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La tranquilidad ciudadana, gran derecho humano

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Policía cubana. Foto: ACN/Modesto Guiérrez Cabo

La saña con que el imperio y sus voceros y vocerillos calumnian la obra de Cuba no solo de modo general, sino particularmente en la salud —donde tanto aporta a su pueblo y a otros en el mundo— muestra una rabia carente de toda ética. Y, si lo hacen con respecto a ese frente, ¿qué no harán para denigrar a las instituciones encargadas de garantizarle al país la soberanía, la seguridad y el orden?

Pero nadie conoce mejor que cubanos y cubanas fieles lo que la Revolución ha significado, incluyendo el replanteamiento policial desde enero de 1959. El régimen —tiránico y lacayunamente proimperialista— barrido por la Revolución, representaba a los opresores y tenía la tortura y los asesinatos como recursos en su modo de operar.

Con decisiva participación popular, y de organizaciones políticas y de masas —los Comités de Defensa de la Revolución entre ellas—, a las nuevas fuerzas armadas y policiales les correspondió actuar contra terroristas empeñados en el regreso del régimen derrotado. En esa realidad surgió la definición que se le aplicó al ejército: “pueblo uniformado”, válida en general para el sistema defensivo del país, con fuerzas en que brillaron las Milicias Nacionales Revolucionarias.

Sobre la herencia legada por las luchas independentistas y contra la esclavitud, y luego contra los males de la República neocolonial, lo hecho en montañas y en llanos durante la etapa final de la guerra de liberación permitió, desde fecha temprana, que el triunfo revolucionario acendrase la unión combativa de hombres y mujeres de todos los colores. La impetuosa unidad se fortaleció en una fragua en que descollaron sucesos como la lucha con que se aplastó a las bandas de alzados contrarrevolucionarios y a la invasión mercenaria que planeaba establecer una cabeza de playa en Girón.

Hablando particularmente de la policía, la ha distinguido en general el respeto a la dignidad humana y el afán de evitar la violencia. Si algo parece impugnársele por parte del sector ampliamente mayoritario que en la población repudia los hechos delictivos, no es que incurra en el uso desmedido de la fuerza. De lo que a menudo se le tilda a nivel popular es, por el contrario, de la tendencia a comportamientos tolerantes, de los cuales se aprovechan delincuentes y otras personas de conducta indeseable.

En esa realidad habrán influido, además de la propia ética revolucionaria y el modelo de sociedad al que se aspira, los malos recuerdos de la actuación de la policía en la República neocolonial. Súmese a ello el concepto de que la policía revolucionaria no debe parecerse a la del pasado cubano, ni a las que en otros países sirven a intereses dominantes opresores y reprimen brutalmente, en especial, a los más humildes. Y no se descarte el peso que pueda haber tenido el propósito de no dar pábulo a los gestores de la calumniosa propaganda contrarrevolucionaria que, aunque ejercida básicamente desde el exterior, sería un desacierto suponerla carente de ecos y asideros en el país.

Pero Cuba ha de tener el cuidado necesario para no abrir brechas a nada que pueda debilitar la energía requerida para defender sus conquistas y, en ellas, la tranquilidad ciudadana. Necesita que su policía sea cada vez más profesional, aúne firmeza y buena educación y tenga en todos los órdenes —educación, civilidad, fuerza física y recursos materiales para la defensa personal, entre otros— la preparación que la capacite para actuar lo más impecablemente posible.

Esa guía le permitirá seguir previniendo deformaciones en su seno, y erradicarlas si aparecen. Como ningún colectivo humano lo forman seres perfectos —libres, por obra y gracia de buenas intenciones y decretos nobles, de cometer errores, de incurrir en insuficiencias o excesos—, si es menester ha de continuar aplicando en sus filas los procedimientos disciplinarios o penales correspondientes, como ha hecho. Su brújula no debe hallarse en complacer a enemigos ni librarse de la aviesa propaganda urdida por estos, sino en respetar a la población y las justas normas revolucionarias, y mantener la eficacia en una institución de la que tanto depende el bienestar colectivo.

Ninguna policía del mundo puede soslayar el papel represivo que por definición le corresponde. Pero en Cuba ni remotamente se trata de aplicar las prácticas punitivas que en otras latitudes propician actos brutales, sañosos homicidios incluidos. No está la policía cubana para salvaguardar intereses de mafias ni de castas poderosas, ni para comportamientos basados en males tan repudiables como la discriminación étnica.

Las supervivencias que, contrarias a la obra de la Revolución, asomen de una lacra como el llamado racismo —con el crimen afincado en ese nombre, que da como cierto lo que es falso: la existencia de razas en la especie humana—, merecen condena. En la historia de la nación vibran enseñanzas emancipadoras incompatibles con la injusticia, no digamos ya con la eventualidad —impensable en Cuba— de que un ser humano sea asfixiado bajo la rodilla de un agente capaz de disfrutar la muerte de la víctima.

La médula justiciera abonada por la Revolución, solo admite las diferencias que valga establecer entre delincuentes y personas honradas, entre quienes cometen crímenes y quienes respetan la ley, entre chusmería y decencia. Y ese deslinde moral y necesario, que no legitima actos de violencia evitables, tampoco debe implicar temor al pleno ejercicio de la autoridad requerida para que se respeten la Constitución y las pautas de convivencia, las leyes, la civilidad, la propiedad social y la individual, la ética.

Quienes visitan con ojos limpios a Cuba pueden dar fe del comportamiento que caracteriza, como regla, a su policía. Está fresco en las redes sociales el testimonio del académico estadounidense August H. Nimtz, profesor de Ciencias Políticas y Estudios Afroamericanos y Africanos en la Universidad de Minnesota. De ancestros africanos él mismo, ha estado —junto con su esposa, étnicamente caucásica— en Cuba, y ha reflexionado sobre la realidad que, de 1959 para acá, impide que aquí prosperen hechos de discriminación y bestialidad policial como los que abundan en los Estados Unidos, entre ellos el reciente asesinato de George Floyd.

Nadie venga a querer que la policía cubana soporte lo que no debe soportar, y permita que los delincuentes abusen de la generosidad revolucionaria, o incumpla su misión por temor a que dolosamente se acuse al país de violar derechos humanos. Esos derechos, para los que aquí se reclama y se instituye respeto, son sistemáticamente burlados en naciones donde se orquestan las campañas de injurias contra Cuba.

Entre los mayores derechos humanos que la policía cubana, como parte de la sociedad y su sistema de instituciones, debe cuidar y defender, sobresale la tranquilidad de la ciudadanía, su derecho a vivir en paz y en orden. Ese empeño exige cuidar también la educación y la civilidad generales, propósito que requiere una labor informativa tan rigurosa como amplia, y cumplida sin precipitación ni demoras impertinentes.

Así ocurre, sobre todo, en tiempos en que, por las razones y sinrazones que sean, si un hecho no se trata inmediatamente en los noticieros de la televisión o en diarios nacionales, habrá quienes crean o quieran hacer creer que se oculta, aunque esté presente en otros espacios. Máxime si lo sucedido tiene significación como para difundirse masivamente.

Si los rumores son inevitables, las tinieblas que ellos generan se agrandan y agravan cuando falta o demora la noticia seria. Esta debe darse a tiempo, lo que entraña desafíos para el sentido de responsabilidad que debe caracterizar a la información basada en la objetividad y en la ética, virtudes de las cuales carece la feroz propaganda anticubana.

(Tomado de Cubaperiodistas)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Pablo dijo:

    Los infames de dentro y de fuera, nada dijeron condenando el asesinato de un oficial de la policía y heridos dos más en calabazas, ni nada dijeron del color de la piel del agresor, delincuente aquel y delincuente este, nada dijeron cuando con un machete agredieron a dos agentes en Villa clara incluyendo a una mujer. Apoyo a nuestros humildes y sacrificados compañeros del ministerio del interior. Muchas veces tienen que contar mil veces ante ofensas agresiones, para ser consecuentes con sus valores, a veces aguantan demasiado ante quien no lo merece.
    Si hablan sin razón, a esas campañas las borra la historia. Gloria a los mártires y héroes de la policía y el minint.

  • Zenaida Ramos dijo:

    Muy buen artículo justo y necesario, no se puede dar píe a que surjan los rumores hay que imformar al pueblo de todo para que pueda enfrentar las habladurias de los que viven del cuento de hacer daño.

  • Jose R Oro dijo:

    Completamente de acuerdo con el articulo. No hay que temer o autolimitarse en funciones para evitar que acusen a Cuba injustamente de violación de los Derechos Humanos. Aunque no toquen a un delincuente ni con el pétalo de una rosa, igual van a acusar a Cuba de cualquier crimen, por absurdo e inventado que sea. Y los que quieran creerlo, lo van a creer e incluso atestiguar, por más que sea evidentemente mentira.
    Es un hecho claro que en medio de esta brutal, disparatada, irracional, demencial, campaña de calumnias, bolas y rumores, lo que podemos hacer es creer las informaciones oficiales. Y que estas sean claras, transparentes, y divulgadas a tiempo, no mucho más tarde, cuando las calumnias ya se han aprovechado de ser la unica versión en los medios, por mas estupidas que sean. No se les puede permitir un temporal pero absoluto monopolio de la información sobre cada hecho, en condiciones en que la desinformación criminal tenga espacio para confundir, infectar y engañar.
    No a la mentira contrarrevolucionaria, anti - cubana! Informemos rápido y claramente cuando se produzcan situaciones como la presente, que lo ameriten!

  • Andrés dijo:

    Yo,la verdad,en mi humilde experiencia,he tenido jamás ningún percance negativo con nuestra policía.De hecho,si cupiera hacer una petición,creo que es necesario,una vez pasado la pandemia,mantener patrullaje constante dentro de los barrios,postas y vigilancia,porque se va incrementando cada día más la delincuencia y las indisciplinas sociales.LA PNR ES GARANTÍA DE TRANQUILIDAD CIUDADANA.

  • Catalina dijo:

    Muy de acuerdo con el artículo de Luis Toledo.
    Ya pude ver cómo algunas redes sociales yo diría dessociales, creo no existe esa palabra pero me entenderán aprovechan el más mínimo hecho ocurrido en Cuba para formar una alharaca y manipularlo de manera escandalosa.
    Yo soy de las que piensa que los delincuentes, ladrones, indisciplinados no respetan como es debido las autoridades policiales.Ejemplos sobran
    Enseguida a juzgar, criticar, protestar sin estar debidamente documentados.
    Lo cierto es que cuando asesinaron al Policía e hirieron al otro mutis total.
    Entonces como plantea el artículo, blindar a nuestra PNR para que siga representando los intereses de las personas honradas, honestas y de nuestro gobierno.
    Sin abuso pero contundente contra toda esa lacra social.

  • Ramón dijo:

    Buenos días, reproduzco en Cubadebate (página muy seguida y leída por la rapidez, exactitud y con muya profesionalidad emiten minuto a minuto lo más importante de Cuba y del mundo), el escrito que dediqué al Doctor Luis Toledo Sande por su artículo y para que sea compartido con mayor cantidad de personas:
    Respetado Doctor Luis Toledo Sande, este trabajo periodístico posee una exquisitez en su lenguaje el cual es muy fácil de entender por cualquier ciudadano, es una demostración de su ética revolucionaria. El enfoque en defensa de nuestros valores patrios como gran patriota que es usted, deja muy claro quiénes somos y cómo hemos llegado a los momentos actuales con principios universales que en otros países ni se cumplen pero lo más grave es su diaria violación. Quien no se percate de la transparencia con que ud aborda la esencia del mismo, pensará que es un escrito más; nada de eso; tiene un gran contenido en defensa de nuestra soberanía, nuestros valores fundados y fortalecidos, pero sin perder de vista de manera autocrítica que no todo es perfecto y por tanto han existido aunque no generalizadas, situaciones de procederes no correctos.

    Aplaudo y apruebo 100 % su escrito y distingo algunas partes que ud aborda de manera muy exacta:
    ¨Pero Cuba ha de tener el cuidado necesario para no abrir brechas a nada que pueda debilitar la energía requerida para defender sus conquistas y, en ellas, la tranquilidad ciudadana. Necesita que su policía sea cada vez más profesional, aúne firmeza y buena educación y tenga en todos los órdenes —educación, civilidad, fuerza física y recursos materiales para la defensa personal, entre otros— la preparación que la capacite para actuar lo más impecablemente posible¨.
    ¨ Nadie venga a querer que la policía cubana soporte lo que no debe soportar, y permita que los delincuentes abusen de la generosidad revolucionaria, o incumpla su misión por temor a que dolosamente se acuse al país de violar derechos humanos. Esos derechos, para los que aquí se reclama y se instituye respeto, son sistemáticamente burlados en naciones donde se orquestan las campañas de injurias contra Cuba¨.

    Y finalmente emite un llamado a algo que constantemente se critica y da pie a que los manipuladores y orquestadores de noticias distorsionadas sobre nuestro país, den las primicias y no nuestros medios; esto es algo a resolver y que de manera muy profesional ud lo aborda:
    ¨Si los rumores son inevitables, las tinieblas que ellos generan se agrandan y agravan cuando falta o demora la noticia seria. Esta debe darse a tiempo, lo que entraña desafíos para el sentido de responsabilidad que debe caracterizar a la información basada en la objetividad y en la ética, virtudes de las cuales carece la feroz propaganda anticubana¨.

    Si pudiera sugerir a organismos y entidades laborales algo instructivo, sería que este Artículo sea leído y debatido en los colectivos laborales por su gran contenido y valor patriótico; en el caso del MININT y las FAR, de igual manera en todas sus estructuras de mandos, siempre con la intención educativa y preventiva del mismo. Que permita reflexionar y mirarnos por dentro para perfeccionarnos y fortalecernos.

    Felicidades nuevamente.

  • ivan dijo:

    La Policía cubana constituye un órgano de inestimable valor para el pueblo. Soy de los que pienso que a menudo peca de tolerante ante antisociales y delincuentes que no tienen cabida en la sociedad que estamos construyendo. Esto molesta mucho a los enemigos de Cuba, quienes por cierto, protegen con su complicidad los crímenes de estos órganos en otras partes del mundo. Nuestro reconocimiento para las fuerzas del orden.

  • idalmis mena dijo:

    Muy buen artículo.Meritos a la PNR Cubana, pero esta Covid ha demostrado que hay que trabajar más y trabajar donde se están afectando los intereses del pueblo y del gobierno. Como hemos visto en los casos presentados en el Noticiero, realmente es inconcebible que algun ciudadano acumule tantos bienes en su casa, esto sucede en todas las Provincias y la afectación es enorme, esos recursos acaparados se los quitan al pueblo honrado trabajador. Hay que buscar un método para sacar a la luz a esas personas que viven por encima del nivel medio, haciendo negocios y desviando recursos, sin embargo vemos muchas veces decomizar 4 aguacates que está vendiendo un viejito o quitarle las ristras de cebollas que vende una mujer que no tiene ni centro de trabajo, estoy en contra de eso, porque ellos venden una boberia para vivir , pero los acaparadores y negociantes afectan hasta políticamente a nuestro gobierno, que tanto se esfuerza por este pueblo, como ud decia, hay que diferenciar , hay que educar y hay que precisar donde están esos elementos y emplear las fuerzas en esas grandes afectaciones, porque no es nada más lo que han logrado acaparar , para ello se han tenido que cometer un sinnúmeros de ilegalidades mas que van asociadas a esto. Insisto nuestro país es fuerte con las organizaciones de masas y políticas, en ellas hay que apoyarse y emplear la fuerza policial en esas grandes situaciones que llevan a la corrupción de muchísimas personas involucradas. Se han acabado los Jefes de Sectores, personal muy útil, porque podía diferenciar en un barrio determinado donde había un problema, conocía su población y mantenía un orden ciudadano. Es una tarea muy dificil pero coincido con ud en que hay que ganar en profesionalidad y preparación del personal policial, lo que ayudaría a que los meritos alcanzados sigan creciendo y que nos diferencie como hasta ahora, de otras policias de otros países, represivas y abusivas

  • miriamm dijo:

    La policía cubana tiene como misión y así lo he visto siempre de salvaguardar la tranquilidad ciudadana, por lo que algunos personajes delictivos amparados en lo derechos humano tratan de violar normas y hasta abusan de la generosidad de la policía en cuba, el que ha tenido la oportunidad de visitar otros piases saben que con la policía no se juega y por cualquier cosa te pueden conducir o dar un bastonazo, yo nunca he visto a ningún policía dar golpes, en estos momentos de pandemía tanto la policía como la FAR han jugado un papel importante, ojalá después de que el país entre en la normalidad, la policía siga jugando su papel de controlador del orden publico que me parece que se había debilitado. Pero nada en la vida es perfecto y pienso que cuando exista algún hecho de indisciplina que trascienda se debe de informar al pueblo y no que las personas se enteren por la voz del enemigo que lejos de sentirlo se alegra, hay un refrán que dice DIVIDE Y VENCERÁS, no podemos esperar que nadie nos divida hay que informar al pueblo y las medidas tomadas así el pueblo comprende lo valerosa que es nuestra revolución.

  • Edmundo Palma dijo:

    De acuerdo con usted.

  • Ernesto dijo:

    Estoy de acuerdo con lo planteado por Ud. cro Luis Toledo en este articulo y si algo pudiera agregar es, que se publique mas sobre el accionar de los organos e la PNR en el enfrentamiento al delito y las ilegalidades que se cometan por la ciudadania en Cuba y no sea temporal y vinculada a la lucha contra la covid19. Podria darse incluso de manera periodica una estadistica de casos resueltos contra denuncias hechas por la poblacion. Pienso que con esta informacion la poblacion podria hacerse de una idea mucho mas objetiva y real sobre la acuacion de la PNR, tambien compulsaria la propia PNR a mejorar sus indices de enfrentamiento y se evitaria el criterio popular, en muchas ocasiones mal intencionado y subjetivo, de que este organo no resuelve muchos de los problemas denunciados por la poblacion

  • Ruben dijo:

    Hasta cuando vamos a dar crédito y escuchar las propaganda de seres inescrupuloso y ventajista como los de Miami o los que tenemos aquí dentro del país que se aprovechan de cualquier rumor para tratar de sembrar temor e incertidumbre, lo cierto es que las noticias aveses demoran pero desde otro contexto no hay que investigar primero en aras de informar la verdad de los hechos , nuestros conciudadanos son propenso al calor del momento y toman las noticias sin mucho análisis prueba de ello lo tenemos en las redes sociales, como se hacen eco de rumores sin molestarse en averiguar la veracidad o un análisis a profundidad solo leer por leer en fin muchos ignorantes. En
    cuanto a la policía no cabe duda de su tolerancia adquirida e impuesta, en los últimos tiempos he estado en colas donde la falta de respeto a oficiales es indignante, siempre la misma respuesta por parte de los agresores al oficial que vas a hacer? tócame para que veas? y ni hablar de los guapos que a los cuales se les a convertido en deporte enfrentarse a los policías pues como dicen su arma e implementa son decorativas no me pueden agredir ni para defenderse, en los últimos tiempos hemos visto recrudecer el desacato a los policías y las agresiones contra ellos creo que es tiempo de pobre mano dura contra elementos que no merecen respeto no consideración ninguna y apoyar mas a nuestros oficiales que se juegan hoy hasta la vida en el desempeño de su deber.

  • Armando Enrique dijo:

    Culpable ha sido no aplicar las leyes con rudeza. No hablo de emplear la violencia policial, hablo de hacer cumplir las leyes. Solo hay que ver cómo actuamos cuando viajamos al exterior. Allá no jugamos dominó en medio de la calle, no bebemos cuando vamos manejando y mucho menos tiramos la lata de cerveza por la ventana del auto. Allá sabemos comportarnos en los lugares públicos, no ofendemos a las mujeres con piropos vulgares. Allá no tiramos la basura fuera de los contenedores de basura y no dejamos de atender el jardín de la casa. Por qué allá sí y aquí no? No solo es una cuestión de educación, pues en nuestro país el 99% de los ciudadanos tienen estudios superiores a noveno grado, es una cuestión de falta de conocimiento de las leyes y la estricta aplicación de estás. El derecho de cada persona termina donde empieza el derecho de la otra. Todos tenemos derechos y por ello tenemos que respetarnos mutuamente.

  • idania rosa dijo:

    Las lacras y delincuentes no tienen cavida en nuestra revolución ni en la sociedad trabajadora, a esos aplicar lo que la ley le toca, y a los ladridos de los perros sarnosos, no se les hace caso, maldiciones de burro no llegan al cielo.

  • Mauroh dijo:

    Estoy de acuerdo con el artículo. La policía forma parte del pueblo. Solo una sugerencia de ser posible, aumentar la vigilancia tecnológica y disminuir la presencia de policías en la calle. Un país lleno de policías denota impresiones erróneas a otras sociedades. Quizás si se emplean recursos en otros medios de vigilancia sería menos invasivo y de verdad poner un patrullero donde se necesite. Saludos.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de "Cesto de llamas", Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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