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Reanudan las búsquedas en crucero que naufragó en Italia

En este artículo: Accidente, Crucero, Italia
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Crucero de lujo Costa ConcordiaLos socorristas reanudaron este jueves la búsqueda en el casco del 'Costa Concordia' tras horas de interrupción debido a oscilaciones del navío semihundido, mientras familiares de los desaparecidos expresaban su indignación y cólera contra el comandante del crucero.

La operación de rescate tuvo que ser interrumpida el miércoles luego de que el buque medio sumergido se movió con los socorristas dentro, despertando el temor de que cayera en la profundidad del mar.

Filippo Marini, un portavoz de los guardacostas, dijo que el barco está ahora estabilizado.

La rabia de los familiares se acrecentó este jueves después de que el peruano Saturnino Soria, padre de la joven desaparecida Erika, pidiera la públicamente a las autoridades italianas que el comandante del navío, Francesco Schettino, "no quede impune por lo que ha hecho".

"En otro país estaría en la cárcel, pasaría un mal momento, no estaría tranquilamente tomando café con su madre", comentó por su parte a la AFP el indio Kevin Rebello, hermano de Russel, uno de los miembros de la tripulación desaparecidos.

La liberación del controvertido comandante del crucero, principal responsable de la tragedia, quien se encuentra en arresto domiciliario en su residencia de Meta de Sorrento, cerca de la sureña Nápoles, generó irritación entre los parientes de las víctimas que esperan noticias en la isla de Giglio, donde se produjo la tragedia.

"Han jugado con la vida de la gente. Siento mucha rabia", sostiene Rebello, quien trabaja habitualmente en Milán,en el norte de Italia.

Acusado de homicidio culposo múltiple, abandono de nave y naufragio, por lo que corre el riesgo de ser condenado a 12 años de prisión, Schettino había sido detenido el sábado por orden de la fiscalía por temor a que manipulara las pruebas y por el riesgo de fuga.

Equipos de psicólogos atienden a familiares y allegados de los desaparecidos, algunos de ellos supervivientes de la tragedia, que deben superar a su vez el trauma y el sentimiento de culpa por haberse salvado.

Hasta ahora once personas murieron, de las cuales seis fueron identificadas: dos turistas franceses, un italiano, un español y dos miembros de la tripulación, uno peruano y otro húngaro, éste último era violinista a bordo del buque.

Según los datos oficiales, 26 personas están desaparecidas desde hace seis días, pero en esa lista hay que incluir a los cuerpos que aún no han sido identificados.

Después de haber suspendido durante toda la jornada del miércoles la búsqueda por razones de seguridad, los buzos reanudaron este jueves las peligrosas inmersiones, tras haber constatado que la nave está estable y no corre el riesgo de deslizarse hacia un cercano precipicio de unos 70 metros.

"Vamos a emplear pequeñas cargas de explosivos para abrir vías de acceso dentro de algunas áreas del barco sumergido", explicó Filippo Marini, portavoz de la Guardia Costera.

Paralelamente a las búsquedas, se preparan las tareas de extracción de las 2.400 toneladas de carburante, cuya presencia hace temer un desastre ecológico en uno de los parques marinos más protegidos del Mediterráneo.

La compañía propietaria del crucero, Costa Crociere, anunció el jueves que se presentará como víctima en el juicio "porque además de la tragedia y el drama humano, la empresa sufrió un daño inmenso", afirmó uno de sus abogados.

La firma, líder en Europa en ese sector, anunció que contactó a todos los pasajeros del crucero a los que garantizó que serán reembolsados de "todos los gastos materiales".

La compañía además abrió el "diálogo" con pasajeros y asociaciones de defensa del consumidor para establecer la cantidad de las indemnizaciones debidas.

Más de 70 pasajeros italianos se adhirieron a una denuncia colectiva a la que se deberán sumar pasajeros de otras nacionalidades, entre ellas varios franceses.

Costa transmitió sus condolencias a los familiares de las víctimas, desconsolados ante la serie de imprudencias y errores cometidos por el capitán, quien realizó en repetidas ocasiones las tristemente célebres "reverencias", es decir, acercamientos a la costa para rendir homenaje a sus habitantes.

Según nuevos testimonios, numerosos pasajeros fueron reunidos gracias a altavoces en el puente para ser evacuados, pero una vez allí se vieron obligados a regresar a las cabinas ya inundadas a buscar los chalecos salvavidas.

La mayoría de las lanchas fueron dirigidas por camareros o personal de la cocina, entre ellos filipinos, colombianos, peruanos y hondureños, considerados verdaderos "ángeles" al haber realizado decenas de viajes entre la nave y la isla para salvar vidas.

(Con información de agencias)

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