta y otras operaciones de los llamados escuadrones de la muerte: empresarios millonarios, poderosos, impunes. Que se aprovecharon de su dinero, su poder y su impunidad para disponer de la vida de muchos otros seres humanos. Ninguno ha pagado por sus crímenes.

Pero siempre llega el juicio de la historia. Por eso es tan importante la declaración del Papa Francisco.

En mayo de 1977, Romero encabezó la misa de exequias para el sacerdote Alfonso Navarro, asesinado pocos días antes por un escuadrón de la muerte autodenominado Unión Guerrera Blanca (autor de una de las amenazas contra monseñor que cuelgan en mi pared). Se cumplían además dos meses del asesinato de su amigo personal, el sacerdote Rutilio Grande. Allí Romero dijo: “Si a la Iglesia no se le puede creer, si a los sacerdotes se les está confundiendo con guerrilleros; si a nuestra misión evangélica se le está confundiendo con marxismo y comunismo, eso no es justo, hermanos. Pero si la calumnia llega a cundir, decimos entonces a las otras fuerzas morales que quedan en el mundo: ¿y ustedes qué hacen?”. Su propia Iglesia tardó treinta y cinco años en responderle. Lo ha hecho hoy Francisco.

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • el berriado dijo:

    ¿quien escribio esto?
    La justicia tarda, pero siempre llega

  • Manuel Mercado dijo:

    COMENTARIO EN CUBADEBATE SOBRE EL CURA ARNULDO ROMERO DEL SALVADOR ASESINADO POR LOS FACISTAS DE ARENA HACE 30 ANOS FEBRERO 4 2015

    Lo que dice el berrriado es cierto, pero hacia donde enfoca el su comentario, pues para ser preciso, se debio de decir, la justicia tarda pero llega a los asesinos del Cura Romero como a cualquier otro asesino que no esta protegido por los Ricos, Poderosos y Gobernantes como los Norteamericano en este mundo, ejemplo de ello POSADA CARRILES. no obstante debo decir que esto de las conmemoraciones y de convertirlo en santo hoy despues de casi 30 anos de su muerte, es un reconocimiento a su admirable y valiente labor, pero yo me pregunto — Que ha hecho y hace la Iglesia Catolica para ayudar a los desposeidos en el mundo, que hace para pararle las manos a los senores Imperiales del Norte Revuelto y Brutal en su brutal, criminal y genocida guerra en todas partes del mundo, que hacen para pararle las manos, los pies y todas las acciones contra el Gobierno Legitimo de Venezuela que hoy sufre un ataque furibundo, facista, crminal y genocida de los senores Imperiales de Washington y todas sus organizaciones de muerte ???

    Yo, y me perdonan los que creen en la Iglesia Catolica, no creo en esa Iglesia y mucho menos en su Papa, partiendo de la historia del mismo mientras vivio, convivio y coopero con los senores de la Operacion Condor en Argentina, los hombres pueden cambiar, pero cuando se es anti-pueblo, anti-socialismo, anti-populismo para los pobres y vilenpendiados del mundo, cuando vemos que no hay una sola palabra sobre los crimenes del Gobierno de los Estados Unidos en Libia, en Siria, en Ucrania, en la Gaza de Palestina, en fin cuando no hay una posicion de apoyo total y absoluto a los pueblos que luchan por zafarse del yugo colonial, criminal y genocida del Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados, me pregunto para que sirve esa Iglesia y su Papado??

    Jesus de Nazaret lo dijo bien claro no quiero Iglesia alguna para esparcir por el mundo mis plegarias de amor y paz entre los hombres, y lo decia por su experiencia con la Corrupta, Criminal y Descompuesta totalmente Iglesia Israeli de su epoca, por lo que surge la pregunta – Por que la Iglesia Catolica, Apostolica y Romana no ha seguido los preceptos de Jesus en la practica, por que no se deshace de todas sus riquezas y las pone a disposicion de los pueblos que tienen hambre, necesidad de salud gratuita, educacion gratuita, servicios gratuitos de todo tipo, por que no se critica abiertamente a los que hoy quieren llevar el mundo al holocausto nuclear para satisfacer sus interminables e incansables ansias de ganancias y mas riquezas???

    No senores, si se es catolico de verdad la vida de Arnulfo Romero, como la del Che Guevara es la guia a seguir, todo lo demas es una forma de acomodar el asiento para que puedan seguir en la misma ruta, con los mismos procedimientos y con los mismos aliados de la actual iglesia catolica, que no son precisamente los pobres, desposeidos, vilipendiados y asesinados por los Grandes y Poderosos de este cruel mundo en que vivimos, dejemos la hipocresia y enfrentemos los hechos como son, el papa actual ha ido llevando de su manos los asuntos que le interesan a la iglesia catolica, para captar mas incautos, mas ingenuos y mas pobres de cultura de todo tipo, eso es la Iglesia Catolica Apostolica y Romana, un elemento mas en la cadena de enriquecimiento y mentiras de este mundo y proteccion de los intereses de los ricos, los poderosos, los grandes asesinos en masa, esa es la verdadera Iglesia Catolica, Apostolica y Romana.

  • liberal97 dijo:

    esa persona solo quria que pararan lo abusos en su pais pèro se topo con la ultraderechareacioonaria

  • gonzae cano dijo:

    bueno el articulo sobre monseñor romero

  • Carlos dijo:

    Tengo un libro que me enviaron de Argentina de regalo sobre la vida de Monseñor Arnulfo que si hay algjuien interesado en buscar información me la pueden solicitar.

  • NELIA TORRES dijo:

    Tarde, pero llega la justicia. ¡VIVA MONSEÑOR ROMERO!

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