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Zuleica Romay: “Ese libro fue creciendo dentro de mí desde que nací”

En este artículo: Brasil, Cuba, Cultura, Racismo, Sociedad, Zuleica Romay
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Zuleica Romay

Zuleica Romay

Por Susana Méndez
Portal Cubarte

Zuleica Romay Guerra, escritora, investigadora y presidenta del Instituto Cubano del Libro, obtuvo en el recientemente celebrado Premio Casa de las Américas, el lauro Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en las Américas y el Caribe contemporáneos, con su libro Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad.

Ya la Premio Casa, comentó a otro colega, que cuando estudiaba en el preuniversitario, sus compañeros, pensando que la halagaban, le decían la “altea”, esas barras blancas recubiertas de chocolate, un símil más dulce de la expresión archiracista “negro con alma de blanco”, pero racista igual.

Al paso de los años Zuleica se ha propuesto entender por qué esos amigos que la querían, eran tan discriminatorios sin saberlo, y buscar las explicaciones a un fenómeno que tanto degrada a todos los seres humanos.

Zuleica aceptó conversar sobre este libro acreedor de tan prestigioso galardón.

¿Cuándo y cómo surge la idea del libro Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad?

Creo que ese libro fue creciendo dentro de mí desde que nací, pero específicamente en el año 2005 hubo un Congreso Cultura y Desarrollo y uno de los paneles de debate era sobre la temática de los marginados y excluidos en el mundo; en ese momento yo trabajaba aquí en el Instituto del Libro, como vicepresidenta, y los organizadores del evento me solicitaron que participara en el panel con una ponencia.

Yo tenía mucho miedo de aparecerme allí con algo que se pudiera considerar panfletario, porque realmente a ese forum internacional yo iba como funcionaria del estado cubano. Traté de hacer un texto que no fuera propagandístico, pero no se me ocurría, hasta que un día dije «pero si yo con contar la historia de mi familia tengo», y en alrededor de tres cuartillas conté los episodios más relevantes y las figuras más descollantes de mi familia en las cuatro últimas generaciones: desde mi bisabuela Crecencia, que nació en un barracón de esclavos, hasta mis hermanos y yo.

Leí aquello en el congreso, muy expectante de lo que iba a pasar, y para mi sorpresa, cuando terminé de leer, todos los que estaban en la sala se levantaron a y empezaron a aplaudir; después me di cuenta que muchas de aquellas personas tenían experiencias de vida similares a la mía, porque esa es la Revolución, fue ella la que nos permitió salir de “allá abajo” y llegar a donde estábamos y por eso muchos de los allí presentes se emocionaron. A mí esa reacción me…, bueno me halagó, claro, porque todos tenemos un pedacito de corazoncito vanidoso, pero también me dejó pensando «si esto es tan común, cotidiano y normal en nuestro país, ¿por qué algunos se emocionaron tanto?», me preocupó eso y quedó como una semillita ahí germinando.

No puedo decir que en aquel momento me decidí a escribir el libro, pero ya a finales de los 2000 empezó a aparecer en Cuba en el sector académico, más literatura que aludía, no solo a temas asociados a la cuestión racial, sino también a la desigualdad social, a las manifestaciones de homofobia y xenofobia, y entonces me sorprendí más de una vez acordándome de aquel momento y me decía «si yo pudiera escribir sobre eso», pero no me decidía y opté al menos por ir leyendo lo que otros publicaban.

Eso debe haber sido alrededor del 2007; empecé a leer y cada vez me fui interesando más y la bibliografía de un libro citaba a otro y fue como una especie de descubrimientos sucesivos que me fueron metiendo en el tema hasta que un día me dije «me voy a sentar a escribir», y empecé; cuando tenía 30 o 40 cuartillas empecé a dudar de lo que estaba escribiendo porque ¿qué práctica científica tenía yo para afirmar estas cosas?, y decidí salir a la calle a entrevistar y conversar con personas; lo que escribía y lo que averiguaba lo empecé a reunir en un mismo texto.

Pero fíjate, cuando te digo que el libro fue creciendo dentro de mí desde que nací, es porque creo que cada cubano pudiera escribir un libro sobre eso si tuviera la capacidad técnica, la paciencia y la voluntad de hacerlo, porque es muy difícil que tú no encuentres en alguna familia una incomprensión que se genera en la intolerancia al otro que es diferente; es muy usual que haya al interior de la familia conflictos que se generen por eso: la negra o el negro que no quiero, el homosexual que no quiero, el palestino que no quiero; a veces no tiene que ver con una condición sino con una apariencia, con el peinado o el largo del pelo, con un tatuaje o una manera de vestir, de hablar, pueden ser hasta los gustos musicales, hay muchas razones por las cuales las personas manifiestan intolerancia con respecto a los gustos o prácticas sociales de otras.

Creo que los seres humanos en general no hemos desarrollado suficientes herramientas para la convivencia armoniosa y respetuosa con los demás y no creo que sea un fenómeno exclusivamente cubano, creo que parte de la condición del ser humano que es extraordinariamente social en las maneras de desarrollarse con los que son iguales a sí mismo, pero a su vez tiene siempre algunas actitudes, comportamientos y maneras de ver las cosas que afectan la convivencia, me da la impresión de que eso es parte de la condición humana y que la tarea de cualquier sociedad, sobre todo de una como la nuestra, es educar a las personas para que esa convivencia sea cada vez más armoniosa pero también más espontánea, sin excesos de condicionamientos sociales que obliguen a aceptar las diferencias, que sea la naturaleza de las personas la que entienda que lo realmente natural es lo diferente y a veces es lo que más trabajo nos cuesta aceptar, porque queremos que todo sea a partir de una formulita.

¿Cuáles son en su opinión las grandes paradojas de la racialidad?

Entre las grandes paradojas de la racialidad, no pretendo mencionarlas todas. La primera que hay que citar es la interacción entre lo subjetivo y lo objetivo que en este caso es muy contradictoria porque la clasificación racial es totalmente subjetiva, la especie humana es una sola, las diferencias no son biológicas, son genéticas y las que tienen que ver con el color de la piel tienen una proporción ínfima en cuanto a la constitución genética de los seres humanos, no llega ni siquiera al 0, 5 porciento, además de que el color de la piel, los atributos del pelo, las formas de las facciones –sobre todo las del rostro–, son un resultado totalmente accidental y dependiente de las inimaginables combinaciones que pueden hacer los genes de dos personas.

Sin embargo las consecuencias en las sociedades racializadas de tener uno u otro color, e incluso dentro de la misma clasificación cromática, las diferentes gradaciones del color son totalmente objetivas. Creo que hay muy pocas nociones como la del color de piel o raza que demuestran la extraordinaria objetividad de lo subjetivo, porque la clasificación es subjetiva, pero las consecuencias no; para mí esa es una gran paradoja.

Otra contradicción tiene que ver con los criterios de clasificación que son muy voluntaristas; mientras que en Estados Unidos el que tenga una gota de sangre negra ya no es blanco, en Cuba cualquiera que no sea suficientemente mestizo, es blanco, y esa es otra paradoja, ¿quién determina quién es o no blanco?, bueno, la clasificación que hace la sociedad, que es totalmente anárquica y subjetiva: ¿qué hacemos con un blanco que sea ñato?, o ¿qué con un negro que no sea bembón?, ¿qué va a predominar la forma de la nariz y la boca o el color de la piel?, y ahí es donde te das cuenta de que todo es un rejuego en el cual la propia sociedad ha entrenado a las personas para posicionarse socialmente en función de atributos presuntamente raciales, todo es una maniobra y al final esa clasificación racial depende de las posibilidades que las personas tengan.

Hay un libro muy interesante que está por salir de dos investigadoras cubanas María de los Angeles Meriño y Aynara Perera, que es extraordinariamente aleccionador, porque ellas, en su investigación, se dieron cuenta de que en el pasado las mujeres no blancas en Cuba podían ascender racialmente en función del matrimonio, o sea que una mulata soltera que se casara con un blanco, inmediatamente era reclasificada como blanca, e igualmente ocurría con una negra soltera, si un blanco decidía admitirla y exhibirla socialmente como esposa, se convertía en mulata solo por ser la esposa de un blanco, e interesantísimo: cuando la unión desaparecía, estas mujeres volvían a la clasificación anterior; uno se da cuenta de que las clasificaciones raciales, no solo en Cuba sino en América Latina, son muy, muy, muy caprichosas.

Hay una investigadora de origen francés llamada Elizabeth Cunin, que ha estudiado mucho las sociedades latinoamericanas, que le dice a eso competencia mestiza, que es la capacidad de jugar con el color y posicionarse en función de éste, a lo que las investigadoras cubanas que te mencioné anteriormente le llaman el uso social del color.

Y la tercera y más complicada paradoja que yo veo, es que no puedes ver el tema racial aislado del resto de las cualidades o atributos en función de los cuales las personas pueden ser minimizadas, que es algo que yo a los compañeros les digo con mucha frecuencia; no se puede identificar, ni clasificar a los discriminadores ni a los discriminados en Cuba porque muchas veces la mismas personas juegan ambos roles según la cualidad que se esté juzgando; si se juzga el origen, no es lo mismo un habanero que un guantanamero; si es el género no se tiene la misma percepción social de un hombre que de una mujer; si se está evaluando la orientación sexual no son iguales un heterosexual, un homosexual y un bisexual.

En función de todas esas maneras de pretender clasificar e inferiorizar a las personas cuando tienen atributos que se salen del canon o de lo “socialmente aceptado” entonces tú puedes ser discriminador o discriminado, y muchas personas lamentablemente jugamos ambos roles.

¿Quisiera comentar acerca del fundamento documental de Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad?

Consiste en que a mí me preocuparon mucho los complejos de culpa de la sociedad cubana en relación a la no erradicación de las manifestaciones de prejuicios y discriminación racial y eso es más perceptible en la actuación de personas individuales y este es un problema que además de tener 500 años, posee una base fundamentalmente cultural.

Entonces traté de ver cómo se reflejan hoy en el siglo XXI las tensiones y contradicciones de naturaleza racial en países que tienen historias parecidas a la nuestra, que fueron colonias de las metrópolis europeas, que importaron africanos y los esclavizaron para el desarrollo de una actividad económica que iba a conectarse con el comercio internacional del capitalismo, que por entonces emergía como un sistema social más promisorio que la etapa feudal que se dejaba atrás.

Descubrí algo muy interesante y es que casi todos los países que fuimos colonizados por España y Portugal, sobre todo, tenemos historias económicas, sociales y culturales muy parecidas; los africanos vinieron a las diferentes naciones a hacer las mismas actividades económicas por tanto tuvieron formas parecidas de rebelarse contra su condición esclava y de contribuir desde la cultura, a la formación de la nueva nacionalidad.

Esto es tan demostrable como que incluso hoy algunos de los proverbios que se usan para inferiorizar a los que no son blancos son muy parecidos; en Cuba se dice “si ves un negro con dinero, es músico o deportista”; en Brasil se dice “si ves un negro conduciendo una auto importado, es futbolista o narcotraficante” y en Panamá dicen “blanco que corre, es atleta; negro que corre, es ladrón”; cuando comparas estos proverbios te das cuenta de que la percepción del negro, su papel en la sociedad y del origen de su probable bienestar material es el mismo, son cualidades que no están asociadas al desarrollo del pensamiento ni al cultivo del intelecto, porque tenemos una misma herencia cultural; entonces me dije que el problema de Cuba no es tan simple como a veces lo planteamos que es que los blancos discriminan a los negros.

A partir de ahí seguí buscando cómo se comporta el fenómeno en Colombia, Perú Guatemala, Venezuela, hay muchos países a los que nos parecemos mucho como Brasil que aunque fuimos colonia de diferentes metrópolis, sí tuvimos actividades económicas y manifestaciones culturales y religiosas y parecidas, pero hay otros casos como Venezuela y Perú, donde los negros se mezclaron lo mismo con los blancos europeos que con los indígenas americanos, o como en Argentina y Uruguay donde los indígenas y los negros fueron exterminados y donde hoy solo perviven en comunidades con determinadas características culturales y no aparecen en el censo, porque éste no toma en cuenta el color de la piel, por tanto los negros no existen, no están.

A mí me interesaba mucho la comparación, no para construir una justificación de por qué la sociedad cubana, pese a una Revolución que lleva 53 años en el poder, no ha resuelto el problema, si no para entender por qué es tan difícil resolverlo, y las claves pare entenderlo me las dio la cultura.

¿Qué elementos son los que señaló el jurado como experiencias propias?

El tema está en que entre los muchos mitos culturales que se construyeron en el siglo XIX, en Cuba y en otros países de América y se consolidaron en el XX, está aquel de que los negros y mulatos iban a lograr redimirse y liberarse por medio de la educación, y que los negros y los mulatos lo que tenían que hacer era estudiar mucho, superarse y eso les iba a permitir equilibrarse social, económica y culturalmente a la población blanca.

Por eso es que existieron el Club Atenas, las Sociedades de negros y mestizos, con aquella extraordinaria vocación de superación que tenían, las escuelas, y por eso existieron a lo largo sobre todo de la República tantos esfuerzos de los estratos sociales más retrasados y más oscuros por llegar al nivel que tenían los estratos blancos.

A mí siempre me preocupó por qué yo percibía en algunos amigos y familiares egresados de la universidad, con importantes títulos científicos y académicos que ellos seguían sintiéndose objeto de discriminación, porque se supone que si habían logrado todos esos lauros el problema desaparecería, sin embargo yo notaba eso, nunca en una conversación a fondo, pero sí en comentarios, frases, anécdotas, y entonces decidí que antes de escribir el texto iba a tratar de conocer por personas de ese tipo, sus propias experiencias.

Para esto, con casi treinta personas, todos negros y mestizos, graduados universitarios, todos más o menos reconocidos como exitosos en su entorno familiar y en su microentorno social, conversamos largamente para ver cómo les había ido.

Después tuve que escoger grupos de personas con características semejantes para tratar de identificar comunidad de opiniones con relación a ciertos temas; hice tres o cuatro entrevistas grupales en centros de trabajo; tuve una conversación interesantísima con un grupo de estudiantes de la secundaria que está al lado de mi casa, también con un grupo de graduados de derecho, y así fui buscando grupitos de personas y les planteé temas problémicos para que se manifestaran y con todo esto obtuve mucha información.

Finalmente, como en una etapa de mi vida fui investigadora, especialista en estudios sociales, diseñé una encuesta y se la apliqué a alrededor de ciento veinte personas, a todos los que había entrevistado individualmente, a una parte de los que entrevisté grupalmente y a otra muestra que escogí de forma aleatoria; a pesar de que conozco cómo se hace, no me propuse diseñar una muestra estadística con ningún nivel de confiabilidad, lo único que requería saber era qué opinaba la gente sobre determinados asuntos, por eso tales datos los uso en el libro con mucha discreción y cautela porque sé que desde el punto de vista de la metodología, la muestra que yo escogí es totalmente intencional y por tanto a la hora de sacar conclusiones y generalizarlas eso no va a tener la misma capacidad de persuasión que si fuera una muestra estadísticamente seleccionada.

Yo fui haciendo las dos cosas paralelamente, cuando podía hacía trabajo de terreno y cuando tenía psicológica, material y temporalmente, creadas las condiciones, escribía y ya al final busqué en qué medida casaba lo que encontré en el terreno con lo que iba escribiendo y se dio el caso de resultados que pudieron perfectamente sustentar determinada hipótesis y también cosas que reescribí porque me di cuenta que la práctica no estaba confirmando lo que había escrito antes y así fui armando el libro.

En el foro promovido por el Portal Cubarte, se encuentra una entrevista que Heriberto Feraudy hiciera a la doctora Graziella Pogolotti a propósito del tema que abordamos, en la que entre otras ideas ésta plantea: “Se trata, claro está, de un tema delicado por cuanto intervienen en él, no solo elementos del pensamiento lógico sino zonas más oscuras que impregnan el inconsciente. Esas consideraciones han influido en el abordaje cauteloso de un asunto que puede fragmentar la sociedad cubana. Pienso, por lo contrario, que el silencio contribuye a ahondar fisuras”. ¿Cuál es su opinión en este sentido?

Hace unos días en una entrevista que salió en La Jiribilla, yo argumentaba que el silencio social es un mecanismo defensivo que todas las sociedades utilizan, no existe prácticamente ninguna sociedad en la historia de la especie humana que no tenga temas tabú, cosas de las que la gente solo habla en el ámbito privado, porque la sociedad siempre tiene una diferencia entre los valores que proclama y los que se materializan en su práctica cotidiana; no es un diseño hipócrita de la sociedad, porque es un cuerpo vivo, siempre un desfase generalmente porque la sociedad se atrasa con respecto a los valores que proclama y cuando ese desfase afecta el funcionamiento de la sociedad o de las actividades políticas, educacionales, el desarrollo de las artes y las ciencias siempre hay estrategias de silenciamiento del problema.

Históricamente las artes han sido mucho menos conservadoras pero las Ciencias Sociales en varios momentos de la historia humana, rezagadas de la práctica, se han dedicado a argumentar soluciones de la sociedad que la práctica está diciendo que ya no funcionan; eso ha ocurrido desde las ciudades estado griegas hasta nuestro días; la quiebra del silencio es como la fiebre; una sociedad está tapando determinando asunto, tal parece que a nadie le preocupa, todo el mundo muy tranquilo y de buenas a primeras se arma un debate social y tú dices ¿qué pasó?, pues que se rompió el equilibro y la gente empezó a expresarse, como si tuvieras una cantidad de microorganismos superior a la que tu sistema inmunológico permite y entonces cuando se quiebra el silencio es como la fiebre en el cuerpo y hay que averiguar las causas de la fiebre y de que a estas alturas la gente esté hablando de eso y pasa lo mismo con asuntos culturales, sociales, o políticos.

Fue apreciable por ejemplo en Chile, que parecía una sociedad conforme con todo el trauma que había sufrido hasta que fue posible acorralar a Pinochet y entonces toda la oposición que ese régimen generó salió a relucir, ahí estaba la rebeldía de la sociedad chilena; aparentemente en Bolivia lo que pasó con el Che y sus compañeros era un secreto muy bien guardado, pero cuando aparecieron los restos de ellos nos dimos cuenta que mucha gente allí sabía lo que había, pero no podía hablar de eso.

No logro todavía explicarme cuáles son los misteriosos y secretos mecanismos que desatan esas respuestas, pero lo que sí es verdad es que la sociedad cada vez que encuentra una asintonía entre los valores que proclama, los que defiende y lo que ocurre en la practica social busca mecanismos de defensa y uno de esos mecanismos de defensa es el silencio.

Una de las cosas que más me preocupó fue que algún lector predispuesto pensara que yo estoy tratando de justificar algo y el libro lo hice para intentar explicarme lo que pasa con lo que no estoy de acuerdo, pero lo primero que tengo que hacer es entender por qué pasa, porque si no va a ser muy difícil que yo logre contribuir a que esa situación se transforme y yo creo que a veces en Cuba nos apresuramos mucho en juzgar las situaciones, en clasificar los hechos y los procesos sin primero explicarnos por qué pasan; es muy importante saber por qué ocurren las cosas, sobre todo cuando hay una respuesta que es colectiva, de la que participan personas diferentes, con historias de vida diferentes también y reaccionan igual, eso hay que intentar explicárselo antes de quererlo transformar para evitar que las medidas que se tomen no sean adecuadas, y volvemos al ejemplo del enfermo, si no hay diagnóstico clínico no hay tratamiento médico, en la sociedad es igual, y yo estaba tratando de contribuir –no sé si lo habré logrado–, al diagnóstico.

¿Considera que una de las causas de que se mantenga en Cuba la desventaja de los hombres de piel negra en cuanto a oportunidades educacionales, profesionales y económicas, es lo subrepresentados que han estado éstos en las diferentes instancias del poder?

Los seres humanos que vivimos en sociedad aunque no nos lo propongamos competimos por los espacios, por los beneficios de las políticas y por los servicios de la sociedad desde que nacemos; desde una sociedad extraordinariamente desigual, hasta una extraordinariamente solidaria como la nuestra; las personas para insertarse y desarrollarse socialmente siempre están compitiendo en primer lugar consigo mismo y, en segundo lugar con los demás, por lo tanto las ventajas y las desventajas empiezan a tener influencia en la vida de las personas desde que nacen.

No es lo mismo nacer en una en casa donde no hay libros, a nacer en una donde los padres leen; no es igual nacer en una casa donde no hay fluido eléctrico al hogar donde el niño tiene la posibilidad de ver los muñequitos, video y oír música; el niño que los padres le leen, le enseñan a usar el diccionario, lo estimulan a ir a la biblioteca, lo llevan al museo y al Guiñol, cuando llega al preescolar ya tiene ventaja sobre el que no tuvo esa oportunidad, va a aprender más rápido y no es que sea más inteligente, es que ya tiene una acumulación cultural acorde con su edad y el otro no, porque vive en una ciudadela, con padres alcohólicos, solo ve escenas de violencia, ese no aprende a la misma velocidad y no es porque sea menos inteligente, y ahí empiezan los dos niños, sin saberlo, a competir.

Yo tuve una compañera en la universidad que debe haber sido el décimo o el onceno lugar en el escalafón cuando nos graduamos, pero para nosotros fue como el primero porque ella vivía en una casa de un cuarto con varias personas de diferentes generaciones y donde único podía estudiar, con relativa paz, era sentada en la taza del inodoro; no es lo mismo sacar un cinco teniendo un cuarto para ti solo donde estudiar, que hacerlo sentada en la taza del baño.

Las políticas sociales: no tener que pagar las matrículas –como ocurre en nuestro país–, no someterse a procesos excluyentes de selección para entrar a uno u otro lugar, reducen las desventajas pero no las eliminan; cuando tú llegas a un aula universitaria y ves que la composición del alumnado no se corresponde con la composición social de la población, piensa en todas las ventajas y desventajas que esos jóvenes han acumulado desde que nacieron y te explicarás por qué hay carreras universitarias y espacios sociales donde apenas hay alumnos negros.

De ahí es que cuando las personas terminan sus estudios y entran en el mercado laboral, al margen de los procedimientos poco éticos de favoritismo o “socialismo” que puede haber, cargan con sus ventajas y sus desventajas y por eso a algunos les cuesta más trabajo entrar a determinado lugar que a otro, porque el mercado del trabajo es selectivo y competitivo.

Hay personas que para adquirir determinado nivel cultural o posicionamiento social tienen que hacer un esfuerzo superior a los demás porque tienen que luchar contra sus propias desventajas y tratarlas de compensar; no justifico que haya lugares donde los negros están subrepresentados pero me lo explico en función de esos mecanismos incontrolables de competición que la propia vida social establece y de que las políticas cubanas, extraordinariamente solidarias, no han logrado compensar las diferencias en los puntos de partida de las personas; una revolución radical como la nuestra desarrolla políticas universalistas que ofrecen amplias oportunidades a todos por igual pero que no tienen en cuenta que los puntos de partida y las condiciones para el avance son desiguales, y la consecuencia entonces es que las personas no alcanzan las metas y no se posicionan socialmente solo porque le ofrezcan la oportunidad.

Y si a eso se suman posibles manifestaciones de racismo de los que deciden quién accede o no a un puesto laboral, por ejemplo.

Sí claro, pero yo pensaba antes que las manifestaciones que con tanta frecuencia nosotros citamos de este tema eran una especie de atributo cubano y no, son más o menos las mismas manifestaciones en los países de los que ya hablamos.

Hace pocos años un escritor panameño Alberto S. Barrow provocó un tremendo debate social sobre estos temas con el libro No me pidas una foto: develando el racismo en Panamá, en el que hace una reflexión de las consecuencias que tiene en los procesos de reclutamiento laboral tener que anexar una foto al currículum, algo aparentemente neutro, pero cuando encima de una mesa hay diez currículum con fotos, éstas sí influyen, y mientras el color de la piel y el grado de fineza de las facciones tenga importancia, la foto será tan determinante como el currículo, por eso la lucha de la sociedad debe ser porque el color de la piel y las formas de las facciones pierdan significación, porque la sociedad se desracialice.

A partir de la fractura irremediable del sistema socialista mundial y sus derivaciones para nuestro país, comenzaron a percibirse en la cotidianidad asuntos que aparentemente se habían superado como la segregación racial, ¿cómo cree usted que pueda accionarse efectivamente en aras de erradicar ésta, si en los tiempos que corren hay un grupo de circunstancias socioeconómicas que lejos de aliviar, acentúan las diferencias sociales en Cuba?

Están muy bien estudiadas las consecuencias que en el orden ético, tuvo el derrumbe del socialismo en Cuba, de los comportamientos que reemergieron, de algunas filosofías de vida que se entronizaron, de los valores que empezaron a resquebrajarse, pero a veces no se conecta ese proceso que sufrimos nosotros, con lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo; mientras el sistema se caía por su propio peso, porque era un edificio mal construido y nosotros sufríamos las consecuencias, en el resto del mundo se estaba imponiendo, a partir del gobierno de Reagan y del buen acompañamiento que le hizo el gobierno de Margaret Thatcher en el Reino Unido, un mismo sistema de códigos y símbolos para una parte importante de la humanidad, hablo desde el concepto de democracia, hasta las modas.

Fue en los 80 cuando se hizo más acelerado el proceso de estandarización de los valores, códigos y símbolos del capitalismo como lo válido, como lo bueno y como lo máximo, y en el capitalismo los negros jamás son modelos, son consumidores preocupados por integrarse a los modelos predominantes y siempre fue así.

Yo para otra investigación que estaba haciendo el año pasado, leí muchas revistas de antes del triunfo de la Revolución, Bohemia, Carteles, Vanidades, y salvo excepciones, todos los modelos negros que aparecían estaban vestidos con overol o con delantal, cuando usas la publicidad para ésto ya tú estás diciendo cuál es el lugar que tiene ese tipo de persona en la sociedad y aquí comemos aún mayonesa Doña Delicias, que es cocinera, no es dueña de ningún restaurante, y ese era el horizonte para gente como ella, en un mundo donde se está diciendo que el pelo lindo es el lacio, los ojos bellos, los claros, que tener los glúteos demasiado desarrollados no es elegante, pero los senos sí, entonces la gente empieza a quitarse de un lugar para ponerse en otro y es que estamos reafirmando el modelo de allá, nosotros pasamos por un período especial y la vez al mundo le estaba ocurriendo este tipo de proceso y Cuba es una isla pero conectada con el resto del universo, por tanto tiene cierta lógica que aquí hayan reemergido conductas y actitudes bastante racistas, incluso a veces, sin que la gente se de cuenta de lo que está haciendo.

Uno de los peligros que tiene esta lucha es que nosotros pensamos que el que discrimina es el enemigo y el que discrimina es una persona que ha tenido en su proceso de desarrollo como ser humano, factores y condiciones que lo han persuadido de la inferioridad de otras personas en virtud de determinados asuntos.

Nosotros hemos firmado todas las resoluciones de la ONU a favor de que el pueblo palestino tenga su tierra y de que su cultura sea preservada y sin embargo todos los cubanos, de todos los credos, filiaciones políticas y niveles culturales, hemos usado la palabra palestino para referimos así despectivamente a personas que no son de La Habana.

¿Cómo se entiende ésto? Ah!, porque el racismo como sistema de ideas, es transversal, es capaz de producir una fractura entre los argumentos de tipo teórico y los elementos de carácter simbólico, o sea yo puedo tener un discurso revolucionario, de izquierda, de compromisos y sin embargo, tener instaladas en mi cerebro representaciones sociales que son racializadas; es como si las personas tuvieran la capacidad de desconectar su universo teórico- cognoscitivo del mundo simbólico que tienen instalado en su mente, y ese fenómeno de desconexión lo ha provocado el capitalismo a lo largo de toda su historia.

Una de las más exitosas operaciones de marketing que el capitalismo ha hecho es inferiorizar a todos los que no caben en el modelo blanco, anglosajón y centrista, ya sea Europa o Norteamérica, todo lo que no esté ahí es inferior. Pero esa operación de marketing comenzó cuando salieron las carabelas de Colón y todavía estamos en eso.

En el proceso del libro yo insistí mucho en este asunto, porque también hubo una época en Cuba en que tener determinada apariencia quería decir algo; la mayor parte de los muchachos y muchachas no blancos que en los 60 y 70 se dejaron crecer el pelo y se hicieron un espendrum, tenía una pretensión de afirmación racial, eso ya no es así, conozco personas orgullosas de su condición racial, pero el pelo encrespado de los negros no les gusta, se lo desrizan y se lo planchan. También puede ser una manifestación fundamentalista empezar a juzgar a las personas por su apariencia, pero es algo que ha calado tan profundamente, que nosotros ni siquiera nos damos cuenta.

Te pongo un último ejemplo: Habanastation, éxito de crítica y de público, hay una escena en la que el muchacho del barrio marginal le dice al otro: “tu papá es un mulato arrepentido casado con una rubia, tu papá es salsero” y el otro le contesta que no, que es jazzista, pero el primero insiste y le dice “todos los salseros se casan con rubias”, bueno es que realmente esta sociedad le reconoce a los no blancos como atributo de éxito que se casen con una persona de color más claro, hoy, porque esta sociedad tiene muy incorporado culturalmente el ideal de blanqueamiento, ” hay que adelantar” , esto en realidad se declaró por primera vez en la novela Cecilia Valdés, pero creo que está presente desde mucho antes, porque desde que nos empezamos a formar como nación nos dijeron que mientras más oscuros peor; yo no estoy justificando las actitudes endoracistas de los negros y mulatos que son racistas con sus iguales, estoy tratando de explicarlo y me doy cuenta de que es algo que está entronizado en nuestra cultura.

¿El libro solo funciona para el tema racial?

Yo creo que aunque el libro se centra en el tema racial puede funcionar siempre para una relación de poder que se basa en un atributo accidental y que no tiene ningún valor ni intelectual ni axiológico: el habanero que se cree superior al oriental; el hombre que se cree superior a la mujer; el blanco que se cree superior al negro; el heterosexual que se cree superior–moralmente o psicológicamente– al homosexual y al bisexual, se da uno cuenta de que son relaciones en las que una persona quiere ejercer poder sobre otra porque cree que por sus atributos es superior, funciona en muchos ámbitos de la vida cotidiana, realmente.

Ciertamente y antes de la declaración de la UNESCO, se ha venido desarrollando en Cuba un debate acerca de los temas asociados a la racialidad en determinados círculos intelectuales, ¿cómo podría en su criterio trasladarse ese debate a los escenarios donde se hace efectivo el racismo en Cuba?

En este sentido considero que debería haber una combinación de políticas; políticas económicas –que es lo que estamos haciendo ahora, con la subvención a las personas y no a los productos y servicios– dirigidas a apoyar a los socialmente más rezagados y vulnerados; creo que debe haber políticas culturales que insistan más en estos temas, que desintoxiquen la conciencia de las personas desde que son niños, porque todo esto empieza en la niñez, comienza a adquirir peso en la adolescencia y se consolida en la etapa adulta de las personas.

Creo que a las personas adultas cuesta mucho trabajo reeducarlas, yo no creo que un racista adulto pueda ser reeducado, porque las reacciones son de naturaleza instintiva, pero es perfectamente posible que la sociedad le genere un sentimiento de culpa tan grande que esa persona esté constantemente vigilando su comportamiento, una sociedad puede lograr en sus miembros adultos eso y tratar con los más jóvenes de tener políticas divulgativas, educativas y estrategias culturales que vayan en contra de las discriminaciones de todo tipo.

Cuando un niño de once años rechaza el cepillo de dientes que le compró su mamá, porque es rosado y dice que es para niñas –y eso me pasó con mi hijo–, si la madre no dedica tiempo a reflexionar con su hijo sobre eso, está educando a un hombre machista y posiblemente homofóbico. Los padres tienen que dedicar tiempo a discutir con los hijos hasta el color de los cepillos de dientes, estar alerta y así poder incidir sobre los muchachos.

¿Y las leyes?

Pienso que tiene que haber por supuesto, un entorno legal que ejerza un carácter preventivo pero también coercitivo, sobre las manifestaciones de discriminación, que le demuestre a las personas que tienen derechos, que tienen apoyo y que les indique a dónde tienen que ir a plantear su desacuerdo con un planteamiento, una ofensa, una humillación, una agresión a sus derechos como ser humano.

Si nosotros pretendemos llevar esto hasta sus últimas consecuencias, deberíamos sin prisa y sin proponérnoslo como meta, darnos cuenta de que el entorno legal es muy importante, no es decisivo, porque por ejemplo Brasil tiene un estatuto de igualdad racial y una ley firmada por su presidente en el 2010 que criminaliza y penaliza toda manifestación de discriminación racial y sin embargo la mayoría de la gente que denuncia no logra que su denuncia prospere porque los propios abogados le piden a los denunciantes acudir al código penal general porque existen todas las resistencias de carácter subjetivo de la sociedad.

Lo que hay que cambiar es la conciencia de las personas, la percepción de la sociedad sobre qué significado tiene ser oscuro, faltarte una pierna, un ojo, ser homosexual, porque uno puede ser discriminado por muchas cosas. Esto no se puede resolver con la ley, sí con la educación, las campañas de bien público y la cultura y usar las leyes como sello y complemento del sistema que la sociedad construya para luchar contra la discriminación.

Hay países que han tenido un desarrollo muy grande en el caso de la lucha contra el racismo, de las sociedades de afrodescendientes que sobre todo han jugado en primer lugar un papel aglutinador, han constituido un elemento de presión sobre los gobiernos y han construido un sistema de vínculos políticos con los gobiernos, sobre todo locales, para obtener determinadas demandas de carácter comunitario.

Yo pienso que la sociedad civil tiene derecho a organizarse para luchar contra la discriminación, creo incluso que cualquier país necesita que la acción correctora del estado sea complementada con la acción de los ciudadanos, pero estoy en contra de todo tipo de sectarismo, no me imagino algo parecido al Directorio Central de Sociedades de Color que organizó Juan Gualberto Gómez, ni me imagino una Sociedad para el avance de los ciudadanos de color como la que formaron los estadounidenses a principios del XX, porque ¿qué hacemos entonces con las familias –que cada vez son más– que tienen integrantes de todos los colores?, ¿vamos a hacer una organización para que puedan estar los padres y no los hijos?, yo no concibo sistemas de defensa que partan de potenciar o poner en primer lugar a las diferencias, porque lo primero que haríamos con eso es fraccionar a la familia; en mi familia hay gente de todos los colores y no me imagino una organización en que pueda estar mi hermana y no sus hijos.

La sociedad civil tiene que buscar formas de luchar a partir de dotar de contenidos relacionados con esos temas a su funcionamiento orgánico, porque lo que va a hacer que esta lucha se generalice y todo el mundo participe no es que creemos organizaciones nuevas, es que las que existen incorporen contenidos que hoy son conflictuales en la sociedad y que algunas de nuestras instituciones sociales ignoran y es como si no ocurriera.

Los enemigos de siempre lo que quieren es crear nuevas organizaciones para generar más divisiones de la sociedad civil y para acabar de enterrar el proyecto; no me parece que sean necesarias más organizaciones de la sociedad civil, pero sí creo que todas, incluidas las profesionales, las no gubernamentales, deberían tener una mirada más detenida hacia este tipo de procesos que están teniendo lugar en la sociedad y pudieran desde su perfil y características de su membresía ver cómo pueden ayudar a esa lucha, desde ese punto de vista creo que sí tiene bastante que hacer.

El libro es resultado de…

Es el resultado de mucha gente; al finalizar la premiación me saludaron algunos importantes intelectuales y escritores cubanos, a los que yo respeto mucho y a varios les dije «cuando se lea el libro verá que lo he leído mucho»; sin haber leído muy bien mucha Historia de Cuba, historia local, los serios estudios culturales de nuestros procesos de formación de la nacionalidad, sin haber revisitado algunas películas que hicieron época, como Cecilia Valdés y algunas obras de la literatura que también hicieron época, no hubiera podido comprender que lo que está ocurriendo es el resultado de un proceso histórico.

Alguien me preguntó cómo yo clasificaría el libro si de historia, de psicología social, de sociología o de testimonio con apoyatura científica y es todo eso, yo no me propuse hacer un texto de una u otra especialidad si no escribir lo que pensaba e incorporarle lo que pensaba mucha gente que dedicó tiempo a hablar conmigo de este asunto a pesar de lo incómodo que todavía resulta en nuestro país hablar de esto, porque yo creo que la conversación sobre estos temas no se ha naturalizado, hay espacios en que sí pero en otros se percibe una tensión ambiental cuando el tema sale a relucir; yo traté de respetar lo que las personas me dijeron y de relacionar coherentemente esos testimonios; si el libro puede servir para que nosotros nos liberemos de esos innecesarios sentimientos de culpa, será válido.

Cuba no tiene por qué sentirse avergonzada de nada. Cuba tiene sí, que sentirse muy comprometida a terminar lo que empezó. Esta Revolución tiene que sentirse comprometida a terminar lo que empezó, no avergonzada de lo que no ha logrado, porque la historia de este país no se terminó.

Yo escribí el libro pensando en ayudar a que tengamos este tipo de perspectiva del asunto, a que no nos sintamos derrotados, ni avergonzados, ni enjuiciados porque en este mundo nadie ha hecho más por los negros y mestizos que esta Revolución y si no yo no estuviera sentada aquí hablando contigo dirigiendo una institución como ésta, en la mayor parte de los países del mundo no se atreverían a nombrar a una persona como yo en un lugar así. He ido a muchas ferias del libro y a reuniones del grupo iberoamericano de editores y en la mayoría no he encontrado personas como yo y este país está lleno de personas como yo en responsabilidades institucionales o administrativas que en otros lugares ni por la mente más febril y más soñadora pasa escoger una persona así y otros muchos con categorías y grados científicos, personalidades eminentes por sus aportes al conocimiento en cualquier manifestación del arte o de la ciencia.

Si ya hemos logrado eso, si ya llegamos hasta aquí lo que queda es trabajar y poner a la sociedad a trabajar, porque la tarea que tenemos en mi opinión, no se debería hacer solo desde el Estado, aquí todo el mundo tiene que luchar para que las personas sean respetadas en tanto seres humanos, y para que las personas no sean mancilladas a partir ni de ningún atributo accidental, ni de ninguna decisión personal que los demás, aunque no la compartamos, estamos obligados a respetar, si el libro puede ayudar a eso yo me sentiría bastante contenta.

Se han publicado 19 comentarios



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  • DR.F.JUAN ÁGUILA-RAMOS dijo:

    SI ME PERMITEN UN COMENTARIO MUY CORTO PUEDO DECIR QUE

    “ES LO MEJOR QUE HE LEÍDO EN CUBADEBATE SOBREESTE TEMA”.

    SÉ QUE CUANDO LEA ESTRE LIBRO ME ENCANTARÁ

    MI FELICITACIÓN MÁS SINCERA A LA AUTORA.

    ADEMAS, SIEMPRE HE RESPETADO MUCHO LOS PREMIOS DE LA “CASA”.

  • Francisco Rivero dijo:

    Oportuna ocasión de leer con atención esta entrevista realizada a la Sra. Zuleica Romay a propósito de sus motivaciones para escribir su libro Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad.” que ha sido distinquido con este premio de la Casa de las América.

    A la espera de poder leer este titulo cuando sea editado por esta institución cultural de Cuba, desearía referirme en mi comentario al hecho trágico de las conquistas y las ocupaciones coloniales de territorios de América, África y Asia por parte del occidente.
    Para que estas expansiones violentas en su evolucion tuvieran un carácter legitimo de dominio en sus ideas, nada mejor que la invención del ” salvaje “”, siguiendo sus presupuestos que era y es el de fortalecer una superioridad y jerarquía sobre el otro, se valieron de herramientas antropológicas para la cosntruccion de la raza.

    A días hoy la mujer, y el hombre contemporáneo ha de enfrentarse en su cotidiano a las diferentes expresiones de desigualdad de oportunidades por causa de su condición de clase, de genero o de raza.
    La Sra. Romay expone argumentos que bien podría ser tenido en cuenta en el proceso de compresion y de respuestas adecuadas e inteligentes a estos desafíos de la sociedad en la República de Cuba.

    En la entrevista la periodista Susana Méndez evoca en una de sus preguntas a un foro promovido por el Portal Cubarte y reeditado en Cubadebate, donde se encuentra una entrevista que Heriberto Feraudy hiciera a la doctora Graziella Pogolotti a propósito del tema que abordamos, tuve la ocasión de participar con un comentario, donde resaltaba un pequeño libro de Walterio Carbonel, pero permita me citar una vez lo que escribí : […]

    Al leer el titulo de esta entrevista:
    Graziella Pogolotti: Tenemos las mejores condiciones para un debate desprejuiciado sobre el racismo.

    Tengo a bien a recordar en mi comentario que hace 50 años en el año 1961, se edito en la Habana un pequeño libro, que en su contenido se encuentran elementos de como volver a repensar las pasibilidades de una sociedad en el cual los estigma de la discriminación sea por la condición de clase,de genero o raza, no tuvieran espacio en la sociedad.

    El titulo de este libro es:
    ” Como surgió la Cultura Nacional ”
    de Walterio Carbonel (1920-2008)
    Es para mi una obra fundamental que sitúa referencias, como reflexiones necesarias en ese largo y complejo del andar en sociedad para refundar una nación donde el individuo desarrolle su plena enmancipacion.

    Pienso que si para los ciudadanos de Cuba las condiciones están dadas para un debate desprejuiciado sobre el racismo y toda forma de discriminacion, seria bienvenida la lectura de ” Como surgió la Cultura Nacional ”

    Un saludo cordial

    […]

    Una cosa a mi modo de ver se hace evidente al apreciar la entrevista a la Sra. Zuleica Romay de que el ciudadano en Cuba, puede hacer mucho y mas para si mismo y de aliento ejemplar para muchas personas en el mundo.

    “No hay lucha entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza“
    José Marti

    Felicidades Sra. Zuelica Romay por este premio.

    Un saludo cordial

  • ORESTES dijo:

    Excelente entrevista y excelente la entrevistada. Deseo, desde este pedacito del Caribe (Barbados), hacer llegar a Zuleica un abrazo grande y agradecerle por ayudar a que este debate y la solución de estos problemas en Cuba se den con la madurez de un pueblo en Revolucion.
    No debemos, como ella dice, sentirnos con culpa de nada, porque esta Revolución no se acabó, sino mas bien ha recomenzado y en este nuevo avatar, no queda otra que ir de frente a lo que no hemos logrado aun.
    Ahhhhhhhhhhh y estamos ansiosos de poder tener una copia del libro.

    Saludos de Orestes y Lissette

  • Kilmeny dijo:

    wow! estoy loca por tener el libro!

  • manueljurista dijo:

    a través de la historia el estigmatizar a las personas ha sido un instrumento de explotación, el color de la piel, el sexo, las ideas políticas, las creencias religiosas, la diversidad sexual y hasta las diferencias materiales entre las personas acaso Ud no lo ve hoy en día en nuestras calles algunos que se creen y otros que popularmente han sido bautizados como los nuevos ricos se sienten con un aire de superioridad, lo que este tema es menos debatido en los medios.
    El debate hoy en dia esta centrado en la homofobia y el racismo residual.

  • nardo menendez dijo:

    Será posible adquirir este libro en internet,y cuando?

  • Ernesto Wong Maestre dijo:

    Muy interesante y necesaria la entrevista a la compañera Zuleica, quien desde hace varios años viene trabajando arduamente con resultados tamgibles en bien de la Revolución.

    Sobre el tema, que de una u otra forma abordo en mi Seminario Africa en la UCV de Venezuela desde 1997 hasta ahora, por donde han pasado 23 grupos de varias generaciones de estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales, me interesa que conocer qué editorial cubano publicó la obra de William Dubois “El Alma de los Negros”, pues según me dijo Danny Glover, se hizo la traducción al español por primera vez en Cuba.

    La nobleza, humildad y valentía del ser oriundo africano que no tuvo influencias de las etnias germanas (sajones,alemanes,gosdos,visigodos, francos,etc), sigue perdurando en los afrodescendientes e influye fuertemente en las nuevas generaciones. Dubois lo abordó en su libro.

    Me pueden escribir al wongmaestre@gmail.com para indicarme.

    Mil gracias, Viviremos y Venceremos,
    Ernesto Wong Maestre

  • Alfredo Antonio Clementi dijo:

    Brillante. He quedado admirado, más, diría, profundamente complacido con la lectura de expresiones tan claras y profundas. Esta entrevista amerita por si misma ser estudiada en todos los ámbitos posibles, en especial, a nivel de enseñanza media, esa edad en que los jóvenes consolidan sus posturas filosóficas y actitudes de vida; los conceptos vertidos por Zuleica Romay son poderosas herramientas para “abrirle la cabeza” a todos en busca de una sociedad cada vez más evolucionada, abierta, igualitaria y democrática.
    Como docente (ya jubilado) reitero cuan profundamente gratificado me he sentido al leer estas declaraciones, voces así nos proporcionan una luz de esperanza en el futuro, frente a tantas posturas ofensivas y enemigas, en definitiva, del progreso humano en su más esencial significación.
    Me gustaría hacerle llegar a la Sra. Zuleica mis más sinceras felicitaciones.

  • D.Aguilera dijo:

    Excelente entrevista, ojalá y pueda obtener el libro, me parece que la autora toca casi todas las aristas del tema racial, estoy casi 100 % con ella, a mi entender también debería tocar la perspectiva de los de piel blanca que muchas veces surge racismo por experiencias de la vida, por ejemplo yo estudíé en escuelas donde muchas veces los muchachos y muchachas de piel negra usaban su fortaleza física para maltratar y en ocaciones golpear a estudiantes blancos más débiles convirtiendoles en agonía la escuela. Y que me dice de las manisfestaciones al revés , donde el negro discrimina al blanco, me parece que si, que la ley debe ser mas estricta con cualquier manifestación de racismo, que se deben crear los mecanismos para que cualquiera tenga en los recursos legales la vía para enjuiciar cualquier manifestación de discriminación. Los trabajadores sociales deben tener realmente un fuerte influencia en los casos de lo niños donde la violencia familiar esté presente, para evitar futuros problemas de conducta y aprendizaje, como bien dice la escritora el hogar tiene suma importancia en el desarrollo escolar. Debemos luchar por una sociedad mejor y no basta con lo que se ha logrado, mientras 1 persona se sienta discriminada por cualquier motivo no se ha hecho lo suficiente.Saludos

  • José Agustín dijo:

    mMuchas felicidades Zuleika; la experiencia que has acumulado en tu vida te ha permitido madurar una cosa tan importante como la obra premiada. Te deseo muchos éxitos en tu empeño.

  • Ernesto dijo:

    Zuleika buena entrevista creo que muchos cubanos tenemos esa experiencia de la que tu hablas.

  • Oscar dijo:

    Excelente propuesta para desmitificar el tema, desde ya estoy buscando el libro. Comparto la visión de la autora. No en balde es Premio Casa de las Américas, muy bien merecido. Muy oportuno para esclarecer, para educar, para profundizar, para reflexionar y cimentar aún más nuestra identidad mestiza, nuestra cubanía. Ni el más ¨blanco¨ puede decir que no es mestizo.Felicidades Zuleica, gracias por el fuego.

  • Marcela dijo:

    Felicidades Zuleika, las respuestas a la entrevista son profundas, con un buen análisis de nuestra realidad, sin posiciones extremas y en las que se percibe sinceridad y transparencia. Es lo que más me ha gustado de lo que he leído del tema y crea muchas expectativas para leer el libro.
    Muchos éxitos.

  • Francisco Rivero dijo:

    Una indicacion al Sr.Ernesto Wong Maestre, la publicacion de ” Las almas del pueblo negro ” ( The souls of Black Folk ) en Cuba estuvo a cargo de la Fundacion Fernando Ortiz en el año 2001, la finaciacion para su edicion fue a cargo de la W.E.B. Du Bois Foundation. Inc y la Fundacion Fernando Ortiz.

    He de señalar que Du Bois y Fernando Ortiz se conocieron en la decada del cuarenta en la Ciudad de la Habana, asi consta en el prologo que firma el Sr. Miguel Barnet.

    Un saludo cordial

  • AleWillMay dijo:

    Hola a todos, cada vez que veo algo referido a eso me da más fuerza para decir como el célebre Jim Brown “I´m black, I´m glad”, pero no para ponerme el pelo lacio con gelatina, más bien seguidor de la corriente actual que como Gary Dourdan(Worrick en CSI) y Melvis Santa en ocasiones dejan entrever, en ocasiones he sentido manifestaciones de racismo, conmigo y otras personas, lo creo un mal inmortal, por decirlo de algun modo, pero gracias a la políticas de nuestro país, sino podemos eliminarlo, por lo menos atenuarlo hasta niveles cercanos a cero, me parece estar leyendo en la entreviste a la genial Gloria Rolando,gracias, mucha gracias zuleika, “Parecía que los afrodescendientes íbamos a morir en nuestro año”

  • martinho júnior dijo:

    “OPERAÇÃO CARLOTA III” – I – A FORJA DOS SONHOS!

    A memória da escrava Carlota mistura-se com as imagens das terríveis situações que se têm deparado por exemplo ao Haiti, apesar da heroicidade de seu povo e da sua revolução pioneira.

    Quanto seria importante para as nações, que nos seus curriculuns escolares inscrevessem o conhecimento sobre a história do Haiti, como um alerta para as novas gerações em todos os recantos da Terra e sobretudo nos países que compõem ainda hoje os Não Alinhados!

    A corrente de nações que se formaram na esteira do tráfico de escravos desde então, constituem algumas das nações historicamente mais traumatizadas da humanidade e é ai que é justa, é legítima, a vontade de resgate tão fielmente interpretada pela revolução cubana que tudo tem apostado no homem enquanto alternativa vital para a sua própria capacidade de afirmação e resistência.

    Martinho Júnior.

    Luanda.

    http://paginaglobal.blogspot.com/2012/02/operacao-carlota-iii-i-forja-dos-sonhos.html

  • Candela dijo:

    Excelente entrevista. Felicidades Zuleica, por tu aproximación sincera y constructiva a un tema tan complejo. Dan muchos deseos de leer ese ensayo.

  • Ernesto Wong dijo:

    Muchas gracias, amigo Francisco Rivero, por tu información sobre el libro Las Almas del Pueblo Negro. Muy valiosa.Llevé como 4 años localizarla, ahora gracias a Cubadebate y a tí.

    Ya trataré de conseguirlo cuando viaje a Cuba. Me puede escribir a mi correo. Soy profesor de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y del Seminario de África de la UCV.

    Un saludo, Ernesto Wong

  • Liliana Pinedo dijo:

    Buenas noches. ¿Dónde puedo conseguir el libro?
    Urgente,
    Liliana

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