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Ambrosio Fornet: Que los cambios se produzcan dentro de una continuidad

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La historiadora y musicóloga Zoila Lapique, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2002, junto al investigador, ensayista, crítico y editor, Ambrosio Fornet, Premio Nacional de Literatura, y a los cuales está dedicada la XXI Feria Internacional del Libro de la Habana, durante la inauguración, en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, el 9 de febrero de 2012.  AIN FOTO/ Omara GARCIA MEDEROS/

La historiadora y musicóloga Zoila Lapique, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2002, junto al investigador, ensayista, crítico y editor, Ambrosio Fornet, Premio Nacional de Literatura, y a los cuales está dedicada la XXI Feria Internacional del Libro de la Habana, durante la inauguración, en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, el 9 de febrero de 2012. AIN FOTO/ Omara GARCIA MEDEROS/

Palabras en el acto inaugural de la 21a Feria Internacional del Libro de La Habana.

I

Permítanme comenzar con una anécdota, pero no sin antes agradecer a la generosidad de tantos amigos -empezando por los organizadores de la Feria- el privilegio de estar aquí, compartiendo con mi admirada Zoila Lapique y con ustedes la alegría del momento.

Cuando publiqué mi primer libro, hace más de 50 años, les envié sendos ejemplares a dos profesores de quienes conservaba un grato recuerdo, y el comentario de uno de ellos, al acusar recibo, me sorprendió: «Enhorabuena -decía-. Ya ha hecho usted su contribución a la sociedad». Para mí no fue fácil descifrar aquellas misteriosas palabras. Hasta entonces yo había utilizado la escritura como una coraza, y la idea de que un libro mío pudiera «contribuir» en alguna medida a mejorar o cambiar algo -salvo la opinión que tenían sobre mí las personas que lo recibirían como obsequio- me resultaba completamente extraña. Pero cuando los grupitos de lectores potenciales empezaron a crecer hasta el punto de que parecían abarcar un pueblo entero, me percaté de que la literatura podía tener una función social y que, con ella, el oficio de escritor adquiría una nueva dignidad.

Esta fiesta del libro y la lectura, que ya cumple 21 años, lo demuestra con creces. Y se honra con la presencia de sus invitados especiales, autores y editores de nuestro espacio geográfico y cultural más inmediato, las Antillas de Hostos, Betances y los Henríquez Ureña -para no hablar de Máximo Gómez, uno de mis autores favoritos-; el Caribe de Cyril James, de Price-Mars y Alexis, de Cesaire y Glissant, de Eric Williams y Juan Bosch, de tantos otros narradores, poetas y ensayistas… Es un placer darles la bienvenida a esta Isla rodeada de libros por todas partes, la tierra de Martí, de Guillén, de Carpentier y de la bendita idea de la cultura como «ajiaco».

II

Nuevamente hemos entrado en una época de cambios. Que estos cambios se produzcan dentro de una continuidad, no significa que no tengamos que preocuparnos. Lo que nos preocupa es el legado. ¿Es cierto que en la sociedad que estamos legando a las nuevas generaciones predominan los factores positivos sobre los negativos? A quienes creemos que sí, la tarea que afrontamos -larga para muchos de ustedes, breve para nosotros, los que estamos llegando al final del camino- nos parece muy clara: hallar el modo de afianzar y renovar las conquistas, de barrer pacientemente el polvo acumulado. Para eso contamos, en modesta medida, con la educación, la instrucción y la cultura. No puede trazarse un signo de igualdad entre ellas, pero todas tienen una cosa en común: son  expresiones del talento, la perseverancia y la conducta individual y social que favorecen las relaciones humanas. De manera que no nos basta con saber que se publican libros, se inauguran exposiciones, se estrenan obras de teatro y de ballet, se divulgan las expresiones más auténticas de nuestro folclor urbano y rural; necesitamos saber, además, cuánto han retrocedido el machismo y la homofobia, cómo vamos a enfrentar el desconcierto, las indisciplinas sociales, los prejuicios raciales, la corrupción administrativa, el viscoso lastre que nos dejó la crisis de los años 90. Si nosotros -escritores, artistas, trabajadores del medio- ponemos tanto empeño en la proyección social de nuestras actividades es porque creemos que cumplen también una función cívica, que quienes leen un buen libro, escuchan buena música o asisten al estreno de una obra teatral son menos proclives a violar ciertas normas de conducta o abusar de la paciencia de los demás. En otras palabras, creemos que existe una relación entre el comportamiento individual y el social, entre las necesidades espirituales y las normas de convivencia. Pero como no sabemos qué alcance tiene ese vínculo, asumimos como tarea irrenunciable la de seguir creando las bases que favorezcan el predominio de lo mejor sobre lo peor, de modo que la nuestra llegue a ser una sociedad donde, para decirlo con la fórmula clásica, el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos, donde podamos seguir forjando en común esa nación para el bien de todos que es nuestra aspiración más legítima.

Y aquí topamos con la ineludible realidad de que las condiciones que favorecen el desarrollo cultural tienen también un fundamento económico. Ya sabemos, por experiencia propia, que el irrestricto apoyo estatal a la instrucción y la cultura ha producido -desde los ya lejanos tiempos de la Campaña de Alfabetización y la creación de la Imprenta Nacional- una expansión cultural sin precedentes en nuestra historia, pero ¿hasta dónde es posible mantener ese apoyo en tiempos de crisis y cambios? A nosotros nos toca encontrar la respuesta sin abjurar de nuestro sentido de la justicia y sin olvidar que aun a la pregunta más difícil se le puede dar una respuesta fácil -dictada por la ignorancia o la rutina-, así que no conviene descartar sin más la posibilidad de que, con el paso del tiempo, a alguien se le ocurra la idea de aplicar, en nuestro medio, el principio de la rentabilidad económica que debe regir en otros campos. Eso conduciría a una pregunta retórica -el simple hecho de hacérsela demostraría que se conoce de antemano la respuesta-: ¿Para qué «sirve» la cultura literaria y artística? O más concretamente, ¿qué «utilidad» -es decir, qué grado de «rentabilidad- puede esperarse de un concierto de la Sinfónica, de un libro de ensayos, de un museo de artes visuales? Nos preocupa, en fin, que los reajustes socioeconómicos, los guiños del mercado y el curso inexorable del tiempo puedan disolver o reducir al mínimo el proceso de afirmación de la identidad -o, si lo prefieren, de descolonización cultural- que caracterizó en el pasado nuestras búsquedas. Y nos preocupa que la crisis de valores generada por el fracaso del socialismo europeo pueda desembocar, en el caso de nuestros escritores -los críticos y ensayistas, sobre todo-, en la filosofía del vale todo o del sálvese quien pueda, antítesis de la noción misma de cultura y, en particular, de la cultura que hemos tratado de consolidar en el curso de estos años. Afortunadamente, nos apoyamos en una tradición creativa -incluyendo la formada por la investigación y la crítica- que ha demostrado ser infatigable en su búsqueda de la autenticidad.

Y ya que hablamos de tradición, permítanme terminar recordando que este año se cumple el bicentenario del nacimiento de Antonio Bachiller y Morales, fundador de la bibliografía cubana. Dedico estas palabras a su memoria y a todos los que, dentro y fuera de Cuba, han ido delineando ese retrato de familia todavía inconcluso, la imagen real o posible del cubano tal como se insinúa o se refleja en las páginas de los libros.

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 11 comentarios



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  • carol dijo:

    No sé qué adjetivos merecen estas palabras de Ambrosio Fornet pudieran ser, brillante,perfecto,muy profundo y medular,pero quizás el mejor de los adjetivos sean muy útil,necesario y actual.En poco espacio ha sido capáz de decir muchísimo.Debian divulgarse aun más estas palabras.La decada de los 90 nos trajo muchas consecuencias nefastas en lo material y en lo espiritual.Las pérdidas materiales que tengamos en la vida aunque con esfuerzo se pueden intentar recuperar, las espirituales»lo intangible» como dicen sobre los patrimonios son mucho más difíciles pero estás son las más importantes.Espero que estemos a tiempo.
    Gracias a Ambrosio el que sin ser joven por su edad es muy joven por su pensamiento

  • carol dijo:

    Rectifico ya que me faltó una palabra refiriéndose a las pérdidas dije:»…las espirituales”lo intangible” como dicen sobre los patrimonios son mucho más difíciles pero estás son las más importantes….»debía decir:»… son mucho más difíciles(de recuperar)pero estás son las más importantes.

  • Leonardo Barreras Capote dijo:

    Excelente y valiente reflexión del multipremiado intelectual nuestro. Es muy difícil no coincidir con él. Felicitaciones y un abrazo!

  • Francisco Rivero dijo:

    Las ideas en las palabras del Sr. Ambrosio Fornet en la lectura nos indica aspectos de lo singular a lo plural en los desafios que enfrenta la sociedad en Cuba.

    No me resisto de reproducir un pasaje en mi comentario que considero bien significativo :
    […]
    Si nosotros -escritores, artistas, trabajadores del medio- ponemos tanto empeño en la proyección social de nuestras actividades es porque creemos que cumplen también una función cívica, que quienes leen un buen libro, escuchan buena música o asisten al estreno de una obra teatral son menos proclives a violar ciertas normas de conducta o abusar de la paciencia de los demás. En otras palabras, creemos que existe una relación entre el comportamiento individual y el social, entre las necesidades espirituales y las normas de convivencia. Pero como no sabemos qué alcance tiene ese vínculo, asumimos como tarea irrenunciable la de seguir creando las bases que favorezcan el predominio de lo mejor sobre lo peor, de modo que la nuestra llegue a ser una sociedad donde, para decirlo con la fórmula clásica, el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos, donde podamos seguir forjando en común esa nación para el bien de todos que es nuestra aspiración más legítima.
    […]

    Aprecio su alocusion como una noble invitacion a continuar, despues de una epoca de labor fatigosa para Cuba en ese periodo de los años 90.
    El sendero en su subida sera lento o rapido. No se (!?).
    Eso si creo que sera pesada y tenaz para la vanguardia.
    Ser pobre es duro, en el camino de la Enmancipacion para poder contemplar la vida de forma legitima.

    Gracias Sr. Ambrosio Fornet por su pensar que bien puede acompañar el hacer de muchas personas en el mundo en favor de la Republica de Cuba y su pueblo.

    Un saludo cordial

  • luis dijo:

    Estas y las palabras pronunciadas el pasado año por Fernando Martínez, son alertas muy necesarias para la nación. Brillante. Ojalá realmente los que manekan los asuntos culturales los interpreten correctamente y consideren que hay áreas de la cultura, como el libro y su difusión nacional e internacional, y es solo un ejemplo, no siempre tienen que ser rentables en corto plazo.

  • yo dijo:

    Ojo: no se pierda de vista que en este proceso de reajustes económicos, de factibilidad y eficiencia a ultranza, las opciones culturales han comenzado paulatinamente a alejarse del bolsillo de muchos cubanos. Las entradas a los teatros para puestas en escena, se han duplicado; las entradas a conciertos, ni hablar. Los propios libros, hace tiempo que son caros. Y por favor, no me ataquen con que si en cualquier lugar del mundo… La cuestión es que un libro de $5 (parece misarable, ¿verdad?) le cuesta a un trabajador que gane salario mínimo la mitad de su ingreso diario, así que si sus dos hijos adolescentes desean $50 (cada uno) para un concierto en el B. Bretch de Interactivo, ese mes en casa no se va a comer, ni a pagar la electricidad, de modo que mejor se conforman con el reggeaton del vecino. O esperan por los «gestos caritativos» de Silvio y demás, que no deberían ser esa única opción de tantos, porque como dijeran los de Buena Fe, «no me regales más nada, déjame ganármelo yo»… con mi trabajo, desde luego. Así que páguesenos de una vez lo que nuestro trabajo vale, y podremos consumir la cultura que elijamos, y alimentaremos el alma, después de haber también alimentado el cuerpo.

  • @lin@ dijo:

    No queda otra alternativa;como dice el Sr Fornet:
    «Asumir como tarea irrenunciable la de seguir creando las bases que favorezcan el predominio de lo mejor sobre lo peor, de modo que la nuestra llegue a ser una sociedad donde, para decirlo con la fórmula clásica, el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos, donde podamos seguir forjando en común esa nación para el bien de todos que es nuestra aspiración más legítima».
    Tengamos Fé, definitivamente un mundo mejor debe y puede ser posible. Amén.

  • lila dijo:

    Los discursos inteligentes, inquietantes como este, deberían debatirse en la mesa redonda, ¿no creen? Su esencia, digo. A ver si la gente le pone fe al pensamiento y la práctica coherentes.

  • gladys regina dijo:

    Es de lo mejor que he escuchado y leido ultimamente,llevemoslo a via de hecho.Todos los comentarios hasta el de @lin@ que he leido,muy adecuados,y estoy muy de acuerdo con todos.

  • iskra dijo:

    Creo en la unidad del arte, la ciencia y la transformación social(14-02-12)

    Por Celia García Dávila

    Resonancias de las palabras de Ambrosio Fornet en la Inaguración de la Feria del Libro en este 14 de febrero de 2012

    teatro espontáneo y psicodramaEs cierto que la cultura hace menos procrible a los hombres y las mujeres a violentar las normas sociales. Lo he vivido así desde que comencé a coordinar grupos llevando la propuesta del Psicodrama y el Teatro Espontáneo con mis compañeras Yaima y Nancy.

    Al utilizar nuestro tiempo en el cultivo del alma, sembramos amor, que es vivir pensando en todos y todas para darnos lo mejor. Por eso nosotras decidimos pensar en la gente. Cuando una persona, un grupo, una red, una institución deciden crecer hacia dentro, que no es más que hacer consciente el camino que se quiere transitar, está uniendo ciencia, arte y transformación social. Nosotras decidimos hacerlo a través del Psicodrama y el Teatro Espontáneo.

    Cuando se estrena una obra de arte, se mueve el espiritu de los seres humanos que la están observando, pero si esos sentimientos dialogan también con otros la huella trasciende para convertirse en acción. Por eso creemos que es necesario trabajar con las emociones que despierta el arte, porque ir a observar una buena pintura con tema social, no necesariamente transforma, ya que esta escena por si misma no hace a las personas cambiar y mucho menos que perdure en el tiempo ese cambio para mejor.

    El psicodrama y el teatro espontáneo promueven una manera que unifica estas ganas de moverse entre arte y ciencia, cambio y transformación, por eso creemos en esta filosofía de vida que va desde la admiración del mundo, hacia el cambio hacia dentro(personal) y luego hacia afuera que es la transformación social.

    Al realizar una mascarada, donde todos pueden construir su propia expresión con arte y luego hacer teatro con ella permitiendo que afloren las emociones y los sentimientos estamos produciendo cambios hacia el interior de las personas y los grupos, por eso creo en la unidad entre arte, ciencia y transformación social desde esta propuesta donde se cambia haciendo.
    Gracias Nancy, Yaima y Úrsula por abrirnos este camino. También al Proyecto Haciendo Almas que me permite impulsarme todo el tiempo hacia el adentro y hacia el afuera, pero sobre todo gracias a los grupos que nos han dado la fe de que existe una manera de cambiar!!!

    En este día del amor recuerdo también que soy investigadora, psicóloga y psicodramastista, pero que sobre todo recuerdo que soy una persona que creo en la vida y en la transformación hacia el bien común.

    Por eso ciencia, arte y transformación social deben andar de la mano para lograr juntarnos a todos a repensar-transformando hacia dónde Cuba quiere ir, qué proyecto queremos defender juntos y se haga expresión verbal, pero también maneras de hacer desde la diversidad con el mismo fin, defender los principios humanos en los que creemos.

    Publicado en Haciendo Almas
    http://www.haciendoalmas.cult.cu/index.php/teatro-espontaneo-terapeutico/1608-creo-en-la-unidad-del-arte-la-ciencia-y-la-transformacion-social14-02-12

  • Félix Ramos dijo:

    Estimado maestro: mucho nos impactó su discurso en la apertura de la Feria del Libro. Es admirable su valentía, algo que constituye para nosotros los «provincianos», que a veces tenemos más o menos los mismos criterios de los intelectuales de su talla, pero no la tribuna para poder pronunciarnos. Convenimos en que nuestra identidad está en juego, algo que venimos notando desde hace mucho tiempo, pero al parecer hay personas que no lo entienden o no quieren entender.
    Reciba usted mis felicitaciones y mis respetos por unas palabras que ojalá sirvan para los encargados de que no suceda los que usted un poco ha pronosticado, despierten de su letargo y le den toda la atención y el seguimiento que requieren sus planteamientos.

    Félix Ramos Acosta
    vicepresidente primero de la UNEAC en Las Tunas

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