¿Cómo hacer desde la prensa revolucionaria un mejor periodismo?

Foto: Perfil de Facebook de Roberto Pérez Betancourt
Palabras pronunciadas por el autor de este blog en ocasión de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí a la Obra de la vida el 14 de marzo de 2022
Estimados compañeras y compañeros:
Ante todo, mi agradecimiento a los integrantes del Jurado del Premio nacional de periodismo José Martí, por la valoración de mi modesta labor en algunos de los medios de prensa del país, también a los compañeros de trabajo, a los operarios en las imprentas y en las cabinas de radio y televisión, colegas, directivos y profesores, que han contribuido con su apoyo, consejos, críticas y orientaciones a mi formación técnica, profesional y laboral.
También a mi esposa, hijos y nietos por la comprensión ante mis ausencias, algunas prolongadas, dedicadas a cumplir deberes varios, y a mis amigos, que incondicionalmente me apoyaron siempre para solventar necesidades de todo tipo, especialmente en los varios momentos de salud quebrantada, lo que ha posibilitado que hoy siga de pie, en este lugar, compartiendo con todos ustedes y los antes aludidos, el disfrute de este momento significativo de reconocimiento a mi modesta labor periodística y docente, que el jurado ha matizado con el adjetivo de irreverente, que asumo como rara especie de eufemístico elogio a mi desempeño interpersonal y público en el ejercicio de esta profesión, en la que, ciertamente, intento NO hacer concesiones de principios en los que creo, por mi temprana formación marxista leninista, y asumo como guía de conducta personal, ni tampoco abdicar de ellos ante jerarquías establecidas.
Compañeras y compañeros: en mi cercano 82 cumpleaños, el siete de junio de este año, que espero conmemorar con permiso de la covid-19 y de mi desagradecido colon, pertinazmente activo gracias a la recurrente magia de los cirujanos Liafat y Manuel, y al personal médico de Matanzas, sigo considerando al periodismo como una de las profesiones más gratificantes, a pesar de los golpes que en su ejercicio te da la vida, glosando al cantor.
Comparto con Alfredo Guevara su afirmación de que el principal deber de un periodista es el de hacer periodismo. Si es un periodista comprometido con las ideas que defiende, su deber, obviamente, es hacer periodismo consecuente con esa actitud, para lo cual la mejor inspiración y guía práctica la tenemos en la propia definición que nuestro Fidel Castro ha hecho del concepto de Revolución, en los acuerdos de nuestro congreso y en las directivas del Partido.
No intentaré teorizar mucho sobre el ser y el hacer del periodista. Personalmente tengo presente a nuestro inefable José Martí, quien durante 15 años ejerció la profesión en Estados Unidos y recomendó que el periodista debe conocer desde la nube hasta el microbio. Entre los ejemplos que nos legó Martí resalta el de la honestidad de comprometimiento, pues en su trabajo para varias publicaciones de Latinoamérica antepuso siempre la convicción en sus ideas revolucionarias y la ética que esto conllevaba en sus relaciones interpersonales y con empresarios, lo que varias veces lo llevó a renunciar a una retribución monetaria si el editor no respetaba sus puntos de vista, o le exigía defender líneas de conducta con las que no concordaba o le imponía escribir sobre temas triviales.
Hoy, ante la realidad económica inflacionaria que afrontamos todos, a pesar del relativo incremento de salarios y de tarifas de colaboración periodística, que pierden su eficacia cuando los medios aducen carecer de presupuesto, no son pocas las necesidades de sobrevivencia de los periodistas cubanos en activo y en especial de los jubilados, pero sigo considerando que estas realidades no justifican a los que deciden vender sus cuartillas a quienes, más que técnica, exclusividad y actualidad, pagan disidencia y mentiras declaradas en publicaciones de reconocido perfil editorial anticubano.
¿Cómo hacer desde la prensa revolucionaria un mejor periodismo?, me preguntan, y para intentar una respuesta cercana a la realidad contaré una breve experiencia personal, esperando me perdonen este pecado de la primera persona. Cuando a los 60 años de edad, padeciendo de serias dolencias físicas, como si estuviera en mis 30, me exigieron en la Agencia de Información que siguiera rindiendo el periodismo reporteril todoterreno que allí hacía en mi provincia adoptiva, ante la única alternativa de jubilarme, basándome en la experiencia acumulada, solicité que me concedieran una plaza como comentarista, analista o cronista.
La respuesta que me dieron me enfrió el alma: En provincias no existen plazas para esas especializaciones. La realidad me obligó a jubilarme… afortunadamente, porque entonces descubrí que incluso para los de mi generación no se acababan las opciones. Invertí mis ahorros en comprar una computadora en el mercado nacional. Decidí adentrarme, aunque fuera elementalmente, en las nuevas tecnologías informáticas. Ya jubilado, propuse mis servicios como analista, comentarista y cronista a otros medios de difusión, incluidas sus ediciones digitales. ¡Maravilla de la fortuna! Entre las favorables respuestas que recibí estaba la de la propia Agencia que me había negado una plaza especializada en provincia.
Me contrató para que, desde mi casa, a través del periodismo digital, con auxilio de la televisión, la radio e Internet, atendiera diversos asuntos de economía global y de interés nacional e internacional. La moraleja para mí fue clara: No hay que rendirse ante incomprensiones burocráticas, ni avances tecnológicos. Estudiar, aprender de los mayores y también de los jóvenes, y poner siempre apasionado empeño en hacer trascender lo local, es la fórmula para seguir vivo y activo en esta profesión desde cualquier apartado rincón del país donde se actúe.
En fin de cuentas, hoy, desde una computadora y acceso a Internet y desde un celular con datos móviles, quien se lo proponga puede ser eficaz comunicador, lúcido exponente de la realidad cubana y de los sueños que nos siguen animando más allá del tiempo y los obstáculos de cualquier tamaño.
Compañeros: Antes recordé que el primer deber de un periodista es hacer periodismo. Me gustaría añadir también que el primer deber de un editor es editar. Y que el primer deber de un director de prensa, jefe de información, o funcionario encargado de una publicación, es hacer que sus periodistas y editores hagan periodismo y editen.
El periodismo de la mañana desde siempre se hizo de madrugada. Los matutinos que se publican en Internet con la excusa de que “al cierre de esta edición se efectuaba...”, se faltan el respeto a ellos mismos y a sus habituales lectores y destinatarios en general.
Los que ejercemos el periodismo desde provincias tenemos la difícil misión de hacer que lo local trascienda a planos nacionales e internacionales. Internet nos brinda esa oportunidad. No existen barreras, y si aparecen hay que luchar hasta eliminarlas. El blog personal puede ser una herramienta esencial en este compromiso, también las redes sociales. Es cierto que demandan mucho tiempo y creatividad para no emborronar espacios con boberías. Esa es nuestra tarea.
Finalmente, les referiré una anécdota. En el año 2017, en una actividad nacional de reconocimiento personal, que me dedicaron los compañeros de la UPEC, dije que algún día dispondría del rúter que me habían prometido años atrás para acelerar la comunicación en el ciberespacio. Pero conservaría mi viejo modem en una caja de cristal para que me acompañara al crematorio el día que me tocara.
Cinco años después les informo que ya cuento con ese maravilloso instrumento que me facilita seguir activo en varios medios de prensa, y que continúo sin solicitar turno en el crematorio, lo que espero prolongar en el tiempo, sin fecha de partida... Les reitero mi agradecimiento por la atención que me han dispensado. Muchas gracias.
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magistral con las convicciones revolucionarias y consecuencia a lo que se ha vivido. mi mayores respetos y deseos de mucha salud y larga vida. un joven agradecido de su experiencia y tiempo. abrazo
Si creo que se debería hacer más periodismo del real, del bueno y no mas autopsias de los acontecimientos, el periodista debe estar ahí donde esta la noticia en vivo y en directo
BUEN EJEMPLO DE LO QUE ES SER UN REVOLUCIONARIO, QUE NO SE AMILANA ANTE LAS DIFICULTADES Y DE UN HOMBRE QUE DEFIENDE SU PROFESION, PRINCIPIOS Y VALORES A CUALQUIER PRECIO, ES UN EJEMPLO A SEGUIR EN CUALQUIER LUGAR DONDE NOS ENCONTREMOS. FELICIDADES
Estimado Roberto, por ser así, tan natural, te leo siempre, felicidades por ese premio y sigue escribiendo como hasta ahora mientras la salud te lo permita, lo necesitamos quienes te seguimos.
El primer deber de un periodista es defender la verdad al precio que sea necesario. Si se siente incapaz de hacerlo, que se dedique a otra cosa.
Leyendo éstas líneas de un periodista de 82 años y que recibió un bien ganado premio José Marti por la obra de la vida nos da una medida de como debe ser un periodista que este comprometido con su profesionalidad y con su ética, no importa que sea un periódico provincial por muy modesto que sea "todos ponemos en nuestras acciones nuestro modesto sello personal "
Mi felicitaciones a Roberto Perez Betancourt por su bien ganado premio.
Sencillo, la prensa como la justicia, debe ser independiente del estado (este no puede ser juez y parte), la prensa debe ser el juez del estado y señalar las deficiencias, para que el estado las resuelva, esa es su función, para eso cuenta con todos los recursos del país, al menos en el socialismo.
Las redes sociales van 2 pasos adelante de nuestros medios.
Muchas y eternas Felicidades Roberto , como dise , el deber de un Periodista es hacer Periodismo , un Peridismo apegado cien por ciento a la verdad y que por su profundidad sea escuchado , leido y debatido , que las palabras o articulos no queden engavetados o no publicados por el capricho mediocre de los que polulan falsedad y berborrea inocua en los comentarios banales que en ocaciones vemos en la autoria de algunos Periodistas que mas que escribir para transmitir un mensaje , una critica o una enseñansa , lo hacen para agradar a los oidos de algun ser inerte. Nuestro Heroe Nacional vivio en el monstruo y conocio sus entrañas , y desde esas entrañas supo desde su rol enmarcado en otra epoca criticar lo que habia que criticar y elogiar lo que habia que elogiar. FELICIDADES.
Muchas y eternas Felicidades Roberto , como dise , el deber de un Periodista es hacer Periodismo , un Peridismo apegado cien por ciento a la verdad y que por su profundidad sea escuchado , leido y debatido , que las palabras o articulos no queden engavetados o no publicados por el capricho mediocre de los que polulan falsedad y verborrea inocua en los comentarios banales que en ocaciones vemos en la autoria de algunos Periodistas que mas que escribir para transmitir un mensaje , una critica o una enseñansa , lo hacen para agradar a los oidos de algun ser inerte. Nuestro Heroe Nacional vivio en el monstruo y conocio sus entrañas , y desde esas entrañas supo desde su rol enmarcado en otra epoca criticar lo que habia que criticar y elogiar lo que habia que elogiar. FELICIDADES.
Necesario es un periodismo agudo, oportuno y cada día más comprometido con el proceso revolucionario. #Cuba
Sentidas palabras del magnífico periodista y ejemplar revolucionario Roberto Peres Betancuort, las que a ni modo de ver, sirven de guía para las nuevas generaciones, no solo de periodistas, sino de cualquier profesional, en cuyo sentido del deber este la labor de comunicar, trasmitir, trasladar, compartir, intercambiar y dar a conocer las historias locales y nacionales de nuestra patria.
El reconocimiento público de considerarse un convencido marxista leninista, es un acto de valor en estos tiempos de confusión, incertidumbre y complejidad, en los que reina la manipulación y la guerra mediatica y constituyen un impulso para todos los profesionales marxistas leninistas, martianos y fidelistas,que una forma u otra tengamos la misión de comunicar.
Felicidades a nuestro Roberto Perez Betanciort por tu merecido premio y por tus enseñanzas.