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¿Qué implica para la cultura cubana el bloqueo económico y las sanciones del gobierno estadounidense?

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El Ministerio de Cultura de Cuba realizó un estudio profundo sobre las afectaciones que le generó en el último año el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos. Es una especie de balance en torno a lo que pudo ser y no fue.

Hay un número, en ese documento, que no necesita compañía: 206 751 700 dólares.

Es justo lo que el Fondo Cubano de Bienes Culturales dejó de ingresar— en tanto no pudo producir y prestar sus servicios— por falta de  fibra, madera, cola blanca, pintura, barniz, pinceles, óleo, pigmento de cerámica…

Lo elemental.

La cifra, sola, equivale a la mitad de todo lo que perdió el sector de la producción y los servicios culturales en el país entero.

Las filiales más golpeadas fueron las de Pinar del Río, La Habana y Holguín —artesanos, talleres y grupos de creación que un día tuvieron lo básico para crear, ya no lo tuvieron.

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Cuba tiene 37 escuelas de arte. Seis de ellas son nacionales. Sus estudiantes deben moverse interprovincialmente con regularidad. Es casi una tarea titánica. El parque automotor dedicado a este empeño está cada vez más deprimido. Lo peor es que no tiene derecho a terapia. No “existen” las piezas de repuesto, pues su origen fundamental está en Estados Unidos. Y las leyes, las sanciones, la ponzoña de su gobierno, no permiten que lleguen.

Así como tampoco los recursos imprescindibles. Libros, instrumentos, materiales…

Pero, ojo: el aislamiento no es solo material. Entre 2025 y 2026 al menos 142 visitantes de tres delegaciones procedentes de Estados Unidos cancelaron sus visitas a los centros de enseñanza artística cubanos, y estudiantes de otros países suspendieron intercambios culturales. ¿Por qué? Por las restricciones de visa impuestas por el gobierno estadounidense.

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En Cuba hay 12 764 unidades artísticas repartidas en casas de cultura, con 89 464 integrantes que no cobran por tocar, bailar o actuar: son aficionados, de todas las edades, gente que llega después del trabajo a ensayar algo que ama. Hay 699 experiencias comunitarias que llegan a más de 500 000 personas en talleres, y a más de 1 200 000 como público.

El bloqueo no les prohíbe cantar, pero sí les prohíbe, por ejemplo, el combustible para que un asesor técnico llegue a una provincia, o para que el Festival Nacional de Artistas Aficionados al Arte se celebre como antes. No hay de dónde sacar los recursos. La afectación calculada para todo este sistema es de 1 781 200 dólares.

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El Instituto Cubano del Libro decidió, dejar a un lado el Plan Editorial. En las condiciones actuales se volvió insostenible imprimir libros. La razón es el papel. Hay que comprarlo a terceros, en países lejanos, y encima, transportarlo en barcos que no pueden tocar puerto cubano.

El sobrecosto de ese papel, solo para la producción anual del Instituto, es de 507 500 dólares. Y lo que se deja de vender al no imprimir los 3 200 000 ejemplares que se imprimirían en un año normal equivale a 5 466 666 dólares más.

En definitiva, son casi seis millones de dólares.

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El Ballet Nacional de Cuba compra sus zapatillas de punta en Europa, porque el mercado estadounidense —más cerca, más barato— le está vedado. Hace poco pagó 15 630 dólares por 44 pares; de ellos, 3 400 dólares fueron solo la comisión por comerciar con Cuba.

En Estados Unidos, cada zapatilla cuesta menos de la mitad.

Y cuando el Ballet bailó en Dinamarca y le debían 30 000 euros, los bancos se negaron a transferirlos: hubo que buscar dos países que aceptaran el depósito, y cada uno cobró su interés por “el favor”.

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El Instituto Cubano de la Música calcula que, sin el bloqueo, al menos diez orquestas cubanas podrían dar giras cada año por Estados Unidos: tres millones de dólares, 600 000 de regreso a Cuba. El jazz y la música clásica, solos, valdrían otro millón, doscientos mil de ellos también de vuelta.

Mientras tanto, la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical solo pudo cobrar liquidaciones de Italia, Noruega, Hungría y Japón en todo 2025, y recibió 31 solicitudes de músicos cubanos pidiendo que sus contratos pasaran a representarlos sociedades de autores de otros países, porque desde Cuba el dinero no llega.

Eso solo le costó al Instituto 800 000 dólares.

La disquera EGREM, que no puede vender sus discos directamente en el mercado estadounidense, perdió 213 508 dólares por esa sola razón, más 51 000 dólares en comisiones y pagos atrapados en bancos que se niegan a soltarlos.

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Teatro Mella. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate

Más del 70 % de los equipos de sonido e iluminación de los teatros nacionales —el Teatro Nacional, el Bertolt Brecht, el Eddy Suñol, el Tomás Terry, el Circo Nacional— ya no funcionan como deberían, porque sus piezas de repuesto son estadounidenses y nadie se las vende. Una avería que en cualquier otro país se resuelve en una semana, en un teatro cubano puede tardar varios meses.

Empresas como ETC, Shure o JBL —luces, audio, sonido— tienen prohibido comerciar con Cuba, así que todo se compra en Europa o Asia, con fletes hasta un 300 % más caros que los de un proveedor en Florida.

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A todas esas cifras millonarias se suma la angustiante crisis que afecta todos los días a la mayoría de las personas en el país. Los artistas, creadores cubanos y los jóvenes talentos viven en medio de apagones, falta de agua y carencias de todo tipo.

Sin embargo, el arte no deja de florecer.

Ana Álvarez Guerrero

Ana Álvarez Guerrero

Periodista de Cubadebate. Licenciada en Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2020). En twitter: @a_aguerrero97

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