¿Tiene valor económico -y puede ser compensado- el trabajo en el hogar?

El cuidado de los hijos, la elaboración de alimentos, la limpieza... todas son tareas que generan riqueza y, como tales, deben ser valoradas. Foto: José Manuel Correa.
María Luisa tiene 50 años y, aunque es graduada de técnico medio en Agronomía, nunca ha ejercido esa profesión. Desde los 18 vivió casada con Ramón, un muchacho de Realengo 18, a quien conocía desde pequeña.
Aquel matrimonio fue, por mucho, una unión feliz; sus tres hijos, bien educados y formados, uno médico y dos maestras de preescolar, dan fe de ello.
Ramón nunca quiso que María trabajara. Ella, por su parte, prefirió dedicarse al cuidado de los niños, así como a las labores domésticas y, de vez en cuando, buscaba alguna fuente alternativa de ingresos (la costura, los dulces, la manicura). Su razón de ser era garantizar el confort del hogar.
Hay amores que parecieran destinados a ser eternos, pero el de Ramón y María no fue de esos. El divorcio se erigió como la única solución para preservar la armonía familiar; pero María Luisa, soltera, se enfrentó a una nueva e inquietante realidad: sin trabajo ni experiencia laboral. ¿cómo iba a sostenerse económicamente mientras conseguía alguna oferta de empleo, a solo diez años de cumplir la edad de jubilación?
Según Daysi Alfonso de la Cruz, profesora auxiliar del departamento de Derecho en la Universidad de Guantánamo, una vía efectiva de proteger a esa mujer (o al hombre que asumiese la faena de cuidar a los hijos para que la esposa trabaje), es el reconocimiento del derecho a la obtención, tras el divorcio, de una compensación económica o indemnización por el trabajo doméstico realizado como forma de aportación personal.
Lamentablemente, en Cuba, ninguna legislación incluye ese derecho, o no lo incluía, hasta el actual proyecto de Código de las Familias, cuyo Artículo 77 indica una valoración económica del trabajo en el hogar, estableciendo que es computable como contribución a las cargas. Pero ¿qué significa eso?
Alfonso de la Cruz detalla que, por lo general, para el divorcio en los tribunales, a la hora de analizar la comunidad de bienes y distribuir, sucedía que el hombre (tradicional sostén de la familia) imputaba a la mujer, quien se dedicó a la labor doméstica, desdeñando su quehacer: "Ella nunca trabajó" o "todo lo puse o compré yo con mi salario".
"Y en cierta forma tendría razón, si solo con dinero se construyese una familia, pero no es así –explica la también presidenta del Capítulo Civil y de Familia de la Unión de Juristas de Cuba en Guantánamo–, pues mientras un cónyuge dedicó parte de su dinero al deber de contribución, el otro empleó todo su tiempo y trabajo a retribuir dicha contribución, y para beneficio de ambos".
El trabajo para la casa es una forma de aportación a los gastos comunes, indirecta, no financiera, pero indispensable para que funcione la economía fuera del hogar.
Repasemos, por ejemplo, algunas tareas caseras: la dirección o cuidado del domicilio en su conjunto, o de algunas de sus partes, el cuidado o atención de los familiares, trabajos de guardería, jardinería, limpieza, cocina…
Incluir en el Código de las Familias una referencia directa al respecto era un paso impostergable en el reconocimiento al cuidado como trabajo no remunerado, y a la necesidad de que las ventajas y desventajas económicas derivadas del vínculo matrimonial y de su disolución recaigan, por igual, en ambos cónyuges.
Al respecto, la especialista aclara que para concretar la norma habría que hacer modificaciones a las leyes, civil y laboral, que deberían incluir un sistema de compensaciones para quienes postergaron su desarrollo personal y profesional para atender la casa. Sobre todo, ello protege a las mujeres que quedan en situación de mayor vulnerabilidad.
Además, al decidirse que el trabajo en el hogar es computable como contribución a las cargas, no solo se protege a quienes cumplen el rol de amas de casa, sino también a aquella mujer (u hombre) que, al armar una familia, en vez de trabajar 12 horas fuera de casa, tal vez trabaja solo seis, para también cuidar a los hijos, llevarlos al médico, al parque, cocinar, comprar... Todo eso tiene un valor económico.
Sobre la base de ese valor es que el Artículo 192 del proyecto del Código de las Familias establece la pertinencia de que exista una compensación económica por el trabajo en el hogar.
Ahora, reconocerle ese valor no implica que se deba dejar toda la carga de la familia en los hombros de un cónyuge, porque ello constituye una violación de otro principio que defiende la novedosa normativa: el uso del tiempo equilibrado, que dice que todo ciudadano tiene derecho a cumplir con sus responsabilidades, y poder desarrollarse integralmente, sin sobrecargas.
Datos de la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género, de 2016, desarrollada por el Centro de Estudios de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas, y la Oficina Nacional de Estadísticas, arrojaron que, respecto al trabajo en el hogar, las mujeres dedican como promedio, en una semana, 14 horas más que los hombres.
Ello significa que, aun cuando participan en actividades económicas, ellas mantienen la carga doméstica y una doble jornada. Las brechas de género se amplían en materia de cuidado, en el cual prevalece la participación femenina (25,78 %) con respecto a la masculina (12,26 %), en tareas relacionadas con la atención de niños, adultos mayores o personas en situación de discapacidad.
Evidentemente, el nuevo Código de las Familias no va a resolver por sí solo esta disparidad que existe a nivel social, pero sienta las bases para la reflexión y la inclusión de garantías contra situaciones que en la cotidianidad revelan inequidades aún por resolver, y que deben tenerse en cuenta en función de cumplir lo signado en el Artículo 42 de la Constitución: "Todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades".
En contexto
- La Encuesta de Uso del Tiempo, de 2002 arrojó que el valor monetario de los servicios domésticos y de cuidado no remunerados representó el 19,6 % del PIB.
- Diez años después, gracias al Censo de Población y Vivienda, se pudo constatar que de cada cien personas sin buscar o realizar un empleo formal, 44 se dedicaban a los quehaceres del hogar.
- Según los datos recabados en la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (2016), de 19 189 encuestados, 964 declararon haber abandonado el empleo para dedicarse a labores de cuidado en los cinco años anteriores a la entrevista.
- Los cálculos auguran que, para 2030, producto del sostenido envejecimiento demográfico que experimenta la Isla, la población de cero a 14 años y los que traspasan el umbral de los 60 puedan alcanzar a 838 por cada mil habitantes en edad laboral, lo que demandará de estos últimos más tiempo para el cuidado de familiares dependientes.
- En Cuba existen antecedentes de políticas de cuidado implementadas por el Gobierno tras el triunfo de la Revolución, desde las licencias remuneradas a familias para el cuidado de niños menores de un año, y las pensiones a madres de hijos con discapacidad severa, cuyos núcleos no tienen solvencia económica, hasta los círculos infantiles, comedores obreros y lavatines, concebidos para aliviar la carga doméstica y de cuidado.
- El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, como parte del programa Trabajo Digno, dirige el proyecto Trabajo no remunerado; de acuerdo con el informe analizado en el balance anual de este organismo en marzo pasado, "este proyecto materializa la voluntad política del Gobierno de construir una sociedad de justicia e igualdad social y responde a la demanda de servicios de cuidado".
- El trabajo no remunerado es una condición imprescindible para alcanzar los niveles de producción disponibles en el país. La meta es reconocerlo, redistribuirlo entre los miembros de la familia y reducirlo para asegurar mayor calidad de vida.
(Tomado de Granma)
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Para mi todos tienen que aportar a la sociedad, a menos que no estes en edad laboral, estudies o estes impedido físicamente. Nadie vive del aire. Si no estas vinculado laboralmente, tienes que pagar un impuesto por manutención, porque alguien te mantiene, de adentro o de afuera. Y ese impuesto tiene que ser mas alto que el que le cobran a un trabajador por los ingresos personales, para limitar así los inventos informales e ilegales llamados "busqueda y lucha"
Verás como se aca
Continuacion de mi comentario anterior...
Ya las labores de cuidado son otra cosa. Se trata del cuidado de quienes estan impedidos física o mentalmente o de niños que no van aún a la escuela. En esos casos, que son convenientes para el pais, los gobiernos tienen que establecer un contrato de cuidador y ud. se convierte en un trabajador asalariado.
Si qien le paga es la familiande quien recibe los cuidados, igual. Seria un trabajo por cuenta propia. Lo que si no puede ser en ningun caso es un trabajador informal y mucho menos un mantenido.
¡¿Lavatines?! Están hablando del Vedado, ¿no?
Para casos como el de Maria Luisa existe la seguridad social. O es que ahora vamos a exigir que nos paguen por realizar las labores del hogar que son nuestra responsabilidad? No es culpa del estado que Maria Luisa no halla sabido gestionar su matrimonio. Que es lo proximo que vamos a pedir, que nos paguen por caminar?? cordura!!!
Coincido con usted y con Sencillo, hay cosas que están asfixiando a los trabajadores y muchas veces me estoy preguntando si ese no es uno de los motivos de que tantas personas quieran emigrar. Hay cosas que se están haciendo que no considero justas, a los trabajadores nos están aplicado los impuestos por el aporte a la seguridad social y por los ingresos personales, igual a los cuentapropistas, pero hay una parte no despreciable de la sociedad que no aporta nada, hombres y mujeres sin vinculo laboral porque simplemente no es su deseo pero al final tienen nuestros mismos derechos y cuando se encuentran en situaciuones como Maria Luisa se cargan a la asistencia social. María Luisa tiene 50 años, solo 4 años más que yo que trabajo, me esfuerzo, sufro todo lo relacionado con el transporte y todas las cosas que se derivan de tener que cumplir un horario de trabajo y con una salud con bastante limitaciones pero trato de superarla. María Luisa tiene tres hijos profesionales, mi mamá no completó tiempo de servicio y la mantenemos sus hijos. María Luisa es graduada de técnico medio en una actividad donde hay miles de plazas vacantes. El Estado quitó los productos subsidiados y subsisdió personas, por qué subsidios, por qué no se le cobra aunque sea poco a poco aunque el término dure mil años pero que el Estado recupere lo que puso, subsidios a madres con más de tres hijos, hijos que en su mayoría no van a aportar nada a la sociedad, un muy mal ejemplo para mostrar en TV fue el caso de la mujer de Holguín, joven, con 7 hijos y también con 7 pares de argollas en las orejas, cadenas, pircing, tanto ellas como los hijos, excesivos adornos de cocina, flores, etc., etc., todo eso cuesta dinero, hay que ser más cuidadoso a la hora de definir a los vulnerables, muchos de los que trabajamos arduamente no nos atrevemos a gastar en esos lujos. Debiera hacerse un levantamiento, al menos de los hombres en edad laboral y aptos para el trabajo y definir las causas de su no integración y cobrarles un impuesto, cuántas personas no están viviendo del invento, coleros, acaparadores, revendedores y no aportan un solo centavo a la sociedad, al menos a mí como persona que trabajo y que aporto me disgusta mucho y como yo hay mucha, mucha gente. La igualdad no es posible en ninguna sociedad, lo justo es la equidad, cuando se aplique seremos un mejor país. Por favor hay que prestar atención a esto, nos estamos quedando mayormente con las lacras que no piensan en emigrar buscando una mejor vida, porque la mejor vida la tienen aquí sin trabajar.
Totalmente de acuerdo con usted Magalys.
Magalys, GRACIAS así de grande por su comentario, con el cual coincido plenamente...una anecdota brave de mi Camagüey...hace unos día me encontraba en una de las calles céntricas de esta hermosa ciudad e intercambiaba con varios coterráneos en relación con la alimentación y alguien se acercó a señalar que lo que pasa es que estábamos pasando mucha hambre...uno de los que estaba en el grupo inicial le dijo con una gracia como solo lo hacemos los cubanos...¨vamos a apostar, a partir de ahora y durante diez minutos vamos a contabilizar las personas "de a pie" que pasan por aquí, inclúyele desde bicicleta normal hasta caminantes y si encuentras del 10 % de la cifra que cuentes, que estén flacas(o) o hechos leña, te pago 50.00 pesos por cada uno...resultado..."el conteo" terminó cuando llegó y pasó cerca de allí una de esas cubanas que tuercen cuellos, la cual hacía el número 63, vaya coincidencia...todo terminó con una risa y choteo como solo sabemos hacer los cubanos....Le reitero, GRACIAS Magalys.
Me encanta tu coemtario, tienes mucha razón, hay muchos que no producen nada ni apaortan nada a la sociedad, al contrario explotan a los trabajadores, porque los coleros y revendedores se aprovechan de la situación que tenemos por los recursos escasos y azotan al bolsillo del que trabaja y aporta a la sociedad y somos los que nos enfrentamos a los problemas del dia a dia.
Mejor dicho imposible
Primero, en el artículo se habla del "Codigo" como si fuese una norma ya aprobada, cosa que no es, está pendiente su aprobación en referendo popular.
Segundo, es cierto que es esa una problemática acuciante, debería valorarse que el Estado destine algunas partidas de su presupuesto a generar empleos a tiempo parcial que impliquen el cuidado a los adultos mayores, y / o que se evaluen normas que obliguen a las admninistraciones de los centros laborales a otorgar condiciones laborales especiales, incluso con derecho al salario o parte de él por el tiempo que se destine al cuidado de adultos mayores, de modo similar a como se hace con los infantes.
Tercero, no me parece correcto el enfoque del artículo periodístico y del proyecto de Código de hacer recaer esa responsabilidad solo en familiares, que lógicamente también pueden aportar, en todo caso no será Cuba pionero en tal tipo de medidas, existen ya en países desarrollados.
Cuarto, si queremos despojarnos de resagos machistas, que muchas veces acusamos pero usamos a conveniencia uno y otro sexo, debemos establecer por igual el derecho a los subsidios, pensiones, manutenciones y compensaciones a hombres y mujeres, a viudos y viudas, a padres y madres.
Sito: "...pues mientras un cónyuge dedicó parte de su dinero al deber de contribución, el otro empleó todo su tiempo y trabajo a retribuir dicha contribución, y para beneficio de ambos". En otras palabras, están parejos, así que nada de retribuciones ni pensiones. Ahora empiezan a sacar trapos sucios y se molestan cuando les aplican lo mismo, veran. ¿Van a pagarle al hombre por trabajo calificado cuando arregle un tomacorriente o la plomería, o albañilería, van a pagarle peligrosidad, van a reducirle 5 años la edad de jubilación, van a pagarle cuando cocine o limpie también?¿Por qué algunas mujeres prefieren que las mantenga y dedicarse a las cosas del hogar y se ofenden cuando el marido le dice que trabaje, o que gaste menos o que llegue a la casa y se la encuentre sucia y sin hacer la comida a pesar de que tenía todo el día para eso y se la encuentra en casa de una vecina chismiando? No son mayoría las mujeres así, me consta que la mayoría son luchadoras, pero resulta que a las que se quiere beneficiar son a las otras, a las vagas en muchas ocasiones que prefieren que les traigan el sustento. A trabajar y si el marido les dice que no trabaje que no les hagan caso y trabajen, que las relaciones duran ultimamente lo que un meregngue en la puerta de un colegio.
Vamos Sencillo espero tu comentario :)
Llegas tarde Tod. Lee arriba. Saludos colega.
Jajajaja tarde por poquitos minutos ;). Saludos.
Pésima gestión de un matrimonio. Hay que reconocer que ha sido un logro de la Revolución el darle a la mujer su lugar en la sociedad. Porqué aún hoy existen mujeres que no trabajan por cuidar niños que no están enfermos e incluso muchos van a la escuela??, que piensan esas mujeres de su futuro???, estas son las consecuencias de no ser independientes y empoderadas y quedarse en casa lavando, planchando y cocinando porqué??. La mujer que no tenga problemas de enfermedad o familiares enfermos o niños enfermos a su cargo debe Trabajar, aún hoy veo en mi cuadra mujeres jóvenes con salud cuyos hijos van a la escuela y No quieren Trabajar, después se ven en estas penosas situaciones, creo que la ayuda debe darse a aquellas que no han trabajado por estar al cuidado de familiares enfermos crónicos o niños enfermos y discapacitados.
La mujer debe hacer lo que ella quiera.Y punto
Totalmente de acuerdo contigo Yuya.
En la URSS se implantó una vez algo llamado trabajo a domicilio o algo así, y no se trataba de teletrabajo como tal porque era una época cuando no se había extendido lo que sería Internet, sino se trataba de que las empresas estatales contrataban a personas que trabajaban en sus casas, como podrían ser costureras con su propia máquina de coser particular, y les daban la materia prima necesaria para desempeñarse a cambio de un salario estatal, habían muchas actividades autorizadas y le era beneficioso tanto a la empresa como al empleado, ambos ahorraban.
En una ocasión leí en Canadá existe una legislación para la asignación de una especie de retiro a todas las personas canadienses o residentes en Canadá una vez cumplidos sus 65 años, con el único requisito de que fueran canadienses o residentes en Canadá, sin tener en cuenta si alguna vez habían tabajado o no, era una ley de 1954 si mal no recuerdo, pero seguramente alguien más informado podrá comentar sobre eso.
Expresa el artículo: "sin trabajo ni experiencia laboral. ¿cómo iba a sostenerse económicamente mientras conseguía alguna oferta de empleo, a solo diez años de cumplir la edad de jubilación?".
Sencillamente incorporándose a trabajar en lo que estudió y de lo que se graduó. Me separé en mi matrimonio, tenía dos hijos pequeños (8 y 6 años) y comencé a trabajar APRENDIENDO, estaba educada a "la antigua" pero me crecí y fui muy buena en el trabajo, mis hijos crecieron y hace son magníficos profesionales.
Pues si, recuerdo de niña y ya tengo 50 a mi mamá que por tener 4 hijos pequeños no podía trabajar pero se contrató en un empresa de costurera, iba buscaba su contenido, ropas ya cortadas, hilos. Cuando terminaba las llevaba le revisaban y le pagaban y traia más, cobraba por lo que hacía, las metas se las ponia ella misma y así vivimos años. Aquí ahora es una moda que se pongan a parir sin marido y luego que me ayuden con pensiones y casas.
Cuando el hombre te dice que no trabajes en la calle y tú lo aceptas,está siendo sumisa,no señor si trabajamos los dos vivimos mejor,mi esposo me lo propuso, cuida el niño yo trabajo NO el niño para el círculo,ahora,que el gobierno cree una ley donde,le va a pagar a la persona,que deje su trabajo,para cuidar un familiar,viejo,enfermo,o con alguna discapacidad perfecto,pero,a la mujer,que acepto no sacrificarse en la calle y casa no PORQUE MI JENERACION LLEVO EL TRABAJO DE LA CASA CON EL DE LA CALLE Y NO PASO NADA Y NUNCA NOS PAGARON NADA ES UNA OBLIGACIÓN EDUCA A TU ESPOSO,E HIJOS A COLABORAR EN EL HOGAR
estaba leyendo al articulo periodistico muy disgustado, pero al leer los comentarios y sentirme reflejados en ellos, ya me siento mejor. Muy de acuerdo con lo que expresan, en resumen ya basta de igualitarismo.
Si no se realizan reformas amplias y comprensivas en el sistema economico cubano que permitan la generaci'on de riquezas materiales dificilmente se lograran los recursos para la justa compenzacion econ'omica a quienes se dedican a cuidar a infantes y ancianos, y dedican sus esfuerzos al hogar. A las ideas bonitas hay que acompañarlas con recursos materiales.
Que son los " lavatines"?
Muy interesante el artículo, saludos cordiales desde Costa Rica.