Javier Sotomayor: ¿hasta cuándo rey del salto de altura?
(PL) La Habana.- Pocas son las modalidades del campo y pista cuyos records mundiales al aire libre y bajo techo se encuentran en poder de un mismo atleta, como es el caso del cubano Javier Sotomayor, rey del salto alto por más de 20 años en ambos casos.
El 4 de marzo último se cumplieron 20 años de que Sotomayor se adueñara de la cota universal en competencias en pistas cubiertas, luego de saltar 2,43 metros en la final del Campeonato Mundial de Budapest 1989.
En la capital húngara el astro cubano destrozó la marca de 2,42 m que el 26 de febrero del año precedente impusiera el alemán Carlo Thranhardt en la ciudad de Berlín.
En dicho Mundial, Sotomayor dejó en plata y bronce al también germano Dietmar Mogenburg (2,35 m) y al sueco Patrick Sjoberg (2,35 m), este último su principal rival durante gran parte de su carrera deportiva.
Tanto Mogenburg como Sjoberg igualmente habían sido recordistas en pista cubierta, pues el primero impuso récord de 2,39 el 24 de febrero de 1985, un año exactamente después que Tranhardt lo elevase hasta 2,37.
Tranhardt lo recuperó al sobrepasar el listo a 2,40 m el 16 de enero de
1987, pero Sjoberg se elevó por sobre 2,41 m apenas dos semanas después, exactamente el 1 de febrero.
Al año siguiente, el alemán recuperó la primacía con el ya mencionado salto sobre 2,42 m, hasta que llegó Sotomayor y hasta hoy nadie ha podido borrar su 2,43 m.
Incluso, sólo tres saltadores consiguieron apenas saltar 2,40 m: el estadounidense Hollis Conway en 1991, otro astro sueco, Stefan Holm en 2005 y más reciente el joven ruso Iván Ukhov, el pasado 25 de febrero.
Ukhov mostró credenciales en 2006 cuando con apenas 20 años saltó 2,37 m, registro personal que elevó a 2,39 m en 2007, lo cual lo convierte en el más serio aspirante a destronar al caribeño en las próximas temporadas invernales.
Ningún otro saltador logró siquiera saltar más de 2,36 m en salas techadas durante el recién concluido circuito invernal 2008-2009 de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).
IMBATIBLE TAMBIÉN AL AIRE LIBRE
El récord absoluto de Sotomayor al aire libre (2,45 m) permanece aún imbatible y sin la sombra de un candidato evidente que pueda destronarle, tras casi 16 años de lograr ese registro en la ciudad española de Salamanca.
Sotomayor ha sido el único saltador capaz de sobrepasar la varilla sobre los 2,43 m, precisamente la marca con la cual asumió el liderazgo universal en esa misma urbe ibérica el 8 de agosto de 1988 y con la cual destronó a Sjoberg (saltó 2,42 m el 30 de junio de 1987 en Estocolmo).
En 1989 Sotomayor mejoró su primado del orbe, al elevarse sobre 2,44 m en San Juan, la capital boricua.
Además de Sotomayor y Sjoberg, únicamente otros cinco atletas rebasaron el listón situado a 2,40 m o más.
Fueron ellos el kirguiz Igor Paklin (2,41 m en 1985), el ucraniano Rudolf Povarnitsyn (2,40 m en 1985), el rumano Sorin Matei (2,40 m en 1990), el estadounidense Charles Austin (2,40 en 1991) y el ruso Vyacheslav Voronin
(2,40 m en 2000).
Los dos primeros, compitiendo entonces por la ex Unión Soviética, impusieron en ese momento récord del planeta, que en el caso de Povarnitsyn rompió la marca de 2,39 m, impuesta en 1984 por el chino Zhu Jianhua.
El estadounidense Conway también alcanzó los 2,39 m tuvo mejor performance en pista cubierta al igual que los alemanes Tranhardt y Mogenburg , pero el resto de los primeros del ranking mundial histórico han quedado en 2,38 m o menos.
Incluso tras los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 sólo tres atletas han conquistado esa altura, distante siete centímetros del récord de Sotomayor: el surafricano Jacques Freitag y el ucraniano Andrey Sokolovsky, ambos en
2005, así como el ruso Andrey Silnov, el 25 de julio de 2008.
¿ESTANCAMIENTO O CRISIS EN EL SALTO DE ALTURA ENTRE HOMBRES?
Quizás podría pensarse, pero al revisar la historia de los últimos 25 años demuestra que no es así, sino que el cubano Sotomayor constituye un hito de la especialidad y saltador de excepcionales cualidades para esta modalidad como lo adelantó el sueco Sjoberg en 1988.
En ese momento el atleta nórdico era el recordista mundial con 2,42 y el cubano se lo arrebató al saltar 2,43 m en Salamanca, con apenas 21 años de edad.
La maestría del espigado caribeño, oriundo de la localidad de Limonar en la occidental provincia cubana de Matanzas, fue tal, que en 17 ocasiones registró saltos de 2,40 o más, mientras que Sjoberg lo logró en sólo dos ocasiones.
Ningún otro competidor pudo repetir sobre esa marca, a la cual nadie ha llegado desde el año 2000, cuando lo consiguió el ruso Voronin.
Otro dato relevante: los ex recordistas universales bajo techo, los alemanes Thranhardt y Mogenburg, sólo alcanzaron 2,37 y 2,36 m al aire libre, respectivamente.
Para no dejar dudas, baste señalar que Sotomayor resultó uno de los atletas a los cuales se les aplicó la mayor cantidad de pruebas antidopaje de forma sorpresiva durante toda su trayectoria y siempre dio negativo hasta el suceso ocurrido en los Juegos Panamericanos de Winnipeg-1999.
Al término de las competencias en dicha urbe canadiense se le acusó de estar dopado, tras dar positivo en un manipulado test, por el cual le fue retirada la medalla de oro y sancionado a dos años sin competir.
Increíblemente Sotomayor no dio positivo apenas unos días antes en un análisis sorpresivo efectuado en Madrid la capital española, precisamente previo al viaje hacia la sede de los Panamericanos.
La sustancia de la cual se le acusaba haber consumido, jamás podría permitir a un saltador de altura poder concentrarse para despegar más de dos metros hacia arriba en contra de la fuerza gravitatoria del planeta.
Todas estas dudas y turbios entremanejes en torno al hecho, llevaron al Tribunal de Arbitraje Deportivo a recortar la sanción y permitirle al saltamontes cubano intervenir en los Juegos Olímpicos de Sydney-2000.
En la urbe australiana volvió a derrotar a los rivales que tuvo en Winnipeg y conquistó una honrosa medalla de plata a sus 33 años, que no fue de oro por un milagroso último salto del ruso Sergey Klyugin sobre 2,35 m, superior al 2,32 m del cubano, cuando este marchaba primero.
¿Estancamiento? Tal vez entre el 2000 y 2005, período en el cual destacaron los triunfos en los campeonatos mundiales del alemán Martin Buss (2,36 m en Edmonton 2001) y el surafricano Freitag (2,35 m en Paris-2003).
Quizás lo más relevante en ese lapso corrió a cargo del sueco Holm, que con sus 2,36 m en 2004 consiguió el cetro olímpico en Atenas.
Al año siguiente Freitag y el ucraniano Sokolovsky saltaron 2,38 m como adelantábamos, altura que después sólo ha sido conquistada por el ruso Silnov, porque Holm, aún en activo, sólo ha podido sumar un centímetro a la marca con la cual conquistó el título estival en la capital griega.
Todo indica a que tampoco al aire libre parece peligrar el reinado de Sotomayor, al menos para la temporada veraniega que está a punto de comenzar.
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