La única moneda para todos (I)
Redacción Central, (PL).- Si bien existen divergencias con respecto a la adopción de una moneda única mundial, es innegable la necesidad de una alternativa al dólar que garantice estabilidad en las transacciones financieras y comerciales.
Ante esto, Rusia propuso a fines de marzo convocar a una conferencia internacional sobre la creación de aquella, aunque se considera un objetivo a largo plazo y aún no se han fijado la fecha y el lugar de la reunión lanzada por Moscú.
Dada la situación del mundo, tampoco puede asegurarse que el encuentro se efectuará y, de celebrarse, que tendrá los resultados perseguidos ni que será favorable a los países pobres, los más afectados en condiciones normales o de inestabilidad y crisis.
No obstante, podría ser un paso después de la cumbre del Grupo de los 20 en Londres y de una conferencia de la ONU al más alto nivel, prevista. China, la potencia económica más promisoria, respaldó inmediatamente la iniciativa rusa.
El presidente del Banco Popular chino, Zhou Xiaochuan, estimó que una divisa supranacional, estable y no vinculada a un país concreto, beneficiaría al sistema financiero internacional, aunque lo considera un proyecto a largo plazo y que requiere perspicacia y resolución mundiales.
En Washington, el presidente Barack Obama insistió, por el contrario, en su posición de que no es necesaria la introducción de una nueva moneda global, que sustituya esta función disfrutada por el dólar en los últimos 65 años.
Mandatarios de los 12 países de la Unión Suramericana de Naciones, por su parte, promueven aún tímidamente una moneda común que emita el Banco del Sur en reemplazo de las de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, la estadounidense en Ecuador, Guyana, Perú, Paraguay, Surinam, Uruguay y Venezuela.
El diario Los Tiempos de Bolivia, en su edición del 28 de junio de 2008, publicó declaraciones del ministro de economía ecuatoriano, Fausto Ortiz, en torno a que esta moneda podría crearse en cinco u ocho años , aunque otros opinan que tal vez comenzaría a circular en la década de 2010 .
Brasil y Argentina, economías regionalmente poderosas, han oficializado transacciones comunes en sus respectivas monedas nacionales, un paso importante en el orden bilateral, aunque avances que impliquen a las demás naciones del bloque requieren sabias adecuaciones, voluntad política y otorgar primacía a los intereses regionales, ante los nacionales o los globales.
Los asociados a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y Ecuador acordaron en Caracas el 26 de noviembre de 2008 definir como moneda única el sucre -Sistema Unitario de Compensación Regional- que permitirá a los países miembros prescindir del dólar en sus transacciones comerciales.
Tal fue la decisión mostrada por los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Manuel Zelaya; el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit; el anfitrión Hugo Chávez; el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas todos países miembros--; y el invitado ecuatoriano, Rafael Correa.
En su cumbre, avanzaron en el diseño de medidas para enfrentar "desde el Sur" la crisis financiera mundial y potenciaron que los miembros del ALBA y Ecuador, país observador, conformarán equipos para estudiar el modo de diseñar la nueva zona monetaria, que ya da pasos en transacciones virtuales.
Aunque la Declaración Final no precisó cuándo los presidentes conferirán el visto bueno a la iniciativa total, se anunció en la fase inicial un "sistema de compensación y moneda contable" y un "fondo de compensación", que se nutrirá con reservas internacionales de los socios y para el cual Venezuela anunció 500 millones de dólares.
El mandatario ecuatoriano declaró al respecto que "sería una gran decisión del ALBA y Ecuador que empecemos con este sistema de compensaciones recíproca y una moneda contable , en tanto que el hondureño Manuel Zelaya promovió un Consejo Monetario Mundial con funciones de "regulación monetaria, financiera y bancaria internacional".
En la cita, el ALBA mantuvo su posición de enfrentar la crisis financiera global con métodos propios, basados en la integración política y económica; en el desarrollo social y atendiendo a las medidas de otros países.
Sobre el asunto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, declaró: "No debemos esperar nada sino de nosotros mismos .
Estados Unidos impuso el dólar durante los últimos 65 años, de un modo absolutamente ventajoso para su economía, lo que ha conducido a que la crisis actual sea la más grave desde la depresión de los años 30, globalmente profundizada y expandida.
Surgida en el mercado de las hipotecas subprime, termina por extenderse a todos los segmentos de la economía y a los demás países del mundo. En su sistema de relaciones dominantes, la Unión Americana ajusta sus déficits involucrando a los demás países.
Analistas consideran que cuando las autoridades estadounidenses les reclaman a Europa y a otras naciones que rescaten al sistema financiero, indirectamente persiguen que aquellos contribuyan a reflotar el deficitario sistema norteamericano.
Pretenden salvaguardarse con las menores consecuencias para su sistema financiero, su empresariado y sus clases dominantes. Pero es el sistema el que falla; y este no es cambiable, sino sustituible.
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