Artículos de Marta O. Carreras Rivery
Periodista y diplomática cubana, colaboradora de Cubadebate.
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¿Dónde está la imparcialidad castrense y la de los ilustrísimos políticos del Parlamento hondureño que ni siquiera respetan a los presidentes constitucionalmente elegidos por los pueblos de América? El golpe de Estado que está en curso en Honduras no es contra un país aislado: es contra un continente entero, es contra la humanidad »
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Crisis en Honduras. El presidente José Manuel Zelaya Rosales ha desatado los demonios en un país con una brillante hoja de instrucción de militares fieles a los mandos de las excelsas academias ubicadas mucho más allá del Norte de su geografía; militares con un avatar de histórico “servicio a la patria”, que los llevó a gobernar durante 18 años los destinos de Hondura y derrocar entre 1956 y 1972 a tres presidentes elegidos constitucionalmente por el pueblo.
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"Where is my vote?", dicen los carteles que portan los manifestantes. También los entrevistados hablan en inglés, algo que llama la atención que ocurra justamente en medio de una presunta reacción interna en un país que se comunica en otra lengua bien diferente: la persa. El desorden que se muestra es citadino. Realmente es muy lamentable ver a jóvenes en actos vandálicos contra su ciudad; mucho más lo es saberlos víctimas marionetas de poderes externos que desde hace mucho los quieren destruir, primero a sus padres, ahora a ellos.
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Caminando por la calle del Viejo Arbat en el centro de Moscú, dos jóvenes de alegre rostro me detienen unos instantes y me regalan una cinta de rayas naranja y negro: ¡Por los festejos!me dicen, y repiten el gesto con otros transeúntes que las reciben con agradecimiento y las atan a sus carteras o portafolios.
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Este fin de semana en Europa, la primera noticia en los canales internacionales de las televisoras ha sido La Cumbre de las Américas y el paso dado por el sin dudas carismático presidente norteamericano Barack Obama, para un acercamiento al “antidemocrático” y “anquilosado” gobierno de Cuba que, aún excluida su participación, se convirtió en el meollo del evento y no precisamente para bien del imperio.