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Ricardo Alegría: “Mientras Puerto Rico carezca de soberanía política, habrá amenaza sobre nuestra cultura”

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Entrevista exclusiva de Don Ricardo Alegría en Puerto Rico, con la periodista Rosa María Fernández Sofía, enviada especial de la TV Cubana, el 4 Mayo de 2011.

Entrevista exclusiva de Don Ricardo Alegría en Puerto Rico, con la periodista Rosa María Fernández Sofía, enviada especial de la TV Cubana, el 4 Mayo de 2011.

Por Rosa María Fernández Sofía

San Juan, PUERTO RICO.-Con la emoción de quien asiste al estreno de un filme histórico, he disfrutado por primera vez del video de la entrevista que por azar, podría ser la última concedida por Don Ricardo Alegría. La noticia de su muerte me sacudió, en medio de la certidumbre de su claridad mental y de la convicción de que la grandeza de un hombre, es sencillamente inmortal.

Asistí al paseo por el San Juan colonial, convocada por un conocedor de su historia, José Ignacio Jiménez. Para nuestra sorpresa, nos informa que en breve nos atendería el artífice del rescate de esta zona histórica, a quien tuvimos la oportunidad de abrazar en su última visita a La Habana.
En punto con Ricardo

Alisto mi cámara de video bajo su balcón a las tres en punto de la tarde. Apareció con su mano alzada, sonriente, de punta en blanco, guayabera, pelo y alma. La combinación perfecta para un retrato de sí mismo.

“Saludos, ahora les abro la puerta.”

Cámara en mano, recorro las escaleras detallando cada loza o artesanía antiquísima, que me separan del segundo piso a donde nos aguarda. Ahí está, erguido en su sabia majestad. Con su tierna mirada me detalla, y tiende el abrazo.

“¡Yo tengo muchos amigos allá! Le estuve diciendo a mi esposa en el último viaje que fui a Cuba: ‘ya Ud. verá cómo me reciben en Cuba y cuando llegue a Puerto Rico, me cogen las Aduanas y empiezan a investigar, ‘¿de dónde usted viene?’.. .para que le tenga que decir, ‘¡de Cuba!’ Ellos se molestan.”

Se molestan, ¿y por qué?

(Sonríe)… “¡Bueeeeno, porque, ya tú sabes!” – por la sutileza de su entonación, todos sonreímos- “es por la situación colonial que sufrimos.”

Nos acompañan unos amigos boricuas, José Ignacio Jiménez, historiador y promotor cultural, quien me presenta; María Enid Rodríguez, bibliotecaria, y Zilia Sánchez, pintora y escultora cubana, residente en Puerto Rico. De tránsito hacia su espaciosa sala, llama la atención de la escultora un hermoso busto de Don Ricardo.

“Ese lo hizo Juan de Avalos, un escultor muy bueno. Sabes que lo han repudiado, porque trabajó con Franco, que era el dictador y quien podía darle trabajo. Digo, yo fui a ver a Los ‘Amantes de Teruel’. Él hizo el ‘Valle de los caídos’, que es como las pirámides de Egipto, que las ‘hicieron’ los faraones, dictadores. En igual sentido, ¿vamos a repudiar ahora a Miguel Ángel y a los artistas que ayudaron en su obra?”

Así mismo piensa Eusebio Leal (Historiador de la Habana Vieja). Algunas personas han querido desoírlo y él dice (que) el arte y la historia hay que defenderlas, por encima de todo.

“Por eso” -agrega Don Ricardo- “me dicen, ‘¿pero tú eres amigo de Eusebio Leal?’ y mi argumento es, pues dime que está haciendo el Historiador de La Habana. ¿Está destruyendo los edificios? Está beneficiando al país con la preservación de la arquitectura, de las obras de arte. A mí mismo me criticaban por arqueólogo. Decían que quería vivir en el pasado.”

“Mira” -me dice mientras avanza con pasitos cortos, apoyado por un bastón y custodiado por su inseparable perro, Canela- “ahí tengo libros firmados por Fernando Ortiz (célebre historiador y etnólogo cubano). Yo quiero mucho a Cuba, siempre la tengo en el recuerdo y mantengo buena comunicación con los amigos que tengo allí.”

¿Quién mejor que usted, que es una autoridad en la preservación del patrimonio, que es decir preservar la nación puertorriqueña, para hablarme de este concepto? ¿Qué lo lleva a vincularse al rescate de estos valores?

“Déjame decirte a ti, como cubana y amiga de Puerto Rico, que nosotros hemos tenido una lucha más que centenaria por defender nuestros derechos y nuestra soberanía. Estoy casualmente escribiendo algo sobre el Tratado de París (10 de diciembre de 1898, terminó la Guerra hispano-estadounidense), de la invasión innecesaria a Puerto Rico, porque nosotros habíamos aceptado, lo que ya era muy tarde para Cuba. Te hablo de la ‘autonomía’ que permitía hacer tratados comerciales con otros países extranjeros y que decía que no se podía cambiar sin el consentimiento de los puertorriqueños. Entonces se nos invadió injustamente.

“Estados Unidos no sabía dónde colocarnos y declaró que éramos un ‘territorio’. Esta palabra es un eufemismo que Estados Unidos usa para la colonia. Y ahí hemos sufrido.

“Yo que soy una persona tan vieja, padecí desde esos años terribles de los años 1920, en que nos imponían todo en inglés, hasta en las escuelas. Yo por eso no pude progresar mucho en matemáticas, no pasé de la tabla del ocho (8). Y fue verdaderamente triste. Yo tenía el apoyo de mi padre, que fue uno de los fundadores del Partido Nacionalista. En mi casa yo veía desde niño las visitas de Pedro Albizu Campos y de otros patriotas que hablaban con mi padre y eso me mantuvo activo en el amor por Puerto Rico.”

“Hay personas que quieren la independencia y no le dan la importancia a la cultura”

“Mi padre fue un defensor de los edificios históricos que se querían ‘echar’, enfatizando que el ‘progreso’ era lo que había que respetar. En el año 1955 ocurrió algo que por ser reciente no se le ha dado importancia, y es que se establece una política cultural. Inspirada en el deseo de conservar, de defender, de fomentar todas las expresiones de la cultura nacional. Y fui yo la persona seleccionada para encaminar esa política en 1955.

“No creas que fue fácil. Muchas personas creían que detener la demolición de los edificios era absurdo. Los arquitectos decían que estaba deteniendo su labor. Como yo era arqueólogo, defensor de la herencia española, decían que por eso yo quería conservar los edificios. Pero al fin, esa pelea la ganamos. Se salvó el viejo San Juan y otras ciudades como Ponce, muchos edificios históricos a través del país.

“Según iba restaurando un edificio, se le daba un uso de acuerdo con la historia. Por ejemplo, la Iglesia de Porta Coeli en San Germán, la convertí en un Museo de Arte Religioso. El Castillo de San Jerónimo, aquí en el Viejo San Juan, lo hice el Museo de la Historia Militar de Puerto Rico, para explicar los ataques que había sufrido la Ciudad de San Juan, que el último fue en 1898.

“Y así íbamos haciendo, por ejemplo una casona en el viejo San Juan, para ilustrar cómo se vivía. Y las ideas de defender la cultura nacional, las heredé de mi padre, quien a su vez las recibió de José de Diego (1867-1918), como también Pedro Albizu Campos (1891-1965). Porque hay -aunque me da pena decirlo- algunas personas que hablan de la independencia de Puerto Rico, pero no le dan la importancia a la cultura. Y yo francamente quiero la independencia por la cultura.

“Para mí la cultura es el alma de la nacionalidad. Por eso mi vida ha sido dedicada a la defensa, conservación de los monumentos que tenemos y otras expresiones, como la lengua española. Ni yo, ni mi padre, ni De Diego, ni Albizu, se opusieron a que se enseñara inglés en Puerto Rico, porque es una lengua importante. Ahora bien, para enseñar inglés, no hay que enseñar aritmética, ni historia, ni geografía en inglés; eso de tratarnos en esa forma colonial, es un disparate. Esa ha sido la labor que llevé a cabo durante dieciocho (18) años en que dirigí el Instituto de Cultura.

“Ayudamos a formar jóvenes que mandamos a estudiar a Francia, Italia, a Estados Unidos, a México, a otros países de Hispanoamérica. Fueron a recibir conocimientos en el campo de la Música, las Artes Plásticas. Fue como estimular todas las expresiones, fundar. Por ejemplo, la gente se burlaba de las artesanías de Puerto Rico, y decían que cómo yo, en el siglo veinte, iba a estar hablando de hamacas y canastas. Hoy día las artesanías son de gran importancia, porque en ella uno ve la influencia indígena, africana, española. Puedo mencionarte también el teatro. Comenzamos con El Festival de Teatro Puertorriqueño y más tarde los ampliamos a Hispanoamérica, España, Estados Unidos.

“Tenemos una influencia cultural muy rica en el campo de la música, que quisimos salvaguardar, sin olvidar la herencia indígena, porque tenemos muchos instrumentos de entonces, como la maraca, que viene de los Tainos. Veamos el Museo de Las Américas, que es lo último que fundé, allí hay una interesante sala dedicada a esta herencia africana. En Puerto Rico, hemos sufrido también el prejuicio racial.”

“A mí la lucha me estimula”

“A veces, cuando cambia el gobierno, se adelanta el trabajo, en otros años, se persigue. A mí me han cerrado muchos museos. El Museo del Indio, el de Historia Militar, el primer Museo del Niño, también me lo clausuraron, o sea, ha sido una lucha.

“Afortunadamente, la lucha me estimula, porque si me cierran algo, yo trato de hacerlo nuevamente o hacer el doble. Trabajamos en la publicación de libros, la creación de bibliotecas y el Archivo Histórico que no existía. Los documentos se destruían y los que quedaban se los llevaban a España, a Estados Unidos; entonces teníamos que lograr que nos los devolvieran. Todo eso ha sido la labor que hemos realizado.

“En la lucha por San Juan -y esto es interesante porque está vinculado con Cuba- logramos que España nos ayudara a establecer algunos talleres aquí, para enseñar el rescate de artesanías de origen hispánico que se habían perdido. Me refiero, por ejemplo, al aprendizaje de la preparación de la mampostería que era una forma de construcción, tallar la piedra… y esos talleres existían, pero en unos de esos cambios de Gobierno en que llegó un partido asimilista y anexionista al poder, acabó con toda la herencia española que ellos repudian.

“Casualmente, estaba aquí Eusebio Leal. Vio ese taller y le expliqué que teníamos que cerrarlo. Él llamó a España y consiguió que ese taller se estableciera en La Habana. Eusebio Leal ha sido uno de los asesores que nos ha dado estímulo para continuar en esta lucha, porque toda América ve lo que se ha estado haciendo en La Habana. La riqueza lograda con la restauración de los edificios y el uso que se les da. No solamente tienen una importancia sobre la herencia cultural, sino que también tienen una función económica, social.”

¿Qué opina del concepto integrador de vincular a la comunidad en la preservación de su propio patrimonio?

“Aquí lo hicimos desde el principio. Yo soy autor de mucha legislación a propósito, porque conservar estas casonas antiguas no es fácil. Ésta misma, si estuviera lloviendo, empezarían a caernos las goteras.

“Yo les hablaba a los arquitectos del orgullo, de que cada obra estaba hecha por un antecesor de ellos. Eso no quiere decir que habría que detener la obra moderna. Yo mismo, cuando creé el Centro de Bellas Artes, busqué a un arquitecto que diseñara una obra moderna, fuera de los límites de la zona histórica. A veces hay muchas violaciones que destruyen cosas, como ha sucedido en Ponce.

“Yo me lleno de alegría cuando veo personas de las zonas del campo de Puerto Rico, que vienen a retratar las casas y uno ve el orgullo, en un país que es una colonia donde existe un complejo de inferioridad. Los puertorriqueños ven entonces estas casonas grandes de su país, donde se les decía que aquí no se había construido nada; ahora las gentes las visitan, las admiran.”

El Instituto de Cultura Puertorriqueña es algo de lo que se precia este país, sin embargo he escuchado intentos de cerrarlo.

“Sí, ahora mismo debe haber proyectos para cerrarlo, aunque sé que no los van a aprobar.”

¿Con qué argumentos pueden cerrar un instituto como ése?

“En el partido anexionista de Puerto Rico, que data desde el momento de la invasión, hay unas personas que quieren que el país se convierta en un estado de la Unión Americana. Ellos tienen una teoría, a mi juicio, totalmente equivocada, de que Estados Unidos jamás permitiría que por nosotros conservar nuestra cultura, nos acepten como estado. Eso para mí es un disparate, porque allá hay estados como Nuevo México, Arizona, Luisiana, que tienen una herencia extranjera. Pero aquí se interpreta en esa forma.

“Cada vez que ellos llegan al poder, el Instituto de Cultura Puertorriqueña es atacado. Ellos se opusieron a la creación del Instituto en 1955. En ese sentido, a mí se me hicieron todos los ataques que se pueden hacer. Como yo era arqueólogo, hasta me decían que era hispanófilo. Pero nuestra persistencia contribuye al orgullo nacional. Por ejemplo, San Juan es la segunda ciudad de América, fundada tempranamente (1521), después de Santo Domingo. Allí fui invitado para dar a conocer lo que hicimos aquí. También fui convocado a Venezuela, he recibido esos honores.”

“Mientras Puerto Rico carezca de soberanía política, siempre va a haber una amenaza sobre nuestra cultura”

“El problema es ése, mientras Puerto Rico carezca de soberanía política, siempre va a haber una amenaza sobre nuestra cultura. Nosotros hemos tenido el apoyo de países hermanos, no tanto como yo hubiera querido, pero sí de Cuba, República Dominicana y Venezuela. Se parecen a nosotros o nosotros a ellos.

“Tienen además un compromiso histórico de que tanto Simón Bolívar (1783- 1830), como José Martí (1853-1895) los dos grandes libertadores de América, se interesaron por Puerto Rico y reconocieron que mientras este país no tenga su soberanía política, es una amenaza para el resto de América.

“Bolívar intentó preparar una expedición para liberarnos, pero Estados Unidos e Inglaterra lo impidieron, no lo estimularon, no lo permitieron. Más tarde Martí, cuando funda el Partido Revolucionario Cubano (1892), en el primer párrafo dice que se constituye para lograr la libertad de Cuba, pero también para ayudar a la de Puerto Rico. Esos momentos y documentos históricos, son muy importantes para nosotros los puertorriqueños.”

A estas alturas de su vida, que veo que tiene unos saludables 90 años cumplidos, ¿cuál es su mayor orgullo?

“Es haber contribuido a que el puertorriqueño conozca hoy día más de lo que conocía antes. Ver a más puertorriqueños orgullosos de su nacionalidad, de su cultura. Yo he participado con puertorriqueños que están fuera de la isla, por ejemplo en Nueva York, en la organización de los Desfiles Puertorriqueños, fui honrado por ellos como ‘El Gran Mariscal’.

“Llevé a Nueva York la primera exposición de Arte Puertorriqueño que se hizo, después logré que el Metropolitan abriera sus puertas a nuestros artistas. Y me queda un gran orgullo, hoy día, por ver que ya son menos los puertorriqueños que atacan a su cultura, como lo hacían en 1955.

“Se van produciendo unas expresiones en el campo del arte, la literatura, una buena relación con los países hermanos de Hispanoamérica.

“Pero no siempre tuve esa comprensión. Por ejemplo, Fernando Ortiz (célebre etnólogo e historiador cubano) decía cuánto me apreciaba, porque trabajé mucho con él y fui su discípulo. Incluso escribió el prólogo de mi primer libro. Pues él se ponía furioso cuando personajes importantes de la época comentaban que cómo ese joven, que tiene un doctorado de Arqueología de la Universidad de Harvard, se va a poner a sacar los huesos de los indios y las piedras de aquí, cuando podría estar excavando en Grecia o en Roma.”

Una vez, a finales de 1990, le hice este comentario a Eusebio Leal. Tiene que ver con el planteamiento de algunas personas acerca de que salvar -en ese caso La Habana Vieja- era solamente ‘matar el hambre de hoy’, porque la verdadera dimensión era restaurar La Habana toda. ¿Cómo lo ve usted?

“Para mí, primero es salvar la ciudad. Creo que es importante que el puertorriqueño tenga ese orgullo. Que la vean hasta los propios norteamericanos que vienen aquí. Los Estados Unidos me han dado los premios más grandes de restauración que ellos otorgan. Y las leyes nuestras hasta les han servido de orientación. Igualmente, yo he ido presentando este plan en varios países.

“Salvar la ciudad tiene una gran importancia también desde el punto de vista económico, lo que para mí ha sido secundario, pero es relevante porque si usted quiere hacer un turismo que económicamente pueda ayudar con los miles de puestos de trabajo que genera; pues entonces, la conservación del San Juan colonial es vital para eso.

“Por eso cuando se me designa como Director del Instituto de Cultura Puertorriqueña, no existía ningún museo en el país, nada más que el que yo había organizado y dirigido en la Universidad de Puerto Rico. Ahora la creación de los museos que hicimos contribuye a dar un mayor conocimiento a los puertorriqueños de su historia y vinculación con los países hermanos.

“Por ejemplo, la última actividad fue fundar el Museo de las Américas, precisamente con la idea de poner ahí obras de artistas tanto de Hispanoamérica, como de Estados Unidos. Que el pueblo pueda apreciar la obra de nuestros artistas y a la vez, vean que la nuestra no es inferior a la que se presenta allí. Eso contribuye notablemente al orgullo nacional, porque es importante para un país como nosotros que vivimos el coloniaje. El complejo de inferioridad es lo que a veces estimula y mantiene el coloniaje.”

“En mis 90 años… si duro un poquito más, tengo muchas cosas que hacer”

Cuando hace un recuento de su vida, si lo hace, ¿que haría de otra manera?

“Es muy difícil -dice mientras suelta una carcajada- es que yo no sé hacer otra cosa. Vengo haciéndolo desde mis días de estudiante. Por ejemplo, en una revista que fundé a los 18 años, cuando estaba en la Universidad de Puerto Rico, publiqué un trabajo donde expresaba la necesidad de crear un Centro de Estudios Avanzados, que fue lo que vine a hacer cuando me retiré del Gobierno en 1976. Entonces, ya de joven me interesé por la Arqueología. De manera que seguiría haciendo lo mismo y es lo que estoy tratando en mis 90 años… si duro un poquito más, tengo muchas cosas que hacer.”

Como por ejemplo, ¿qué le queda por hacer?

“Tengo muchos libros inéditos. Usé un sistema de ir acumulando materiales, quizá por todas las funciones que yo tenía, como la de fundar museos, rescatar artesanías. Estoy casualmente organizando mis papeles. Tengo como doscientas carpetas con materiales que pretendía estudiar, algún día.

“Sigo encontrando cosas. Por ejemplo, casualmente estoy ahora para enviar al periódico CLARIDAD y espero que me lo publiquen, un artículo que encontré sobre lo que nosotros decimos “Las Carpetas”. Esas que se preparaban aquí cuando los puertorriqueños defendíamos, por ejemplo, la cultura. A mí mismo me hicieron una carpeta.”

Cuénteme sobre eso.

“Es natural, y yo entiendo las cosas como antropólogo. Todo poder político que tiene la colonia, tiene que vigilar lo que está pasando. Tiene que saber que esas personas son opuestas a la situación política que existe. Aquí en Puerto Rico, el “carpeteo” existía desde tiempos de España. Acabo de encontrar un documento que lo pienso publicar ahora, donde el Gobernador español de Puerto Rico le escribe al Cónsul General de España en Nueva York, diciéndole que le envíe la lista, nombres y ocupación de los doscientos puertorriqueños que se reunieron en 1892 en Nueva York, para luchar por la soberanía de Puerto Rico.

“Ese es un detalle muy interesante, acerca de muchos puertorriqueños que lucharon por la independencia en el Grito de Lares, en 1868. Ante el fracaso de esa lucha, digo fracaso militar, que impresionó mucho a Ramón Emeterio Betances (1827-1898), él siempre tuvo la preocupación, la creencia, de que no había existido alguien con conocimiento militar para dirigir esa lucha. Es algo en lo que quiero trabajar porque tengo esos datos. Betances trató con varios Generales dominicanos para que vinieran a Puerto Rico y se preparó. En 1897 se estaba organizando, bajo un General dominicano, con una invasión que se gestaba en Nueva York. Y esto es para que conozcan que en Puerto Rico, existió, existe y existirá el “carpeteo” mientras no tengamos soberanía.”

¿Éste es su plan más inmediato?

“Bueno, son muchas las cosas que tengo que hacer. Yo lo que soy verdaderamente es un antropólogo y quienes estudiamos la Antropología somos muy ambiciosos porque tenemos una visión general.

“Mira, muchos me criticaban mi interés por la bomba y la plena. He hecho películas sobre eso. Para algunos eso no era música. Me decían que cómo un director de un instituto se iba a estar preocupando en el siglo veinte, de estimular el “cuatro”, que es nuestro instrumento nacional. Es la época de la guitarra eléctrica, afirmaban y se burlaban de mí. Con mi interés por las artesanías, les explicaba que Japón es un gran país industrial y estimula el conocimiento de sus artesanías, la cerámica, las artes manuales.”

¿Sabe a dónde va, el que no sabe de dónde viene?

“No. Ese es el problema nuestro. Tú tenías que darle mayor información. Por ejemplo, cuando niño me eduqué en las escuelas públicas de Puerto Rico y lo que aprendí, fue de un libro que había escrito un norteamericano acerca de nuestra historia. Me llamaba la atención y no podía aceptarlo, cuando leía en esos libros que los indios que vivían aquí a la llegada de los conquistadores españoles, tenían una mentalidad inferior. O sea, ya estaban estableciendo un prejuicio.

“Por esa razón siempre repito que para querer a Puerto Rico, servirle con dedicación, tú tienes que conocerlo. Tienes que estar orgulloso de tu historia. Muchos no tienen el conocimiento, desgraciadamente, por eso no le sirven con dedicación.

“Parte de ese conocimiento es la vinculación con los pueblos hermanos. He estudiado mucho esa relación con República Dominicana, con Cuba. Es conocer a los líderes intelectuales e historiadores de esos países. Yo desde muy joven me carteaba mucho con Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) prominente historiador cubano). Intercambiábamos publicaciones en las revistas universitarias. Cuando él vino a Puerto Rico, nos hicimos buenos amigos, hasta me atreví a pedirle que leyera mi libro para que lo publicaran. Igual me ha pasado con otros estudiosos.

“He ayudado a que muchos arqueólogos y arquitectos cubanos vinieran a Puerto Rico. Desgraciadamente quien da ese permiso no soy yo, ¿verdad? Pero yo los recomendaba. A veces desde Washington me llamaban, ‘¿oiga por qué invita a tanto a los cubanos?’. Siempre respondía que son los hermanos culturales nuestros. Yo como arqueólogo no puedo estudiar la arqueología de Puerto Rico sin conocer la de Cuba. O sea, que esa relación ha sido siempre muy importante para mí.”

Cuando va a definir la relación entre Cuba y Puerto Rico, ¿qué podría destacar en el sentido histórico?

“Podríamos empezar con el conocimiento de los indios de Cuba, eran tainos. Me refiero a los últimos, porque Cuba tuvo una riqueza de población indígena. El país tiene que entender que nuestra relación con Cuba y República Dominicana data desde el comienzo de la época geológica, porque formamos parte de un todo. Después se separan las islas y probablemente también la población indígena.

“Yo he encontrado documentos que hablan de un Cacique de La Española, en Santo Domingo, donde ellos están celebrando la rebelión de los indios de Puerto Rico, y dice que él era pariente del Cacique principal de Puerto Rico. Eso demuestra la hermandad que data desde épocas prehistóricas. El propio Cacique Hatuey, de Cuba, era de Santo Domingo. La vinculación nuestra es desde el comienzo. Eso es importante que se conozca.

“A mí me interesan mucho las décimas, en Cuba se cultivan con gran riqueza. Es algo que nos vincula. Acabo de publicar un libro de cuentos folklóricos de las Antillas mayores. Son cuentos de origen africano y español.

Cuando dice que las cultiva, ¿es que usted escribe décimas?

“¡No! -enfatiza sonreído- yo como poeta nunca me he atrevido, pero me interesa. Estimulamos a los poetas a que las cantaran en las plazas públicas, aunque últimamente no se hace tanto. Logramos que se constituyera un grupo al que le llamamos ‘Música Brava’. Fundamos más de setenta (70) centros culturales a través de toda la isla, en todos los pueblos.

“Había pueblos donde no tenían oportunidad de ver una exposición de arte, o de ver un concierto. Pues a esos centros culturales llegaban las exposiciones. No sé cómo, porque es un misterio, pero se desapareció un museo rodante que iba por todos los pueblos que se llamaba: Dos Siglos de Pintura Puertorriqueña.

“Para muchos, esa fue la primera exposición de arte que vieron. A algunos artistas les dábamos una ayuda económica para que fueran los sábados a dar clases de arte por los pueblos. Estimularlo era muy importante, como lo es también salvar la obra artística. Por ejemplo, quise dar a conocer la obra de José Campeche (1751-1809). De hecho, mi padre, un pintor aficionado y coleccionista, tenía algunos cuadros de él en casa.

“Como Director del Instituto de Cultura, quise hacer una gran colección de arte y empecé a buscar los cuadros de los grandes pintores boricuas. Conseguí algunos que estaban en venta en España. Lo interesante de esto es que compraba los cuadros de Campeche a trescientos (300) dólares. Hoy día esos cuadros no valen menos de cien (100) mil dólares. Ya se conoce más su obra, igual que la de Francisco Oller (1833-1917). Además, logramos que el Museo del Louvre, nos prestara una obra de él, porque consideraba que cuando lo apreciaran, respetarían su obra. Antes de eso se reían de mí cuando hablaba de Oller. Esos son como trucos publicitarios, pero contribuyen a enriquecer el conocimiento de los puertorriqueños.

“Puerto Rico goza de soberanía deportiva. En el campo de la cultura se nos ignora”

“Últimamente estuve en una campaña, en la cual Cuba me ha ayudado mucho, para que Puerto Rico sea miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A eso, desgraciadamente algunas personas de aquí se han opuesto.

“De acuerdo con el reglamento de la UNESCO, una vez que se asumió que habían naciones como la India, Senegal, Jamaica, que eran colonias y no podían participar de los beneficios de la UNESCO, brazo cultural de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se establece por los años 1940, una nueva categoría: la de “Miembro Asociado”, que tienen los mismos derechos, pero no pueden votar en las elecciones generales.

“Cuando descubrí eso, empecé una campaña en los años 1980. Para eso fui a Cuba a hablar con el Ministro de Cultura, Armando Hart, para que me ayudara con una campaña con los países africanos, en función de que aprobaran eso en una Asamblea General.

“Luché y aquí en Puerto Rico logré que la Asamblea Legislativa lo aprobara. Dice el reglamento de la UNESCO que el país que debe hacer la petición es quien tiene la soberanía. En principio, Estados Unidos no se opone, pero los puertorriqueños anexionistas de aquí sí se oponen, porque dicen que eso es ‘separarnos’ de los Estados Unidos. Una polémica.”

¿En que quedó esa historia?

“En ese momento, vino a verme el Director de la UNESCO, a excusarse porque no me podía complacer, el Gobernador anexionista dijo que no. Casualmente Estados Unidos en ese momento se separa de la UNESCO y ahí hubo un impasse. Ahora Estados Unidos ha vuelto a la UNESCO y yo con mi campaña, pero no he tenido mucho respaldo del país.

“Puerto Rico goza de soberanía deportiva y los atletas pueden competir con cualquier atleta norteamericano. Hay deportistas nuestros que miden sus capacidades y destrezas en Tailandia o en Japón. Ahora, en el campo de la cultura se nos ignora. Me ha dado mucho coraje cuando la UNESCO convoca, en la República Dominicana, una reunión para discutir la historia de la esclavitud en América y a nosotros no se nos invita. Me da pena que los artistas nuestros no puedan exponer en la Galería de la UNESCO en París o en cualquier lugar del mundo, donde esta institución auspicia.

Cuando siente que tiene esos escollos, que en el orden táctico y estratégico, pudieran ser muy importantes para el avance de la cultura, ¿qué sentimientos alberga?

“Me duele, porque a veces es incomprensión. A veces amigos míos independentistas, me dicen ‘oye Ricardo, eso de que Estados Unidos sea quien presente a Puerto Rico…cuando seamos una República entraremos en la UNESCO.’ Y les digo, ‘pero oye, yo lo quiero, para adelantar esa llegada, desde ahora, porque en Hispanoamérica muchos no nos conocen.’

“Aquí hay un poco de mito sobre eso. Yo mismo recuerdo que recomendé al principal novelista nuestro para Premio Nobel, Enrique Laguerre (1906-2005) y le escribí a muchos amigos intelectuales de Hispanoamérica. Me decían, ‘Ricardo, es que nadie sabe quién es él’. Y tienen razón.

“Si fuéramos miembros de la UNESCO, invitarían a nuestros artistas a visitar cuantas exposiciones se hagan alrededor del mundo. Igualmente a nuestros historiadores, sociólogos. Porque la UNESCO funciona por regiones geográficas y culturales. Estaríamos con el Caribe, con Cuba, con Venezuela, con nuestros hermanos, pero algunas personas no lo entienden y se han opuesto. Esa es la historia, presiones que uno tiene, pero se sigue luchando.”

Se sigue luchando… ¿algún mensaje especial para el pueblo de Cuba?

“Que los queremos mucho. Que es un pueblo hermano, que siempre hemos tenido ahí muy buenos amigos. Muchos cubanos han contribuido a enriquecer nuestra cultura y sabemos del compromiso histórico de Cuba, a través de José Martí, por nuestra soberanía.

“Cuba, incluso más que otros países, nos ha ayudado a seguir la lucha por la defensa de Puerto Rico. De manera que el pueblo cubano tiene nuestra admiración.

“Muchos puertorriqueños han hecho una labor que hasta les han llamado ‘cubanos’. Por ejemplo: Rafael Hernández, Daniel Santos, nuestros cantantes, músicos. Mirta Silva, que fue muy amiga mía en la juventud. Danny Rivera, novelistas y escritores contemporáneos que van mucho allá. O sea, que la vinculación con Cuba es familiar. Aquí yo conocí a artistas del teatro bufo cubano que venían.

“Muchos cubanos sirvieron en Puerto Rico, y viceversa, desde tiempos de España. Somos pueblos hermanos. Por eso la soberanía es la que nos ayudaría, porque a veces me da pena no poder lograr algunas cosas. No pude conseguir que Emilio Godinez, el estudioso cubano de Betances, viniera. No me lo dejaron entrar. Siempre hay impedimentos, pero tenemos a una arqueóloga, Lourdes Domínguez, que viene a enseñar aquí.

“Esta situación política que sufrimos, es la que lo hace más difícil. Nosotros, a veces, también lo sufrimos un poco con Santo Domingo.”

¿Y ve a alguien después de usted que continúe en todas esas batallas?

“Yo creo que sí, que hay personas que luchan en Puerto Rico. Quizá por mi formación como antropólogo entré en muchos campos distintos. Ahora tú encuentras gentes en la lucha por mantener el Viejo San Juan, otros en las artesanías, algunos que se formaron conmigo, otros defensores de los documentos históricos. Para que veas la situación crítica nuestra, ahora mismo en la Universidad de Puerto Rico, en la Facultad de Humanidades, han quitado el curso de Historia de Puerto Rico, como clase obligatoria. Es triste, y eso está pasando ahora mismo. Cuando era universitario, era un gran defensor de eso. Sigo creyendo que toda persona que se gradúe de bachiller de nuestras universidades, especialmente en el campo de las humanidades, especialistas en arte o literatura, deben conocer la historia de Puerto Rico. ¡Eso me sorprende!”

¿Le sorprende?

“Me sorprende y sigo defendiéndolo. Debe ser obligatorio ese conocimiento para todos, aunque sea un ingeniero, un médico. La historia es vital. Si no conoces la historia de tu país, no puedes estar orgulloso de él.”

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Se han publicado 6 comentarios



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  • sere dijo:

    puerto rico se creyó las mentiras de los EEUU por eso ya no tienen país menos mal que cuba tiene a Fidel que todo lo sabe y todo lo entiende

  • Oscar dijo:

    Se reconoce sus aportes de guardar el patrimonio histórico mas sin embargo toda su vida fue el adalid de los gobernadores coloniales que persiguieron al independentismo en Puerto Rico. Toda su vida la pasó diciendo que apoyaran al partido que defiende la colonia. Entendía que la Patria era solamente el cuatro, el güiro y los bacalaitos fritos. Se olvidó de la máxima de Betances cuando le preguntaron cual sería la bandera para el Grito de Lares que decía “hagamos la Independencia, después cualquier trapo servirá de bandera”.

  • Rosy dijo:

    Y es que algunos boricuas, como otros seres planetarios, se las pasan tirandole piedras a los que tienen una obra perecedera e intangible a favor de la cultura y de muchos otros ambitos de la vida social. esos son los que realmente hacen patria, porque no son de tirar piedras a sus semejantes, ni patriotas de microfonos. A ver, cual fue tu aporte.

  • javicul dijo:

    MEMORIA Y DIGNIDAD DE PUERTORRIQUENO HASTA EL FINAL DE SUS DIAS.SIENTO TODO EL RESPETO Y ADMIRACION POR TAN GRAN GESTA PATRIOTICA Y CULTURAL.QUE YUKIYU Y LOS DIOSES DEL UNIVERSO LO TENGAN ASULADO.SUMEMORIA VIVIRA POR SIEMPRE MIENTRAS EXISTA UN BORICUA EN EL UNIVERSO.PARESE MENTIRA QUE LA DIRECCION DEL ICP ACTUALMENTE,SEA UNA CUEVA DE RATAS,QUE SE AVERGUENZA SI ES QUE TIENEN,DE SER LLAMADOS PUERTORRIQUENOS.LOS DIOSES DELUNIVERSO BENDIGAN A LOS PUERTORRIQUENOS Y ALOS TRABAJADORES DE LA CULTURA.

  • Amarilis dijo:

    Don Ricardo, supo que lo mas importante dentro de su tiempo y de sus circunstancia histórica, era conservar la historia y crear un patrimonio para el pueblo de Puerto Rico. Tenia muy claro que su gestión cultural, debía ser mayor que cualquier intento de subrayar sus convicciones o inclinaciones políticas. Su esfuerzo, de toda una vida, es visible para todos los puertorriqueños y sin importar el devenir político de la isla su legado permanecerá para la historia.
    En esta semana en la cual se cumple un año de su muerte, aun lamento grandemente su partida, descanse en paz.

  • Frank Cordero dijo:

    Q orgulloso me siento d tener in RA.kmo puertorikeño..Cuanto Daria x leer Las notas q no a publikdo.tienen q ser in treasures priceless.kmo El dice El qno conoce su historia esta condenado a negar su cultura…PR..Soberano y Libre.2024…FCM… GBY

Se han publicado 6 comentarios



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