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Las trampas del consumismo

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consumismo-31Por Lillian Álvarez

El estreno en este verano entre nosotros del filme Habanastation de Ian Padrón y -en el espacio Pasaje a lo desconocido- del documental Comprar, tirar, comprarLa obsolescencia programada, el motor secreto de nuestra sociedad de consumo de Cosima Dannoritzer, nos motivan, desde dos ángulos diferentes, a volver sobre el tema del consumismo.

Según algunos estudios, desde 2005 la humanidad ha estado tomando los recursos del planeta a un ritmo mayor al que se pueden renovar.1 Esto significa que la Tierra avanza en su deterioro y se acerca un momento en el que simplemente ya no habrá más recursos que utilizar. Todos somos responsables de ello, pero una cuota mayor de responsabilidad la tienen los países desarrollados, no solo por la sobreexplotación real de recursos que han provocado sino por el modo de vida que, aún en estos momentos, conociendo estas realidades, siguen promoviendo.

Se ha dicho que, si todo el mundo viviera como un estadounidense medio, se necesitarían  cuatro planetas y medio2 para sostener tal modo de vida. En otros cálculos se habla de hasta ocho.3 De esto resulta una conclusión: este modelo de vida no puede ser generalizado a todas las personas que viven en el mundo, pues nos acercaría, a mayor velocidad, ese colapso que no queremos aún ver ni entender.

“El modo americano es divertido”, dice Lisandro Otero, “propone placer, evasión, irresponsabilidad, (…) una falsa sensación de libertad de acción, una irreal posibilidad de acceso a infinitas opciones, una engañosa creencia en la autonomía del individuo, una fe espuria en las posibilidades mágicas de la transformación de la vida. (…). Por ello las juventudes del mundo desean parecerse a las norteamericanas, vestir como ellos, comer lo mismo, oír y bailar lo que ellos oyen y bailan. (…)  Desafortunadamente buena parte de esa cultura evasiva no contribuye al conocimiento del hombre y propone la frivolidad como programa de vida (…) La imagen engañosa de una dinámica juvenil y moderna -que no existe en inmensas zonas de la vida ordinaria-, arrastra a muchos a ese vértigo embaucador. Cuando los seducidos despiertan descubren la verdad en una pesadilla que no fue imaginada (…) Pero el modo de vida americano hechiza con su imagen a los ingenuos que no desean habitar en la madurez responsable”4.

Mientras la ciencia aporta cada vez más elementos acerca del descalabro ecológico, el cine, los videojuegos, la industria del entretenimiento y elmarchandising a ello asociado (venta de objetos de todo tipo en este caso basados en sus personajes, películas, temas) se empeñan en la exaltación y difusión de ese modo de vida que asume la posesión de bienes como medida de la felicidad y un esquema de “ganador” y  “perdedor” en la escala social en función del dinero, las propiedades y el éxito en los negocios, ignorando valores humanos o éticos.

En 1955 Víctor Lebow definió el pensamiento consumista norteamericano5, imprescindible para el desarrollo económico del sistema.

“Nuestra enorme capacidad productiva demanda que hagamos del consumo nuestro modo de vida, que convirtamos las compras y el acto de usar bienes en rituales, que busquemos la satisfacción espiritual y del ego en el consumo.

“La medida del status social, de la aceptación social, del prestigio deberá estar determinada por nuestros patrones consumistas.

“El significado real de nuestras vidas deberá estar expresado en términos de consumo. Deberá crecer la presión sobre los individuos por conseguir seguridad y aceptación según los estándares sociales, lo que hará que tienda a expresar sus aspiraciones y su individualidad en términos de lo que viste, lo que maneja, lo que come, su casa, su auto, su patrón de alimentación, sus hobbies.

“Estas comodidades y servicios deben ser ofrecidos al consumidor con especial urgencia. No solo debemos generar un ‘cambio forzado’ en los hábitos de consumo, sino que debemos generar también un consumo más ‘costoso’. Necesitamos que las cosas se consuman, se quemen, se rompan, se reemplacen y se desechen a una velocidad cada vez mayor. Necesitamos tener a la gente comiendo, bebiendo, vistiéndose, manejando, viviendo, en un esquema de consumo cada vez más complicado y costoso.” 6

En 1879, Thomas  Alva Edison creó la primera bombilla o foco eléctrico incandescente que tuvo éxito comercial. A partir de esta conquista, obtenida con la lámpara de filamento de carbono, Edison se ocupó del perfeccionamiento de su invento. Quería crear una bombilla que iluminara el mayor tiempo posible. En 1881 puso a la venta una que duraba 1.500 horas. En 1924 se inventó otra de 2.500 horas. “Diversos empresarios empezaron a plantearse una pregunta inquietante: ¿Qué hará la industria cuando todo el mundo tenga un producto y este no se renueve?”.7 Ya en 1928 una influyente revista advertía que un artículo que no se estropeaba podría ser “una tragedia para los negocios”. Es entonces cuando un poderoso lobby, el cartel Phoebus8, presionó para limitar la duración de las bombillas y llegar a un acuerdo entre productores que impidiera la fabricación de aquellas que pudieran ser utilizadas por más de 1.000 horas. “De nada sirvió que en 1953 una sentencia revocara esta práctica, porque se mantuvo. No salió al mercado ninguna de las patentes que duraban más (una, 100.000 horas).9

En ese escenario, en 1929, el norteamericano Bernard London, propuso definir un periodo de vida para cada producto,10 lo que animaría a un mayor consumo y a la necesidad de producir más mercancías. Nace así el concepto de ‘obsolescencia programada o planificada’  que no es más que la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional o inservible tras un periodo de tiempo calculado de antemano por el fabricante o empresa de servicios, lo cual exige al consumidor realizar una nueva compra.

Las formas de garantizar esta obsolescencia van desde la utilización de materiales de duración limitada, la salida al mercado de software o hardware incapaces de funcionar en ordenadores o dispositivos electrónicos de modelos anteriores, hasta la introducción de chips en impresoras para predeterminar el número máximo de copias a realizar. También los diseños de los productos apuntan a que, ante la mínima rotura, la única solución sea desecharlos y comprar otro nuevo, no porque no sea posible técnicamente su reparación sino porque, simplemente, no se garantizan los servicios de reparación ni las piezas de repuesto necesarias para ello. Mención especial llevaría la escasa duración de las baterías de diversos productos electrónicos que, al dificultarse su reemplazo, vuelven el producto inservible una vez vencidas.

Años más tarde, el diseñador industrial Clifford Brooks Stevens explica por primera vez en 1954,  un tipo particular de ‘obsolescencia programada’, la llamada ‘obsolescencia percibida’. Este concepto se aleja de elementos tecnológicos propiamente dichos para situar la “necesidad” de compra, en el interior de la mente humana.

La obsolescencia percibida se define como  “el deseo del consumidor de poseer una cosa un poco más nueva, un poco mejor y un poco antes de que sea necesario”.  Es entonces cuando entra a jugar la maquinaria publicitaria. No se trata de obligar al consumidor a cambiar de tecnologías, sino de seducirlo para que sienta la “necesidad” de poseer el último modelo, aunque sus nuevas características sean en la mayoría de las ocasiones totalmente superfluas, o hasta un leve cambio de diseño o color. Esto es muy evidente en la ropa, los zapatos, y otros productos afines cuando se incita a que los cambios sean mucho más frecuentes de acuerdo a las temporadas o en los productos de alta tecnología que ofrecen día a día “mejoras” en cuanto a capacidad y otros elementos secundarios.

¿Por qué, por ejemplo, cambia cada vez más aceleradamente la moda en cuanto al vestuario, o la forma de los zapatos? No porque se descubra que son mejores para la salud, protejan más o menos del calor o el frío, o sean más duraderos. Simplemente, para que se compre más, lo cual es una necesidad para la economía capitalista. Usar un modelo anterior pone en evidencia que el  consumidor no adquirió el producto nuevo, y por tanto, de acuerdo a los valores imperantes en una sociedad consumista, puede ser un indicador de que no tiene recursos suficientes, lo cual lo coloca en una escala inferior.

En el caso de los productos tecnológicos funciona la identificación del comprador con la sobredimensionada capacidad introducida en el producto. La propia industria reconoce que la mayoría de los consumidores compra capacidades que nunca van a llegar a utilizar realmente: un disco duro capaz de guardar una inmensa biblioteca cuando apenas se utilizarán unos 20 libros, decenas de miles de canciones cuando para seleccionarlas, bajarlas y escucharlas no se dispone de tiempo, o un auto súper veloz “todo terreno” que a duras penas se utilizará para ir y volver al trabajo en una ciudad con embotellamientos diarios. Se compra un “estatus”, una imagen, y no un producto.

Como la publicidad pretende ser un arte de persuadir, posee una minuciosa elaboración. “Sus imágenes siempre prometen lo mismo: el bienestar, el confort, la eficacia, la felicidad y el éxito; seducen con una promesa de satisfacción. Los spots venden sueños (…) propagan símbolos y establecen un culto al objeto, no por los servicios prácticos que este puede prestar, sino por la imagen que de sí mismo llegan a obtener los consumidores (…) no venden un lavavajillas, sino confort; no un jabón, sino belleza; no un automóvil, sino prestigio: en cualquier caso, venden standing (nivel de vida)” 11.

Según investigaciones cada habitante de EE.UU. es bombardeado con más de 3.000 anuncios cada día, “¿para qué sirven los anuncios si no es para hacernos sentir infelices con lo que tenemos? Así que 3.000 veces al día nos dicen que nuestro cabello está mal, nuestra piel está mal, nuestra ropa está mal, nuestros muebles están mal, nuestros coches están mal, que nosotros estamos mal, pero que todo puede arreglarse si simplemente salimos a comprar”. 12

Los anuncios presentan ante los ojos agobiados por la cotidianidad “un mundo en perpetuas vacaciones relajado, sonriente (…) poblado de personajes elegidos, ufanos de la astucia que poseen y dueños al fin del producto milagro que les vuelve hermosos, limpios, felices, libres, sanos, deseados y modernos. Presentan modelos agradables que dan ganas de identificarse con ellos” 13. Los anuncios se dirigen a lo más íntimo del individuo, lo menos confesable, explotando sus ansias, frustraciones, vanidades y esperanzas.

Fuera del campo de una sociedad consumista y de la economía de mercado la publicidad en sí misma carecería del menor sentido. Si en sus más remotos orígenes tenía el objetivo de dar a conocer productos y servicios, sus cualidades o beneficios, su larga evolución la sitúa hoy como una inmensa industria tan costosa como dañina, una pieza que perfecciona la cadena del derroche. Por un lado incita constante y agresivamente al consumo superfluo, propaga el culto a la apariencia, la competencia, y promueve estereotipos discriminatorios; por otra parte, sirve de motor impulsor a la adquisición creciente e ilimitada de productos -a comprar y desechar a una velocidad cada vez mayor-. Cada producto nuevo requiere para su fabricación de la utilización de recursos naturales que se agotan y cada producto que se bota supone desechos, en muchísimos casos contaminantes. No alcanzarán los recursos naturales para mantener los niveles de producción ni existirá forma de convivir con los desechos de estas14, sin reparar en los gastos millonarios por concepto de publicidad en sí misma (tanto por los medios clásicos: vallas, spots, etc., como la publicidad on line).15

Es conocido el uso de la sicología para enfocar la publicidad de manera que esta sea eficiente y provoque en el receptor los deseos irreductibles de adquirir el producto. Pero con el avance de las ciencias del cerebro se han abierto las puertas al llamado neuromarketing, un área de estudio relativamente reciente que combina cognociencias y tecnologías de la información. El neuromarketing, más allá del análisis de las reacciones conscientes, permite valorar las respuestas sensomotoras, cognitivas, y emocionales de las personas (consumidores) ante un determinado estímulo. Para ello se utiliza los resultados de electroencefalogramas, la resonancia magnética funcional, la monitorización del ritmo cardíaco, o la conductividad de la piel, junto con otras técnicas como el seguimiento de la mirada y el análisis de la expresión facial. De esta forma se conoce a nivel neuronal y fisiológico las razones que empujan a cada sujeto a preferir  la compra de una determinada marca o producto. Estos estudios han sido aplicados para valorar la eficacia de los anuncios, evaluar los contenidos multimedia, así como las respuestas emocionales y la actividad cognitiva generada en los espectadores, para conocer, por ejemplo,  qué tipo de escenas producen sentimientos de suspenso o sorpresa y las características más interesantes de los videojuegos antes de sacarlos al mercado. Desde el año 2004 empresas norteamericanas dedicadas al neuromarketing, han sido contratadas por grandes multinacionales como Google, Disney, o Coca-Cola.

A todos estos esfuerzos por alentar el consumo insaciable y llegar al acto de compra se unen las opciones de venta a plazos y créditos de todo tipo, todo un entramado de “facilidades” para hacer creer al potencial cliente que es libre en elegir y que ninguna oportunidad está lejos de su alcance.

Pero los blancos principales a los que apuntan los técnicos de marketing, son los adolescentes y jóvenes. Ellos, que aún no han reconocido totalmente su identidad, pueden confundir sus necesidades esenciales. Las incertidumbres y contradicciones propias de la edad y la baja autoestima en otras, los llevan a buscar referentes en la imitación de personajes de televisión y otros modelos generados por la publicidad directa o indirecta. En una edad en que es tan importante el grupo y su opinión, los jóvenes se sienten presionados en ocasiones a adquirir  un producto porque la mayoría de sus compañeros lo usan. De esa manera, pretenden lograr la aceptación y el reconocimiento que no han aprendido quizá a reconocer de acuerdo a otros  valores tales como la amistad, la sensibilidad, el conocimiento, etc. Por otra parte, es lógico que el adolescente o joven, cuyo cuerpo está cambiando, necesite más rápidamente ajustar su vestuario a las nuevas formas de su cuerpo y deseen resultar sexualmente atractivos y llamar la atención para encontrar pareja. Por eso la moda puede resultar para ellos importante. La moda refleja la cultura del país, su idiosincrasia, sus maneras propias; pero una cosa es el vestir como expresión cultural de un pueblo o grupo social y otra la dictadura que imponen los intereses comerciales. La moda en el mundo de hoy ha pasado a ser un mecanismo tiránico con ciclos cada vez más cortos y cuyos dictámenes invaden cada vez más aspectos de la vida. La sobrevaloración de la importancia de la moda por parte de los jóvenes se alimenta en un ansia de ser admirado, pero genera ambición y competitividad. Comienza a no importar como se es como ser humano para centrarse en si eres o no capaz de poseer “lo último” o lo más caro en una carrera que llega a ser discriminatoria y excluyente.

En Cuba, un país sin publicidad, sin centros comerciales “de marca”, sin la inversión directa en nuestros mercados de las grandes transnacionales y con televisión propia, muchos jóvenes y no tan jóvenes son también víctimas de la carrera del consumo. La publicidad llega por muy diferentes vías y el seductor modo de vida plácido e indiferente está presente en las películas, series y otros programas al alcance de todos. Nosotros hemos adoptado, por decisión soberana, un modelo basado en la justicia y la solidaridad y en garantizar una vida digna a cada ciudadano a partir de un uso racional de los recursos de que disponemos. Esta circunstancia de vivir con lo indispensable, en contraste con un mundo “de afuera” que muestra agresivamente sus vidrieras más atractivas, crea conflictos, deformidades, y ha generado en algunos padres la tendencia  dañina  de  intentar dar a sus hijos aquello que ellos no tuvieron, abriendo el paso al egoísmo, la competencia y otros vicios, tema tan bien reflejado en la película Habanastation.Esta carrera  consumista “a lo cubano” empuja a algunas personas humildes, sin recursos, a empeñarse de por vida, por ejemplo, para celebrar una fiesta de 15 en la que la apariencia y la ostentación competitiva suelen ser protagonistas y usurparle el lugar a la diversión, la naturalidad y la alegría que correspondería primar en una fiesta juvenil. Es cierto que no podemos vivir de espaldas al mundo, cada vez más globalizado e interconectado, pero creo debemos inquietarnos al ver cómo crecen en algunos lugares malas copias de afanes y expectativas rechazados ya por nuestros padres por injustos y engañosos. Algo tan sencillo como que la satisfacción personal no puede estar relacionada con la posesión de un objeto material debe ser uno de los primeros aprendizajes.

Un adolescente o joven en nuestra sociedad no debe sentirse superior a nadie por poseer un determinado objeto. Saber del último modelo o de tal marca, o de la vida privada de tal actriz o músico, no es un conocimiento del que pueda nadie sentirse orgulloso, más aún cuando estos conocimientos “exclusivos” van casi siempre acompañados de la mayor ignorancia sobre otros aspectos. Quien crea que en una cadena ascendente de satisfacciones consumistas radica la felicidad, puede consultar las estadísticas que revelan cómo las sociedades ricas y supuestamente desarrolladas, son las que registran mayores casos de depresión, alcoholismo, drogas, crimen y ansiedad. El consumismo es una carrera frenética que no solo en las películas arrastra a las personas  a  situaciones límites y hasta al suicidio, por no poder mantener un nivel de vida acorde a un “estatus” social.

La austeridad y la sencillez, sin embargo, generan creatividad, cooperación, ayuda mutua. Sobran ejemplos en nuestra sociedad  que ha atravesado por periodos críticos: periodo especial, situaciones de desastre natural, que han potenciado estas conductas y cuya práctica, por sobre todas las cosas, es la que nos ha permitido sobrevivir. La responsabilidad y la sensatez en la forma de enfrentar la vida se expresa en conocer la diferencia entre las cosas necesarias y realmente útiles, y las que no, de acuerdo a las condiciones de vida del entorno y a identificarnos con una escala de valores humanos propia de ciudadanos responsables tanto en nuestras relaciones con los demás individuos, como con la naturaleza. Las nuevas generaciones deben estar advertidas de los peligros de asumir una forma de vida indiferente pues probablemente la sociedad futura les situará pruebas mucho más difíciles que las que les tocaron a sus padres.

Mucho hay por hacer en el país, y se está haciendo, para satisfacer las verdaderas necesidades de los ciudadanos, para mejorar aspectos esenciales de nuestra vida, para vivir mejor, y ser mejores como seres humanos.  La salida, si es posible, de la debacle ambiental que se nos avecina, necesita -además de grandes decisiones políticas y económicas en el plano nacional e internacional- ese aporte personal que resulta de la educación de esos nuevos ciudadanos que están bombardeados por un modo de vida inviable pero cuya apología es capaz de trasponer fronteras y sigue repitiéndonos que consumir es el mayor acto de libertad, aunque la libertad solo sea la de escoger cómo somos más insaciables, espiritualmente más pobres y más  infelices. Mientras, el planeta se extingue a la espera de racionalidad y prudencia.


Notas:

1- Informe Planeta vivo 2008 (WWF, 2008)

2- La crisis sistémica y el decrecimiento como alternativa, Jose Bellver Soroa

3- Decrecimiento Wikipedia

4- El seductor sueño americano Lisandro Otero Publicado: 2006-09-07

5- en el libro “The Real Meaning of Consumer Demand”, Victor Lebow

6- http://en.wikipedia.org/wiki/Victor_Lebow

7- ¡Corta vida al producto! Toni  Polo Barcelona www.publico.es 15/12/2010 08:10

8- El cartel Phoebus formado, entre otros por OsramPhilipsGeneral Electric existió desde 1924 hasta 1939, para controlar la fabricación y ventas de bombillas. Ha sido acusado de haber prevenido avances en la tecnología que podrían haber llevado a la producción de bombillas de una duración mayor.

9- ¡Corta vida al producto! Toni Polo Barcelona www.publico.es 15/12/2010 08:10

10- Propuso esta medida en su libro Ending the depression through planned obsolescence(Poner fin a la gran depresión mediante la obsolescencia programada)

11- Propagandas silenciosas. Ignacio Ramonet, La Habana,

12- La Historia de las Cosas.  Guión con notas y referencias Por Annie Leonard

13- Idem

14- Entre 1950 y 2002 el consumo de agua se ha triplicado, el de combustibles fósiles se ha quintuplicado, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 400%, el número de automóviles pasó de 53 millones en 1950 a 565 millones en 2002. Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. “Basura electrónica: toxicidad e injusticia planetaria”.  www.ecosofia.org

15- El gasto mundial en publicidad creció de 1950 a 2002 un 965%, “Basura electrónica: toxicidad e injusticia planetaria”.  www.ecosofia.org

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 23 comentarios



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  • Rolando dijo:

    lILIAN ESTE ARTICULO DEBERIA TENER MAYOR DIFUCION,PODRIA SER TEMA DE ESTUDIO EN FOROS Y DEBATES ENTRE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS,E INCLUSO OTROS NIVELES DE ENSEñANSA,PUES AYUDARIA MUCHO PARA ENTENDER LA DINAMICA SOCIAL DEL CAPITALISMO.sE PUEDEN HACER ENCUESTAS A GRUPOS SOCIALES,Y VER QUE PERCEPCION TIENEN DEL CONSUMO DESAFORADO DE PRODUCTOS.

    pARA MI ES MUY BUENO,MUY PROFUNDO,PERO PUDIERA QUEDARSE EN SOLO ESO,UN BUEN ARTICULO,Y NO JUGAR EL PAPEL SOCIAL QUE DEBERIA,EN CUANTO A REFERENCIA DE ANALISIS.

    LA INVITO A QUE SIGA ESCRIBIENDO SOBRE ELLO,SERIA MUY BENEFICIOSO PARA EL PUEBLO CUBANO,PERO SABEMOS QUE NO MUCHOS TIENEN ACCESO A LA RED,POR LO QUE CREO NO LLEGARA A TODA LA AUDIENCIA QUE LE HACE FALTA.

  • Frank Arteaga Salgado dijo:

    Y yo que pensaba, ingenuamente, que las muchos dispositivos electrónicos como baterías, discos duros y cámaras duraban menos y eran necesariamente reemplazables por limitaciones insalvables o muy difíciles de la física y la ingeniería.

    Este artículo está EXCELENTE!!! al igual que el documental.

  • Davi dijo:

    Considero que este articul es excelente, aunque nuestros periodista deberían profundizar más en lo efectos del consumismo en sociadades de paises también llamados socialista, como las de China y Viet-Nan. Los jovenes de esos países son tan consumistas como los E.U.A y Europa. Sería bueno una reflexión sobre este tema.

  • Pedro Luis dijo:

    Ese bicho viene picando hace mucho tiempo y muchos de los que hoy estamos en las edades de ocupar importantes puestos de dirección hemos sufrido esas picadas del consumismo. Los más (es un deseo, no una cifra que domine) logramos quitarnos ese lastre para poder predicar con el ejemplo, pero “una pila” de gente, hace ostentación y “especulación” de su fetichismo. Pero lo triste no es que lo hagan personas a título personal y privado (allá ellos); me refiero a gerentes, directores, administradores y funcionarios políticos y gubernamentales que se jactan, presumen y sinceramente son infelices, si no tienen el último modelo de auto, las PC más potentes, los celulares más sofisticados, la oficina más ostentosa, la secretaria más linda y dotada, el chofer más solícito a cualquier necesidad, etc, etc.
    Yo siempre saco a colación, que Fidel estuvo hasta el ultimo día en su jeep soviético, como mismo lo hacía Arnaldo Milian por la antigua provincia de Las Villas y otros muchos. Ahora ves sofisticados autos de paseo en el MICONS, MINAGRIC, en el Gobierno, el PCC y otras entidades. ¿Se podrá entrar en esos niños mimados a algún terraplén, a algún pueblucho o batey perdido, a un barrio marginal, a un campo de caña, de papas, a las montañas? ¡Ah!, me dirán quizás, que para ellos están los 4 x 4 Toyotas, Mitsubishi, Hunday, etc.
    Después se asombran, cuando muchos de ellos ven que sus hijos no se les parecen, o no piensan igual que ellos ¿Será?
    Magnífico artículo. Saludos

  • daniel dijo:

    Muy buen articulo. lo unico que no comparto es donde dice” todos somos responsables de ello…” como tampoco soy culpable del pecado original.

  • DR.F.JUAN ÁGUILA-RAMOS dijo:

    SOLO EN LA ÉPOCAS DE GRANDES CRISIS FAMILIARES, POR COMENZAR POR EL ESCALÓN MÁS BAJO, DONDE SE REÚNEN INDIVIDUOS, SE GANA UNA CABAL CONCIENCIA DE LO MUCHO QUE SE COMPRA INNECESARIAMENTE Y SE ESTABLECEN LOS CAMBIOS A PATRONES DE AUTO RACIONAMIENTO QUE AYUDEN A PALIAR DICHA CRISIS.

    RECUERDO QUE EN LA DÉCADA DEL 60′ TODOS LOS RESTAURANTES PERMANECÍAN HACIENDO SUS OFERTAS Y LAS COLAS ERAN INMENSAS LO MISMO EN EL “EMPERADOR”, QUE “LA TORRE”, “1830” QUE OTROS. SE PUSO DE MODA QUE LO QUE CADA COMENSAL DEJABA SE LO LLEVABA A SU CASA Y EN AQUELLO JO HABÍA EL MENOR PROBLEMA YA QUE CADA FAMILIA O INDIVIDUOS LLEVABA LO QUE HOY CONOCEMOS COMO EL “TUPPER” TAPER, QUE HE MENCIONADO ALGUNA VEZ O LLAMADOS POR NOSOTROS RECIPIENTES PLÁSTICOS QUE SUSTITUYERON, RÁPIDAMENTE, EL ALUMINIO EN TODO EL MUNDO.

    HACE UNOS DÍAS LEÍ INICIATIVAS EN RESTAURANTES EUROPEOS QUE PROMOCIONAN “SOBRA TAKE AWAY” EN LUGAR DEL LLEVAR A CASA TRADICIONAL (TAKE AWAY) DE LA COMIDA COMPLETA PARA DEGUSTARLA EN CASA.

    ESO HACE ALGÚN TIEMPO PODÍA PARECER LA LLAMADA “HORTERADA” O ALGO DE MAL GUSTO Y QUE QUIZÁS FUERA CAPAZ DE “RUBORIZAR” AL MÁS PINTO.

    EL TUPPER SE PUSO DE MODA PARA LLEVAR LA COMIDA (ALMUERZO) AL TRABAJO Y HA LLEGADO PARA QUEDARSE.
    LO COMENTÉ AQUÍ CUANDO SE PLANTEÓ LA ELIMINACIÓN, PAULATINA DE COMEDORES OBREROS AL SER SUSTITUIDOS POR UNA CANTIDAD DE DINERO EN EFECTIVO, SIEMPRE QUE SE ACUDIERA AL TRABAJO.
    HOY LAS REBAJAS EN TIENDAS DE VESTIR, PRINCIPALMENTRE PUEDEN LLEGAR AL 50 % Y AL FINAL DE TEMPOTRADA EL 75%.
    ME PREGUNTO ¿PERDERÁN TANTO LOAS PROPIETARIOS O ES QUE ANTES GANABAN MÁS POR EL AFÁN DEL “GRAN PÚBLICO” DE HACERSE CON LAS GRANDES FIRMAS EN SU ARMARIO? (ESCAPARATE DE SU CASA)-
    ESTAS COSAS HUELEN MUCHO A CHARLAS POLÍTICAS, “TEKES”, ”MUELAS” ETC.; PERO ES LA GRAN REALIDAD.

  • osvaldo dijo:

    la envidia es parte del ser humano ese que escribio el articulo seguro le gusta el wuskie o la heneken y la ropa americana los buenos tenis yesta loco por viajar para poder comprar en el malo capitalismo jeeee el pobre

  • Francisco Rodríguez dijo:

    Profundo el articulo,Juran considerado el padre de la Calidad(nacio en Rumania y de pequeño vivio en los EE.UU)pero fue subestimado sus metodos en su epoca asi como de otros gurú (Croby,Deming).
    Cada uno de ellos proponia trabajar por requisito para la medicion y seguimiento de la conformidad del producto.donde debian de tener en cuenta el costo-beneficio del producto y distinta categoria para que fuera accequible segun la absorvencia economica de los individuos y Deming considerado el “El padre de la tercera ola” por tener en cuenta que se necesita ante de producir al cliente final.
    Sin embargo existen “anarquias” en otras sociedades amparadas en normas,leyes,certificaciones y licitaciones del producto.
    Agradesco profundamente su conocimiento cientifico sobre el tema y lo invito a que escriba sobre estos temas y como son aplicado en mi pais.ejemplo(Sistema de Gestión de la Calidad,Sistema gestion de Valores,Sistema de mercadotecnia,Sistema Innovación y Desarrollo,Sistema de Gestion Ambiental y otros que son necesarios su aplicacion en nuestra patria de una manera adecuada.

  • Miosotis dijo:

    un interesante artículo, considero este tema como algo fundamental que debaría estar debatiendo la juventud cubana. no podemos estar al margen del consumismo que dicta la sociedad capitalista porque no vivamos en esas condiciones atiborrados de propogandas, en esta era de globalización nadie escapa a eso, fundamentalmente nuestros jóvenes y niños.

  • jrm dijo:

    Creo que es un buen artículo, sobre todo para ser publicado y estudiado como dicen algunos en las sociedades de estados unidos. Hay que advertir que EU no es el mundo, en europa y sobre todo en la desarrollada parte central, la percepción es otra y hay mucha conciencia social e industrial. no es dificil que un europeo medio (no hablo del jet set) mantenga su auto 10 años, e incluso lo tenga y vaya a trabajar en tren o tranvia. De la misma forma que hay una propaganda en un sentido hay acciones sociales en el otro.

    Es mas preocupante lo que esta pasando en China, sobre todo porque son 1300 millones, y están acabando con los recursos del planeta, cosa que la autora soslaya.

    En cuanto a Cuba, no se en que momento se sometio a votación el que todos queriamos pasar trabajo y no consumir nada y lo adoptamos soberanamente, me lo perdí. Nuestra situación es coyuntural y hay que tratarla con delicadeza, so pena de parecer prepotente o al menos ignorante. No hay que confundir 50 años de bloqueo y limitaciones con voluntades populares. Se corre el riesgo de tirar por el inodoro lo que comenzó siendo un buen discurso.

  • granitodearena dijo:

    Osvaldo, qué pena. Contrasta la simpleza con que te expresas con los comentarios de los demás.
    Pienso, como el resto, que es un excelente artículo que debía tomarse como referencia, y hacerlo llegar a la población, sobre todo, a los jóvenes. Sugiero que sea publicado en Granma o en Juventud Rebelde dominical, y aun así no llegaría a todos los que debieran leerlo.

  • Cástulo Vázquez Núñez dijo:

    Con el respeto que se merecen los lectores, oyentes e interlocutores, para mi, que me considero un eterno aprendiz, desconozco si alguien de los que ya opinó es especialista en comunicación u otra ciencia afin, el consumismo es para llamarlo de alguna forma la mejor arma de promoción del capitalismo, de la enajenación humana y hoy la mejor utilizada por las agencias del imperio para socavar al socielismo en Cuba.Si me pueden corregir lo agradeceria pues creo que le atañe a todos y a todos los niveles.Comparto la idea de estudiar ese fenómeno social que tambien vivimos y en especial nuestra juventud.

  • reynaldo dijo:

    CREO QUE ES UN BUEN ARTICULO, PERO NO HAY POR QUE PERDER EL SUEñO , AQUI EN CUBA VIVIMOS CON LO MINIMO DISPENSABLE PARA VIVIR HACE 50 AñOS SALVO ALGUNO QUE TIENEN LA ¨POSIBILIDAD¨ DE LOGRAR OTRAS COSAS …….. SI DEPENDE DE NOSOTROS EL PLANETA SE VA A SALVAR.

  • Roberto Fernández Castillo dijo:

    Felicidades a la autora del artículo. Estupendo para esclarecer a los de pensamiento “vanales” que lo más importante en la vida es “ser” y no “tener”. En definitiva los que defienden el consumismo (casi siempre los “barrigas llenas” y algún que otro “guanajo” confundido que lo apoyan) están acabando con la vida del planeta y están comprometiendo el futuro de la humanidad. Eso desgraciadamente no lo entienden muchos “afuera” y algunos malagradecidos dentro. Las consecuencias siempre la pagan los “pies descalzos” del sur (que viven o mal viven en el “sur” y el “norte” al mismo tiempo).
    La prensa nacional (Granma y Juventud Rebelde principalmente) podrían reproducir este artículo. Sería de mucha utilidad.

  • jotab dijo:

    Coincido con muchos otros foristas en la excelencia de este artículo y que debiera ser objeto de debate por los jóvenes cubanos en sus respectivas organizaciones, dígase FEEM,FEU,UJC. – Particularmente estoy convencido que uno de los antídotos contra el consumismo irracional(que no es más que una mezcla de estupídez,incultura y baja autoestima personal) es la cultura en su sentido más amplio.
    Lo que veo contraproducente es que nuestras propias instituciones (gubernamentales y socialistas) caigan en la ingenuidad de promover patrones de conducta totalmente ajenos a nuestra realidad social. EJ. el ahora muy comentado asunto del “reguetón” y sus aristas. – Con honrosas excepciones, la mayoría de estos “componedores” de canciones y sus intérpretes se dedican a exaltar valores tan poco edificantes como el machismo gansteril, la guapería marginal, la reducción de la mujer a mero objeto sexual, el alarde imbécil y por supuesto, las poses de “nuevo rico” y su consabido rosario de lugares comunes como las cadenas-manillas-sortijas-, mansiones con servidumbre y autos de lujo.
    ¡¿Porque nuestra _radio y TV han contribuido a que estos personajillos se conviertan en el paradigna de parte de nuestra juventud?!!!

  • Voz popular dijo:

    El consumismo no ha podido ser desterrado de Cuba. La existencia de seres como Osvaldo lo demuestra. Es un individuo con escasos conocimientos, semianalfabeta y estúpido. Su único fin en la vida es el consumo de bebidas alcohólicas y la compra de ropa de moda. Obtiene dinero de la manera que sea y le gusta lucir joyas, ropa y una billetera. Tiene una computadora en Se siente realizado y superior a los demás. Pero finalmente no es tan peligroso para la sociedad cubana puesto que todos lo identifican como un ejemplo de lo malo. Pero hay otros mas peligrosos. Son aquellos que ocupan puestos de funcionarios y obtienen recursos del estado para satisfacer sus gustos por el consumismo. Son aquellos que usan el auto del estado como particular y crían a sus hijos como capitalistas. Gustan del whiskey, los perfumes importados y las películas estadounidenses de acción. Usan un lenguaje acartonado seudorrevolucionario con frases hechas para impresionar a los demás. En sus casas abundan los aparatos electrodomésticos de última generación. Tienen un arsenal grande de películas estadounidenses de todo tipo que sus hijos las ven durante el fin de semana.

  • OLPeña dijo:

    Saludo este articulo, y felicito a Lillian Álvarez, propongo que sea publicado en un medio de difusión más popular como el Granma u Juventud Rebelde, pero hay una realidad, este perro nos esta mordiendo y desgraciadamente ha modificado patrones de vida y de consumo y no hay decreto que lo pare.
    los conceptos éticos promulgados por nuestros padres fundadores representado por Varela, Saco y otros, la armonía de la filosofía holística de Martí, los principios humanistas de Fidel así como la resistencia del pueblo cubano ayudaran mucho .
    Hay que arraigar bien lo que es calidad de vida y nivel de vida.
    De esto se puede hablar mucho, pero creo que sea saludable hacer un foro debate sobre este tema tan peligroso como una invasión real.

  • juan karlos dijo:

    ¿consumismo en Cuba??

    hace algun tiempo me sale una inquietud y no se me ocurria donde plantearla…

    comprendo que la tendencia del consumismo es perjudicial, para el ser humano y para nuestro querido e indispensable planeta tierra.

    desde hace algun tiempo noto dos tendencias en los centros comerciales de nuestro pais… una el alto costo de productos necesarios como el calzado en las tiendas recaudadoras de divisas, y de bastante mala calidad por cierto, para mi comprar tenis o zapatos por encima de los 17 CUCs y que en uno o dos meses ya comiencen a deteriorarse seriamente no es una opcion… y segundo en las tiendas industriales que venden productos en la moneda DE MI SALARIO resulta que no dan garantias ni opciones de devolucion en caso de que el producto no satisfaga o no cumpla con los requisitos de calidad (hasta lo ponen en cartelitos “sin garantia, no se aceptan devoluciones”).

    aprovecho aqui para hacer una critica al mal sistema de calidad y a la pesima politica de garantias que nuestro estado aplica, que si lo miramos bien podriamos ponerlo a la altura del CONSUMISMO o peor (porque da la impresion de que va acompañada de maltrato), porque si se me rompen los zapatos al mes de comprados, o si no le sirvieron al niño porque “el numero no era ese que decia” entonces voy a tener que salir a comprar mas zapatos otra vez !!y no es que yo quiera un par de iZapatos!!!!, no, yo solo quiero un producto de calidad, que este respaldado por una adecuada politica de garantias.

  • Victor M Proenza Domínguez dijo:

    Vivimos en un mundo con recursos limitados, eso no lo duda nadie, entonces ¿cómo podremos consumir ilimitadamente?, deberíamos hacernos esta pregunta cada día. El poderío mediático de las grandes transnacionales de la información bombardean a cada segundo la mente de millones de personas sin distinción de razas, cultura, creecencias, nacionalidad, sexo… el que ha tenido la oportunidad de viajar a otros países podrá contar de que usted se encuentra una vivienda en pésimas condiciones constructivas, la familia vive hacinada con miles de problemas, no tienen trabajo y sin embargo tienen el último celular, el último DVD y el último PlayStation que haya salido al mercado, ¿es esto lo que queremos? por supuesto que no.

  • Giottina dijo:

    Magnífico artículo. Tan bueno en contenido como en claridad, concisión y objetividad. Realmente vale la pena que sea ampliamente difundido. ¡Felicitaciones a la autora!

Se han publicado 23 comentarios



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