La Ley de la Selva en cada parada: ¿Quiénes son los buquenques?

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Llevan consigo un banco como si fuera una herramienta de trabajo, y en efecto lo es: no son pocas las horas que dedican a extorsionar e imponer su dominio. Cuando rige la Ley de la Selva, sobrevive el más fuerte; los demás se resignan a adaptarse. Se asumen “dueños y señores” del transporte. Deciden quién entra y quién sale.
A veces, mientras espero, los observo y analizo, y aunque resulte absurdo, algunos se creen auténticos “mesías salvadores”, organizándolo todo como en El Señor de las Moscas, —la icónica novela de William Golding— donde un poder improvisado se disfraza de orden mientras se sostiene únicamente en la fuerza.
En distintas ciudades de Cuba, especialmente en zonas de alta circulación, una figura que opera al margen de la legalidad y se vuelve parte del paisaje cotidiano del transporte urbano: los llamados “buquenques”.
El término popular designa a individuos o grupos que ejercen control informal sobre paradas de taxis y vehículos colectivos: imponen reglas propias, fijan pagos obligatorios para los choferes que desean operar en el lugar, y median, de facto, la relación entre conductores y pasajeros. Ya no se limitan a hostigarte cerca de las terminales de ómnibus, o a ofrecer pasajes por la izquierda que triplican su valor real. La escalada es mayor y cada vez más creciente.
En las afueras del Clínico de 26 —punto donde se conectan varias rutas de La Habana— operan a sus anchas. Y ves la misma cara una y otra vez en el punto donde sale el triciclo hacia Santa Catalina. Si llega otro vehículo eléctrico que no acepta pagar el monto fijado, el buquenque actúa. Impone su fuerza como si fuese dueño de las personas que ahí esperan.
Debajo del puente de 100 y Boyeros funciona exactamente igual. Montan a los que esperan en aquellos carros que si pagan. Te limitan el derecho que tienes como pasajero de elegir donde montarte. Son sanguijuelas que se aprovechan de la necesidad del otro. Te gritan. Te intimidan. Bajas la cabeza y te montas donde ellos decidan.
Cada vez son más los que encuentran en este oficio improvisado un medio para “generar ingresos”. Su presencia no responde a una normativa reconocida ni a una función oficial, pero se sostiene en la práctica diaria como resultado de vacíos de regulación, déficit de supervisión y una demanda constante de movilidad, principalmente en las cabeceras provinciales.
Y lo triste es que no es un fenómeno aislado sino parte de una red de informalidad más amplia que atraviesa sectores clave de la vida urbana. El argumento recurrente es la “organización” del flujo de pasajeros, una función que en ausencia de autoridades visibles termina siendo asumida por actores informales.
El prototipo de los “buquenques” es bastante similar: hombres forajidos, rondando los cuarenta, vulgares y agresivos. Las normas que imponen son inestables y arbitrarias, pues varían según el grupo que controle el territorio y suelen sostenerse en la amenaza, implícita o explícita, del uso de la fuerza. Esto sitúa tanto a conductores como a pasajeros en una clara posición de vulnerabilidad. Para muchos, especialmente quienes dependen del transporte privado como principal sustento, pagar al buquenque se convierte en una decisión pragmática: evita conflictos, reduce tiempos de espera y garantiza acceso a pasajeros.
En las afueras del Clínico de 26, una vez montados los pasajeros en el triciclo, el propio buquenque cobra, y de los 600 pesos se queda con 50, cifra que podría parecer irisoria para algunos, pero, ¿a cuántos choferes no llegan a extorsionar en el transcurso del día? Las matemáticas son claras.
Este ejercicio del control, si bien reproduce prácticas extorsivas, instaura un orden mínimo en un escenario complejo marcado por un precario sistema de transporte urbano. Al indagar, algunos choferes admiten que, sin esta intermediación, el desorden sería aún mayor, evidencia de hasta qué punto la informalidad ha ocupado los vacíos dejados por la gestión pública.
Para los pasajeros, la presencia de los buquenques suele estar asociada a una persistente sensación de inseguridad. Gritos, discusiones, disputas por el control del espacio y actitudes abiertamente intimidantes forman parte de la experiencia cotidiana en determinadas paradas.
Lo verdaderamente alarmante no es solo la violencia latente, sino el modo en que, con el paso del tiempo, estas dinámicas se naturalizan; atravesamos un escenario donde la reiteración diaria transforma lo excepcional en rutina, y el control informal termina siendo asumido como un componente inevitable del trayecto, casi como una regla no escrita del sistema.
Esta normalización no es un fenómeno aislado ni espontáneo. Se multiplica una y otra vez y tiene causas mucho más complejas y profundas. No es un secreto que informalidad no surge en el vacío: se expande allí donde la gestión institucional se retira o resulta insuficiente, donde fallan los mecanismos de regulación y de protección social, e impera una fuerte crisis económica. Luego, los oportunistas aprovechan ese vacío, ocupan el lugar de la autoridad, establecen normas propias y ofrecen una apariencia de orden que, aunque funcional en lo inmediato, se sostiene sobre la coerción y la desigualdad.
Llega un punto en el que el impacto de los buquenques trasciende las paradas que controlan. Para los conductores, implica dilemas permanentes entre someterse a pagos irregulares para garantizar la circulación o modificar recorridos en busca de zonas menos conflictivas, aun cuando ello suponga menores ingresos. Para los pasajeros, significa aceptar condiciones impuestas, tolerar riesgos cotidianos y enfrentarse a un servicio cada vez más fragmentado, imprevisible y desigual según el territorio. La Ley de la Selva, repito.
Como en aquellas ficciones, como en el El Señor de las Moscas, donde la ausencia de autoridad revela lo más primitivo de la organización humana, el espacio del transporte se convierte en un territorio regido por reglas propias, frágiles y arbitrarias, cuando debería ser todo lo contrario. Como pasajeros, merecemos un entorno seguro y una movilidad estable.
Ahora mismo, el orden que imponen los buquenques no nace del consenso, sino del miedo; no busca el bien común, sino la supervivencia del que manda. El trayecto cotidiano deja de ser un simple desplazamiento para transformarse en un recordatorio silencioso de cómo, cuando la institucionalidad se diluye, el poder encuentra otras formas –más crudas, más visibles– de ocupar su lugar.
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La solución de éste problema está directamente en manos del gobierno y de la policía nacional revolucionaria, cuánto antes se ataque éste mal mejor será,las cárceles están esperando, los talonarios de multas usenlos
De acuerdo, hay que poner fin a estas extorsiones o terminarán controlando todo. Así comenzaron los pandilleros en un conocido país de nuestra América y la gente vivía en una zozobra, hasta que llegó alguien y mandó a parar. No se pueden tolerar estas cosas tan absurdas. Y las autoridades que hacen???????????
Esto que leo, es.indignante a tal extremo que no puedo terminar de leer el articulo
Parece mentira que en nuestro país dejen organizar y operar una mafia así
Me.pregunto ? Hasta las cuantas?
Las Instituciones estatales encargadas de realizar el control se voltean e ignoran esta problematica,son muchos los problemas que se generan en una sociedad en crisis y para ellos es un problema mas pero no lo consideran dentro de las prioridades, es que hay tantas Instituciones que deben actuar que ninguna hace nada para solucionar este problema, pero considero que los maximos responsables son los gobiernos locales y su aparato de control que actuan por metas y no son consistentes.
La ley de la selva la indisciplina social esta donde quiera la policía no hace nada,los delincuentes son dueñosnde kas calles
Bueno,"Quien le va a poner el Cascabel al Gato!
Por favor necesitamos solucionar todo es consecuencia del deterioro de la economía la precariedad de la vida de las mayorías.
Es responsable el gobierno de la situación y no oigo ni una medida objetivo que haga pensar r va a mejorar algo..
Por favor un poco de respeto a este pueblo.
Es un delito de extorsión. La policía debe actuar contra estos delincuentes
El artículo es excelente por su descripción y lenguaje, pero llegará a quiénes deben actuar en consecuencia? Se analizará en algún consejo de dirección? De quién es hija la impunidad?
Creo que sí es importante que haya artículos como este! Qué haya muchos más!!! Para que también mivilicen la actualización
Con el mayor respeto, la impunidad e inmunidad con que disímiles individuos se han apropiado del derecho y la posibilidad de la población a obtener servicios y productos de primera necesidad fundamentalmente ofertados por el estado es abrumadora desde hace varios años, digamos que se ha masificado posterior a la pandemia de la COVID 19, existe un caldo de cultivo que la intensifica, gran número de personas ilegales emigrando de otras provincias, jóvenes totalmente desvinculados del estudio y el trabajo, insuficientes y precarios salarios en la inmensa mayoría del sector estatal, y con la acentuada crisis económica, aparejada a la misma una no menos acentuada crisis social con su correspondiente pérdida acelerada de valores sociales y humanos, sumado todo lo anterior a un deficiente o nulo actuar de las autoridades encargadas por obligación de evitar sucedan estas negativas conductas; en la actualidad se puede decir que se ha secuestrado el derecho individual a la adquisición de productos y servicios, abarcando un universo de entidades estatales y hasta privadas, vemos estos individuos extorsionadores, acaparadores y abusadores cual miembros de organizaciones delictivas en ferias, panaderías de la canasta familiar y de la cadena del pan, mercados estatales, paradas de omnibus y estaciones, colas de servicios como farmacias y puntos de expendio de gas licuado, tiendas de productos en moneda nacional y materiales de construcción y otros innumerables, son en la actualidad de conjunto a los que impunemente desde posiciones de poder se apropian y desvían recursos y productos destinados al pueblo al mercado informal para lucro y provecho personal, los mayores enemigos del pueblo. Saludos.
buenos días, leí ademas su articulo anterior del año 2024 y si se fijan el problema es el mismo. ¿cual es la solución? ¿quien es el responsable de que estos hechos se mantengan en el tiempo ¿el bloqueo? Por favor esto debe de tener una respuesta clara por esta vía.
Dónde estan las autoridades competentes, vamos a esperar que el tema sea una crisis para actuar eso nos pasa muy a menudo, cuando se crea la crisis entonces tenemos miedo actuar porque si los derechos humanos, porque después dicen que no se que, hay que actuar contra lo mal hecho en el momento preciso y oportuna no dejar que el problema cresca, le propongo a nuestro Ministro del Transporte, que si esta pegado con los pies en la tierra que actúe antes de que sea demaciado tarde, estos personajes dan hasta asco en los lugares donde operan
Excelente artículo. Hay que erradicar esos parásitos sociales, gente delictiva.
Las indisciplinas sociales y la falta de actuación de las autoridades competentes, inspectores de la DIS, del transporte, la PNR y otros viran la cara ante estos problemas, y las indisciplinas y la tolerancia estan lacerando la Revolución, todo no lo pueden resolver los grupos de trabajos comunitarios de los Delegados de circunscripción como muchos creen y quieren
Yo me pregunto para que tenemos tantos funcionarios
¡¡¡ Con completa impunidad!!! A todo lo largo y ancho del país. Que tristeza, todas las autoridades, partidistas, gubernamentales, policiacas, legales saben de su existencia y su " modo operandi" y nada ahí siguen haciendo todos lo días lo que refleja el reportaje.
Que anarquía estamos viviendo y quien paga es el pueblo,el cubano de a pie.
Muy buen artículo, totalmente ciertas sus palabras.
En la Virgen del Camino se evidencia grandemente, en un menos de una cuadra aparecen más de 3, imponiendo fuerzas.
En los triciclos Eléctricos que hacen la ruta de la Virgen del Camino hasta el Clínico de 26, de un día para otro (hace ya alrededor de dos meses y algo) subieron el pasaje hasta 150 pesos (aunque vallas solamente hasta la esquina, o al Hospital Miguel Enrique), personalmente he preguntado a los choferes y la respuesta es multiplicada: Pq hay que pagarle a los buquenques.
Ese fenómeno viene desde hace muchos años atrás, hasta hay una película ( independiente ) titulada " Bukenke " que circuló en " el Pakete ". Creo que desde los años 80's los estoy viendo ( y padeciendo ) , y muchas veces hasta están " de acuerdo " con los que " se supone " que deben velar para,que esa lacra no exista. No tiene remedio.
A río revuelto ... esta y otras tantas aberrantes figuras son fruto de la situación económica por la que atraviesa el país, viven de las desgracias y las necesidades de los demás, esto no lo pone en duda nadie. Ahora bien, cuál sería la solución, muchos dirán que cogerlos presos y no dudo que alguno de ellos lo pueda merecer, pero esa manera de pensar nos viene lastrando hace mucho y no resolvemos nada, no hay que ser erudito para saber que los problemas se acaban cuando se acaban las causas que los originan y en este caso es el problema del transporte público la que lo propicia. Arreglar el problema sabemos que no es fácil (bloqueo, financiamiento, combustible, piezas, neumáticos, etc, etc) pero como las varitas mágicas no existen lo que debemos hacer - en mi opinión- es atacar el problema, poco a poco, pero sin pausas. Son muchas las cosas que pudieran hacerse y las que no se hacen para resolver el problema. Estoy consciente de todo lo que el país enfrenta en estos momentos, pero hay fenómenos que si eliminamos o mitigamos contribuirían y mucho a aliviar la situación con el transporte, entre los quisiera destacar el gasto que hace el país en la flota de vehículos ligeros estatales, los organísmos siguen comprando vehículos, que asignados a una sola persona, solo transportan generalmente a una persona, no son herramientas de trabajo, solo sirven en su mayoría para ir, virar del trabajo y resolver problemas personales, pero consumen combustible, neumáticos, baterías, piezas, etc, que se pagan en la misma divisa que puede utilizarse para los ómnibus del transporte público. Estoy seguro que la cantidad de dinero que gasta el país para mantener esa enorme y creciente flota de vehículos, es muy alta y no sirve para producir nada.
Muy buen artículo. Pero ahora por favor investiguemos, con la misma minuciosidad, porqué el transporte no se resuelve en este país? Muchas gracias
Luego se organizarán y comenzará la extorsión de pequeños negocios y luego mipimes y luego la mafia cubana, ese es el camino sino recuperamos la legalidad
Hace ya algunos años fui el secretario de un dirigente y cuando se trasladaba de un lugar a otro con diferentes objetivos, me decía: coge papel y lápiz y acompàñame. Mientras el vehículo circulaba por calles y carreteras, me iba dictando las cosas anormales que iba viendo, en algunas ocasiones paraba, se bajaba y observaba personalmente el problema y me decía: "Anota". Cuando regresábamos yo le hacía un resumen de todas las observaciones que había hecho y después, según se lo permitía su agenda, iba llamando a su presencia a cuanto dirigente tenía que ver con cada problema que vio en su camino. Después de tantos años no sé si algunos difieren de su actuar, pero jamás pasaba por algún lugar sin observar minuciosamente cómo y por qué se hacían las cosas. Al parecer hoy muchos dirigentes no salen a la calle o cuando salen sus vehículos tienen cristales oscuros que no les dejan ver el acontecer de la sociedad. Hay muchos problemas, pero no se le puede virar la espalda al contacto directo con la realidad.
El artículo muy bueno, describe todo muy detallado y de una manera denuncia lo q esta pasando, pero lo más doloroso es q no pasa en ese solo sector del transporte es en toda nuestra sociedad, algo q a mi juicio debe hacer el periodismo es q después de denunciar es seguir urgando hasta llegar a los q de una manera u otra son los responsable de q este todo patas arriba.
No hay control ni supervision en nada, se ordena algo y a los dos días no se cumple y oimos lo mismo siempre hay q cambiar la mentalidad hay q ser eficiente tenemos q salir por nuestros medios pero no hacemos nada y con consignas no resolveremos nada y hay miles de ejemplo para citar. Las provincias y municipios tiene autoridad para actuar y nada hacen, no sé a donde vamos a llegar.
En esta "economía de guerra", como gusta llamarla el Gobierno, la inacción del Gobierno a todos los niveles (central, Provinciales y municipales) ocasiona estás situaciones.
De Parraga y Santa Catalina salen los triciclos hacia la Ciudad Deportiva y, por supuesto, actúan los "buquenques" con impunidad. Y eso es a menos de 300 metros del Comité Municipal del Partido y, qué acción adopta u orienta ese municipio del Partido? NINGUNA!!! No saben del problema o no quieren verlo para no tener que actuar!!!
Con esa desidia, negligencia, los "buquenques" y todos los que se aprovechan de la situación actual florecen e imponen sus fuerza, en sucursales bancarias, registros civiles, oficinas del Carne de Identidad,....
El pueblo sigue sin protección!!!
Estos personajes trabajan con impunidad porque el dinero q recogen lo comparten con el inspector de transporte y cuando hacen operativos lo anuncian con anterioridad, el parque el curita está frente al gobierno de centro habana y sus autoridades lo permiten y entonces.
Muy bueno su análisis y comentarios y a eso súmele coleros, muchileros, etc,etc..y por si alguien no sabe que significan estás denominaciones les puedo decir que coleros son aquellas figuras que en algunos casos aparentan controlar colas y venden su posición previlegiada digace en cuanta cola se haga, en bufetes, notarias, bancos registros civil en cualquier lugar y muchileros son aquellos que marcan en los cajeros y tienen en su poder múltiples tarjetas que te vacian los cajeros para después servir de cadecas y cajeros ambulantes cobrando hasta un 10% de intereses por el cambio y hay más figuras delictivas solo vamos a dejarlo ahi..ellos se diseminan por toda la cuidad como plagas sin control, muy peligroso todos estos fefenómeno y anomalías porque ya usted lo dijo la ley de la selva y para una sociedad que se manifiesta sin control eso es nefasto.. ojalá su comentario tenga oidos receptivos de instituciones y organismos competentes que nos puedan dar un poco más de tranquilidad y seguridad social... Gracias
Alguien dijo en un comentario, que si hoy dominaban esa esfera del transporte que mas pueden hacer?? Pues vamos enterandonos alli se generan todo tipo de accion que va encontra de la poblacion por lo tanto se traduce que el Ministerio del Interior debe actuar de inmediato para limpiar esa lacra que lacera nuestra sociedad. Cada uno de esos puntos genera no solo ideas contrarias a nuestro principios, se gestionan acciones . Puestos de mando delictivos a la vista de todos. El Pueblo espera una respuesta. Nunca pensar en hacer legal a eso bandidos que se creen estan en una gran galera de mandante
Esto es a la vista de todos,no lleva investigación alguna,solo queda operar.¿Porque no se actúa y se resuelve el problema?Tenemos que parar con todas estás conductas.
En la liga contra la seguera tambien actuan, hasta cuando se van apermitir estas personas, en la terminal que se les habia dado una buena batida estan otra vez a su aire y son problematicos entre ellos mismos hay que parar a esas personas no aportan nada solo generan problemas.
Me pregunto si las autoridades leen estas informaciones? Cual es la respuesta de las instituciones? No hacen nada, los gobiernos municipales y provinciales abdorbidos en miles de reuniones diarias, mientras este y otros problemas quedan sin tratamiento, no rinden cuentas, eso pasa porque el pueblo no elije a sus gobernantes, los ponen con un dedo, si fuera un pais que se respete en el noticiero del mediodia habria una respuesta a este asunto, pero nada no pasa nada, echenle la culpa al cruel bloqueo imperial mientras las autoridades miran al otro lado para no ver el desastre que se a convertido este pais.
Legalizarlos y cobrarles...
Está situación es en país terminales puntos de embargue hospitales en todas partes donde existe una fisura hay están extorsionando y las autoridades se hacen de la vista gorda solamente tiene inspectores azules en algunas paradas de ómnibus y las gue más les convenga y le de dinero