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El sonsonete de los derechos humanos en Cuba

En este artículo: Cuba, Orlando Zapata Tamayo, Política
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Por Carlos Rivera Lugo

En días pasados un querido compañero de lucha me preguntaba acerca del sonado caso de la muerte del preso cubano Orlando Zapata Tamayo, como si desease escuchar una censura mía por ese lamentable incidente. Francamente, se quedó esperando mi reprobación, no porque yo sea insensible a las dimensiones humanas de lo acontecido, sino porque más allá estoy igualmente harto de la hipocresía y del ensañamiento, ideológicamente motivado, que hay contra Cuba con el tema de los derechos humanos.

Por ejemplo, mientras se monta toda una campaña mediática y diplomática de censura a Cuba desde Wáshington, Bruselas y Madrid por la muerte de Zapata, ni una palabra se ha pronunciado sobre la aparición en Tolosa, Francia, del cuerpo sin vida del militante independentista vasco Jon Anza, quien según familiares, amigos y abogados, fue secuestrado, torturado y asesinado por las Fuerzas de Seguridad del Estado español como parte de su “guerra sucia” contra la izquierda abertzale del País Vasco.

Unos y otros se rasgan las vestiduras morales cuando se trata de hablar de los “presos políticos” de Cuba, pero callan inmoralmente cuando se trata de denunciar las ejecuciones extrajudiciales que protagonizan gobiernos de países como Estados Unidos o Colombia, reclamar sobre el trato de los presos políticos puertorriqueños en cárceles estadounidenses, o las torturas y demás maltratos que reciben los detenidos en el campo de concentración que mantiene Estados Unidos en Guantánamo. ¿Será que unos prisioneros y unos muertos valen más que otros?

Dice al respecto el reconocido jurista argentino-mexicano Oscar Correas: “Ahora resulta que los pájaros les tiran a las escopetas: países corruptos, crueles, guerreros, terroristas -no más piénsese en Hiroshima- ladrones, asesinos, son los que dictan cátedra sobre democracia y sobre derechos humanos. ¡Los europeos hablando de derechos humanos! Pero si no han terminado de pedir perdón por los crímenes contra el tercer mundo. Y mucho menos han devuelto ni una gota de la sangre de nuestra gente, derramada en honor de la ‘civilización’ europea. ¡Los norteamericanos hablando de los derechos humanos en Cuba! ¿Y Guantánamo? Si hasta oficializaron la tortura para esos presos (¿será mejor la prisión de Guantánamo que las prisiones en Cuba?)”.

A propósito de la controversia en torno al caso Zapata, el escritor uruguayo Eduardo Galeano llamó la atención sobre cómo se tiende a mirar a Cuba “con una lupa que magnifica todo lo que interesa a sus enemigos…, mientras la lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes y que los medios de comunicación no hacen por informar”. Asimismo, indicó con la mayor honestidad, que lo que ha sucedido en el caso de Zapata y lo que está ocurriendo ahora con otro de los presos cubanos, el periodista Guillermo Fariñas, son cosas “importantes y desgraciadas” ante las cuales el gobierno cubano debería “tomar nota, pues son señales de alarma en cuanto a signos de descontento popular que deberían impulsar los cambios que la revolución necesita”.

Lo preocupante es que también a veces a la izquierda se le está extraviando la lupa, en lo que sólo puedo interpretar como resultado de una penetración subliminal de ese discurso “políticamente correcto” que ha estado tan en boga en tiempos recientes. El problema no es tanto que sintamos, al igual que Galeano, una inquietud honesta por lo ocurrido, sino que nos sumemos, de forma ingenua, subjetiva y acrítica, a la aplicación discriminatoria y selectiva que se hace de los estándares de los derechos humanos en el caso de Cuba.

La verdad sobre los derechos humanos en Cuba está cargada no sólo de razones abstractas sino que, sobre todo, de realidades históricamente concretas. Puntualiza Correas que Cuba es “una sociedad mucho más homogénea que ninguna otra capitalista, un amplio margen de seguridad, salud y educación PARA TODOS, un país cuyo índice de mortalidad infantil está mejor que el de EE.UU. y donde nadie se muere de hambre -excepto que quiera por razones políticas. Lo dice alguien que convive todos los días con el hambre de los niños mexicanos”.

Los hechos históricos en Cuba siempre han estado cargados de gritos de guerra, sangre derramada, heridas aún abiertas, pero sobre todo del temor real y siempre presente de que sus sueños y logros se hagan cenizas y que su Revolución sucumba ante los rigores del tiempo y la desidia de sus enemigos, tanto externos como internos. El dolor, el sufrimiento y las privaciones permanentes de los cubanos sólo permiten razonar hasta cierto punto, sin que pierda su única posibilidad para sobrevivir: el sentimiento básico de auto-conservación. Se lo digo yo que viví cuatro años allí y, entre otras experiencias, sufrí con el pueblo cubano la voladura de un avión civil por un terrorista que continúa bajo la protección de ese autoproclamado paladín de los derechos humanos: el gobierno de Estados Unidos.

En Cuba aprendí que la historia es, como bien advierte el filósofo francés Michel Foucault, un orden de batalla que requiere pensar y actuar estratégicamente para sobrevivir y prevalecer en nuestros deseos emancipadores. Lo demás son abstracciones tal vez políticamente correctas pero políticamente inconsecuentes, por cuanto la realidad siempre termina por imponer implacablemente sus condiciones mediadas por relaciones de poder. Bajo éstas, no existe una equivalencia real entre fines éticos: por lo menos desde mi humilde perspectiva, el beneficio privado nunca podrá equivaler al bien común; ni el derecho a la propiedad privada podrá estar por encima del bienestar general.

Yo no me hago de ilusiones: ciertamente la democracia y el Derecho en Cuba son perfectibles, como ciertamente la democracia y el Derecho de todos los demás en este planeta nuestro. Sin embargo, nunca la democracia y el Derecho han podido perfeccionarse en condiciones de guerra y necesidad. Cuba vive en ese sentido bajo un estado y economía de guerra y de necesidad que imponen sus propios imperativos-categóricos, muchas veces distintos a los que podrían articularse potencialmente a partir de un contexto de paz y desarrollo sin cortapisas.

Ahora bien, vale la pena considerar la advertencia que nos hace el compañero Oscar Correas cuando de hablar de la democracia en Cuba se trata: “¿Que tienen que superarse y llegar a la democracia? ¿Quién dice? ¿Quién les ha preguntado? ¿Por qué no se dedican a superar a los norteamericanos, oprimidos por razones de clase, DE RAZA, y que mandan como borregos a sus chicos a la guerra contra quienes nada les han hecho? Y añade: “Entienden por ‘democratizar a Cuba’ que Cuba tenga un régimen de partidos políticos. ¿Me podría alguien dar algún ejemplo de régimen partidocrático que Cuba debería imitar?”

“¿Por qué Felipe Calderón y el sistema mexicano, en el que no cree ni la cuarta parte de la población, es democrático, y el sistema cubano no? Dejémonos de sonsear. Partidocracia, cleptocracia, ¿para qué? Nos dicen que el hambre acabará cuando haya democracia. Que los cubanos comerán bien, y hablarán a gusto, cuando haya elecciones partidarias. ¡Dejémonos de sonsear!”, concluye Correas.

Por esa razón me niego a dejarme someter al chantaje ideológico de aquellos que pretenden alimentarnos un sentido de culpa por reconocer la superioridad moral de la Revolución Cubana, y por defender con uñas y dientes el derecho de su pueblo a defender también, con uñas y dientes, su derecho humano inalienable a la libre determinación de su presente y futuro. Para ello Cuba actúa conforme al derecho internacional que le ampara como nación soberana, más de lo que se puede decir de Estados Unidos.

En fin, no podemos perder de vista que el orden civil cubano es un orden de guerra, no porque lo haya decidido así sino porque así se le ha impuesto criminalmente. Ahora bien, Cuba se defiende sin bombardear o invadir a otros pueblos, no desaparece o somete a sus enemigos a torturas físicas, y menos pretende imponerles a otros a la fuerza cómo deben pensar y vivir. Lo único que pide es que se le permita vivir en paz y conforme a aquel modo de vida que soberanamente ha decidido darse.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Heidy dijo:

    Muy bueno este comentario.
    Tienen que respetar nuestro camino y nosotros tenemos que saber arreglar y corregir nuestros propios pasos por el bien de nuestra Revolución cubanísima. Por cuál democracia guiarnos? Por la propia que sigamos creando y perfeccionando, ya la pluripartidista la vemos a diario, y al final demócratas y republicanos son lo mismo, así que allí también hay un solo partido.

  • Guillermo Moran Loyola dijo:

    No hay que ser socialista, ni capitalista, ni religioso, ni nada para saber que cuándo de disciplina se habla, en ningún presidio, ni cárcel, ni sistema penitenciario ni correccional, se entrega un fogón, o un televisor a un prisionero en una celda, porque el reglamento dice: evitar incendios, suicidios y motínes internos, y esos artículos podían lograr alguno de esos incidentes, por lo que que fué apoyado de mala voluntad, a una persona que no razonó lo que las autoridades le solicitaron, y los familiares de él, lamentablemente vieron como fué utilizado por Estados Unidos, para hacer ahora esta campaña, y declarar la Supuesta violación de los derechos humanos, cuánto desconocen de todas las reformas que se han hecho en las cárceles y penitenciarias de Cuba, para que tengan mejores condiciones de vida… Es lamentable la pérdida de una vida humana, para estos trajines politiqueros de Estados Unidos y su gobierno actual, que no cambia su política hacia Cuba.

  • Agustín Dimas López Guevara dijo:

    A proposito del sonsonete de los derechos humanos en Cuba, habrá que seguir dando razones para desarmar las campañas que el imperio pone en boca de los lacayos y sus órganos mediáticos, que tratan con las armas de esta guerra, – porque nadie lo dude que es una guerra- desvirtuar a la revolución cubana. Acusaciones de todo tipo que repiten como papagayos utilizando verdades de medias tintas, utilizando la manipulación de los hechos para sumar a personas que desconociendo la realidad se suman con entusiasmo a estas campañas. Ya la vida y los hechos le demostrarán a quien le asiste la razón, como ha ocurrido con tantos engañados en anteriores campañas contra Cuba, que luego han rectificado. Acá está nuestra imperfecta Revolución, infinitamente más humana que todos los gobiernos lacayos del imperio, con cifras conocida sobre salud, educación y derecho a la vida. Busquen en la historia de nuestra Revolución los desaparecidos, los torturados, los asesinados, las huelgas en las calles reprimidas con perros, carros de asalto, caballos, gases, balas de gomas, y reales, como ha ocurrido y ocurre en los cultos países de Europa, o en nuestra América, que fueron gobernados por dictaduras y regímenes pro-yanquis; donde aun aparecen fosas comunes con los asesinados por la represión de esos ejércitos, entrenados en la escuela de las Américas, y los que aún no aparecen porque los desaparecieron por obra y gracia de la “operación cóndor”. Ahí están clamando las madres, ya abuelas, en la Plaza de Mayo, esperando el anhelado y reparador regreso de sus descendientes, o al menos la tumba para saber donde reposan los restos de sus seres queridos.
    Donde están los reclamos de justicia de los señores españoles, por la muerte del periodista José Couso, en un crimen de guerra, donde Aznar, aliado de Busch manchó de sangre su traje de” ilustre” presidente. ¿Donde está la memoria histórica de estos luchadores de los derechos humanos?
    Contra Iraq, Afganistán, lanzaron las tropas arrastrando a sus “Aliados “en la fantasmal lucha contra el terrorismo y nadie pregunta, ni llora, ni clama por los actos de tamaña injusticia donde han muerto y mueren a diario niños, mujeres; seres indefensos que no tienen quien los nombre en un periódico, ni clamen en una reunión para que cesen estos actos criminales, que rayan en el genocidio. ¿Dónde está el repudio de estos actos? Pido a los que se suman a las campañas contra Cuba, porque el imperio y su maquinaria ha echado andar la noticia lamentable de la muerte de Tamayo, como un líder negro que La Revolución ha matado, sin saber las causas y los orígenes de esta muerte fabricada y alimentada con cinismo, y pagada con el dinero de los contribuyentes del pueblo norteamericano, dinero que usan desde Miami los negociantes de este comercio de la guerra contra Cuba y su Revolución. Sería bueno que estos confundidos pudieran ver los materiales que exhibió la televisión cubana sobre este hecho, viera además la labor de la oficina de intereses, los “diplomáticos” y otros agentes al servicio de estas campañas, pastoreando a la “Damas de blanco”, porque hasta el diseño de la ropa y el color lo idearon ellos, para cubrir la impudicia que las mueve. Como no han visto estos materiales, sería bueno que el Ministerio de Relaciones exteriores, le hiciera llegar una copia de estos videos a todos los países de la Unión Europea. Cuba tiene memoria histórica, grafica y pruebas de dignidad, grandeza y humanidad, que no podrán borrar ni destruir todas las campañas y guerras que inventen, con nuevos artificios. Aquí estamos en el pedestal de la dignidad, luchando contra las adversidades. Cuba vencerá.
    Agustín Dimas López Guevara

  • Roan Villarejo Brito dijo:

    ESTOY SEGURO QUE NUESTRA SOCIEDAD NO ES LA MÁS PERFECTA DEL MUNDO, NOS QUEDA MUCHO TODAVÍA POR MEJORARLA, OJO NO CAMBIARLA. PERO DE LO QUE SI ESTOY SEGURO ES QUE ES LA MÁS JUSTA DE CUANTAS SOCIEDADES EXISTEN EN LA ACTUALIDAD.

  • Sergio Garcia dijo:

    Un mundo mejor si es posible sin GENOCIDIO, ASESINOS, VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS, POBREZAS, ENFERMEDADES, CRISIS ECONOMICAS, CONSPIRACIONES, MAFIAS GUBERNAMENTALES, ONG SINISTRAS, ORGANIZACIONES DE ESPIONAJES Y DE ACCIONES SECRETAS, DESASTRES NATURALES PROVOCADOS POR LA MALA ACCION DEL HOMBRE SOBRE TODOS EN AQUELLAS NACIONES IMPERIALISTAS Y CAPITALISTAS DONDE NO TIENEN SENTIDO DE ETICA NI DE MORAL PARA CONVIVIR EN PAZ, ARMONIA, COOPERACION Y SOLIDARIADAD CON JUASTICIA, RESPETO Y DESARROLLO PARA TODOS.

    Saludos cordiales

    Sergio garcia

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