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Padre, el título más grande (+ Fotos)

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Feliz día de los Padres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Llegar a casa luego de una dura jornada, o comenzar una, y escuchar el vivo “¡papá!” en la voz cantarina de quien hace poco descubrió la palabra. Y con la palabra, el abrazo que nos identifica y sitúa, nos libera del peso del día concluido o nos da fuerzas para el que empieza.

El abrazo completa a esa personita. Expresa algo muy hondo, insondable, que aún no conoce por la palabra “amor”; busca asidero, refugio, calor y olores, el timbre de una voz y unas manos que le arropan y le llevan por el mundo, acompañándole, protegiéndole y explicándole, revelándole y guiándole.

La personita, su voz, sus brazos alrededor de nuestro cuello, sus manos halando nuestro pelo o recorriendo nuestra cara también nos completan.

Esa conexión parte desde el primer día, nace con el nacimiento, cuando esperamos sudando, estrujándonos las manos −entre el miedo y la ansiedad y el alborozo casi infantil− a que salga la “seño” y nos dé la noticia. Y luego, la presentación, el primer encuentro que nunca vamos a olvidar, porque nos cambia la vida.

Parte biológica, parte espiritual, es de las conexiones más profundas en la naturaleza y en la existencia humana. Historias que conocemos de cerca o sobre las que leemos, lo mismo cotidianas que de famosos que no estuvieron a la altura, no logran ponerla en entredicho.

Vivimos las malas noches, las madrugadas en vela, los días de vacunas y de hospital, los catarros, las fiebres, los sustos… El primer día del “cuido” y la lágrima que no logramos esconder, porque verles llorar mirando hacia nosotros y dejarles solos se siente como abandonarles y traicionar esa conexión.

Y con el paso del tiempo, vivimos las caídas y heridas, los días y los problemas en el círculo infantil; las tareas, las clases que no comprenden, la angustia en períodos de pruebas, las peleas en el barrio −apoyarles cuando son víctimas de una injusticia, pero tener el aplomo suficiente para hacerles saber cuándo son ellos injustos o se equivocan, porque indulgencias y juicios sesgados sí traicionan esa conexión y no enseñan sobre la vida−, las muchas preguntas, los desacuerdos, exabruptos y desplantes retadores que nos dejan perplejos y nos revelan que no siempre estamos preparados.

Nos preguntamos y buscamos entonces cómo responder. Comprendemos cada vez que esta es una carrera de toda la vida, que no bastan ni llegan a tiempo siempre consejos ni libros ni preconcepciones y sabiduría de generaciones, experiencia. Porque cada hijo es diferente y diferentes son las épocas, los años, las circunstancias, las personalidades, las influencias más allá de la puerta del hogar. Nunca cesan el aprendizaje y los desafíos.

Feliz día de los Padres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Con ellos, viajamos entre edades.

Sin dejar de ser adultos, nos especializamos −los vemos junto con ellos y hasta disfrutamos− en los muñes de turno. Les proponemos y mostramos aquellos de nuestra infancia. Volvemos a ser niños.

Luego, las preguntas sobre novias o novios, los misterios (qué significa lo que se siente, cómo se siente, cuándo es real) y los asuntos más prácticos de la sexualidad; sobre el mundo y la sociedad en tiempos de tanta confusión, saturación y caos informativo.

De tirar pelotas o hacer como que tomamos café de la pequeña tacita de juguete, patear el balón de fútbol, empinar papalotes o las más humildes chiringas y jugar a los escondidos, bajar y tratar de asimilar las apps y los tantos juegos digitales, pasamos en su adolescencia a intentar comprender la jerga y los códigos etarios −aun defendiendo e inculcando el buen español y los valores permanentes−, lidiar con la música y las letras que no entendemos −aunque propongamos las que consideramos mejores−, vivir como nuestros los conflictos de un hijo que cambia, que tiene personalidad propia, dudas, temores; que quiere ser autónomo y capaz en un mundo donde se transforman aceleradamente los modos de comunicación, de consumo cultural, interacciones y concepciones sociales, formas de relaciones humanas.

Demasiado aceleradamente, pensamos a veces en medio de los desvelos, con el peso que llevamos dentro mientras buscamos las respuestas adecuadas.

Es entonces mayor el reto: seguir siendo adultos, seguir siendo quienes somos, y, a la vez, dar el paso y colocarnos en el otro lado, su lado, para comprenderles, apoyarles y guiarles −ese difícil balance entre guiar y estar y dejar ser y ver ir, siempre amando− intentando conocerles mejor.

En algunos casos, seguimos hablando de “mis niños” cuando superan los 20 y hasta los 30, aunque son ya autónomos y −sin dejar de ser hijos− comienzan a ser padres y nos apoyan, nos escuchan mientras les escuchamos, dialogan con nosotros, nos explican lo que no comprendemos.

Ser padre, para los que hemos conocido el privilegio y la oportunidad de serlo a conciencia y gusto, aceptando los momentos duros porque nunca llegan a mover en la balanza el peso de ese todo que nos completa y nos ayuda a respirar, es una carrera de toda la vida. Hermosa, siempre nueva, única.

“De todos los títulos que he tenido el privilegio de tener, ‘papá’ siempre ha sido el mejor”, dijo alguna vez un gran deportista. Y, aun así, ser padre va mucho más allá de títulos deportivos o académicos, oficios, logros profesionales, genialidades o alguna habilidad incluso única entre todos los hombres del planeta.

Es un título que nos hace grandes. Nos hace niños y a la vez maestros, fuertes y sensibles. Nos hace héroes y contadores de cuentos, creadores al tiempo que obras en progreso, imperfectos pero siempre tratando de ser mejores. Nos hace amar sin condiciones.

Si lo sentimos, si nos entregamos a esa oportunidad y ese desafío que nos cambia la existencia, siempre será el título mayor y nunca dejará de completarnos, aún en los años otoñales, cuando lleguemos a casa −o lleguen a casa “mis niños” ya padres− y volvamos a sentir, en una voz que ha crecido, el vivo “¡papá!”, los besos, la mirada entrañable y tierna junto al abrazo que nos continúa situando en este mundo.

Feliz día de los Padres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Día de los padres. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/Cubadebate

Feliz día de los Padres. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Feliz día de los Padres. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Milena dijo:

    Bellas fotos.Muchas Felicidades a todos los padres cubanos que enfrentan el dia a dia y aún mantniene el amor intacto y un especial a fotógrafos ,reporteros y periodistas de Cubadebate, gracias por existir.

  • Gerardo Ortiz Pérez dijo:

    A veces no se valoran a los padres en la justa dimensión que tal título merece.
    Padre no es solo quien engendra, un buen padre ama al hijo desde que nace, porque un hijo es su sangre; un buen padre es quien le exige disciplina pero abraza a su hijo, un padre no enseña a su hijo a mirar sino a ver, ni a oir sino a escuchar, ni a repetir las cosas sino a pensar, a razonar; un padre es la guía de su hijo, un padre sacrifica sueños para hacer realidad los del hijo, y nunca lo abandona, lo protege toda la vida no importa la edad que tenga y pase lo que pase siente orgullo porque es su hijo, un buen padre hace que su hijo sea también un buen padre, y entonces se siente realizado, y el orgullo que siempre tuvo por él crece, y la felicidad lo embarga. Un padre es algo grande, es tambien amor inmenso.
    A todos los padres, y en especial a mi viejo,
    MUCHAS FELICIDADES.

  • Alfredo dijo:

    Felicidades.
    Ser padre es renacer, extender la vida aún cuando ya no estemos, siempre al lado de nuestros hijos, cogidos de la mano cuidando sus pasos, venciendo el olvido, la soledad, y las distancias.
    Un día como hoy, cerramos los ojos y le ponemos alas al corazon para que vuele y lleve ese abrazo sentido y agradecido, hasta aquellos sitios donde se encuentren.
    Un abrazo.
    Nos vemos.

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Marcelino Vázquez Hernández

Marcelino Vázquez Hernández

Deny Extremera San Martín

Deny Extremera San Martín

Periodista de Cubadebate. Ha trabajado en Radio Reloj, Casa de las Américas y otras instituciones y proyectos periodísticos.

Abel Padrón Padilla

Abel Padrón Padilla

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en la Agencia Cubana de Noticias (2008-2018) y en el periódico Trabajadores. Correo: abel@cubadebate.cu

Enrique González Díaz (Enro)

Enrique González Díaz (Enro)

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en el Periódico Juventud Rebelde (2020-2022) Graduado en Ingeniería Aeronáutica. Obstenta varios premios y reconocimientos por su obra fotográfica. En Twitter: @Enro_GD

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