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El 17D, secuencias y consecuencias: William Leogrande

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William Leogrande (izquierda) y Peter Kornbluh, en La Habana. Foto: David Vázquez

William Leogrande (izquierda) y Peter Kornbluh, autores del libro “Back Channel to Cuba”. Leogrande es profesor de American University, en Washington DC. Foto: David Vázquez.

Con el fin de seguir contribuyendo a la comprensión de la relación Estados Unidos-Cuba, Temas sometió a un selecto grupo de investigadores de ambas orillas este breve cuestionario, dirigido a estimar los desafíos del 17D y sus posibles secuencias, a corto y mediano plazos. Se inicia la publicación de esta serie en Catalejo, el blog de Temas, el 5 de enero, vísperas del aniversario 54 de la ruptura de relaciones diplomáticas. Con la intención de ampliar su alcance internacional, el contenido de esta serie comenzará a editarse también en inglés en los próximos días.

Temas: ¿Cuál es el significado de las nuevas políticas entre los Estados Unidos y Cuba? ¿Cuáles son las medidas decisivas adoptadas de ambas partes? ¿Qué próximos pasos serían clave?

William Leogrande: La nueva relación entre Cuba y los Estados Unidos, anunciada por los presidentes Obama y Castro, representa una ruptura decisiva con el pasado. Desde 1959 (con excepción de los breves intentos por normalizar relaciones en los años 70), la política norteamericana se dirigió a forzar el cambio de régimen en Cuba mediante la coacción económica y, en ocasiones, incluso militar. El presidente Obama abandonó esta política y la sustituyó por el compromiso y la normalidad.

El paso decisivo hasta ahora es el acuerdo para establecer relaciones diplomáticas normales, no por el cambio en el funcionamiento de las dos misiones diplomáticas (secciones de intereses), sino porque simboliza un cambio más profundo en la política norteamericana.

Los próximos pasos incluyen establecer una serie de acuerdos bilaterales sobre cuestiones de interés mutuo (antidrogas, antiterrorismo, cooperación entre guardacostas, etc.), que estaban suspendidas por el impasse en torno a Alan Gross y los Cinco cubanos. A partir de aquí enfrentamos la difícil tarea de terminar el embargo, núcleo de la vieja política de coacción norteamericana. Este cambio requiere una nueva legislación; y será difícil, tanto por la resistencia de un Congreso republicano, como porque ambas partes deben alcanzar un acuerdo negociado sobre la compensación a las propiedades norteamericanas nacionalizadas y las reclamaciones cubanas por los daños causados por el embargo y la guerra secreta de la CIA. Finalmente, otras políticas norteamericanas que representan rezagos del pasado requerirían cambiarse: Radio y TV Martí, los programas de promoción de la democracia, el Programa de Visas Bajo Palabra para Profesionales de la Medicina, y la base naval de Guantánamo.

Temas: El ejercicio de la política en los Estados Unidos y en Cuba estuvo condicionado por una confrontación permanente, el uso de la coacción por el primero, la situación de fortaleza sitiada de la segunda. ¿Cuánto cambiará ese cuadro a partir de las nuevas relaciones? ¿Qué caminos se deberían tomar para hacerlas avanzar; con qué ritmos?

William Leogrande: Cincuenta años de enfrentamientos han creado una profunda desconfianza en ambos lados, que tomará tiempo superar. A nivel interno en los Estados Unidos, la normalización de relaciones reducirá el poder político de los conservadores cubanoamericanos que han gozado del beneficio de la confrontación. Reforzará a los sectores moderados y progresistas de la comunidad cubanoamericana, que favorecen mejores relaciones y cuyas voces se han hecho sentir más en los años recientes. En Cuba, la amenaza planteada por los Estados Unidos ha fundamentado la lógica de un sistema político que, de arriba abajo, ha sido intolerante con el disentimiento e incluso receloso de la crítica patriótica. El resultado ha sido un inadecuado “falso consenso”, que dificulta un debate profundo de los problemas y entorpece sus soluciones.

Cuba ha tenido una mentalidad de fortaleza sitiada porque ha estado bajo asedio. Quizás la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos conduzca hacia una normalización del debate político y la discrepancia en Cuba.
El mejor camino para estos cambios positivos de la política interna consiste en la interacción entre la gente común, la que en los años más recientes ha fomentado la escena política para los cambios en las relaciones de gobierno. Los dos gobiernos deberían mantenerse al margen de estas interacciones. En particular, el gobierno de los Estados Unidos debería dejar de intentar manipular la política interna cubana mediante programas encubiertos de promoción de la democracia.

Estos programas deberían sustituirse por otros abiertos y transparentes, que apoyen las auténticas interacciones pueblo a pueblo. El gobierno cubano debería dejar de lado el recelo, y abrirse más a la expansión de los intercambios auténticos, incluso si estuvieran apoyados por el gobierno de los Estados Unidos.

Temas:¿Cómo interactúan las nuevas políticas con las relaciones intrahemisféricas de ambos países? ¿Qué cambios podrían generarse en ese escenario, respecto al contexto actual?

William Leogrande: Resulta evidente que una causa del cambio en la política norteamericana fue la presión de América Latina. La tensa relación entre los Estados Unidos y el resto del hemisferio en torno a la cuestión de Cuba amenazaba con afectar el proceso de la Cumbre y quizás incluso al sistema interamericano en su conjunto. Al cambiar la política hacia Cuba, Obama ha restaurado el prestigio norteamericano y su liderazgo en el hemisferio. La nueva relación entre Cuba y los Estados Unidos también puede acelerar la reintegración de Cuba a la comunidad interamericana, proceso ya muy avanzado, como han demostrado su papel en CELAC, ALBA y el CARICOM.

Temas: ¿Están preparadas las sociedades y las culturas políticas de ambos lados para este encuentro? ¿Cuáles son sus ventajas comparativas? ¿Cuáles sus principales déficits?

William Leogrande: Las dos sociedades deben estar mejor preparadas para la nueva relación entre los dos gobiernos. En primer lugar, porque las sociedades nunca estuvieron tan separadas y hostiles entre sí como los gobiernos; y en segundo, porque ambas han interactuado entre sí durante los últimos años mucho más que los gobiernos. El peligro para Cuba consiste en la enorme desproporción de tamaño y poder entre los dos países. Con las relaciones normales, sobrevendrá un repunte del flujo de visitantes norteamericanos; y cuando se levante el embargo, una avalancha de comercio e inversión. Cuba hizo una revolución en 1959 para liberarse de la dominación norteamericana. ¿Se restablecería esta dominación mediante el “poder suave” (soft power), cuando las compuertas de los viajes, el comercio y la inversión se abran? La principal salvaguarda para la Isla radica en el intenso orgullo de los cubanos por su independencia, y su disposición para defenderla.

Como dijo el presidente Obama, los ciudadanos norteamericanos son a menudo sus mejores embajadores; pero, en ciertas circunstancias, también pueden ser “americanos feos”. Son bien conocidos los problemas sociales acarreados por el turismo, especialmente en los países pobres, y Cuba ha sufrido algunos de ellos. Existe el peligro de que, en su encuentro con la sociedad cubana, los visitantes ricos del norte se comporten con el paternalismo y la condescendencia que caracterizaron el patrón establecido antes de 1959. El bajo ingreso de muchos cubanos y la atracción que ejercen los dólares los pueden hacer vulnerables.

En última instancia, no obstante, confío en que el encuentro entre nuestras dos sociedades resulte exitoso. Los pueblos de los Estados Unidos y Cuba han estado separados durante medio siglo, pero a diferencia de sus gobiernos, nunca estuvieron divorciados. Para ellos, la reconciliación será fácil, y posiblemente, logren atraer consigo a sus dos gobiernos.

(Tomado de Catalejo, el blog de Temas)

Se han publicado 9 comentarios



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  • yiya dijo:

    el consejo editorial de Cubadebate debe hacer una selección ante tal avalancha de criterios, y luego de un analisis editorial, dar cabida a los criterios serios, de profundo analisis y conocimiento como el expuesto hoy. desde el 17D, he leído más de 40 escritos, reflexiones, analisis, y no todos serios ni positivos, con independencia de los autores, por lo general casi todos de renombre, gracias y buenos dias

    • Juan dijo:

      Que los criterios no sean “positivos” no es justificación para censurarlos como propone usted. Siempre que sean objetivos y respetuosos no hay argumento ninguno para censurar, independientemente de si no reflejan el asunto como le gustaría a una u otra parte

    • Leandro dijo:

      Creo que su preocupación está satisfecha en la introducción que se hace a este material donde se plantea que se trata de un selecto grupo de investigadores de ambos países quienes darán sus opiniones sobre el cuestionario elaborado por Temas. En cuanto a que si los criterios vertidos son positivos o no, queda a la interpretación de cada cual. Yo por ejemplo, no comparto todos los criterios del Sr. William Leogrande. En mi criterio la nueva relación anunciada entre los EE.UU. y Cuba no “representa una ruptura decisiva con el pasado”. Obama ratifica en su intervención del 17D que solo pretende cambiar las vías, pero el objetivo sigue siendo el mismo: derrotar a la Revolución cubana, para lo cual, el mandatario estadounidense no oculta las intenciones de su gobierno de mantener su injerencia en los asuntos de nuestro país.

      El Sr. Leogrande dice: “…el gobierno de los Estados Unidos debería dejar de intentar manipular la política interna cubana mediante programas encubiertos de promoción de la democracia.
      Estos programas deberían sustituirse por otros abiertos y transparentes, que apoyen las auténticas interacciones pueblo a pueblo. El gobierno cubano debería dejar de lado el recelo, y abrirse más a la expansión de los intercambios auténticos, incluso si estuvieran apoyados por el gobierno de los Estados Unidos.”

      Es decir, que el Sr. Leogrande pretende que el gobierno de los EE.UU. de manera abierta, promueva la democracia burguesa en nuestro país y que el gobierno cubano se mantenga al margen.

      Mientras John Kerry en el comunicado de prensa del 17D refiere que: “En el futuro, un enfoque crítico en nuestro creciente involucramiento será el de seguir trabajando para que el Gobierno de Cuba concrete avances en el respeto por los derechos humanos y la promoción de reformas democráticas en Cuba”; en el sitio de la Casa Blanca se reitera lo que es bien conocido por los cubanos: Los EE.UU., continuarán dedicando decenas de millones de dólares anuales para financiar las actividades subversivas contra Cuba incluyendo el financiamiento de la contrarrevolución interna: “El congreso de EE. UU. – se dice en el sitio- financia la programación de la democracia en Cuba… La administración continuará implementando programas de EE. UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba, y fomentará reformas en nuestro compromiso de alto nivel con los funcionarios cubanos.”
      El anhelo de Félix Varela de querer ver a Cuba “…tan Isla en política como lo es en la naturaleza…” logrado a partir del Primero de Enero de 1959 quieren arrebatárnoslo.
      Desde Washington, sin el menor recato, nos dicen que seguirán financiando programas para la “democracia” en Cuba. Nuestra democracia: la cubana, es perfectible, pero perfectible por los cubanos y para los cubanos, sin que nadie tenga que financiarla.
      El “cambio positivo” y “las reformas” los iniciamos en Cuba con el triunfo de la Revolución que le otorgó a nuestro país la verdadera independencia, soberanía y autodeterminación. El “cambio positivo” y “las reformas” los iniciamos ese memorable día en que Cuba se sacudió para siempre las cadenas del neocolonialismo estadounidense y los continuamos hoy, con la implementación de los Lineamentos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, después que fueran sometidos al análisis de todo el pueblo de Cuba en el que participaron 8 millones 913 mil 838 personas en más de 163 mil reuniones efectuadas en el seno de las diferentes organizaciones, registrándose una cifra superior a tres millones de intervenciones. Como resultado de ese profundo análisis, de los 291 lineamientos originales propuestos, solo se mantuvieron con su formulación inicial 94 (el 32%), 197(el 68%) fueron modificados o integrados a otros y se agregaron 36 nuevos lineamientos. Fue un verdadero y amplio ejercicio democrático, en el que el pueblo manifestó libremente sus opiniones, esclareció dudas, propuso modificaciones, expresó sus insatisfacciones y discrepancias y sugirió abordar la solución de otros problemas no contenidos en el documento. Este es uno de los tantos ejemplos de verdadera democracia y empoderamiento del pueblo que Cuba puede exhibir; así que resulta ridículo que Obama haya planteado en su intervención que los ciudadanos cubanos deben tener la libertad de “participar en los procesos políticos”. Jamás los gobiernos de los EE.UU. han sometido al análisis de su pueblo los temas trascendentales del país y mucho menos los económicos; a lo sumo, realizan encuestas buscando estados de opinión.
      La democracia, los cambios positivos y las reformas las decidiremos los cubanos por nosotros mismos: “El vino, de plátano; y si sale agrio, es nuestro vino!” como dijo Martí.

      Creo que es poco serio decir que los visitantes ricos del norte establecieron como patrón antes de 1959 un comportamiento paternalista y condescendiente hacia el pueblo cubano. Aunque la mayoría de los habitantes de la Isla nacieron después de 1959, conocen la Historia.

  • Román Pera dijo:

    Leandro, excelente su reflexión!!!!!!
    Saludos

  • lar dijo:

    Leandro parece un escrito de Carlos Rafael Rodriguez, el miembro del CC del PCC ya fallecido, pero no por lo lo logico, sino por lo anticuado, hay que cambiar la mentalidad, yo vivo aca en USA y tus palabras suenan igual que las de los que aca no quieren las relaciones pero de forma inversa, favor seamos sensatos y tambien optimistas. La frase de fortaleza sitiada cada vez la veo mas clara.

    • sachiel dijo:

      ¿Y en que momento, lar, se levantó el sitio? No me consta que la Helms-Burton haya sido derogada, ni la Torriceli, ni la Ley de Ajuste Cubano. Y si hablamos de anticuados ahi tienes a la Loba, que dice junto al “Rubio” que no va a haber embajadas, tu mismo reconoces ese punto, ellos continuan con su mentalidad de superpotencia y sitiadores.

    • Leandro dijo:

      Iar, me hace Ud. un gran honor al compararme con alguien al que admiro extraordinariamente por su firmeza revolucionaria y gran talento, pero soy un simple cubano que vive en esta Isla, con una elevada autoestima de ser cubano y de vivir en Cuba.

      Iar, no se rebaten ideas diciendo simplemente: Ud. está equivocado; demuestremelo. Lea el discurso de Obama, el comunicado de prensa de John Kerry Secretario de Estado de los EE.UU. al respecto, los editoriales del The New York Times preparando la opinión pública para el cambio y lo publicado en el sitio web de la Casa Blanca al respecto, y sin necesidad de ser un experto, comprenderá que Obama ha anunciado un cambio de rumbo en la política hacia Cuba, no un cambio de objetivo. El objetivo sigue siendo el mismo: destruir la Revolución y subyugar nuevamente a Cuba pero por otras vías, por las vías del llamado “Poder suave” o “Poder blando”
      Saberlo no quiere decir que esté en contra de las relaciones, por el contrario, pienso que las relaciones son importantes y tenemos que verlas no como un obstáculo, si no como una oportunidad para seguir desarrollando nuestro proyecto socialista; pero sería, por lo menos, irresponsable no saber los peligros que se ciernen sobre el país para poder enfrentarlos.

  • rubisel dijo:

    Las relaciones Estados unidos – Cuba, ¿Cuál de los dos pueblos está mejor preparado para el encuentro ¿ apuesto por el mío, los que quedan fuera de ese concepto , de acuerdo al concepto de pueblo dado por el comandante que serían los ricos, pienso , tendrán que entrenarse para lidear con una sociedad distinta a la de su creación.

  • Jorge Luis dijo:

    Polemizo con “Iar”. Primero: Que sabes acerca de los últimos 50 Años en las relaciones Cuba-EEUU? Segundo: Tú vives en Cuba? Tercero: Tu comparación del escrito de “Leandro” con la figura de Carlos Rafael Rodríguez está totalmente fuera de lugar y es una falta de respeto de tu parte. Creo que Leandro hizo una valoración muy actual, porque la política de EE UU hacia Cuba, en sus objetivos, es la misma qie cuando triunfó la Revolución Cubana. Ah! y los “rayadillos”de ahora son igualitos que aquellos de antes, puros mercenarios. Estoy totalmente convencido que nuestro pueblo, nuestros líderes y nuestro gobierno, tienen la suficiente inteligencia para conducir esta nueva etapa, por lo que como Maceo en Baraguá, seremos intransigentes con nuestros principios.

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