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Bush - Aznar, el binomio perfecto

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(PL) Madrid.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, invitó a su carnal amigo José María Aznar a hablar en la Convención del Partido Republicano que se realizará en Nueva York entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre.

 

 Para Aznar se trata de algo sentimentalmente muy emotivo pues, modestia aparte, la invitación tiene el valor agregado de que en esa reunión Bush será confirmado como candidato a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, las cuales piensa ganar.

 

 No se ha filtrado si llamar a filas republicanas al ex presidente del gobierno español es una iniciativa personal del mandatario estadounidense, o si responde a alguna sugerencia de sus asesores.

 

 Pero debe existir alguna razón muy particular y poderosa para que una persona como Aznar, que se jacta de su poco carisma y que aún sufre con especial amargura la derrota de su partido en las urnas básicamente por su criticada política de apoyo a la guerra de Iraq, sea invitada a hablar en una asamblea de esa naturaleza.

 

 La invitación puede deberse a que Bush sea un hombre muy agradecido y quiera con ese gesto rescatar del marasmo político a su amigo, crucificado por la prensa española por tratar de comprar en dos millones de dólares una medalla de oro que otorga el Congreso de Estados Unidos.

 

 Puede ser una recompensa a la fidelidad mantenida por Aznar hacia el Presidente y su círculo de poder, al seguir defendiendo hasta el cansancio la guerra en Iraq al extremo de viajar a varios países para criticar la retirada de las tropas españolas de ese país ordenada por José Luis Rodríguez Zapatero y cuestionar la legitimidad del gobierno de España.

 

 Quizás sea una expresión de la prepotencia de Bush, quien se siente muy seguro de que las fuerzas que lo respaldan lo reinstalar en en la Casa Blanca, y poco le importa si Aznar puede significarle otra sombra negra más en la decisión de los electores.

 

 Quien sabe si hay valoraciones más personales y Bush se sienta familiarmente identificado con su invitado español.

 

 Tejano casi de nacimiento, el mandatario encarna el lado contrario de la derecha urbana ilustrada del siglo pasado.

 

 No la izquierda, por supuesto, sino la nueva generación de líderes poco ilustrados entre quienes no abundan los Lincoln y Roosevelt que daban brillo al republicanismo cuando Nueva York y Boston eran el centro de gravedad de Estados Unidos.

 

 Como dicen algunos historiadores, el poder político en Estados Unidos se fue del norte, y a principios del siglo XXI nadie duda de que quien manda en todos los sentidos es el sur. Las bases republicanas establecidas en suburbios residenciales fueron educadas para creer solamente en la Biblia y el revólver.

 

 En consecuencia, la palabra debe oler a pólvora, y eso explica en parte por qué el conservadurismo de Bush padre ha sido reemplazado por el fundamentalismo seudoreligioso de George Bush, hijo. Quizás Aznar complete de alguna manera la Santísima Trinidad, pues si el español del bigotito no se cree Dios, sí por lo menos Claudio. Su ego es asombroso.

 

 Bush, al menos, pertenece a una rancia burguesía tradicional que bien o mal habida (esa no es la cuestión) siempre tuvo mucha plata.

 

El pedigrí de Aznar, sin embargo, es subalterno, su familia no es rica de cuna, siempre ha sido cumplidora de órdenes, y tal vez eso sea lo que llame la atención de su amigo estadounidense.

 

 Bush es hijo primogénito de presidente, nieto de senador, bisnieto de industrial y tataranieto de colonizadores. Y aunque todo el mundo admite que el pasado y el dinero no garantizan el poder, también aceptan que sí son una ayuda, sobre todo la plata.

 

 Doble uve,  ó dableu ó  o  ó dabyu ó , en fin W, como le llaman sus allegados, bien lo sabe, pues sin ese soporte que tanto estimuló a la mafia anticubana de Miami, la Florida gobernada por su hermano menor, Jeb, probablemente hubiera votado de otra forma y quizás Bush no estuviera en la oficina oval para encaramar los pies en el escritorio.

 

 A propósito, el árbol genealógico de esa familia no es de cedro, roble o caoba. Bush bisabuelo fue uno de los fundadores de una cofradía secreta de la Universidad de Yale llamada Skull and Bones ( calavera y huesos) en cuyo rito de iniciación los esqueletos humanos desempeñan un papel relevante.

 

 El Bush great-grandfather proporcionó nada menos que la calavera del jefe apache Jerónimo. Pero fue, además, director de armas cortas y munición dentro del Consejo de Industrias de Guerra durante la Primera Guerra Mundial. Biblia y revólver.

 

 Mientras, su hijo, el abuelo Prescott (padre de George H), combatí a en trincheras europeas donde hizo el ridículo que no pudo ser acallado. En la Segunda Guerra Mundial, mientras los aliados desembarcaban en Normadía, el grandfather sostenía relaciones de negocios con el régimen nazi. Nuevamente Biblia y revólver.

 

 Es probable que de allí nazca, o al menos tenga sus raíces, la relación de los Bush con familias muy polémicas como la saudita de los Bin Laden mantenida por Bush father siguiendo la tradición tejana de Biblia y revólver, y cultivada por Bush junior hasta los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

 

 El árbol genealógico de Aznar tiene ramas menos robustas pero también interesantes: su abuelo Manuel se desempeñó como embajador del franquismo ante la ONU, Marruecos, Argentina y la Repú blica Dominicana, y como ministro plenipotenciario de Franco en Estados Unidos.

 

 Su padre, también nombrado Manuel, reconocido falangista, fue oficial del Ejército nacional encargado de tareas de radiodifusión y propaganda. Después de la guerra civil llevó la programación de la cadena SER, dirigió Radio Nacional de España y fue director adjunto de Radiodifusión en el Ministerio de Información y Turismo, todo a las órdenes del dictador español.

 

 Aznar hijo no se quedó atrás. Militó en el Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES), una organización ultraderechista de impronta católica que funcionaba como un sindicato estudiantil en el entramado ideológico de la dictadura de Franco, la Falange Españ ola de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (FE-JONS).

 

Biblia y revólver también, pero a la española.

 

 En enero de 1979 el joven Aznar se afilió a Alianza Popular (AP), partido profundamente derechista constituido el 5 de marzo de 1977 por ex ministros de Franco y el cual devino el actual Partido Popular (PP).

 

 Después de una verdadera guerra intestina en el PP por la sucesió n de Manuel Fraga, su fundador, el 4 de septiembre de 1989 el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), con 211 votos a favor y cinco en blanco, confirmó a Aznar responsable de la campaña electoral y candidato a la Presidencia del Gobierno.

 

 Perdió en esa ocasión frente a Felipe González, pero en 1996 fue elegido presidente del Gobierno. Para entonces su misantropía ya era antológica y se vanagloriaba de su aspereza de carácter y falta de carisma.

 

 La llegada al poder de Bush en enero de 2001 fue para él como la consagración de la primavera. Le dio la espalda a la Unión Europea para fundirse en un abrazo sumamente comprometedor con Estados Unidos e incluso hasta con Tony Blair a pesar de Gibraltar.

 

 Aznar secundó en todo a Bush: rompió lanzas  contra el sistema antimisil ABM en favor de un proyecto de escudo nacional que alentaba la proliferación de esta categoría de armamento para oponer una defensa más eficaz contra eventuales ataques sin mediar provocación de supuestos países enemigos incluidos en el maniqueo Eje del Mal, como el Iraq de Saddam Hussein.

 

 La alianza quedó sellada política y moralmente, de cerebro y corazón, alma y enjundia, todo ligado, como el caldo gallego.

 

 Biblia y revólver, Aznar repetía como eco en catacumbas: todas las naciones libres deben aunar esfuerzos para hacer imposible la impunidad. Era la versión española  ó"más bien aznarista- del derecho proclamado por Bush de ataques preventivos en cualquier rinc n oscuro del mundo.

 

 "Tenemos que hacer imposible la existencia de regímenes y de organizaciones que amparen el terror", replicaba desde Madrid el omnipresente hombre de los bigotitos para justificar un cada vez m ís grave compromiso militar y político en Iraq.

 

 Con ese norte gobernó y se embarcó hasta el tuétano en la aventura iraquí. Lanzó decenas de iniciativas, militares, policiales, políticas y diplomáticas, que buscaron trasladar al ímbito exterior el compromiso  ó antiterrorista ó  ya asumido y aplicado también puertas adentro.

 

 Su pensamiento antiterrorista, filosofía de almacén de baratijas, es lamentable y peligroso, y recuerda bastante a la cofradía Skull and Bones (calavera y huesos), del bisabuelo Bush.

 

 ó Las motivaciones declaradas por los terroristas, sean éstas sociales, étnicas, religiosas o de otro tipo, pretenden trasladar la atención desde la ignominia del acto a la nobleza de la causa.

 

Quien asesina en nombre de una patria, un Dios o un modelo de organización económica y social no es un patriota, ni un cliente, ni un idealista. Es un asesino".

 

 ¿Y en nombre de qué sacrosanta creencia feérica el gobierno de Bush, el de Blair y el de él mismo han matado a decenas de miles de iraquíes, ancianos, mujeres y niños, en una invasión injusta, ilegal y genocida?

 

¿Son las calaveras y huesos iraquíes las que llevará Aznar a esa nueva Skull and Bones si finalmente decide aceptar la invitación de Bush junior a la Convención republicana? Puede que sí, pues está comprobado que ni el uno ni el otro conocen límites para lo inaudito. Por algo dicen por ahí que son el binomio perfecto.

 

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