Fidel vs Trump

Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución cubana, habla ante la Asamblea General de la ONU en octubre de 1979. Foto: Yutaka Nagata/ONU.
Hace 65 años Fidel llegó a la ONU denunciando los maltratos que había recibido la delegación oficial de Cuba desde su arribo a los Estados Unidos; Trump hace 3 días denunciaba a la escalera mecánica.
El 26 de septiembre de 1960, Fidel denunció ante la Asamblea General, que las familias cubanas de las víctimas de ataques terr0ristas organizados, financiados y ejecutados desde el territorio yanqui todavía esperaban un telegrama de condolencias por aquellos deleznables hechos. El 23 de septiembre de 2025, Trump denunció en la AG al teleprompter, porque no funcionó justo en el instante en el que iba a empezar a leer su patético discurso.
En 1960, Fidel habló durante 4 horas y 29 minutos sobre historia de Cuba y universal, sobre diplomacia multilateral, sobre el desarme, la paz, la cooperación internacional, en contra de los monopolios y el colonialismo imperialistas; habló en nombre de los oprimidos, los explotados, los que no tenían voz ni voto, como era el caso de China que en aquella época no pertenecía aún a la ONU. Trump habló 59 minutos sobre lo genial que es él mismo; sacó los trapos sucios sobre sus inversiones constructivas en aquella sede internacional; condenó a los mismos de siempre: China, Rusia, Irán, India (vaya sorpresa, los BRICS), Venezuela…; se regocijó en su política contra la inmigración, pero no se refirió a las causas; alardeó de haber concluido 7 guerras, pero no las explicó, no dijo cómo se habían iniciado o mantenido, ni a quiénes benefició; habló del cese al fuego en Gaza, pero negó al Estado palestino y situó el conflicto a partir del 7 de octubre de 2023.
En 1960 Fidel dijo: «¡Desaparezca la filosofía del despojo y habrá desaparecido la filosofía de la guerra!». Hace 3 días Trump recordó la clásica filosofía gringa del «conmigo o contra mí» y amenazó, «again», con los dichosos aranceles.
Fidel era entonces Primer Ministro de una pequeña isla del Caribe, de apenas 6 millones de habitantes con elevados índices de analfabetismo, que recién había alcanzado su independencia por primera vez en la historia (y con cierto retraso) y que ya estaba siendo bloqueada por el vecino del norte. Trump es el presidente del imperio más poderoso del mundo y aunque es el protagonista de la destrucción mundial, negó la importancia de las energías renovables; de milagro no culpó también al paracetamol.
Fidel, en 1979 preguntaba: «¿Para qué sirven las Naciones Unidas?». Trump en pleno 2025, desconociendo aquel histórico discurso o -¿quién sabe?, imitándolo mal- afirmó que las Naciones Unidas lejos de solucionar problemas, los creaba y automáticamente llamó invasores a los migrantes.
Fidel apeló siempre a la historia, la de lo lógico rectificado, no la de «sucesos sucedidos sucesivamente», sino la que tiene una racionalidad para ser descubierta y comprendida. Trump, simplemente la desconoce, la niega; gracias a lo cual sus palabras pueden -aparentemente- partir de una «tabula rasa» donde el imperialismo se justifica y se desconecta de sus propios antecedentes. Esto le «permite» poner una barrera entre Biden y él como si no fueran acaso la misma cosa.
En 1960, demasiado cerca en el tiempo -y en secuelas-, del alegato del Moncada, Fidel, una vez más para todas las épocas, ofreció las claves para entender el mundo en el que todavía vivimos. Con la decencia que le caracterizó y su preclaro sentido del deber sentenció:
«A veces, aparentemente, la censura no llega, es decir, a crítica y la condenación de nuestros hechos, aparentemente no nos percatamos de ella, y es, sobre todo, cuando nos olvidamos de que así como nosotros hemos tenido el privilegio de ser actores de este minuto trascendental de la historia, algún día también la historia nos juzgará por nuestros actos».
A Fidel la historia lo absolvió, ya veremos en qué lugar dejará a Trump.
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La justicia contra la ignominia.
Trump es un lider carismático que habla y promete mucho, da muchas cifras y estadísticas que sólo él sabe de donde las saca, que promueve a quienes son leales y sumisos a su persona, no permite la oposición y trata de menospreciarla y humillarla con nombretes, que cree que se las sabe todas y sólo él sabe las solucciones a los problemas y si algo sale mal, culpa a los demás.
Ha hecho usted una incontestable descripción de ese conocido populista y autoritario... Trump.
Muy bien concebido el contrapunteo. ¡Felicidades a la autora!
Deliciosa narrativa y genial "comparación". Felicitaciones por tan interesante, profundo y refrescante artículo. Gracias Marxlenin
Fidel es un dios digno de imitar
Trump es un asco diabolico digno de no existir jamas
Para ser sincero es una comparación innecesaria, es como comparar a Lenin con Hitler, a Nasser con Netanyahu, a Gandi con Mussolini.