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Desde la comunidad: racialidad y raices étnicas (II)

Publicado en: NosOtros
En este artículo: África, Antropología, Cuba, Cultura, España
2 diciembre 2011 | 6
Foto: Roberto Chile

Foto: Roberto Chile

Entrevista con Avelino Víctor Couceiro Rodríguez, profesor, investigador y Dr. En Ciencias sobre Artes

Rosa María de Lahaye Guerra.- ¿Qué otras cuestiones merecieron atención en su trabajo sobre las comunidades urbanas y el tema racial?

Avelino Víctor Couceiro Rodríguez.- Bueno, como en toda conversación apresurada tengo que hacer grandes cortes. Espero que sepan disculparme.

No toda la hispanidad pasó a la cultura cubana, como tampoco toda la africanía, y en ambos y otros casos la transculturación marcó las pautas necesarias, lo cual se identifica por regiones del país y resulta de particular interés en un estudio como este. Las hispanidades recontextualizaron aquí distintivamente sus tierras natales más “españoles” que en la propia España (a menudo, todos llamados gallegos sin las otras tantas culturas hispanas, salvo alguna excepción, sobre todo, de los isleños -como si los cubanos no fuéramos también, isleños- o canarios, y luego el vasco, catalán, y otras muy definidas), y otro tanto ocurrió con las africanías (en este caso, por la imposición no del todo lograda, del desarraigo de sus diversas etnias de origen), al margen de su previa y paralela transculturación intranacional, intracontinental e intercontinental, tanto en unos como en otros.

Ambas son raíces potentes pero nunca exclusivas, y solo las imágenes reduccionistas, facilistas y dogmáticas han excluido el resto de las raíces, que tanto enriquecen y determinan en disímiles grados y aristas la cultura cubana en su universalidad singular, y que las historias de vida explicitan. Absolutizan el color de piel sobre la cultura y humanidad del sujeto.

R.M.L.G.- ¿Está de acuerdo con las tipologías?

A.V.C.R.- No, no, para nada. Es un error determinar tales raíces solo por los parámetros de la Antropología física, cuando la cultura va mucho más allá de la sangre y del biotipo, y hay que evaluar factores que van desde la convivencia hasta los medios de difusión masiva. Por eso prefiero hablar de las afrodescendencias que de los afrodescendientes; estos últimos suele reducirse equívocamente al color de piel, cuando muchos blancos y chinos son también, afrodescendientes, al margen de la polémica que todas las razas proceden del África, o no… y de que existe un África blanca al norte; igual que también creo que en algún momento habrá que hablar de las eurodescendencias, de las asio-descendencias (chinas, indias, etc.) y de las americano-descendencias, que aunque en nuestro continente todos los humanos provenimos de inmigraciones (incluso los precolombinos) ya son culturas propias que han dotado también con sus huellas al resto del mundo; en ese caso volverá a hablarse de las afrodescendencias, igual que las eurodescendencias, y otras; sin duda alguna, porque la realidad es sistémica, y los conceptos deben ser según la realidad; no al revés.

En Cuba (como en otros países) el mestizaje cultural, al menos en comunidades como las que nos ocupan (urbanas) justamente por su esencia cosmopolita y metropolitana, es mucho mayor, más complejo y rico que el mestizaje étnico, y este mucho mayor, complejo y rico que el racial, que ya es mucho decir. De aquí que estas comunidades resuman magistralmente la nueva identidad que aporta el etnos cubano, definido por Jesús Guanche (1996). Es cierto que en Cuba como se dice popularmente, “quien no tiene de congo tiene de carabalí”; pero falta agregar que quien no tiene de canario tiene de gallego, o de chino, o de precolombino, árabe, hebreo, francés…

R.M.L.G.- ¿El balance de lo que se está realizando?

A.V.C.R.- Rasgos de intolerancia se evidencian dentro de las comunidades cuando supuestos promotores pretenden realizar actividades “africanas” más que cubanas en detrimento de otras, donde esta herencia no alcanzó tales dimensiones e, incluso, se molestan con los vecinos que no acuden a ellas, a los que llaman “ingleses” y pretenden excluir de la “cubanía”: ignoran que “lo inglés” no está tan distante tampoco, de la cubanía. A menudo rechazan la tradicional y mucho más raigal romería (en la barriada de La Plaza, donde fue tradicional atractivo provincial y nacional la Ermita de los Catalanes durante más de medio siglo) por considerarla “blanca”; por otra parte, lo mismo blancos que mestizos y hasta negros participan en proyectos dedicados a las raíces hispanas, aunque raramente rebasen el exotismo folclorista, diversidad que también se aprecia en exponentes de raíces africanas nunca exclusivos, aunque algunos se muestran racistamente exclusivistas.

R.M.L.G.- ¿Y la etnicidad a la que hacía referencia en su presentación?

A.V.C.R.- Más allá de la racialidad que se observa a simple vista, la etnicidad requiere de estudios más profundos y de potenciar mucho más el cosmopolitismo local. Conceptúo la etnicidad como el sistema de identidades de una etnia (del griego etnos, “pueblo”) y que sobre todo en las sociedades complejas algunos ven como grupos culturales dentro del pueblo; si la racialidad estudia las características físicas, la etnicidad trasciende a la cultura entendida como sistema de valores (que incluyen los antivalores), y que entre otras tantas, incluye la cultura racial: lo que se piensa sobre esa racialidad física, incluidos los prejuicios como antivalores… y he ahí la esencia, no por abarcar “mucho más” (no por cuantitativo) sino por profundizar mucho más; es la cultura de la etnia, lo que llevamos por dentro y pensamos y actuamos conforme pensamos; no el continente por fuera, que no es de descartar en tanto hecho objetivo e incluso, por la imagen ante otros y ante nosotros mismos; pero tampoco de absolutizar. Es el camino que nos conduce a entender la universalidad del mestizaje, porque el mestizaje no es, ni con mucho, exclusivamente racial: dentro del mismo color de piel hay mestizaje: el pueblo español es la mezcla de iberos, griegos, romanos… y dentro de ellas, distintas mezclas para el gallego que para el catalán o el vasco… aun cuando todos sean blancos, y sin olvidar que esa llamada “raza blanca” tiene también características físicas muy disímiles: labios gruesos, nariz no tan afilada, cabello rizo, no necesariamente implica ancestros negros; igual que entre los pueblos al sur del Sahara, aun cuando todos sean de piel negra, no todos son los el mismo color negro (no me refiero a más claros ni oscuros: no es el mismo color negro) y además se diferencian por rasgos faciales, estaturas, etc. La diversidad es universal… por suerte.

Muy aburrido y tedioso sería lo contrario, el mundo entero es diverso, cada individuo en cualquier especie tiene sus distinciones, el ser humano no es excepción. En la etnicidad, la raza, o color de piel, es una de sus tantísimas características, ni siquiera la esencial como no sea para temas como este, en continua dialéctica, además, en la que inciden otros muchos factores, como los medios de difusión, para bien o para mal o para ambos a un tiempo y, según cada comunidad, y es racista limitarnos por ella: hemos de ver mucho más allá de la vista, que según algunos, es el más engañoso de los sentidos. La etnicidad nos invita a ver más profundamente, a llegar a la esencia.

A los aportes de otras culturas, que en plena calle se muestran casi inadvertidos por cotidianos y cuya trascendencia no se valora, hay que agregar el cosmopolitismo de la necrópolis Cristóbal Colón, que incluye la impronta japonesa, entre otras, y en el resto del entorno, la huella italiana, estadounidense, francesa, alemana y eslava, con las raíces grecolatinas que se muestran en parques y otros ejemplos escultóricos y arquitectónicos, y muchas más, que no se evidencian tanto en la Antropología física, como en la cultural.

El grado de interrelación personal dentro de estas comunidades con la población flotante, en particular la no nacional, ha cobrado nuevos matices durante los últimos años a partir de los cuentapropistas y el comercio y arrendamiento, tanto oficial como clandestino regular o irregular, o mediante relaciones familiares y personales, así como en paladares (y he aquí influencias brasileñas por los medios de difusión), taxis (de raíz alemana) y otros muchos servicios, todo lo cual potencia los efectos, tanto negativos como positivos, de las más diversas culturas del mundo, sobre todo, en comunidades como estas donde la cadena hotelera es fundamental entre las ventanas que el país necesita, económica y culturalmente, para desarrollarse en interacción con el resto del orbe. Por solo citar otros ejemplos en el estudio de caso citado: los adoquines belgas, los tulipanes holandeses, lo portugués, lo hinduísta, lo iraní, lo francés, lo italiano y lo norteamericano, y por supuesto, lo hebreo tanto asquenazi como sefardí, lo chino, lo árabe y toda la diversidad implícita tanto en las hispanidades como en las africanías.

R.M.L.G.- ¿Considera que los medios de comunicación ayudan en este sentido?

A.V.C.R.- Es inevitable el tema de los medios de comunicación masiva en cualquier estudio contemporáneo, más si de Antropología urbana se trata. Como dijera Alfredo Guevara, es una época en que se piensa según los medios… o casi. Más adelante pudiéramos profundizar en este aspecto.

Se han publicado 6 comentarios



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  • Carlos Alberto dijo:

    Muy bueno, muy bueno.

  • Alain Alejandro dijo:

    A veces las cosas que no se entienden en estos trabajos los autores no los explican. Pero intento de nuevo, no entiendo por qué no hay razas y hay racismo. El origen etimológico de ambos términos es diferente?

  • Ligia Archila Serrano dijo:

    Felicitaciones por el artìculo

  • LG dijo:

    Alain, pregunta mejor… tampoco se entiende tu pregunta. ¿qué quieres saber en concreto?

  • Uno que no sabe nada dijo:

    Eso de que no hay razas y sin embargo hay racismo, es muy fácil de explicar.

    La raza es una sola, LA RAZA HUMANA, O ESPECIE HUMANA COMO SE LE QUIERA LLAMAR.

    Ahora bien dentro de la especie humana hay diferentes tipologías de seres humanos, por decirlo así.

    Por razones harto conocidas, durante cientos de años los seres humanos de piel más clara han despreciado a los seres humanos de piel más oscura, eso es el racismo.

    Una gran cantidad de seres humanos de piel más clara asumen que debido al color de su piel son más puros, porque se asocia el blanco con la pureza (a pesar de que no existen seres humanos blancos).

    En esto tiene mucho que ver la evolución de los diferentes sistemas sociales, la negación eclesiástica durante muchos años de la teoría de la evolución del hombre, las ansias de poder, etc.

    El racismo es algo que existe en la idiosincracia de muchas personas, inclusive de un tiempo a esta parte se ha desarrollado el caso inverso, es decir, el desprecio de seres humanos de piel más oscura a seres humanos de piel más clara.

    Esto último desgraciadamente ha estado ocurriendo en nuestro país, es como una respuesta a los siglos de discriminación que en nuestro país sufrió ese conglomerado humano hasta 1959.

    Es sabido que la mentalidad del hombre no cambia con la misma velocidad que los movimientos sociales, y aunque en 1959 triunfó la Revolución y la discriminación racial pasó a convertirse en un delito, la mentalidad no cambia.

    A todo esto hay que agregarle que en nuestro país debido a las razones que todos conocemos, las carencias materiales existen y seguirán existiendo hasta que con el trabajo logremos eliminarlas.
    Esas carencias han afectado a las personas de más bajos ingresos y en ese grupo una gran cantidad de personas, tienen la piel más oscura.
    Súmele también que aunque la Revolución instituyó oportunidades iguales para todos, siglos de discriminación y desprecio han creado determinados patrones de conducta en los grupos humanos, y eso no cambia totalmente en 50 años aunque se quiera.

    Subsisten mucho las expresiones tales como “el blanquito ese”, “el negro si no la hace a la entrada la hace a la salida” y otras muchas.
    Además no se ha sido todo lo consecuente que se debiera haber sido en los medios públicos, recuerdo una canción que pegó mucho cuyo estribillo decía “¿quién tiró la piedra?, el negro ese”. Y por favor ahi el racismo es implícito, porque se está suponiendo que el negro es quien rompe y daña, aparte del sentido peyorativo que lleva la frase “el negro ese”.

    En fin que racismo hay y seguirá habiendo, sólo nos queda a nosotros hacer un esfuerzo por mirar a la persona y no sus características físicas, porque las matanzas de Ruanda fueron cometidas por seres humanos de piel más oscura hacia otros seres humanos con su mismo color de piel, los más grandes asesinos de la historia (mi criterio personal) fueron personas de piel más clara, LOS PILOTOS DEL ENOLA GAY.

    Siempre según mi criterio personal, el ser humano que más puentes ha tendido para eliminar el racismo, tiene la piel más oscura y se llama NELSON MANDELA.

    Esto quiere decir que en cualquier grupo humano podemos encontrarnos los extremos, y eso nada tiene que ver con el color de la piel.

    Si cada ser humano al mirar a otro ser humano pensara “este es igual que yo, NACIÓ DESNUDO Y EMBARRADO DE SANGRE, Y UN DÍA LO VAN A VESTIR, LO VAN A METER EN UNA CAJA Y LO LLEVARÁN EN UN CARRO, IGUAL QUE A MÍ”. Estoy seguro que el mundo sería muy diferente a lo que es hoy en día.

  • Omar dijo:

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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