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Intervención de Manuel Pérez al recibir el Premio Nacional de Cine 2013

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Manuel Pérez Paredes recibe Premio Nacional de Cine 2013. FOTO: AIN

Manuel Pérez Paredes recibe Premio Nacional de Cine 2013. FOTO: AIN

Compañeras y compañeros:

He compartido la  responsabilidad en dos ocasiones de ser uno de los que conceden este reconocimiento. Creo que pasados los primeros años es más difícil  comparar largas y diversas hojas de vida  para finalmente votar a favor de   uno de los nominados. Agradezco  a los que integraron el Jurado que este año tomó la decisión de otorgármelo.

Siento que el Premio me ratifica  como integrante de la tercera edad, lo cual es incuestionable,  pero  me reconoce, y  es lo verdaderamente importante,  una vida útil dedicada al cine cubano; esto último es lo  que queda para siempre  y es muy estimulante para mí.

Quiero  añadir que posteriormente he recibido correos electrónicos y acercamientos de amigos y conocidos  que  han dejado constancia, de un aprecio a mi trabajo y  mi persona  que, además de agradable, ha sido  a veces sorpresivo y, en algunos casos, conmovedor.

Ojalá la salud, la capacidad intelectual y creativa, más  la paciencia, me permitan seguir trabajando por unos cuantos años más. Siempre con la ayuda  solidaria de mis amigos y, en primer lugar, de Marta, mi compañera por más de medio siglo.

Ahora permítanme una digresión que  considero necesaria en tiempos como los que vivimos.

Recibo el Premio  en momentos que el ICAIC  enfrenta el desafío de revisarse y ser revisado  en sus estructuras de funcionamiento,  acorde con exigencias que se derivan de su situación actual y de la  realidad económica que vive el país.

Confío  que la complejidad del análisis y las medidas de alto nivel  que se desprendan del mismo, serán  el resultado de un estudio  a fondo de  la naturaleza muy particular de la  industria  cinematográfica,  totalmente atípica en cualquier parte del mundo;  como tal hay que asumirla, para así favorecer su existencia y  desarrollo y  también para  saber controlarla adecuadamente en su gestión.  Igualmente no se podrá ignorar, en este repensar organizativo y económico,  que hablar de cine cubano es hacerlo  de una manifestación artística de la cultura,  principio fundacional incuestionable, independiente de todo lo que ha cambiado el mundo,  Cuba,  y el mismo cine a escala planetaria, desde 1959 hasta hoy.

Por este camino de replanteos  ineludibles  transita el país desde hace un tiempo, luchando para poner orden ante  inmensos y complejos  problemas objetivos y subjetivos que han echado raíces dañinas  en nuestra vida material y espiritual. Subrayo esta última porque  ambas vidas tienen que ser atendidas en su compleja interrelación para tocar fondo del punto en que nos encontramos. Nada más delicado y complejo que la conciencia individual y colectiva del ser humano y la síntesis de su experiencia histórica.  Ella es la que certificará, para la historia, el éxito en profundidad de nuestra recuperación económica que tendrá que ser también espiritual porque desde una Revolución estamos hablando.

¿Qué puede uno hacer, en tanto cineasta, si se toma en serio, si  cree realmente que puede y debe tener una participación positiva ante  esta situación?

Las tres generaciones de cineastas y creadores audiovisuales que en estos momentos  convivimos en el quehacer del cine cubano  nos hemos formado humana, política  y profesionalmente en circunstancias muy diversas.  De acuerdo a las edades hemos estado presentes o ausentes en etapas, acontecimientos y experiencias cardinales, o nos ha tocado vivirlas a   diferentes edades,  por tanto no han sido metabolizadas de idéntica forma.  Esto garantiza  una pluralidad, bien compleja y polémica, de puntos de vista sobre el cine, la realidad de hoy y el futuro al que aspiramos. Cada uno de nosotros tiene metas,  desafíos artísticos y éticos como proyecto personal entrelazado con el grado de compromiso social y político que ha asumido con el país en que vivimos y con este momento en especial.

Concluyo  diciéndoles que rescatar la sinceridad y la solidaridad, ambas bastante lastimadas en este último cuarto de siglo, es para mí una necesidad de primer orden para la recuperación  de nuestra vida espiritual. Ya sabemos que no es con exhortaciones que se conseguirá aunque no estén de más. Es misión de la cultura y sus manifestaciones artísticas la que puede realmente contribuir a ello. Ojalá nuestras obras como cineastas y nosotros con nuestro proceder, defendiendo el futuro del cine cubano como producción y como movimiento artístico, contribuyan a ello.

Muchas gracias.

(Palabras de Manuel Pérez Paredes, en ocasión de recibir el Premio Nacional de Cine 2013) 

Se han publicado 3 comentarios



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  • Gregorio dijo:

    Oye Manolo, Felicidades! Lo que no acabo de entender si el premio es por el tiempo que llevas en el cine o por la calidad de lo que has hecho.

  • Magali dijo:

    Muchas felicidades Manolito, este es un premio bien merecido, me complace poder trasmitirte mi admiracion y la siempre satisfaccion de considerarme tu amiga, aunque ya no nos veamos tan a menudo como cuando eramos vecinos.
    Con todo mi aprecio.
    Magali Martin

  • Silvio Jova dijo:

    Felicitaciones de nuevo a Manuel Pérez por el merecido premio y por estas palabras tan oportunas como hermosas y exactas.

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